Estados Unidos es el ejemplo más espectacular de rápido crecimiento económico. Su desarrollo estuvo condicionado por dos guerras, la Guerra de Independencia (1776-1783) y la Guerra de Secesión (1861-1865) y por una serie de factores positivos que facilitaron su expansión económica: en primer lugar, es un territorio de enorme extensión que se puso en explotación de forma progresiva; precisamente sus grandes dimensiones permiten que goce de una gran variedad de climas y recursos, y de un alto grado de especialización regional. Por otra parte, es un país poco poblado, y una parte importante de su población está cons- tituida por emigrantes, sobre todo europeos, que buscaban libertad política y religiosa, así como la mejora de sus condiciones de vida.
En las cuatro décadas posteriores a su independencia, los Estados Unidos gozaron de un desarrollo económico y social rápido e intenso que coincidió con un notable aumento de la población. Esta población colonizó progresivamente el Oeste de América, basando su economía en la agricultura (trigo y maíz) y ganadería, mientras que en el Este (Nueva Inglaterra) se asentó el comercio, la industria y la banca, y los Estados del Sur se especia- lizaron en cultivos intensivos en tierra y trabajo como el algodón, índigo, tabaco y arroz, una gran parte de los cuales se destinaba a la exportación. Los esclavos procedentes de Áfri- ca supusieron una mano de obra abundante y barata para el Sur, mientras que en el Norte los salarios fueron cada vez más elevados.
Las guerras y revoluciones existentes en Europa a finales del siglo XVIIIy comien-
zos del XIXparalizaron en parte las importaciones estadounidenses y sirvieron de estímulo para los comerciantes e industriales norteamericanos que invirtieron con el objetivo de producir aquellos bienes que antes importaban y así satisfacer la creciente demanda del mercado doméstico, pero, para ello, requerían una vasta red de transportes.
Los Estados y municipios, en colaboración con las empresas privadas, emprendieron la construcción de caminos de peaje y canales, al tiempo que se desarrollaba el transporte fluvial, mediante barcos de vapor. La construcción de carreteras y canales aceleró enorme- mente el flujo de la población hacia el Oeste y hacia el Sudeste, dando un gran impulso a su desarrollo económico. Sin embargo, los resultados económicos de los canales fueron escasos y en la mayoría de los casos las empresas inversoras no recuperaron el capital invertido.
Una de las razones que explican el fracaso de los canales es la temprana construc- ción del ferrocarril que se convirtió en el principal medio de transporte. Al existir escasez de capital privado, los gobiernos de los Estados y ciudades, en su deseo de tener ferroca- rriles, adelantaron a menudo fondos para acelerar su construcción y el gobierno federal hizo grandes concesiones de tierra a lo largo de las vías trazadas. Sin embargo, las bancarrotas y las reorganizaciones de las compañías fueron el rasgo característico de los ferrocarriles en Estados Unidos y muy pronto estallaron violentos enfrentamientos entre distintas compañías con el objetivo de eliminarse mutuamente. Muchas veces su construcción se consideró más como un instrumento de especulación que como un medio de transporte tendente a mejorar la economía nacional. La mayor parte de los ferrocarriles se construye- ron en el Nordeste y el Noroeste, lo que permitió vincular política y económicamente ambas regiones, mientras que en los Estados del Sur la construcción fue mucho más reducida. En 1840 la longitud de líneas férreas construidas era mayor que la existente en toda Europa.
Al igual que ocurrió en Inglaterra, el ferrocarril en América no fue importante sólo como productor de servicios de transporte, sino también por sus eslabonamientos hacia atrás con otras industrias, sobre todo la siderurgia, especialmente después de la Guerra de Secesión. A pesar del rápido crecimiento de la industria, en el siglo XIX Estados Unidos
seguía siendo una nación eminentemente rural. La población urbana no aumentó significa- tivamente hasta después de la Primera Guerra Mundial, esto se debió en parte a que la mayoría de la producción fabril estaba situada en zonas rurales, por tanto las empresas eran de pequeña escala y utilizaron energía hidráulica hasta finales del XIX. Con la llegada de las
centrales eléctricas las industrias se trasladarían a las ciudades, aumentando su tamaño. El crecimiento demográfico estadounidense durante el siglo XIX fue muy elevado, debido a la inmigración y, sobre todo, a una tasa extremadamente alta de crecimiento natural, ya que las tasas de natalidad eran más elevadas y las tasas de mortalidad más bajas que en Europa. En 1790 la población de Estados Unidos no superaba los 4 millones de habitantes, en 1820 era ya de 10 millones, 17 en 1840, 31 en 1860, en 1870 casi 40 millones y en 1915 más de 100 millones de habitantes. A pesar de este importante aumento, la densidad de población permaneció relativamente baja gracias a la extensión de los territorios hacia el Oeste. También la inmigración desempeñó un importante papel en el crecimiento demográfico, con dos corrientes principales, la primera, que se produjo antes de 1870, procedía fundamentalmente de Inglaterra y Alemania, mientras que la segunda tenía su origen en la Europa meridional y oriental. Entre 1890 y 1914 se produjo una enorme corriente de inmigrantes (más de un millón anual) gracias a la política de inmigración estadounidense, casi sin restricciones. No obstan- te, la renta per cápita y la riqueza crecieron todavía más rápidamente que la población. En el cuadro 8.1 se puede observar el volumen de inmigración en Estados Unidos relacionado con diferentes acontecimientos políticos y económicos.
Sin embargo, uno de los problemas fundamentales de la industria y de la agricultura fue la escasez continua de mano de obra y, por tanto, su alto coste, de ahí que se adoptaran con gran rapidez máquinas que ahorrasen mano de obra. Los métodos agrícolas europeos, mejores que los americanos, daban mayor rendimiento por hectárea, pero los granjeros de Estados Unidos obtenían mejores rendimientos por hombre/empleado, usando maquinaria relativamente barata. En la industria, la situación era similar.
Cuadro 8.1: Inmigración en los Estados Unidos (1820-1950) Medias anuales para el período (en miles)
Fuente: NIVEAU, M. (1989): Historia de los hechos económicos contemporáneos. Barcelona, Ariel, p. 70.
La producción agrícola dominó las exportaciones americanas durante el siglo XIX,
pero a partir de la década de 1880 el número de trabajadores no agrícolas superó a los empleados en la agricultura, y la renta proveniente de la industria superó a la de la agri- cultura. En 1890 los Estados Unidos se habían convertido en la primera nación industrial del mundo.
Respecto al sistema bancario el proceso de industrialización que se llevó a cabo tras la guerra de Secesión, se efectuó dentro de una acusada anarquía monetaria. Existían multi- tud de pequeños bancos emisores que no estaban sujetos a ningún tipo de control, lo que dio lugar a multitud de quiebras y especulaciones, sin embargo la economía dispuso de los servi-
cios bancarios que necesitaba y, de hecho, creció con gran rapidez. A finales de siglo se implantó el patrón oro, pero el descubrimiento de nuevas minas acarreó un incremento de producción de este metal, y por tanto aumentaron considerablemente los créditos. En 1913 el Congreso creó el Sistema de Reserva Federal, basado en tres instituciones: un Comité Federal de Reserva, doce Bancos de Reserva y unos 9.000 Bancos miembros. Este sistema permite a la Junta de Reserva Federal ejercer un control en la política de crédito del país.
5. RUSIA,
LA INDUSTRIALIZACIÓN TARDÍAEl inicio de la industrialización en Rusia no se produjo hasta las últimas décadas del siglo
XIX. Hasta 1861 la inmensa mayoría de su población estaba constituida por siervos bajo el dominio de la nobleza terrateniente; las industrias existentes eran, en su mayor parte, fábricas propiedad del Estado, dedicadas a la producción de armas y municiones, o talle- res, propiedad de los terratenientes, en los que trabajaban los siervos. Los siervos apenas disponían de poder adquisitivo y los grupos acomodados preferían los artículos suntua- rios importados.
En el año 1861 fue abolida la servidumbre y gran parte de las tierras se cedieron como propiedad corporativa a la comunidad rural, el mir. Cada familia recibía un lote de tierra, nadiel, por un período de tiempo y a cambio debían efectuar unos pagos anuales en metálico al Estado durante 50 años (pagos de redención). Los mir eran responsables colec- tivamente de los pagos de redención así como de los impuestos, y redistribuían las tierras entre las distintas familias según sus necesidades. Los señores que perdían la tierra recibían como compensación unos bonos del Estado.
Las consecuencias económicas de esta reforma fueron negativas, pues privaron al campesino del incentivo que suponía mejorar su explotación o hacerla mayor; además el mir era reacio a permitir la marcha de los campesinos (podían impedírselo por medios admi- nistrativos) por miedo a reducir el número de contribuyentes a las cargas financieras que pesaban sobre el mir. Tampoco el campesino quería abandonar el pueblo por temor a perder su derecho a la tierra en la siguiente distribución. El resultado fue un suministro intermi- tente e insuficiente de mano de obra procedente del campo a la industria, y por tanto la esca- sa cualificación y organización de la mano de obra industrial.
Además, la mayor disponibilidad de tierras condujo a un aumento de la producción y, por tanto, a un rápido crecimiento demográfico y a la parcelación de los nadiel, que seguían ofreciendo rendimientos muy reducidos al mantener sistemas y técnicas de cultivo tradicionales. La precaria situación de los campesinos provocó graves disturbios que desem- bocaron en la revolución de 1905. El nuevo jefe de gobierno P.A. Stolypin, promulgó una serie de leyes, de 1906 a 1911, conocidas como las “reformas Stolypin”, que tenían como finalidad crear una clase de campesinos relativamente prósperos y aumentar la oferta de mano de obra para la industria. Los campesinos podían abandonar los mir (que perdían una gran parte de sus funciones) y solicitar parcelas para su familia en propiedad definitiva. Al mismo tiempo intentó organizar una colonización libre de las tierras de Siberia.
Antes de 1861 comenzaron a aparecer y a extenderse algunas industrias de bienes de consumo dedicadas a la producción de textiles y a la elaboración de azúcar dirigidas a la
creciente demanda interior. Los empresarios industriales eran sobre todo extranjeros, componentes de diversas minorías religiosas, e incluso campesinos.
Hasta 1880 el gobierno imperial tuvo escaso interés por la industrialización e hizo muy poco para promoverla, aunque actuó muy pronto en el ferrocarril, al promover un programa de construcción en el que se utilizó capital y tecnología importada. La longitud de líneas construidas aumentó rápidamente y permitió el notable crecimiento de las expor- taciones de cereales rusas en la década de 1870.
A mediados de la década de 1880 el Estado comenzó a desempeñar un papel activo y decisivo, especialmente en las industrias pesadas (minería del carbón, del hierro, de minas no férricas, prospecciones petrolíferas e industrias del hierro y el acero). También se convirtió en el principal constructor de ferrocarriles, comprando, incluso, algunas líne- as privadas. El Estado adoptó un sistema de tratamiento preferencial de la industria autóc- tona como suministradora de las necesidades estatales, sobre todo respecto a ferrocarriles y necesidades militares, y adoptó tarifas proteccionistas. Así mismo, aceptó el patrón oro (1897) con el fin de atraer capitales extranjeros. El capital extranjero llegó a menudo acompañado de especialistas, bienes de equipo y dirección empresarial, así como de mercados exteriores.
Cuadro 8.2: Ferrocarriles. Longitud de vía construida a intervalos decenales. Si no se indica lo contrario, todos los países europeos con las fronteras de 1914 (en km)
1Todas las cifras son de 1861, 1871, 1881, etc. 2Se excluye Alsacia y Lorena. La cifra de 1869, incluyendo
Alsacia y Lorena es de 16.465 km. 3Se excluye Alsacia y Lorena. La cifra de 1871 incluyendo Alsacia y Lorena
es de 21.471 km. 4Cifra de 1871. 5Esta cifra que es la que se da en la fuente, no parece compatible con la de
2.362 km para 1899 que me ha proporcionado el Instituto Nacional de Estadística. 6Cifra de 1911.
Fuente: MITCHELL, B. R. (1982): “Apéndice estadístico” en CIPOLLA, C.M. (ed): Historia económica de Europa (4). El nacimiento de las sociedades industriales (**). Barcelona, Ariel, pp. 436-7.
Como resultado, Rusia disponía en 1913 del quinto mayor complejo industrial del mundo, si bien, y como consecuencia de la enorme población del país (74 millones de habi- tantes en 1860 y 164 millones en 1913), se hallaba muy atrás en términos de producción per cápita (la décima parte de la estadounidense). La alfabetización crecía con gran rapidez y existía ya un grupo altamente cualificado de científicos, ingenieros y especialistas. Poseía una extensa red de ferrocarriles, tal y como se puede comprobar en el cuadro 8.2 y abun- dantes recursos naturales ya conocidos o que serían descubiertos a medida que progresaba la industrialización. Es decir poseía un gran potencial pero todavía era un país predomi- nantemente campesino y pobre.
El modelo de industrialización rusa difiere enormemente de los modelos de indus- trialización tradicionales y ha servido como base para elaborar un modelo de industrializa- ción en unas condiciones de “atraso económico”. Este modelo rechaza la idea de que los procesos de desarrollo que siguen el líder y sus seguidores son similares, e incluso rechaza el concepto de la necesidad de requisitos previos para que se den las revoluciones indus- triales. Por el contrario, se basa en las diferencias ideológicas e institucionales de los dife- rentes países que incidirían en la brusquedad del despegue, la rapidez del crecimiento industrial y los modelos estructurales resultantes.
El elemento activo y dinámico del despegue industrial en Rusia fue el Estado que promovió deliberadamente y de múltiples maneras el auge industrial y creó la demanda que continuaría alimentándolo. A partir de 1907 el papel del Estado fue mucho más restringido y, en su lugar, enormes cantidades de capital privado, procedentes especialmente de los bancos que seguían el modelo alemán, tomaron buena parte de la iniciativa.
La agricultura desempeñó un papel importante. Suministró mano de obra a la indus- tria, aunque en número más bien escaso, y fue la base del crecimiento demográfico con el consiguiente efecto favorable sobre la demanda interior de productos manufacturados. Pero el principal papel de la agricultura residió en hacer economías y liberar recursos para propi- ciar el auge económico: en el aspecto financiero por las cargas impositivas que los campe- sinos debían ingresar en la Hacienda pública y, en el aspecto material, al dirigir grandes cantidades de cereales hacia la exportación o hacia las ciudades, exigiendo muy poco a cambio. La debilidad de la agricultura del país será posteriormente un obstáculo para una mayor industrialización y una modernización económica más rápida. El enorme crecimien- to demográfico que tuvo lugar con anterioridad a la Primera Guerra Mundial, y sobre todo la fuerte presión que sobre la oferta de tierras cultivables ejercía la población rural, fue un factor importantísimo para mantener muy bajas las rentas de los campesinos, los salarios reales y, como consecuencia, también el consumo per cápita, liberando recursos que se invertirían en la industria y en otros sectores.
6. EJERCICIOS
6.1. Comentario de texto:
Formación del capital humano
Por un lado, tenemos una nación (Inglaterra) que hasta las últimas décadas del siglo prefirió dejar que la escolarización dependiese del celo la indiferencia o la explota- ción de la empresa privada.(...) Como consecuencia de esta indiferencia y resisten- cia, hasta 1870 no se les confirió a las administraciones locales poderes para establecer disposiciones para la asistencia obligatoria a la escuela, y hasta 1880 no se hizo obligatoria la instrucción primaria en todo el reino.(...) Cualesquiera que fuesen los objetivos proclamados de la educación elemental obligatoria, su función esencial (...) no era la instrucción, sino disciplinar a una masa creciente de proletarios disi- dentes e integrarlos en la sociedad británica. Su objetivo era civilizar a los bárbaros: como dijo el Inspector de Su Majestad en Londres, «si no fuera por sus quinientas escuelas elementales, Londres seria barrida por una horda de jóvenes salvajes».
(…) A principios del siglo XIX, el sistema escolar alemán tenía fama en toda
Europa. (...) Pero, más importante que los resultados cuantitativos era el carácter y el contenido del sistema. En primer lugar, constituía la expresión de una convicción muy enraizada de que la educación era piedra angular del edificio social; de que el Estado no sólo tenía la obligación de instruir a los ciudadanos sino que, además, se beneficiaba de los resultados (…). En segundo lugar, la misma antigüedad del siste- ma le permitía prescindir del énfasis sobre la desbarbarización que caracterizó a la primera generación del sistema educativo obligatorio en Inglaterra. (…). En tercer lugar, el periodo escolar tendía a ser más largo que en Inglaterra, y las clases elemen- tales se conectaban con los llamados grados «intermedios» y secundarios de forma que se producía cierta selección de talentos. (…) La conexión entre la educación formal profesional, técnica y científica, por un lado, y el progreso industrial por el otro, es más directa y evidente. Además, se hizo más intima a lo largo del siglo XIX. (...). Para empezar, la mayor complejidad y precisión de la maquinaria industrial y los controles de calidad más estrechos, unidos al coste creciente de la ineficiencia y a la presión de la competencia, condujeron a unos objetivos más altos de conoci- miento y maestría técnicos, sobre todo a los niveles superiores de la jerarquía produc- tiva y entre los diseñadores de plantas industriales. En segundo lugar, el alto coste de los equipos hizo cada vez más caro el aprendizaje sobre la marcha, y ayudó a termi- nar con un sistema de aprendizaje que estaba en proceso de desaparición desde hacía tiempo; y, finalmente, el cambiante contenido científico de la tecnología forzaba a los encargados de supervisión e incluso a los trabajadores a familiarizarse con nuevos conceptos y aumentaba en gran medida la importancia de un personal capaz de estar al corriente de los nuevos adelantos científicos, apreciar su significación económica y adaptarlos a las necesidades de la producción. (...).
En síntesis, mientras que Inglaterra abandonó la enseñanza técnica, al igual que la primaria, a la iniciativa privada, lo cual condujo en su caso a una provisión de
instituciones desigual e inadecuada, los estados alemanes financiaron generosamen- te un sistema completo de instituciones, erigiendo edificios, instalando laboratorios y, sobre todo, manteniendo un profesorado competente y, a los niveles más altos, verdaderamente distinguido.(...) En vísperas de la Primera Guerra Mundial, al siste- ma británico todavía le quedaba mucho camino por recorrer hasta ponerse a la altu- ra del alemán —por lo menos desde el punto de vista de la productividad económica.
Landes, David S.(1979): Progreso tecnológico y revolución industrial. Madrid, Tecnos, pág. 366-369.
6.2. Compare los siguientes textos:
A) El trabajo de los niños en Inglaterra
La concentración de la mano de obra en las fábricas hizo nacer nuevas exigencias en la organización del trabajo. Los trabajadores veían en las máquinas un peligroso competidor que podía conducirles al paro y detestaban la disciplina que los patronos querían imponerles. A pesar de las largas jornadas de trabajo en casa, el obrero que debía abandonar el taller familiar o el del maestro artesano para entrar en la fábrica, tenía la sensación de abandonar la libertad por la cárcel. Ésta es la razón por la que las primeras fábricas tropezaron con dificultades de empleo de mano de obra. Única- mente los más pobres y los más débiles aceptaron ser contratados por las fábricas: la población expulsada del campo por las enclosures, y los niños asistidos por las parro-