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Advanced tubulin inhibitors Duocarmycins

CHK1 CDC25A CDC25B CDC25C

32 Moradec LLC 33 Xdcexplorer

5.7. In Depth Investigation of Drug Combinations of ATRi with Duocarmycin

De acuerdo con el Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial (2018), el capital humano está constituido por los conocimientos, las capacidades y la salud que acumulan las personas a lo largo de la vida y que les permiten desplegar su potencial como miembros productivos de la sociedad. En este sentido, el bajo capital humano afecta las competencias cognitivas, técnicas, digitales y socioemocionales que se requieren para entrar, operar y prosperar en el mercado de trabajo.28

La relación entre capital humano y empleo decente se establece a través de las competencias y su efecto en la productividad laboral. Como señalan muchos trabajos con modelos de crecimiento endógeno, el capital humano cumple un papel importante en el crecimiento económico (Lucas, 1988; Romer, 1990). Así mismo, muchos estudios de país sobre crecimiento y productividad muestran que la acumulación de capital humano es importante para el crecimiento de la productividad y para explicar las diferencias en el nivel de productividad entre países. La inversión en capital humano ha cobrado relevancia en un contexto de rápido cambio tecnológico y en el que los mercados demandan cada vez más trabajadoras y trabajadores con mayores habilidades cognitivas y socioemocionales (Banco Mundial, 2019). Esta evolución de la demanda laboral se ve refl ejada en los salarios; por ejemplo, en el Perú se estimó que las habilidades cognitivas y socioemocionales tienen una tasa de retorno de 9% y 5.8% sobre los ingresos laborales, respectivamente (Díaz et al., 2016).29

Kraay (2018), de la mano del Banco Mundial, elaboró un índice de capital humano (ICH) que cuantifi ca el nivel de productividad que puede esperar tener una o un recién nacido hoy cuando cumpla 18 años, dado el estado de los sistemas de educación y salud. Este índice presenta tres componentes: (1) tasa de sobrevivencia de las y los menores de cinco años en el país; (2) años de escolaridad esperada; y, (3) un componente de salud que se aproxima por la tasa de jóvenes de 15 años que sobreviven hasta al menos 60 años, por un lado, y la tasa de retraso de crecimiento de las y los menores de cinco años, por el otro. El autor calculó el índice para 167 países en 2017, y allí el Perú se encuentra en el puesto 72. Si se consideran solo los países de América Latina y el Caribe, nuestro país aparece en el puesto 9.

27 No obstante la calidad de empleo también aborda la protección social, las cifras preliminares de los boletines del INEI no abordan este tema. 28 Resolución Ministerial N.º 017-2020-TR, “Lineamientos para el desarrollo y fortalecimiento de competencias para la empleabilidad”.

29 En un estudio realizado para México, se concluye que el impacto del incremento de una desviación estándar de las habilidades no cognitivas está asociado con un aumento en los ingresos mensuales entre 7,3 % y 13,2 % (Campos-Vásquez, 2017). En Estados Unidos, los efectos de las habilidades blandas en los salarios son similares a los efectos de las habilidades cognitivas (Heckman et al., 2006).

Gráfi co 26. Ranking del ICH (0 a 1) entre los países de Latinoamérica y el Caribe, 2017

 Fuente: Banco Mundial. Elaboración propia.

Nota: El ICH se mide en unidades de productividad en relación con un punto de referencia de educación completa y salud completa, y varía de 0 a 1. Por ejemplo, un valor de ICH de 0,5 indica que una niña o un niño nacido hoy puede esperar ser solo la mitad de productivo que una niña o un niño nacido en un entorno con acceso a una educación completa y salud plena. Fuente: Kraay (2018).

Lo recién señalado permitiría explicar los bajos resultados en educación básica. El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, por sus siglas en inglés) posiciona al Perú en los últimos lugares de su ranking. En la última versión de estos exámenes (2018) nuestro país ocupó el puesto 64 de 77. Estos resultados arrojaron que 54.3% y 60.3% de las y los estudiantes de 15 años no logran el nivel básico en comprensión lectora y matemática, respectivamente.

En la misma línea, parte de las competencias mínimas necesarias para el trabajo se forman en la educación básica, de modo que los malos resultados en ella pueden llevar a malos resultados en la formación de estas competencias para el trabajo. En el 2019, la OECD también realizó la evaluación internacional de competencias en adultos (PIACC, por sus siglas en inglés)30 en 39 países, y se encontraron los siguientes resultados:31

30 Es una evaluación que mide las competencias cognitivas y relacionadas con el mundo del trabajo necesarias para que los individuos participen con éxito en la sociedad y que la economía prospere. En específi co, evalúa las competencias lectoras, numéricas y la capacidad para resolver problemas en ambientes informatizados de personas de 16 a 65 años.

31 Nota:

Niveles en comprensión lectora:

● Por debajo del nivel 1: las y los adultos pueden leer textos breves sobre tópicos familiares para localizar una información específi ca, idéntica en forma a la información de la pregunta, sin información contrapuesta en el texto.

● En el nivel 1 las y los adultos pueden leer textos digitales relativamente cortos o imprimir textos continuos, no continuos o mixtos para localizar una sola pieza de información; completar formas simples, comprender vocabulario básico, determinar el signifi cado de oraciones y leer textos continuos con cierto grado de fl uidez.

● En el nivel 2, pueden integrar dos o más piezas de información basadas en criterios, comparar y contrastar o razonar sobre información y hacer inferencias de bajo nivel y leer textos digitales relativamente cortos o imprimir textos continuos, no continuos o mixtos para localizar una sola pieza de información. ● En el nivel 3 comprenden y responden adecuadamente a textos densos o largos, estructuras de texto y los dispositivos retóricos e identifi can, interpretan

o evalúan una o más piezas de información y hacen inferencias apropiadas.

● En los niveles 4 o 5 comprenden y responden adecuadamente a textos densos o largos, entienden las estructuras de texto y los dispositivos retóricos; e identifi can, interpretan o evalúan una o más piezas de información y hacen inferencias apropiadas.

Niveles de competencias numéricas:

● Por debajo de nivel 1: las y los adultos pueden realizar procesos simples tales como contar y ordenar; operaciones aritméticas básicas con números enteros o dinero.

● Nivel 1: pueden realizar procesos matemáticos básicos como contar y ordenar; operaciones aritméticas básicas; porcentajes elementales como el 50 %; y localizar elementos de representaciones gráfi cas sencillas en contextos comunes y concretos.

● Nivel 2: incluye cálculo con números decimales, porcentajes y fracciones; la interpretación de datos y estadísticas sencillas en textos, tablas y gráfi cos. ● Nivel 3: incluyen problemas de sentido espacial; reconocimiento de relaciones matemáticas, patrones y proporciones, la interpretación y análisis básico de

datos y estadísticas en textos, tablas y gráfi cos y con la información matemática representada de forma más compleja.

● Nivel 4: realizan procesos matemáticos de resolución de problemas en múltiples pasos, sobre estadística y probabilidad; relaciones espaciales; proporciones y fórmulas en contextos no familiares con una amplia variedad de información matemática compleja o abstracta.

● Nivel 5: realizan procesos matemáticos para integrar múltiples tipos de información matemática; realizar inferencias; desarrollar o trabajar con modelos o argumentos matemáticos; y justifi car, evaluar y refl exionar de forma crítica acerca de los resultados en contextos con ideas matemáticas y estadísticas abstractas y formales, posiblemente incluidas en textos complejos.

● Con respecto a los niveles de competencia en lectura, el 35% de las y los encuestados en el Perú se encontraban por debajo del nivel 1; es decir, no podían localizar una pieza de información en textos cortos, completar formas simples, comprender vocabulario básico ni leer textos continuos con cierta fl uidez. Otro 35% sí llegaba al nivel 2. Solo el 0.5% pudo alcanzar el nivel 4, en el cual la persona es capaz de realizar inferencias complejas o interpretar afi rmaciones o argumentos, así como sintetizar textos complejos y largos. En los países de la OECD, solo el 20% de las y los adultos está por debajo o en el nivel 1, y 10% se encuentra en el nivel 4.

● En los niveles de competencias numéricas, las cifras son más desalentadoras: el 46% no llegó al nivel 1 (en otras palabras, no pudo realizar ejercicios básicos de conteo, ordenar números, ejercicios aritméticos básicos con números enteros o dinero), mientras que el 30% de las y los encuestados sí pudo superar este nivel. En los países de la OECD, estos porcentajes ascendieron a 7.2% (debajo del nivel 1) y 16.7% (nivel 1).

● En relación con las competencias para resolver problemas en ambientes digitales, el 35% optó por no ser evaluada o evaluado en la computadora,32 el 11% no tenía experiencia trabajando en ese entorno, y el 9,1 % desaprobó esta

evaluación. En los países miembros de la OECD, en promedio, estos porcentajes ascendieron a 11.9%, 10% y 4.8%, respectivamente.

● El Perú aparece en el penúltimo lugar en las competencias numéricas y lectoras (por encima de Ecuador) y en el último en las competencias informáticas.

Tabla 7. Resultados del PIACC de países seleccionados

Competencias lectoras

País Por debajo de

nivel 1 Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3 Nivel 4 Nivel 5

Ecuador* 33.7 37.8 23.2 4.9 0.3 0.0 Chile 20.4 33.1 31.9 13.0 1.6 0.0 México 16.4 34.5 37.3 11.0 0.8 0.0 Perú* 35.4 35.3 23.1 5.6 0.5 0.0 Promedio OECD 4.8 15.2 34.8 35.1 9.6 0.5 Competencias numéricas

País Por debajo de

nivel 1 Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3 Nivel 4 Nivel 5

Ecuador* 42.1 35.0 19.2 3.3 0.3 0.0

Chile 30.8 31.3 26.0 10.0 1.8 0.1

México 23.6 36.9 30.6 8.2 0.7 0.0

Perú* 45.9 29.5 19.0 4.9 0.7 0.0

Promedio OECD 7.2 16.7 33.4 31.7 10.1 1.0

Capacidad para resolver problemas en ambientes digitales

País Nivel 1 o por

debajo Nivel 2 Nivel 3

Optaron por no tener la evaluación en la computadora No tenía experiencia trabajando con computadoras Fallaron las preguntas núcleo Ecuador* 43.4 4.3 1.0 27.2 18.2 5.9 Chile 52.6 12.5 2.1 17.5 7.5 7.8

Niveles de competencias de solución de problemas en ambientes digitales:

● Sin experiencia en la computadora: las y los adultos de esta categoría informaron no tener ninguna experiencia previa con la computadora.

● Fallaron las preguntas core: tenían experiencia previa con una computadora, pero no pasaron las preguntas que evalúan las habilidades TIC básicas, tales como utilizar un mouse o desplazarse a través de una página web.

● Optaron por no tener la evaluación en la computadora: no tuvieron que contestar las preguntas “core”, incluso si habían declarado alguna experiencia previa con computadoras.

● Nivel 1: uso de aplicaciones como correo electrónico o un navegador web. Los problemas requieren poner en práctica criterios explícitos; pueden ser resueltos sin el uso de herramientas y funciones específi cas.

● Nivel 2: uso de aplicaciones tanto genéricas como específi cas. Los problemas implican múltiples pasos y operadores, requieren aplicar criterios explícitos; pueden ser resueltos con ayuda de herramientas y funciones específi cas; requiere algo de navegación entre páginas y aplicaciones.

● Nivel 3: uso de aplicaciones tanto genéricas como específi cas. Los problemas implican múltiples pasos y operadores, requieren aplicar criterios que pueden o no ser explícitos, navegación entre páginas y aplicaciones; hay una alta necesidad de revisar los resultados, ya que pueden aparecer algunos inesperados.

Fuentes: OECD- PIACC (2019), MINEDU (2016).

México 32.3 8.8 1.5 34.1 17.9 5.4

Perú* 38.2 5.5 1.2 34.9 11.2 9.1

Promedio OECD 43.7 25 5,2 11.9 10.2 4.8

Fuente: OECD- PIACC 2019. Elaboración propia. * Países no miembros de la OECD.

Como resultado del bajo nivel de capital humano, el escaso nivel de las competencias cognitivas y digitales de las y los adultos limita sus posibilidades de obtener empleos decentes. Solo 23% de las y los que lograron un nivel educativo de secundaria completa cuentan con un trabajo decente, mientras que más del 50% que completan un nivel de educación superior obtienen un empleo decente. De esta forma, la educación superior está contribuyendo a la formación de algunas de las competencias necesarias para el trabajo.

El bajo nivel de capital humano de la fuerza laboral en el Perú afecta sus competencias para el trabajo como resultado de las siguientes causas indirectas:

Baja culminación y calidad en educación básica que afecta el desarrollo de competencias cognitivas33

Según el artículo 3 de la Ley N.º 28044, Ley General de Educación, el Estado debe garantizar el ejercicio del derecho de la educación de manera universal, integral y con calidad. De ese modo, en el artículo 8 de la misma ley se señala que la educación peruana se sustenta en los siguientes principios:

a) La ética, que inspira una educación promotora de los valores de paz, solidaridad, justicia, libertad, honestidad, tolerancia, responsabilidad, trabajo, verdad y pleno respeto a las normas de convivencia; que fortalece la conciencia moral individual y hace posible una sociedad basada en el ejercicio permanente de la responsabilidad ciudadana. b) La equidad, que garantiza a todos, iguales oportunidades de acceso, permanencia y trato en un sistema educativo de calidad.

c) La inclusión, que incorpora a las personas con discapacidad, grupos sociales excluidos, marginados y vulnerables, especialmente en el ámbito rural, sin distinción de etnia, religión, sexo u otra causa de discriminación, contribuyendo así a la eliminación de la pobreza, la exclusión y las desigualdades.

d) La calidad, que asegura condiciones adecuadas para una educación integral, pertinente, abierta, fl exible y permanente.

e) La democracia, que promueve el respeto irrestricto a los derechos humanos, la libertad de conciencia, pensamiento y opinión, el ejercicio pleno de la ciudadanía y el reconocimiento de la voluntad popular; y que contribuye a la tolerancia mutua en las relaciones entre las personas y entre mayorías y minorías, así como al fortalecimiento del estado de derecho.

f) La interculturalidad, que asume como riqueza la diversidad cultural, étnica y lingüística del país, y encuentra en el reconocimiento y respeto a las diferencias, así como en el mutuo conocimiento y actitud de aprendizaje del otro sustento, para la convivencia armónica y el intercambio entre las diversas culturas del mundo.

g) La conciencia ambiental, que motiva el respeto, cuidado y conservación del entorno natural como garantía para el desenvolvimiento de la vida.

h) La creatividad y la innovación, que promueven la producción de nuevos conocimientos en todos los campos del saber, el arte y la cultura.

En este marco de principios, los fi nes de la educación peruana son dos. En primer lugar, la formación integral de las personas, la consolidación de su identidad y su integración adecuada y crítica a la sociedad para el ejercicio de su ciudadanía, así como el desarrollo de sus capacidades y habilidades para vincularse al mundo del trabajo y para afrontar los incesantes cambios en la sociedad y el conocimiento. En segundo lugar, contribuir a formar una sociedad democrática, solidaria, justa, inclusiva, próspera, tolerante, y forjadora de una cultura de paz que afi rme la identidad nacional sustentada en la diversidad cultural, étnica y lingüística, con el fi n de superar la pobreza e impulsar el desarrollo sostenible del país (artículo 9 de la Ley N.º 28044).

Los resultados de la inversión en educación se materializan en diversas esferas de desarrollo humano. La educación es un derecho fundamental, que contribuye a la convivencia social, promueve el desarrollo científi co, artístico, cívico y económico. Como parte de este último componente, una medida usual y cuantifi cable ha sido el retorno que muestra a través de los ingresos laborales, vínculo ampliamente documentado (Card, 1993; Psacharopoulos, 1994; Psacharopoulos y Patrinos, 2018). En el caso peruano, Díaz et al. (2016) estiman que el retorno sobre los ingresos de un año de escolaridad adicional es de 5.7% (en ingresos/hora). La relación positiva entre un mayor nivel educativo e ingresos laborales se refl eja en las estadísticas de la ENAHO 2019: aquellas personas con un mayor nivel educativo generan mayores ingresos, independientemente de sus características demográfi cas.

33 Se utiliza la defi nición de competencias cognitivas establecida en los “Lineamientos para el desarrollo y fortalecimiento de competencias para la empleabilidad”, aprobados por la Resolución Ministerial N.º 017-2020-TR. Para mayor detalle, revisar la sección Glosario.

Gráfi co 27. Ingresos laborales mensuales por nivel educativo alcanzado, 2019



                                          +RPEUH 0XMHU 8UEDQR 5XUDO ,QGtJHQD &DVWHOODQR 7RW DO 6H[R ÈUHD /HQJXD PDWHUQD

6LQQLYHOHGXFDWLYR 3ULPDULD 6HFXQGDULD 6XSHULRUQRXQLYHUVLWDULD 6XSHULRUXQLYHUVLWDULD

Fuente: ENAHO-INEI 2019. Elaboración propia.

De esta manera, ha habido una mejora en la cobertura universal en educación primaria y secundaria (tasas netas de matrícula de 97.3% y 87.7% en 2019, respectivamente, según datos de la Unidad de Estadística del Ministerio de Educación – Escale); sin embargo, las tasas de conclusión, así como la calidad educativa, son heterogéneas. La tasa de conclusión para educación básica en 2019 es de 79.2% para jóvenes de 17 a 19 años, 85.7% para aquellas y aquellos de 20-24 años, y 75.5% para las y los de 25-34 años. Estas tasas descienden de forma signifi cativa para el área rural, las personas con una lengua materna indígena, las y los pobres y las y los pobres extremos. En efecto, Cueto et al. (2020), según sus hallazgos en la encuesta de la ronda 5 de Niños del Milenio, señalan que la lengua materna indígena, el bajo rendimiento y la repitencia de grado incrementan el riesgo de deserción en el sistema educativo.

Tabla 8. Tasa de culminación de educación secundaria por diferentes grupos de edad (% del total)

Ámbito 17-19 años 20-24 años 25-34 años 2017 2018 2019 2017 2018 2019 2017 2018 2019 Total 77 78,6 79.2 84 84,8 85.7 72,7 75 75.5 Sexo Femenino 79.9 80.4 80.7 83.1 84 85.6 69.7 71.6 72.6 Masculino 74.3 77 77.8 84.9 85.5 85.9 75.7 78.2 78.3 Área y sexo Urbana 83.6 83.9 83.4 88.6 88.7 89.1 80.7 82.4 82.9 Femenino 86.9 85.6 84.7 88.5 88.7 89.7 78.3 79.8 80.7 Masculino 80.5 82.2 82 88.8 88.7 88.5 83.1 84.8 85 Rural 56.4 60.2 64.5 61.2 65 68.7 37.6 40.8 41 Femenino 56.9 59.8 64.9 54.7 58.7 63.4 27.8 31.1 31.7 Masculino 56 60.6 64.1 67 70.7 73.3 45.9 49.1 48.9 Lengua materna

Castellano 79.3 80.4 80.8 85.4 86 86.7 76.6 78.2 78.9 Indígena 60.3 64.5 66.8 72.7 73.3 78.2 52.5 53.6 54.6 Nivel de pobreza No pobre 82.9 82.9 83.4 88.3 88.5 89.4 80.5 81.7 81.9 Pobre no extremo 55.4 62.5 62 67.3 66 70.2 46.1 48.7 51.1 Pobre extremo 41.8 46.3 51.1 35.9 47.3 49.1 24.1 26 29.7

Fuente: Unidad de Estadística del Ministerio de Educación (Escale, 2019). Elaboración propia.

Sin embargo, existen condiciones que discriminan o excluyen a las personas de acceder a la educación. Las niñas y adolescentes rurales se ven impedidas de continuar con sus estudios por asumir responsabilidades de cuidado familiar a pesar de su corta edad, además de enfrentar prejuicios y discriminación en sus casas y colegios (Castillo, 2017; Unicef, 2014; Montero, 2006). Otro motivo de exclusión es la discapacidad (ENEDIS, 2012). El INEI (2017) muestra que mientras que el 45.2% de la población mayor de 15 años sin discapacidad ha culminado secundaria, solo el 26.5% de las personas con discapacidad lo ha hecho. Se observa también que mientras que solo el 3.2% de la población mayor de 15 años sin discapacidad carece de algún tipo de educación formal, esta cifra crece a 21.3% para las personas con discapacidad.

Por otro lado, existen también factores como ser conviviente antes de cumplir los 18 años, o tener un parto en el último año, afectan la educación de las mujeres jóvenes, ya que incrementan signifi cativamente la probabilidad de convertirse en personas que no estudian ni trabajan, a las que se denomina NINI (Alcázar, 2018). En el caso del Perú, la tasa de embarazo adolescente se ha mantenido sin mayor variación en los últimos veinte años alrededor de 13%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDES), y esta tasa es aún más alta en el ámbito rural.34 Muchas

de las mujeres que se han embarazado alguna vez entre los 15 y los 19 años no terminan la secundaria completa, y se insertan tempranamente en trabajos con condiciones laborales inadecuadas. Los datos de ENDES indican que en el área urbana el efecto de haber tenido algún parto en los últimos tres años reduce en un tercio las posibilidades de progresar en los estudios secundarios, y en la zona rural aún más. Otro factor considerable es el nivel de pobreza: durante los últimos años ha incrementado paulatinamente la tasa de culminación en cada grupo. Es relevante considerar este tipo de inequidades en la educación, pues está relacionado con los logros de la educación básica (Cueto et al., 2016).

Diversos factores adicionales explican la calidad de la educación básica. Uno de ellos es la infraestructura y mobiliario en la escuela. Glewwe et al. (2011)35 realizan una revisión sistemática de las investigaciones que exploran la relación entre

infraestructura y resultado de aprendizaje en países en desarrollo en el período que abarca de 1990 a 2010. Los autores encuentran que la relación es no signifi cativa excepto por la variable de disposición de carpetas. Del mismo modo, el MEF (2013) ha revisado literatura que comprueba la relación positiva entre infraestructura educativa y rendimiento de las y los estudiantes. Campana et al. (2014) evalúan el impacto del Programa de Recuperación de las Instituciones Educativas Emblemáticas, en el que encuentran efectos positivos pequeños en el rendimiento del estudiantado. Otro factor que se ha comprobado que infl uye positivamente en el rendimiento es el acceso a servicios básicos adecuados (Correa & Morocho, 2014; Dasso et al., 2015; Meléndez & Huaroto, 2014).36 Sumado a ello, otro factor considerable es el papel del director o

directora en la escuela, cuyo buen desempeño está asociado con un mejor rendimiento de las y los estudiantes (Guerrero