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Figure 2: Socio-economic Development of Regions in Turkey

5.1.4 Why the Difference-blind Egalitarianism is not a Liberal solution for Turkey?

Después de haber visto las regulaciones, las doctrinas y los principios de las asociaciones que tratan el tema del intérprete de guerra cabe señalar algunas ideas importantes que reiteran la necesidad de una formación lingüística específica en el contexto del ámbito militar. Como explicamos, la influencia del lenguaje y la producción del relato en zonas de conflicto es un tema muy importante que hemos tenido en cuenta para poder dar paso al siguiente apartado en esta investigación. Para ello hemos reflexionado sobre una serie de ideas relevantes.

En primer lugar, como hemos visto, el ámbito militar, inevitablemente, se sustenta en narrativas claramente identificables en este caso. Los conceptos en los que se apoyan las narrativas militares son conceptos subjetivos como ‘identidad nacional’, ‘patrotismo’, ‘neutralidad’, ‘enemigo’, ‘mártires’, entre otros, que promocionan la unidad del país, la pertenencia a un grupo con elementos comunes o incluso su supremacía sobre otros grupos, hasta las herramientas de adoctrinamiento internas del ejército.

En este sentido, el término ‘patriotismo’ refuerza esta misma narrativa, situando la máxima prioridad en la lealtad del Estado, centrado en el darwinismo realista, que desestima el valor de la identidad étnica como posible elemento amenazante del Estado. Por ejemplo, los voluntarios que interpretaron en la guerra de los Balcanes para

European Community Monitor Mission (ECMM), una organización política ‘neutral’,

decían haberlo hecho por motivos de ‘patriotismo’, ‘sentimiento de responsabilidad’, porque ellos ‘no querían quedarse a un lado, o porque querían hacer ‘algo’, ‘ayudar’. El mismo término ‘neutralidad’ viene del latín neuter que significa ‘ni uno ni otro, ni de un lado ni de otro, ni activo ni pasivo, intransitivo’ (Stahuljak, 2010: 392). Sin embargo, parece una posición difícil de cumplir en cualquier circunstancia. Mantenerse al margen en un conflicto no es recomendable ni factible, ya que la no acción es en sí un posicionamiento a favor del lado ganador. La distorsión de la interpretación no se debe ver aquí como un ‘fallo’, como indica el término, sino como un acto del habla.

De esta manera, se otorga importancia al conocimiento de herramientas ideológicas, opiniones, creencias y valores que utilizan los mecanismos de poder para llevar a cabo sus acciones en nombre de una supuesta defensa de su ‘identidad’ o, en este caso, de su

‘patria’. En este sentido, Séguinot (1988: 105) añade que cuando los intérpretes aceptan un trabajo esto implica complicidad:

When Kostas Venetsanos, the publisher of the 1969 Greek translation of Machiavelli’s The Prince, was instructed by the censors to delete parts of the text that were deemed subversive, he implemented the changes by left white margins where the cuts had been made and increased letter spacing to ad emphasis to other parts that were equally or even more subversive (Asimakoulas, 2005 en Séguinot (1988:105).

Niranjana (1992: 2) insiste en que la producción de conocimiento, traducción, re- interpretación en la cultura meta está regida por las relaciones de poder. La traducción se ve como una práctica dentro de las relaciones de poder asimétricas que operan bajo el colonialismo.

Además, los medios de comunicación crean una imagen diferente del intérprete, dependiendo de la narrativa que interese en el momento de su comunicación. Resulta interesante ver cómo, en algunas ocasiones, el intérprete deja de ser un ciudadano iraquí, afgano, etc. y se transforma en un ciudadano igual al del país que le contrata. A continuación, podemos ver cómo se reproduce el papel de víctima, con el uso de palabras como ‘deaths’, ‘murdered’, ‘killed’ en el programa de la BBC Radio Forum

FACE THE FACTS, del 20 de julio de 2007:

WAITE (Presenter): The Ministry of Defence told us it only knows of four deaths among interpreters – which had occurred whilst they were working alongside British forces. But, as we’ll be reporting, many more interpreters have been murdered on the streets, in their homes as a reprisal. In fact, we estimate that as many as 250 Iraqi civilian interpreters who’ve worked for the coalition have been killed during the conflict. That’s almost a hundred more than the death toll among British soldiers (Baker, 2010b: 207).

En este comentario el intérprete se integra como parte de la misión y se le reconoce como una parte del grupo ya que, de esta manera, el sufrimiento y la condición de ‘mártires’ recae también sobre el ejército mismo.

Cabe destacar que, en general, este lenguaje transforma la visión central del mundo en una sociedad y su relación con los otros. Concretamente, la imagen del ‘otro’, el ‘enemigo’, tiene que ser narrada de una manera completamente diferente para justificar la violencia en la guerra (Baker, 2010b: 198), en este caso, como asesino

indiscriminado. Pero el intérprete de guerra no puede recurrir a esta legitimación ya que el ‘otro’, es, en realidad, el mismo, por lo que debe desarrollar una narrativa nueva. Esto afecta su manera de actuar y de percibir el mundo que le rodea, lo que puede llevarle a contradicciones internas.

El peso de esta dicotomía fuerza al intérprete a posicionarse en una situación incómoda, en la que el margen de negociación de una relación más cómoda y tolerante entre los usuarios recae directamente sobre ellos (Baker, 2010b: 199). Resulta difícil, pues, negociar cuando el usuario, en la mayoría de ocasiones, se asigna como parte de un grupo ‘malvado’, ‘incivilizado’ y ‘peligroso’. Los iraquíes son uno de los “grupos de gente” más narrados como evil y eso representa una fuente de amenazas. Llegó a tal extremo que en 2006 el ejército estadounidense reemplazó a los intérpretes iraquíes por jordanos e incluso invirtieron fondos en formar a ciudadanos de la república de Georgia (Packer, 2007).

Así se teje la trama por la que los traductores e intérpretes adquieren un papel difuso. Por un lado, cada traductor e intérprete es un individuo con su historia personal, en la que intervienen elementos que le colocan en una posición ambivalente en relación a las diferentes percepciones de la guerra en sí, y, a menudo, con una red de relaciones personales en ambos lados del conflicto. Los traductores e intérpretes, como cualquier otro miembro de la sociedad, recibirán las consecuencias de haber cuestionado las narrativas creadas en un contexto bélico.

Por otro lado, la historia nos muestra continuamente ejemplos donde la falta de entendimiento lingüístico y cultural en los estudios de inteligencia repercute en el desenlace de la contienda. Cabe mencionar que el error por parte de la inteligencia estadounidense debido al desconocimiento y falta de respeto por la cultura de Oriente Medio como parte de una cultura musulmana, con relevancia en la religión y las estructuras sociales, acarreó consecuencias fatales en las guerras de Iraq y Afganistán. La llamada war on terror consistió en una guerra que duró más de 10 años sin objetivos claros y con una repulsión total por parte de la población (Heinecken y Winslow en Mashishi, 2012).

Recordamos también cuando Chruchill pronunció deliberadamente la palabra natsi

inglés que significa repugnante o despreciable. Blitzkrieg (posteriormente acortado en

Blitz para nombrar al bombardeo de los alemanes en Reino Unido durante la Segunda

Guerra Mundial) eludía también a un sentido mucho más siniestro que su traducción al inglés: lightning war. Ambas significaban ‘guerra relámpago’ pero la utilización de una palabra alemana eran una alusión a la creación de la figura enemiga y cruel de Alemania.

También el uso de adjetivos peyorativos para nombrar a los enemigos recalca el peso propagandístico y creador de la conciencia colectiva por parte del lenguaje. Por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial se utilizó una gran variedad de términos ofensivos como Jerries (lo que comúnmente significa chapucero o mal hecho y lo que en este contexto se utilizó, como podría ser ‘tudesco’, en referencia a los soldados alemanes), Krauts (cabeza cuadrada, también para alemanes), Japs (ponja o japo, nombres peyorativos para referirse a los japoneses), Eyeties (equivalente al término ‘macarroni’ para referirse a los italianos).

Un ejemplo más actual es la divulgación del término Daesh por el gobierno francés en contraposición al normalmente utilizado ‘ISIS’ (Estado Islámico de Irak y Siria). Aunque haya sido oculto tras el acrónimo árabe al-dawla al-islâmiyya fi l-'Irâq wa l- shâm ha servido para ridiculizar a la organización terrorista al parecerse a otro término árabe que significa ‘el que siembra discordia’ o ‘el que aplasta algo bajo sus pies’. Es una palabra totalmente antijurídica en la ley sharia, que para nada habla de Estado o califato y que, por otro lado, a los miembros del grupo terrorista les disgusta enormemente (Chaya, 2015). Este término tiene una connotación muy negativa y sirve como respuesta al bombardeo propagandístico a favor de la imagen de ‘ISIS’. Su auto- denominación como Estado islámico se basa en la legitimación de la organización terrorista, como un Estado que se defiende de una invasión.

3.6 Conclusiones

La comunicación en situaciones hostiles depende, como hemos visto, del intérprete de guerra. Por eso es importante contar con intérpretes que, además de ser cualificados, cuenten con un protocolo de actuación que les permita saber cómo actuar en cada momento. Sin embargo, excepto unas nociones mínimas que regulan la interpretación, no existe ningún protocolo que cubra aspectos tales como el contexto, el estado psicológico de los usuarios o las relaciones sociales y culturales de forma unificada. Para poder analizar todos estos aspectos, hemos dividido este capítulo en tres aspectos específicos:

- Delimitación del sujeto. - Delimitación geográfica.

- Delimitación del conocimiento o aplicación del estudio.

En primer lugar, para delimitar el sujeto hemos intentado definir el papel del intérprete en el contexto de la guerra y el conflicto. En este sentido, hemos averiguado que el intérprete es alguien capaz de influir en las relaciones interpersonales con el propósito de lograr un objetivo más grande, como puede ser conseguir la paz en un conflicto, reconstruir las relaciones en el periodo de postguerra, fomentar el entendimiento entre personas, reparar percepciones erróneas de algún determinado grupo étnico o reparar percepciones erróneas de las fuerzas armadas extranjeras. En definitiva, alguien capaz de sortear barreras lingüísticas o culturales con el fin de combatir desigualdades y promover la paz.

Para ello, hemos tenido en cuenta los antecedentes del intérprete de guerra y los diferentes momentos significativos desde el punto de vista histórico que han contribuido a la percepción actual del intérprete de guerra. Seguidamente, hemos presentado los peligros y retos del intérprete de guerra, subrayando el dilema con respecto a la posible existencia de una responsabilidad moral de los intérpretes de apoyar al ejército extranjero, a pesar de que existan beneficios políticos o individuales opuestos. Hemos destacado que el problema de no tener un protocolo de actuación que pueda emancipar a los intérpretes de los protocolos militares es que, muchas veces, se encuentran perdidos, ya que ideológica, cultural o étnicamente pertenecen a un lado del conflicto, pero, por

otro lado, se sienten parte de esta institución que les emplea ya sea por convicción o por necesidad laboral. Esto no sólo perjudica al intérprete sino a la misma población, al usuario de este servicio, ya que los intereses de la institución contratante pueden prevalecer sobre los intereses de los demás.

Por otro lado, hemos evaluado la situación con respecto a la legislación disponible sobre la situación del intérprete. Con respecto a esta cuestión, hemos evidenciado la poca regulación que existe en lo que respecta la protección de los intérpretes y la calidad del servicio que ofrecen. Asimismo, hemos constatado la falta de regulación en España en cuanto a la situación del intérprete en general y a su labor en el ejército en particular y hemos resaltado la insuficiencia lingüística del ejército español. Hemos destacado que, aunque existen regulaciones sobre el apoyo lingüístico necesario y sobre la concienciación en cuanto a la interculturalidad en zonas de conflicto, éstas están disociadas como si se tratase de elementos independientes sin tener en cuenta la necesidad de una regulación estructurada y unificada.

En segundo lugar, con respecto a la delimitación geográfica del estudio, hemos subrayado el aumento del número de conflictos internacionales y el consecuente incremento de migraciones forzosas por razones políticas. Además, hemos analizado cuestiones generales de los Informes generales de la Amnistía Internacional y del Alto

Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para comprender

la magnitud de los datos y la necesidad de esta investigación.

Asimismo, hemos repasado la posición de España en los organismos internacionales de seguridad y defensa y las misiones en las que se encuentra actualmente trabajando el ejército español. En general, hemos podido afirmar que el conocimiento de los conflictos internacionales nos ha proporcionado una perspectiva general sobre la situación bélica actual, los principales países o zonas del mundo donde se concentra un mayor número de hostilidades. Además, hemos dado a conocer las misiones de las fuerzas armadas españolas, lo que nos ha permitido conocer la variedad de lenguas y culturas a las que los militares españoles se tienen que enfrentar diariamente.

Finalmente, para delimitar el último punto de nuestro esquema de estudio, el conocimiento, hemos descrito la inteligencia cultural y cómo se puede integrar este

concepto dentro de los estudios de inteligencia del ejército. Igualmente, hemos mostrado la historia de la inteligencia cultural y cómo las propias fuerzas armadas han descubierto su necesidad de formación, ya sea de forma interna con sus propios militares o con locales contratados.

En conclusión, la importancia de esta investigación reside, como bien hemos mostrado, en la contextualización de inteligencia cultural y la evaluación de la aplicabilidad de los estudios del lenguaje en la investigación previa que se realiza antes de ir a terreno. Tal y como se desprende de nuestro estudio, el objetivo principal es concienciar sobre la sensibilidad del lenguaje y sobre las divergencias culturales entre diversas comunidades lingüísticas, así como incluir estos conocimientos como parte de un entrenamiento necesario para el desarrollo de las habilidades lingüísticas o la buena memoria, entre otras cualidades.

CAPÍTULO IV.