2.2 Signal Processing
2.2.1 Digital Signal Processing
Las relaciones entre países vecinos, así como las relaciones entre regiones vecinas, incluyen múltiples interacciones e intercambios. En las zonas donde uno y otro territorio toman contacto esas relaciones se hacen más intensas y frecuentes a través de la circulación de personas, incluyendo el traslado cotidiano de quienes viven en un lado de la frontera pero trabajan en el otro, por mencionar sólo una las cuestiones inherentes al hecho fronterizo. De manera que las relaciones de vecindad constituyen un marco propicio para que diversos actores encaren en conjunto la solución de problemas comunes.
En la década de 1990 Chile “inauguró una nueva etapa de su Política Exterior Vecinal (PEV)” y durante las administraciones Aylwin y Frei “el tema vecinal se convirtió en un issue mayor, superando lo observado en décadas pasadas tanto en gravitación dentro del esquema exterior general cuanto en grado de elaboración”, ya que “por esta vía se podía marcar un rasgo diferenciador con la administración militar, caracterizada por el recelo y amenazas mutuas con los vecinos, sin que ello significase un giro dramático en la historia de las relaciones exteriores de Chile”86
.
La apuesta de situar la agenda externa vecinal como punto central de la política exterior “recibió el estímulo complementario de un factor exógeno vital”, consistente en las singularidades de la democracia argentina, con un escenario “marcado por la triple derrota de los militares: 1-política, por la cuestión de los derechos humanos; 2-
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Ibíd., p. 143.
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económica, por la mala administración económica y por la astronómica deuda externa que dejaron tras su abandono del poder; y 3-militar, por su derrota en las Malvinas”87.
“Ello los inhibió como fuerza condicionante de la política interna y externa argentina y aminoró cualquier intento aventurero y armamentista contra sus vecinos. De ahí entonces la excelente acogida que brindó la administración Menem a las iniciativas de los gobiernos post-Pinochet”88.
Superados los problemas limítrofes entre Argentina y Chile, ha ganado espacio la dimensión positiva de las relaciones de vecindad, es decir, la cooperación transfronteriza89. A lo largo del tiempo, esa cooperación se ha canalizado a través de la Comisión Mixta de Límites, la Comisión Binacional de Cooperación Económica e Integración Física, los Comités de Frontera y los Comités de Integración, así como de otros mecanismos binacionales existentes, incluyendo el Comité Permanente de Seguridad Argentino-Chileno (COMPERSEG), entre cuyas tareas se encuentra el desminado fronterizo90.
La cooperación transfronteriza se desarrolla en distintos planos. De arriba hacia abajo, en el ámbito del Estado y sus entes territoriales, y extendiéndose hacia actores no estatales. También puede desarrollarse en el marco de organizaciones internacionales de cooperación o de integración. En el caso de los países mencionados involucra a los respectivos Estados nacionales, a provincias y regiones, comunas y municipios, junto con actores no estatales diversos. Se lleva a cabo en el contexto de la relación binacional y en el esquema multilateral representado por la Zona de Integración del Centro-Oeste
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Ibíd, p. 146.
88
Ibíd.
89 Véase Pastor Ridruejo, op. cit., pp. 339-341. Dice este autor que “las relaciones de vecindad son de un
doble orden”. En algunos casos “determinan cortapisas en el ejercicio de la soberanía territorial”, de modo que su proyección jurídica adquiere carácter limitativo de la soberanía. En otros casos, “comportan manifestaciones intensas de cooperación a nivel internacional”.
90 El COMPERSEG fue creado en noviembre de 1995, cuando se firmó el Memorándum de
Entendimiento entre la República de Chile y la República Argentina para el Fortalecimiento de la Cooperación en Materias de Seguridad de Interés Mutuo. El COMPERSEG surgió como producto de las recomendaciones de la Reunión de Expertos de la OEA sobre Medidas para el Fortalecimiento de la Confianza Mutua, que se llevó a cabo en Buenos Aires del 15 al 18 de marzo de 1994.
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de América del Sur (ZICOSUR) y constituye, además, uno de los medios para lograr ciertos objetivos específicos de la UNASUR91.
El 21 de mayo de 1980 se aprobó, en el seno del Consejo de Europa, la Convención-marco europea sobre cooperación transfronteriza entre comunidades y autoridades territoriales. De acuerdo con su artículo 2 se considera como cooperación de ese tipo “toda acción concertada tendiente a reforzar y a desarrollar las relaciones de vecindad entre comunidades o autoridades territoriales pertenecientes a dos o varias partes contratantes, así como la conclusión de los acuerdos y de los arreglos convenientes a tal fin. La cooperación transfronteriza se ejercerá en el marco de las competencias de las comunidades o autoridades territoriales, tal como esas competencias se definen en el derecho interno”.
Y en 1987, en un simposio universitario, surgió una “Declaración sobre los aspectos jurídicos de la cooperación transfronteriza”. Este instrumento destaca que los acuerdos entre gobiernos no centrales “no afectan a las competencias del Estado en materia de relaciones internacionales en la medida en que no se sitúen en el nivel del Derecho Internacional, o bien estén desprovistos de efectos jurídicos (como es el caso de las declaraciones de intención), o bien establezcan obligaciones regidas por uno o varios Derechos internos”92
.
En los años más recientes, el Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación se ha convertido en el instrumento financiero de la política europea de vecindad. El Documento de Estrategia 2007-2013, Programa Indicativo 2007-2010, dice que “la cooperación transfronteriza es un componente integral de la Política de Vecindad de la Unión Europea y de la Asociación Estratégica entre la Unión Europea y Rusia”.
La cooperación transfronteriza está concebida allí para ayudar al “desarrollo económico y social a ambos lados de las fronteras comunes, abordar desafíos comunes
91 Siguiendo a Sánchez Rodríguez, cabe distinguir dos modelos de cooperación transfronteriza en
América. El primero en el tiempo es de carácter bilateral y tiene por objeto principal la demarcación de las fronteras comunes y su conservación. El segundo admite modalidades bilaterales o plurilaterales y pone énfasis “en la cooperación para la satisfacción de intereses comunes en torno a la frontera”. Ver Sánchez Rodríguez, L., Derecho Internacional Público: Problemas Actuales, Madrid, Beramar, 1993, pp. 219-224, y Derecho Internacional y Crisis Internacionales, Madrid, Iustel, 2005, pp. 116-120.
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como el medio ambiente, la salud pública y la prevención y lucha contra el crimen organizado, garantizar fronteras eficientes y seguras, y promover acciones de cooperación transfronteriza local de ‘pueblo a pueblo’”.
No existe en el ámbito latinoamericano o suramericano un instrumento específico para la cooperación transfronteriza, pero en el Tratado de Maipú de Cooperación e Integración entre la República Argentina y la República de Chile se prevé, como uno de los objetivos del Tratado, el de “reforzar la coordinación existente entre las autoridades locales de ambos Estados en espacios ampliados que agrupen a provincias argentinas y regiones chilenas vinculadas por su vecindad y complementariedad natural” (art. 1.k).
Un documento de valor político es la Declaración de Ciudad del Este sobre Cooperación Transfronteriza para la Integración Regional (2009), elaborado por el I Foro de Cooperación Transfronteriza “Argentina-Brasil-Paraguay”. Se dice allí que “la creación de áreas fronterizas de paz y desarrollo, basadas en la cooperación, contribuye a la cohesión social y territorial, posibilita la reducción de las tensiones entre países y consolida los procesos de integración”, remarcándose que “los gobiernos intermedios y locales sudamericanos son actores claves para la gobernabilidad de nuestras áreas fronterizas” y que “las fronteras deben convertirse en motores de desarrollo y de integración, saldando así una deuda histórica de marginación y zonas de conflicto”.
Se concluye en el documento que “la cooperación transfronteriza debe ser tema prioritario de las políticas de desarrollo de nuestros gobiernos y de las políticas de cooperación de la comunidad internacional”93.
En el escenario latinoamericano de estos tiempos, “la cooperación transfronteriza es percibida como uno de los instrumentos clave para avanzar en el proceso de integración”94. Es que “en América Latina se está definiendo una nueva geografía económica que no sigue las líneas fronterizas, afianzándose la idea de que el
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El I Foro de Cooperación Transfronteriza fue organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay, el Centro Studi di Politica Internazionale (CeSPI), el Instituto Italo-Latinoamericano y la Gobernación del Departamento de Alto Paraná, y se reunió en Ciudad del Este (Paraguay) los días 29 y 30 de abril de 2009.
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desarrollo latinoamericano dependerá, en buena medida, de la capacidad de crear áreas de integración que promuevan procesos convergentes de desarrollo a nivel institucional y entre los actores económicos, sociales y culturales” y, en consecuencia, “a través de la cooperación transfronteriza se abre una dimensión nueva del desarrollo local, que rompe las rígidas divisiones nacionales creando nuevas áreas que ya no encajan en la lógica de los Estados”95
.
Este trabajo se centrará en la experiencia de cooperación transfronteriza que tiene lugar en los Comités de Integración argentino-chilenos, pero no menos valiosa es la experiencia de tal tipo de cooperación en el ámbito de la ZICOSUR y en el de Aymaras sin Fronteras96.
Por último, un ámbito especial de las relaciones de vecindad es el referido a los acuíferos transfronterizos97. Mediante resolución adoptada el 13 de enero de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha tomado nota del proyecto de artículos sobre el Derecho de los Acuíferos Transfronterizos presentado por la CDI, señalándolo a la atención de los gobiernos98. En la misma resolución, la Asamblea alienta a los Estados interesados a concertar arreglos bilaterales o regionales para la adecuada gestión de sus acuíferos transfronterizos teniendo en cuenta lo previsto en el proyecto de artículos. Según este instrumento, cada Estado del acuífero tiene soberanía sobre la parte del acuífero o sistema transfronterizo acuífero situada en su territorio y debe ejercerla teniendo en cuenta el principio de explotación equitativa y razonable.
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Marteles Moreno, S., “Fortalecimiento de la gobernanza transfronteriza en América Latina a través de la cooperación descentralizada: la Experiencia del programa Fronteras Abiertas”, en Revista de Estudios
Transfronterizos Si Somos Americanos, vol. X, n° I, 2010. Citada por Schanke, op. cit., p. 2.
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Aymaras sin Fronteras es una alianza transfronteriza que tiene como objetivo apoyar la adopción de un Plan de Acción Estratégico para el desarrollo económico, social y cultural de la población aymara que vive en el área transfronteriza de Bolivia, Perú y Chile. Puede subrayarse que “es una plataforma conformada por 57 municipios, desde la cual se están dando iniciativas de cooperación transfronteriza y esfuerzos de integración ‘desde abajo’”. Véase Schanke, op. cit., p. 6. Para mayor información puede verse el sitio oficial: www.aymarassinfronteras.org
97 Véase Pastor Ridruejo, J. A., Curso de Derecho Internacional Público y Organizaciones
Internacionales, Madrid, Tecnos, 2010, p. 342.
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Al no existir un acuífero transfronterizo que vincule a Argentina y Chile no cabe la posibilidad de un acuerdo bilateral con aquella finalidad, pero los términos del acuerdo firmado el 3 de agosto de 2010 por los países del MERCOSUR en San Juan, Argentina, para la preservación y el aprovechamiento del Sistema Acuífero Guaraní reflejan las previsiones del proyecto de artículos elaborado por la CDI con la asistencia técnica del Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO.
El año anterior, y también en San Juan, las delegaciones de la Subcomisión de Educación del Comité de Integración Paso Agua Negra reafirmaron la vinculación entre vecindad y cooperación transfronteriza al acordar la formación de un equipo de investigadores de las universidades de la provincia de San Juan y la región de Coquimbo, tomando como eje el tema “Frontera y vecindad”99
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