Chapter 2 – Text Complexity and Text Simplification
2.1. Text Complexity and Factors which Affect Text Complexity
2.1.3. Factors which affect text complexity
2.1.3.4. Discourse high text complexity issues
jairo segundo gómez Barrera41
Introducción
Los procesos de formación docente que se desarrollan en América Latina, en diversos países, que se han dado a la tarea de apor- tar a este campo, cuentan con diversos ele- mentos que tratan de responder a situaciones analizadas por algunos expertos en los últi- mos años, dando prioridad a la fundamenta- ción técnica, tecnológica y metodológica en las universidades y poniendo de manifiesto la calidad educativa tan anhelada en la escuela. Este elemento es positivo, pero es necesario que se siga dando de una manera mucho más profunda, que se fije en los nuevos contextos, que se fije en el docente como sujeto transfor- mador de la realidad, que busque formar suje- tos críticos capaces de cambiar su propia vida.
Desarrollo
Necesitamos una escuela liderada por los mejores- para transformar las vidas de quienes nos necesitan 41 Candidato a doctor en Educación de la Universi- dad de Baja California. Magíster en Educación de la Universidad Cooperativa de Colombia. Licen- ciado en Filosofía de la Universidad Santo Tomás de Aquino. Docente en la Fundación Universitaria Monserrate, Bogotá. [email protected]
Desde los procesos que se vienen desarro- llando en la escuela, el maestro ha pasado de ser el dador de conocimientos a ser un sujeto activo, donde desde diferentes visio- nes, paradigmas y enfoques los docentes se han empezado a desempeñar como construc- tores de saber, por ende para que él y ella, puedan realizar este proceso se requiere de profesionales, con cualidades inherentes a su ser y con un proceso de formación acorde a los nuevos tiempos, esto implica un proceso de formación, desarrollo, capacitación y actuali- zación, que de primera mano pone al Estado como el primer respondiente en lo que estos procesos implican a nivel presupuestal, pro- gramático y gubernamental.
Esto no implica únicamente el proceso de reco- nocer al maestro como un sujeto importante en la sociedad, sino como un sujeto transfor- mador, donde el docente no hace parte de la sociedad como un sustentador de lo que existe, sino que sus acciones deben redundar en pro de su campo de acción educativo, o lo que se podría llamar la comunidad educa- tiva y todo lo que esta implica.
Frente a dichos planteamientos diferentes gobiernos han propuesto planes de forma- ción que aporten de manera significativa a la escuela, han surgido maestrías y doctora- dos presenciales y a distancia para promover los procesos de cualificación docente, pero sin
embargo los costos que deben asumir los edu- cadores, frente a sus ingresos, son muy altos. En Colombia, específicamente en Bogotá, durante los años 2013 a 2016, la inversión en formación docente aumento un 700%, dando la posibilidad a los docentes de colegios públi- cos de recibir programas de formación gratui- tos, a cambio de mantener buenos resultados y con el fin de aportar a la formación de los estudiantes de una manera más significativa; devolviendo al docente el lugar que le corres- ponde en la escuela, no como evaluador de ciclos, sino como acompañante promotor de la transformación social.
Por ello es necesario entender cómo en el caso de Colombia, con las reformas educa- tivas dadas a principios de milenio, se parte de investigar el papel del docente y proponer algunos objetivos entre los que es necesario validar la manera en que se muestra la edu- cación como eje fundamental y la formación de docentes, como un elemento que puede aportar al progreso de la nación, dando, entre otros, énfasis a los procesos de formación uni- versitaria de docentes, hacía la configuración de enfoques y modelos, que aporten a la pro- fesionalización y cualificación de la planta docente de la nación.
En este mismo aspecto se encuentran los pro- cesos diseñados por cada una de las secre- tarías, que desde la descentralización de la educación, deben captar las necesidades de cada una de las regiones y promover planes de formación que atiendan la realidad del país. Este proceso actualmente se encuentra
menguado, sobre todo por el cambio polí- tico en el que el país se encuentra, donde la educación ha tenido un bajo reconocimiento y los procesos de la escuela se han empe- zado a analizar desde estadísticas nacionales e internacionales, que olvidan las profundas brechas de desigualdad que existen entre los más pobres y los más ricos, que se evidencian en los escenarios de formación y sus recursos. Por su lado Tedesco, señala el proceso cuan- titativo y los problemas que este trae, que se ha de reconocer como uno de los factores que se promueve desde la búsqueda de la calidad que siempre centra sus esfuerzos en los pro- cesos numéricos y en las medidas como eje de estandarización de los procesos acadé- micos. Estos números también se referencian en el crecimiento de los procesos de forma- ción en lo que respecta a la cobertura, que desde los años cincuenta se ha propuesto a aumentar, logrando acceso a la educación den diversos países y cerrar las brechas en lo que tiene que ver con el analfabetismo, pero dejando aun la formación media y profesional como una tarea pendiente. Esto ha permitido que los gremios docentes crezcan y cada vez se presente una “masificación de la profesión docente” (Tedesco, 1999), que cuenta con problemas por solucionar.
Uno de ellos en lo referente a la elección de la profesión docente, que ha perdido su atractivo en los últimos años, lo que dificulta el acceso de los mejores a estas carreras, situación que se hace evidente en países en los que las
carreras con mayor demanda de los estudian- tes no son las docentes.
Otro elemento señalado, es la formación y las diferencias que estos procesos encuentran con las prácticas pedagógicas, pues existen contextos diversos que la universidad de nin- guna manera puede abarcar, con áreas, estu- diantes, estilos de formación diferentes; eso sin contar los procesos no académicos pues existen multiplicidad de campos y situaciones que, en ocasiones, ni siquiera el docente con mayor formación puede afrontar, pues su natu- raleza es compleja y los elementos que la inte- gran también. Aunque en algunos lugares se ha planteado elevar la cantidad de semestres o años, más años de formación no aseguran una respuesta positiva frente a los cambios que la escuela muestra día a día. Frente a ello es necesario que el docente se forme a nivel pedagógico y científico, descubra su rol de aprender a aprender, permanente, pues la edu- cación es un proceso dinámico en el cual el docente es el sujeto transformador, que desde el aula es capaz de promover procesos, que sean permanentes y significativos.
Para finalizar con este aspecto el proceso de desempeño profesional encuentra serios incon- venientes en lo que respectan todos los proce- sos que se pueden llevar en un mismo país. En Colombia existen dos sectores de la educa- ción, uno público y uno privado. La educación pública consta de dos escalafones docentes uno llamado 2277 y el otro 1278, cada uno de ellos asigna una serie de condiciones para los docentes que varían entre unos y otros,
pero que de alguna manera valida los logros profesionales de los docentes. Sin embargo a nivel privado existe un único sistema que no se fija en el docente y sus elementos, sino que lo sujeta a normas laborales que atentan contra la profesión, esto quiere decir bajos salarios, largos horarios e inestabilidad laboral.
Por todos estos elementos es necesario que se promueva una formación integra del docente que parta del análisis situacional del maestro y la escuela, es decir de entender que cada uno de los contextos es diferente y por ende tiene diversos elementos para abordar.
Es necesario desarrollar una serie de acciones que sean capaces de abordar y dar respuesta a cada problema, viéndolo como un elemento sistémico, que se puede abordar por partes, adaptándose a los diversos contextos, desti- nando los recursos necesarios para que estos procesos sean válidos y oportunos.
Conclusiones
El papel del docente en la sociedad actual ha venido cambiando y aunque en algunos con- textos cada vez se ve más menospreciado, los países que saben su importancia le brin- dan cada vez mejores elementos, que aunque no son los óptimos, visualizan un cambio que pueda llegar a transformar la realidad tal cual y como la conocemos.
De esta manera los procesos de formación docente deben ahondar en lo referente a la formación humana, la alteridad, el trabajo en
equipo, los elementos de gestión institucional e insterinstitucional, el aprovechamiento de los recursos con los que la escuela cuenta, entre otros.
Referencias
MEN. (19 de junio de 2002). Decreto 1278, de junio 19 de 2002. Por el cual se expide el Estatuto de Profesionalización Docente. Bogotá D. C., Bogotá, Colombia. Obtenido de: https://www.mineduca- cion.gov.co/1621/articles-86102_archivo_pdf.pdf MEN. (2 de diciembre de 2013). “Docentes de Bogotá
que adelantan posgrados financiados por el Distrito reciben reconocimiento”. Recuperado el 23 de mayo de 2018, de men: https://www.mineducacion.gov.
co/cvn/1665/w3-article-335909.html
OEI. (2003). Informe Iberoamericano sobre Formación Continua de Docentes. Obtenido de: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura: https://www.oei.es/historico/ webdocente/politicas.htm#mexico
Tedesco, J. C. (1999). unesco.org. Recuperado el 12 de mayo de 2018, de Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación iiep: https://
www.buenosaires.iiep.unesco.org/documentos/ profesionalizaci-n-y-capacitaci-n-docente