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Discovering Long-lasting Exploratory Interest Patterns

Chapter 4 Long-term Implicit Feedback for User Modeling and Recom-

4.1 Discovering Long-lasting Exploratory Interest Patterns

1. El uso del ingreso como expresión de capacidades requiere tomar en cuenta las restricciones en las posibilidades de elección de los pobres, ante su situación de insatisfacción de necesidades básicas (Boltvinik, 2003, p. 407).17

2. Las mediciones de la pobreza recurren a información sobre el ingreso corriente, que incluye lo recibido por una persona en un período de tiempo, en términos brutos18. Como correlato

17

A este respecto, Desai señala que en la pobreza no hay libertad posible. Martha Nussbaum anota que ”Las varias libertades de elección tienen precondiciones materiales, en cuya ausencia hay solamente un simulacro de elección” (citados por Boltvinik, 2003, p. 407). En su análisis de las hambrunas, Sen utiliza el enfoque de las titularidades (entitlement approach) para destacar las restricciones en el contexto institucional y legal para que las personas puedan obtener los alimentos que necesitan (Sen, 1981, pp.45 y ss.). Este enfoque no ha sido incorporado en sus principales trabajos de los últimos años. Ver Boltvinik, 2003 a, p. 407.

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En los trabajos de la CEPAL sobre medición de la pobreza por ingreso en América Latina, al llevar a cabo el ajuste del ingreso declarado en las encuestas, se adopta el concepto de ingreso disponible utilizado en las Cuentas Nacionales, definido como la parte del valor producido que se ha dedicado al consumo final o al ahorro (CEPAL, 1991, p. 37). Por consideraciones prácticas y conceptuales se utiliza un valor bruto de este concepto. Al respecto anota Juan Carlos Feres (1997): “Un punto que puede suscitar debate es si los ingresos de los hogares medidos en la encuesta debieran compatibilizarse a nivel global con el concepto de ingreso

de esta definición, los cambios coyunturales en el ingreso afectan la precisión de las mediciones de la pobreza y la percepción sobre su dinámica.

3. La consideración exclusiva del ingreso corriente no toma en cuenta los activos de los hogares, ni los cambios en los mismos. De esta forma se dejan de lado recursos que inciden significativamente en la satisfacción de las necesidades (Townsend, 1974, pp. 31-32; Boltvinik, 2003, pp. 454-455). La inversión en activos durables, como la vivienda, requerida para la satisfacción de necesidades, ni el ingreso proveniente de su consumo, están adecuadamente considerados en el ingreso corriente, ni en las líneas de pobreza definidas bajo este concepto. Además las necesidades de alojamiento son más difíciles de establecer, para ser avaluadas adecuadamente e incorporadas en los valores de las líneas de pobreza, dadas las importantes diferencias regionales y grupales en los recursos necesarios para proveerlas. Existen restricciones al acceso del mercado de vivienda para segmentos amplios de las zonas campesinas y para los pobres urbanos que, para ser zanjadas requieren de recursos por fuera de su alcance, y son de amplia variación.19

4. El ingreso corriente tampoco considera los recursos provenientes de bienes públicos, y servicios sociales que son provistos con subsidios totales o parciales (Townsend, 1974, p. 32; Boltvinik, 2003. pp. 452-453; Desai, 2003, p. 441). Esta circunstancia lleva a que los gastos que son otorgados en forma subsidiada no queden considerados en la línea de pobreza. Cuando existe una ausencia de acceso a estos bienes o servicios, no se tienen en cuenta los recursos necesarios para suplirlos, con lo cual se dejan de considerar como pobres poblaciones con carencia de recursos en asuntos como el acceso a la educación, a los servicios públicos domiciliarios o a los servicios de salud. En estos casos las privaciones o desventajas específicas no se compensan adecuadamente con ingresos personales superiores, ya que superarlas implica decisiones que están por fuera de la competencia y las posibilidades de los hogares (inversión en infraestructura, ampliación de servicios).

De otra parte, la incorporación de valoraciones monetarias de estos servicios en términos de precios de mercado, como parte del ingreso del hogar, puede dar una idea de los recursos adicionales que se obtienen a través de ellos, pero hace ambigua la interpretación del ingreso, ya que estos recursos tienen una destinación específica y no pueden gastarse para obtener cualquier realización.

5. Algunas diferencias personales y grupales en la conversión de ingresos en capacidades básicas pueden ser tomadas en cuenta a través de escalas de equivalencia o valores específicos de líneas de pobreza para contextos geográficos o de grupos específicos. Sin embargo, existen privaciones o desventajas que generalmente no se compensan

disponible de las cuentas nacionales, o bien si determinadas partidas debieran considerarse estrictamente en términos de ingreso bruto. En otras palabras, si algunas de las corrientes de ingreso registradas en la cuenta de los hogares debiera descontárseles o no la contrapartida de gasto en que incurren los hogares por el mismo concepto. En concreto, esto afectaría, entre otros, a los ingresos de capital en efectivo (rentas de propiedad recibidas menos intereses y otras rentas pagadas) y las transferencias corrientes (las recibidas menos las efectuadas). En los trabajos de la CEPAL se ha optado por utilizar estas variables sin descontar los respectivos gastos, ya que las encuestas apuntan a captar –en el mejor de los casos- el ingreso bruto correspondiente, y no se puede suponer que, pese a ello, los entrevistados declaren dichos ingresos en términos netos”.(p.128).

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Altimir (1987) señala las dificultades relativas a la fijación de líneas de pobreza, dentro del contexto latinoamericano, en relación a las condiciones habitacionales: “...la determinación de necesidades mínimas de alojamiento es más controvertible que el establecimiento de necesidades mínimas de alimentación, y el uso de estándares nacionales puede resultar en apreciaciones menos realistas de las situaciones habitacionales de grupos importantes de hogares. Pero aparte de la validez de las normas en el plano microeconómico, la situación de alojamiento de los hogares, individualmente considerados, está fuertemente condicionada por las restricciones de acceso al mercado de vivienda y a los servicios urbano. Los altos costos unitarios de la construcción, y los sistemas de financiación que imperan en el mercado privado de viviendas ‘convencionales’ (i.e. el tipo demandado por los estratos de clase media y alta que constituyen la demanda efectiva de ese mercado), hacen imposible el acceso a él de amplios sectores de la población. Los programas públicos de viviendas de bajo costo y términos generosos de pago son de amplitud muy limitada y aún inaccesibles para los estratos más bajos”. (p. 47).

apropiadamente con mayores ingresos, como vivir en un ambiente epidemiológicamente peligroso o tener una enfermedad incurable e intratable. También en estos casos, el camino de conversión de ingresos en capacidades no es satisfactorio (Sen, 2001, p. 243).

6. El método de la línea de pobreza no permite considerar la asignación del ingreso al interior del hogar. Esta situación, en ciertos contextos, puede llevar a dejar de lado la privación particular de miembros del hogar sistemáticamente discriminados (Sen, 2001, p. 242; Ravallion, 1992, p. 44).

7. En sus formas comúnmente aplicadas, este método deja de considerar igualmente el tiempo libre, que es un recurso del hogar y expresa el grado de satisfacción de ciertas necesidades (Townsend, 1970; Boltvinik, 1992a, 2003).

Limitaciones de la aplicación del método de la línea de pobreza en Colombia 8. En su aplicación en Colombia, la información sobre niveles y distribución de los ingresos de

los hogares tiene limitaciones de calidad (omisión y subdeclaración) que afectan los resultados de la medición de la pobreza. Los métodos de corrección y ajuste que recurren a los agregados de las cuentas nacionales, aunque pueden mejorar las estimaciones, se basan en supuestos que no han sido comprobados.20

9. La información disponible sobre gastos de los hogares fundamenta la elaboración de canastas normativas para la satisfacción de las necesidades básicas, tomando en cuenta los hábitos de consumo de la población. Las estimaciones de valores de las líneas de pobreza por persona, como las utilizadas en Colombia, no toman en cuenta requerimientos particulares de grupos poblacionales, que afectan la conversión del ingreso en realizaciones. La utilización de coeficientes de gasto en alimentos para determinar el valor de necesidades no alimenticias, presupone la satisfacción de todas las necesidades básicas a partir de un nivel de ingresos dado; y la no diferenciación de distintos tipos de hogares deja de considerar particularidades importantes en sus estructuras de consumo.21

10. Se carece de información actualizada para la estimación de líneas de pobreza relativas al medio rural que consideren sus propias estructuras de consumo y precios. Y también de una producción estadística que permita la actualización de las líneas de indigencia y pobreza de acuerdo con los cambios en los hábitos de consumo, en las formas de prestación de los

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Los métodos de imputación para subsanar la omisión en las respuestas suponen que los niveles de ingreso de quienes no informan son similares a los de quienes lo hacen. Y para hacer la corrección de ingresos por subdeclaración de los mismos se supone que, una vez hecha la imputación de ingresos por omisión, el monto de la omisión es proporcional al ingreso declarado e imputado.

21 A este respecto Townsend (1974), refiriéndose al uso de la proporción de gasto en alimentos para obtener la línea de pobreza en

Estados Unidos, afirmaba: ... the question of finding criteria for needs other than food is dodged by estimating food costs and then taking these as fixed percentage of the total budget stated to be necessary. The percentage varies for hoseholds of different size and is lower for farm families than for other families... although actual behaviour is more relevant than an arbitrarily defined category of ‘poor’ it cannot be regarded as a criterion of need…The circularity in the definition of poverty by the United States Social Security Administration is its weakest feature. In some respects budgeraty practice is redefined as budgetary need (p. 19). Martin Rein (1970) anotaba igualmente la circularidad en la aplicación de este procedimiento (p.61) y señalaba alternativas para estimación de líneas de pobreza: ”An alternative to an aggregate estimate of all non-food expeditures through the use of the Engel coeficient is the development of an itemized budget for each consumption item necessary for subsistence -shelter, medical, care, clothing etc. This procedure assumes that minimum requirements can be specified for each item and that these can serve as cutt-off points separating adecuate consumption from inadecuate…”(p. 50). Un análisis crítico sobre la utilización de este procedimiento en América Latina y sobre métodos alternativos utilizados se encuentra en distintos trabajos de Julio Boltvinik (1999, pp. 94 y ss.). Sobre experiencias de construcción de canastas normativas “generalizadas”, que determinen el valor requerido para la satisfacción de necesidades no alimentarias, consúltense los artículos de Bradshaw y Autumn, 2003 y Boltvinik y Marín, 2003. Véanse igualmente los trabajos de Ravallion (1992, p. 28) y Feres (1997, pp. 122-123). En este último se mencionan las variaciones en los coeficientes de gasto en alimentos para hogares de distinta composición y etapa del ciclo de vida familiar, utilizando el ejemplo de la encuesta colombiana de ingresos y gastos de 1984-1985.

servicios sociales y en los precios relativos. La información sobre consumo de los hogares provista por la última encuesta de ingresos y gastos data de hace más de 10 años.22

11. La aplicación de las distintas operaciones para la estimación de la magnitud de la pobreza, tanto en la fijación del valor de la línea de pobreza como en la determinación de los ingresos de los hogares, dan lugar a múltiples variantes y a resultados discrepantes, como sucede en otros países de América Latina.23

12. La información con que cuenta Colombia permite obtener estimaciones de la magnitud de la pobreza por el método de los ingresos, con alguna periodicidad, para el nivel nacional, grandes regiones, zonas urbana y rural, y principales ciudades. Para los municipios de tamaño poblacional, intermedio, los menos populosos y para desagregaciones espaciales menores no es posible hacerlas.

3.1.3 El aporte de mediciones complementarias de la pobreza