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8 Evaluation and Testing

8.1 Discussion of the Practical Relevance

“El recuerdo es el perfume del alma”

George Sand

Patrick Süskind en su novela más célebre, El Perfume cuenta las dificultades

que Grenouille, perfumista y asesino de muchachas, tuvo en su infancia para aprender a hablar:

Las palabras que no designaban un objeto oloroso, o sea, los conceptos abstractos, ante todo de índole ética y moral, le presentaban serias dificultades. No podía retenerlas, las confundía entre sí las usaba, incluso de adulto, a la fuerza y muchas veces impropiamente: justicia, conciencia, Dios, alegría, responsabilidad, humildad, gratitud, etcétera, expresaban ideas enigmáticas para él.

Por el contrario, el lenguaje corriente habría resultado pronto escaso para designar todas aquellas cosas que había ido acumulando como conceptos olfativos. Pronto, no olió solamente a madera, sino a clases de madera, arce, roble, pino, olmo, peral, a madera vieja, joven, podrida, mohosa, musgosa e incluso a troncos y astillas individuales y a distintas clases de serrín y los distinguía entre sí como objetos claramente diferenciados, como ninguna otra persona habría podido distinguirlos con los ojos. Y lo mismo le ocurría con otras cosas. Sabía que aquella bebida blanca que madame Gaillard daba todas las mañanas a sus pupilos se llamaba sólo leche, aunque para Grenouille cada mañana olía y sabía de manera distinta, según lo caliente que estaba, la vaca de que procedía, el alimento de esta vaca, la cantidad de nata que contenía, etcétera... Que el humo, aquella mezcla de efluvios que constaba de cien aromas diferentes y cuyo tornasol se transformaba no ya cada minuto, sino cada segundo, formando una nueva unidad, como el humo del fuego, sólo tenía un nombre, «humo»... Que la tierra, el paisaje, el aire, que a cada paso y a

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cada aliento eran invadidos por un olor distinto y animados, en consecuencia, por otra identidad, sólo se designaban con aquellas tres simples palabras... Todas estas grotescas desproporciones entre la riqueza del mundo percibido por el olfato y la pobreza del lenguaje hacían dudar al joven Grenouille del sentido de la lengua y sólo se adaptaba a su uso cuando el contacto con otras personas lo hacía imprescindible.

Patrick Süskind

 Vamos a ayudar a Grenouille a poner nombre a esos olores sin tener que apelar a la substancia o cosa que los genera. En las figuras que aparecen a continuación podemos ver todas las formas de designar el buen olor y el mal olor; el olor y la acción de oler. Como puedes apreciar, son pocas las palabras que disponemos para ello:

Describir el mal olor…

Apestoso Hediondo Nauseabundo Pestilente

Carroñoso Infecto Olisco Repugnante

Fétido Maloliente Pestífero Viciado

Describir el buen olor…

Almizcleño Aromático Bienoliente Odorífico Ambarino Balsámico Fragante Perfumado

Figura 2. Adjetivos para referirse al buen olor y al mal olor

Olor

Aroma Fetidez Hedor Peste Efluvio Fragancia Miasma Pestilencia Esencia Hediondez Perfume Tufarada

Tufillo Tufo

Figura 3. Sustantivos para referirse al olor.

Oler

Apestar Barruntar Heder Husmear Atufar Cantar Exhalar Oliscar Olisquear

Figura 4. Verbos para referirse a la acción de oler

 A través de la composición y de la derivación (ver figura 5) podemos crear neologismos, en este caso, nuevos adjetivos:

Inventemos nuevos adjetivos para distintos matices de olores: arce, pino, olmo, peral. Madera vieja, joven, podrida, mohosa, musgosa. Tronco, astilla, serrín. Leche caliente, templada, fría, nata. Humo de madera, de carbón, de papel, de paja…

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PREFIJOS SIGNIFICADO EJEMPLOS

a-, an- falta, carencia ateísmo, analfabeto

anti- oposición antinatural, anticongelante

bi-, bis- dos, dos veces bimensual, bífido

de-, des- negación deflación, desagradable

ex- que sale fuera excepción, excedente

extra- fuera de extraordinario, extraradio

hiper- superioridad, exceso hipertensión, hipermercado

hipo- debajo hipoglucemia, hipodérmico

i-, in- negación insano, irracional

re- repetición, aumento reemplazar, reformar

sobre-, super- superioridad, exceso sobresalir, superdotado

sub- inferioridad Subestimar, subdesarrollo

SUFIJOS SIGNIFICADO EJEMPLOS

-able, -ible que puede ser amigable, reconocible -ado, -ido. semejanza perfumada, azulado, fétido -ano, -ana origen y pertenencia toledano, luterana

-bundo intensidad nauseabundo, vagabundo

-ante, -ento, -

ente condición, cualidad repugnante, maloliente

-es, esa, eño nombres y adjetivos

gentilicios genovés, portuguesa, almizcleño -ico, -ino que tiene, que pertenece a Aromática, ambarino -ondo que despide, que presume Hediondo, sabiondo

-oso acción, abundancia apestoso, carroñoso

Figura 5. Algunos prefijos y sufijos españoles con los que podemos crear

adjetivos

Por ejemplo, ¿cómo definir el olor de la leche caliente? Con ayuda de tu imaginación y de los cuadros anteriores, te pedimos que “bautices” ese olor ¿podría ser “lactoso”? ¿O quizá “lactilante”? ¿Prefieres “calorláctico”. Tú eliges. ¿Y cuál es el olor del pino? ¿pinoso, pinano, pínido, pinondo?

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 Para poder ampliar nuestro vocabulario “oloroso”, nos apropiaremos de otros adjetivos referidos a otros sentidos, y estaremos empleando una figura retórica, la sinestesia. Describe un olor… Amarillento Carnoso Crujiente Húmedo Hueco Fanático Nebuloso Tornasolado Ruidoso Taciturno Lascivo Inmoral Festivo Ignorado

… Hay perfumes tan frescos como un cuerpo de niño, Dulces como el oboe, verdes como praderas.

Ch. Baudelaire. “Correspondencias”, en Las Flores del Mal.

Baudelaire describe dos olores (olor fresco y olor dulce) utilizando la comparación. Otra manera de definir un olor es utilizando comparaciones, por ejemplo, Un olor hueco como el aire estancado de una cueva; Un olor fanático como las cloacas de mi ciudad…

Un olor… Amarillento como Carnoso como Crujiente como Húmedo como Hueco como Fanático como Nebuloso como Tornasolado como Ruidoso como Taciturno como Lascivo como Inmoral como Festivo como Ignorado como

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Ahora ya tenemos la materia prima para construir una canción. Imitando al cantautor Joaquín Sabina, vamos a definir el olor de una persona que conocemos bien:

Extraño como un pato en el Manzanares, torpe como un suicida sin vocación, absurdo como un belga por soleares,

vacío como una isla sin Robinson, oscuro como un túnel sin tren expreso,

negro como los ángeles de Machín, febril como la carta de amor de un preso...

así estoy yo, así estoy yo, sin ti. Perdido como un quinto en día de permiso,

como un santo sin paraíso, como el ojo del maniquí,

huraño como un dandy con lamparones, como un barco sin polizones..., así estoy yo, así estoy yo, sin ti.