2.1 Flow Distortion
2.1.5 Distortion Descriptors
La interpretación tiene su propia historia, a lo largo de la cual ha sido abordada por diferentes autores que han ido enriqueciendo su significado. Partiendo de la palabra “interpretación” surgen diferentes significados, desde la traducción entre idiomas hasta el trabajo de los actores. Estas acepciones no están alejadas de la definición relativa al patrimonio, pues se puede considerar que la interpretación se encarga de traducir un lenguaje técnico y científico a un lenguaje que el visitante puede comprender; pero fue Freeman Tilden en 1957 el que
proporcionó una definición que se considera como el punto de partida (Tilden, 2006):
“La interpretación es una actividad educativa que pretende revelar significados e interrelaciones a través del uso de objetos originales, de experiencias de primera mano y por medios ilustrativos, no limitándose a dar una mera información de los hechos” (traducción de la AIP4).
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En la figura 18 se muestran algunas de las definiciones posteriores de interpretación, teniendo todas ellas aspectos en común, como el énfasis en fomentar la comprensión del visitante.
Figura 18. Definiciones formales de Interpretación (traducción libre).
Otros autores han abordado la temática pero sin emplear el vocablo “interpretación”, aunque cuando se estudia el contenido de sus reflexiones es fácil entender que están hablando de cosas similares a lo que Tilden describe (Miller, 1923). De este modo existen descripciones de “animación” como la siguiente, de Krippendorf (1987):
“…proporcionar a una persona el valor para salir de su caparazón; liberar lo enterrado; proporcionando información, ideas y estímulo; creando condiciones favorables y planteando ejemplos; desatar la libertad en las personas, entendiendo libertad como activarse. La animación debería ayudar a eliminar barreras, avivar el espíritu explorador y la predisposición para hacer nuevas conexiones, haciendo posible de este modo escapar del aislamiento…” (traducción libre).
Según Moscardo (1996), Tilden añadía a su acercamiento descriptivo, que la interpretación debe conectar su tema con “algo en la personalidad o experiencia de los visitantes”, afirmación que, como se verá a lo largo de este capítulo, va a determinar la calidad y eficiencia de la
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En Estados Unidos, gracias a Tilden y a los trabajos del U.S. National Park Service (NPS), la interpretación tiene una larga tradición y se ha desarrollado y aplicado en los parques nacionales durante muchas décadas. Allí el profesor Sam Ham ha llevado a cabo numerosos estudios y concebido herramientas para la interpretación, y proporciona una visión del concepto un poco más razonada:
La interpretación es un proceso porque consta de varias etapas que pueden ser enfocadas desde diferentes perspectivas. Y es comunicación estratégica porque persigue unos propósitos muy concretos para lograr un mayor aprecio y disfrute por parte de los visitantes y además la conservación del patrimonio gracias a las actitudes de esos mismos visitantes (Ham, 2003).
Ham (1983; 2002) añade que la misión de la interpretación es producir significados en la mente de los visitantes, no comunicar hechos. Esta idea fue expresada también por Morgan et al. (1997), quien expresó que la finalidad de la interpretación es producir cambios en los ámbitos cognitivos, afectivos y actitudinales del visitante. Atkinson et al. (2001) explica también que la interpretación trata de ayudar a las personas a apreciar algo que sienten que es especial. La interpretación se realiza normalmente acerca de lugares, pero puede ser de un edificio, un área rural, un aspecto de la vida cultural (por ejemplo una fiesta tradicional), una ciudad, un objeto o colección de objetos, una industria, un hecho o un periodo histórico, e incluso una actividad.
Estas ideas ya dejan entrever que la interpretación va a contribuir de un modo determinante en la eficiencia comunicativa del mapa.
La secuencia que permite explicar de forma sencilla cómo la
interpretación puede llevar a actitudes hacia la protección del patrimonio, fue establecida también por Tilden (1957). Se trata de un axioma muy importante para elaborar la interpretación del mapa, pues indica el camino a seguir y permite comprender el porqué se crea un texto o una imagen siguiendo ciertos criterios. Lo más sorprendente es que Tilden se basó en una comprensión intuitiva de la comunicación, que no era apoyada por la ciencia cognitiva de la década de los años ’50 del pasado siglo, cuando decía:
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“Por la interpretación, entendimiento; por el entendimiento, aprecio; por el aprecio, protección”.
Esta cadena de hechos intuitiva, vista como un proceso de comunicación, tiene realmente una base en la Psicología del comportamiento. Ham (2008) explicaba que concretamente dos fundamentos teóricos permiten confirmar la validez de las palabras de Tilden: La Teoría del Comportamiento Planificado y el Modelo de Probabilidad de Elaboración.
La interpretación intenta provocar al individuo para que piense reflexivamente y para que genere pensamientos profundos, lo que en Psicología se llama “elaboración”. Cuando elaboramos, creamos nuestros propios significados para una cosa, lo que constituye nuestra
“comprensión” de esa cosa. Los estudios en el campo del Modelo de Probabilidad de Elaboración demuestran esto, pero hay que tener en cuenta que comprensión no es lo mismo que conocimiento, en sentido académico. Lo que una persona comprende sobre algo, es lo que piensa de ello, lo que en Psicología se acuña como “esquemas”. Estos esquemas son realmente las creencias o convicciones que tenemos las personas acerca de las cosas, nuestra comprensión de las cosas (fig. 19).
Figura 19. Secuencia de Tilden, tras el entendimiento, surge el aprecio, una actitud de aprecio que describe qué siente el visitante respecto a las cuestiones planteadas en la interpretación del patrimonio. Un comportamiento
proteccionista con el lugar sería el objetivo final que busca este proceso. En este punto ya se ha pasado de la interpretación al entendimiento y es aquí donde interviene la Teoría del Comportamiento Planificado, que muestra que lo que la gente cree sobre algo produce una actitud y, posiblemente, un comportamiento al respecto.
La diferencia entre creencia y actitud y comportamiento es que la primera describe qué “es”, la actitud describe qué “siente” al respecto, es un sentimiento (es bueno, malo, correcto, me gusta, me resulta
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su objeto (un lugar, un concepto, etc.) se llama en Psicología el Principio de Compatibilidad o Simetría (Ham, 2008).
El tercer paso, del aprecio a la protección, viene gracias al hecho de que las cosas con significado nos importan, y si se nos da la oportunidad de actuar respecto a algo con significado, normalmente escogeremos un comportamiento de respeto o protección (fig. 19).
Ham (2008) en relación a la búsqueda de comportamientos específicos (por ejemplo llevarse la basura generada por otros visitantes) que contribuyan a los objetivos de conservación y gestión de los espacios, apunta que los estudios sobre la modificación del comportamiento humano muestran que para tener éxito e influir en la gente de una forma concreta en sus comportamientos, hay que incidir en sus creencias y valores. Una actitud general sobre algo no lleva a comportamientos específicos al respecto (de ahí que haya ecologistas declarados que no reciclen en su casa o arqueólogos que expolien pequeños trozos de cerámica de un yacimiento), estos comportamientos concretos no dependen solo de sus creencias acerca de la naturaleza o de la conservación del patrimonio, sino de sus creencias respecto a esos comportamientos en concreto (fig. 20).
Es bastante común que en la visita a espacios naturales se observen grabados con fechas y nombres, empleados para recordar que una persona estuvo allí, inscritos en la piedra o en los árboles (grafiti). Para la gestión de un espacio natural, este acto no resulta muy grave
ecológicamente, pero es una actuación que daña visualmente el espacio e incita a la emulación del mismo. Se trata de un acto que muestra que la actitud de los visitantes no refleja el posible respeto que tienen por el espacio. Es decir, los visitantes probablemente aprecian y desean que se proteja el parque natural, pero no tienen la actitud adecuada para el comportamiento concreto “grabar mi nombre en la piedra”. De hecho es bastante común que los visitantes no consideren el patrimonio geológico como tal, en el sentido del grado de protección y su actitud respecto a este (claro está a no ser que se trate de un espacio en el que el patrimonio geológico sea el motivo de su protección o el atractivo principal). En la elaboración del mapa para visitar el espacio se incluirá el mensaje que consiga disuadir de estos actos, comenzando por incluir en el código de conducta que dicha acción no es ni deseable ni permitida.
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Figura 20. Jerarquía de cambio en el comportamiento con el paso del tiempo en el modelo interpretativo (traducción libre). Fuente: Veverka (1994a).
En todo este proceso, el mapa puede jugar un papel muy relevante ya que, como se ha comentado antes, es el documento de referencia para gran parte de los visitantes. La cuestión que se debe tener en cuenta, no obstante, es que la actividad se desarrolla en un contexto recreativo libre, por lo que no es suficiente con que el mensaje acerca del patrimonio sea comprensible y relevante para los visitantes, sino que debe además interesarles para así captar su atención. Las personas en su tiempo libre no están muy dispuestas a ir leyendo de un mapa; la brevedad y la habilidad en el diseño y la conexión con aquellas cosas que realmente les motiva es determinante.
Frente a esta dificultad, cabe añadir que las publicaciones y los mapas en particular poseen ventajas respecto a otros medios de comunicación, algunas apuntadas por Atkinson et al. (2001):
- Proporcionan mucha información. Si están bien diseñados y resueltos, el visitante no tiene que leerlo todo para encontrar lo que busca en cada momento;
- Ofrecen interpretación que puede seguir disfrutándose tras la visita, pues es un material que pueden llevarse consigo, además de las fotografías que tomen;
- Interpreta grandes áreas, a la vez que puede centrarse en algunos detalles;
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- Muestra la apariencia de los lugares en distintas épocas y estaciones del año (en caso de patrimonio natural), lo que puede motivar a repetir la visita;
- Generan beneficios si están a la venta;
- Proporcionan un souvenir de la visita (que puede llamar la atención de otros posibles visitantes al verlo);
- Muestran amplias zonas, lo que ayuda a construir una visión de conjunto, no limitada a lo que se puede observar a simple vista, ofreciendo la posibilidad de descubrir otros territorios y fenómenos.
4.2. LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO EN LOS