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5.5 Networking Performance

6.2.6 Distributed/Peer-to-Peer Infrastructure

Esta población llegó a Fortaleza en busca de mejores oportunidades de trabajo. En general, forman la gran masa de desempleados y subempleados, teniendo en cuenta que la oferta de puestos de trabajo es inferior a la demanda. Por otro lado, la baja calificación de estas personas, en parte analfabeta y con bajos niveles educacionales, obstaculizó el proceso de integración en la vida urbana. De este modo, se forman en el entorno de las favelas una población marginada, con problemas sociales a ejemplo de la mendicidad, la prostitución y la delincuencia.

A su vez, el centro tradicional de la ciudad no mantiene las pistas del pasado, sobre todo por haber sido Fortaleza, durante un largo tiempo, una ciudad mono céntrica. La existencia de un solo centro se vinculó a la concentración de la burguesía comercial y el eje financiero en la zona, con sus tiendas, servicios y otros negocios, así como sus hogares.

Durante muchos años, el centro era el sitio de los clubes más de moda en la ciudad, frondosas plazas con bancos destinados al entretenimiento y el ocio. Del mismo modo, los grandes escenarios como el teatro José de Alencar y cines, se concentraron allí. El antiguo embarcadero, ubicado en la cercana Playa de Iracema, reforzaba la centralidad.

El desarrollo de los medios de transporte urbano, los cambios en las actividades de ocio, en especial la utilización del sol y de la playa para entretenimiento a partir de la segunda mitad del siglo XX, además de la tendencia de apartar los sitios de trabajo y de vivienda, impulsó el traslado de las actividades ubicadas en la zona central para los barrios, produciendo en consecuencia una zona urbana radio concéntrica, dispersa y fragmentada.

También, contribuyeron a la formación de la nueva configuración urbana de Fortaleza el surgimiento de una base económica basada en el sector de servicios, donde una creciente demanda por personal altamente cualificado y con elevadas remuneraciones conviven con servicios informales, con empleos precarios y de bajas remuneraciones (Gondim de Souza, 2011).

Además, la creciente importancia del capital inmobiliario en la definición del desarrollo urbano, como los grandes proyectos privados,

tienen la capacidad de cambiar la estructura de las ciudades, generando una fragmentación.

La gran utilización del automóvil privado y la construcción de carreteras tornaron las zonas periféricas atractivas para las clases medias, estimulando la instalación de viviendas y empresas lejanas al casco viejo, contribuyendo a la formación de estructuras dispersas y fragmentadas. En consecuencia, la necesidad de nuevas inversiones en infraestructuras físicas es creciente, así que la cadena productiva del sector inmobiliario y de la construcción civil se beneficia de amplios recursos financieros.

Sin embargo, la estructura tradicional de la zona central no es consistente con la estructura actual de la ciudad, lo que ha causado problemas graves de articulación interbarrios. Las plazas del centro, que anteriormente eran utilizadas por la burguesía en sus horas de ocio y entretenimiento, se han convertido en terminales de transporte masivo o en ferias en los que domina el comercio informal. De hecho, las plazas se han convertido en verdaderos mercados que atienden a las personas procedentes de los suburbios lejanos y de los complejos residenciales, construidas recientemente y que carecen de la infraestructura necesaria para atender a sus habitantes.

En Fortaleza, más allá de las favelas, la ciudad posee un gran número de barrios obreros que tienen una disposición espacial informal y desordenada, que se caracteriza por calles interrumpidas por la construcción de residencias en su lecho. La falta de saneamiento es un aspecto de las obras inacabadas, debido a las zanjas y arroyos en las calles.

Una gran concentración demográfica de Fortaleza se encuentra en esta zona oeste, aunque la imagen de la ciudad conocida por los turistas y transmitida por los medios de comunicación en las campañas de promoción sea la zona Este (Dantas, Silva y Costa, 2009).

La zona costera Oeste de la ciudad fue ocupada en un inicio por una población de bajos ingresos, lo que parece haber proliferado sobre la base de la actividad pesquera. Los suelos arenosos y dunas estaban infravalorados y la propiedad de la tierra no era restrictiva. En consecuencia, se formó el

barrio obrero y popular de Pirambu, que hasta hoy en día abriga una de las más grandes chabolas de la ciudad (Dantas, Silva y Costa, 2009).

En resumen, los factores que contribuyeron a la ocupación de la zona Oeste por el sector secundario parecen haber sido la presencia del ferrocarril, el bajo valor de la tierra, así como otros aspectos tales como la facilidad de obtención del agua y la proximidad al centro (PLANDIRF, 1972).

Referida área está siendo en la actualidad recalificada por un proyecto llamado “Vila do Mar”, donde las chabolas están siendo sustituidas por habitaciones, además de la urbanización, mejora de las calles y construcción de un paseo marítimo. Mientras, el proyecto es objeto de controversias por cuenta de los traslados de población.

Sin embargo, la zona Este de la ciudad, cerca de la playa y del puerto, es de ocupación más reciente. Históricamente, Fortaleza se estructuró con una acentuada división económica y social. En la zona Oeste de la ciudad, donde se encontraban las primeras industrias, los barrios son obreros y más modestos. En el centro hay una concentración de las actividades administrativas, comerciales y de servicios, mientras que el área Este de la ciudad fue ocupada por una población con un nivel de ingresos más alto. Las zonas sureñas de la ciudad acomodaron en un inicio poblaciones de bajos ingresos, mientras hoy en día las tierras han se valorado, así que las clases medias empezaron a trasladarse hacia esas áreas. El sureste está más apreciado en comparación al sudoeste.

La zona central, donde predominan las actividades comerciales y de servicios, tiene propiedades valoradas, mientras las calles estrechas y en el formato de ajedrez con ángulos de 90 grados dificultan la movilidad de vehículos largos y las anchuras de los lotes tornan la situación difícil de corregir. El ritmo de remodelación es lento, debido al pequeño tamaño de los lotes, los requisitos legislativos, así como las condiciones económicas de la ciudad, lo que dificulta cualquier iniciativa para la renovación urbana. Solo a través de generosos recursos se proporcionaría ampliaciones de

calles y aparcamientos, a través de la expropiación e indemnización de las propiedades.

La administración, el comercio y los servicios mostraron tendencias a la descentralización, inicialmente, en los años 1960, hacia los barrios de Aldeota y Meireles, y en las décadas siguientes hacia los barrios de Fátima, Joaquim Távora, Benfica, Montese, Jardín América, Parque Araxá, Parquelandia, Barra do Ceará, Pici, Parangaba, Edson Queiroz, Papicu, Ciudad dos Funcionarios y Messejana, entre otros (Mapa 18).