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Dyslexia Profiling Tests

In document Intervention for Dyslexia (Page 90-92)

4 SCREENING AND ASSESSMENT

4.3 SCREENING TESTS

4.3.5 Dyslexia Profiling Tests

La vida mística que adoptaron ciertos hippies colombianos requería de espacios favorables para su ejercicio. Si bien la comuna de Lijacá estaba distante del casco urbano de Bogotá, luego también se convirtió en un espacio congestionado por la afluencia de tantos muchachos que llegaban a este refugio. Después de la realización de los primeros festivales en dicha comuna, algunos hippies se quedaron a vivir en las carpas que habían llevado para disfrutar día y noche de la música; y como la hospitalidad hippie era prácticamente una ley de su conciencia, la casa que habitaban Tania Moreno y Humberto Monroy se fue llenando de gente que necesitaba el baño, la cocina o la sala para dormir. Pero la intromisión de tanto melenudo y la necesidad de un espacio más tranquilo para sus fines espirituales, hizo que la pareja de novios abandonara la comuna de Lijacá y se fuera a Usme por invitación de su amigo ‘Sibius’.

Lo más seguro fue que ‘Sibius’, en sus vueltas por Bogotá y sus alrededores, se relacionó con varias personas de la vida religiosa, ya que era un hombre muy entregado a la parte humana y mística. Así, ‘Sibius’ se conoció con el entonces sacerdote Javier Darío Restrepo, quien a su vez lo llevó al monasterio Santa María. No era difícil que un joven de escasos 21 años y con una manera tan sencilla de afrontar su existencia, se hiciera ganar el cariño de personas que vivían también en la misma tónica, con lo propio y lo necesario, como cualquier comunidad de monjes contemplativos y autosuficientes. Por tanto, poco a poco el hippie y poeta se fue abriendo paso para ser aceptado dentro de la comunidad religiosa de Usme.

Federico Taborda Mejía había pasado parte de su infancia en Buenaventura, en donde en una ocasión un marinero borracho lo señaló y le dijo: “Tú te llamas ‘Sibius’, de esa estrella vienes y para allá te vas”19. Desde muy pequeño, Federico se interesó por la escritura y fue literalmente un vicio del que nunca se pudo escapar. Una de sus costumbres era regalar poemas a sus amigos, y con algo de misterio los escribía en las servilletas del comedor o el papel higiénico del baño. Así mismo, cuando llegó a La 60, luego de que su familia se había trasladado a la capital, el poeta empezó a publicar piezas sueltas de su obra en pequeños papeles mimeografiados por Gonzalo Marín, dueño del Escarabajo Dorado, almacén que en el Pasaje de La 60 se dedicaba a la venta de afiches. Y es que ‘Sibius’ era como el amigo de todos los hippies, “fue el espejo que condensaba el pensar de los hippies colombianos”

18Tomado de la canción “Sigue tu camino”, del disco Gene-sis A-Dios

. Génesis, 1972.

19

54 (Riaño, 1992, p. 101); su bondad, su carisma, su humildad y su fraternidad, le permitieron sobresalir dentro de todos los jóvenes que hacían parte de la contracultura.

Muestra de los poemas que ‘Sibius’ regalaba en la calle/

Archivo personal Sibila Ponte.

La poesía de ‘Sibius’, desde cualquier ángulo, refleja rebeldía y libertad. Sus versos y poemas son independientes como todos los papeles dispersos en los que fueron escritos. Él no fue un poeta de formación, no era un seguidor de técnicas o de formas, simplemente, fue un poeta de actitud que se instruyó en la calle y en el camino. Así mismo, su lectura es bastante diversa y en sus influencias se encontraban desde Francis Bacon, Arthur Rimbaud o filosofía china de Lao-Tsé, hasta autores colombianos como Fernando González y Gonzalo Arango, quien también fue su amigo. ‘Sibius’ tenía una propia voz que le hablaba al universo, a la naturaleza, a la existencia, al origen, a la paz y al amor; pero, sobre todo, su poesía es un grito de denuncia, un llamado a la acción de los oprimidos y el testimonio de una alma noble que sufría ante la injusticia, la explotación, la guerra y los problemas de un país que le dolía. La mayoría de su obra, casi totalmente olvidada dentro de la historia de la literatura colombiana,

55 es de por sí espontánea, misteriosa, consejera, retadora, atrevida, comprometida, informal y a veces algo confusa. Y, lastimosamente, sus únicas publicaciones fueron escasas y distribuidas de manera independiente por sus propios amigos, porque tal vez ‘Sibius’ más bien vivía para dejar huella de momento, con una conversación de juegos de palabras o con un pedazo de papel que con su puño y letra plasmaba cosas como esta:

BANDO

Viejo viajero hermano mío

compañero legendario de esta vida que vas y vienes buscando algún sentido como peatón que cruza las aceras con el salario del miedo

y la bomba de su tiempo estallado en cada día. Pajarito pasajero fugitivo de los sueños y lejos de tu nido, que cantas tus cuentos

sin darte cuenta de la existencia que pasa por nuestra orilla en el cauce inevitable de su río. Dale la vuelta de una vez por todas a la página rota de tu historia, álzate de las ruinas del olvido con la gran memoria colectiva lánzate al encuentro

de nuestra condición perdida, para colmar de luchas y de cambios esta conciencia tan vacía

y engendrar sociedades más limpias sin profetas ni policía.

Que nadie diga: jamás la verdad mientras haya este ahora

de un pueblo que no conoce sus auroras, que nadie hable de paz

mientras no haya estado en guerra, ni espere felicidad

en tanto haya hambre y yugo de opresión en nuestra tierra,

56

pues la mediocridad tiene patas de cobarde

pelos de poder y se viste de burgués caminando por encima

de una larga sombra de ignorancia sobre el rostro de la ignominia.

‘Sibius’ también se convirtió en un personaje que se relacionaba con todas las figuras visibles del hippismo y que, además, construía puentes entre las amistades. Como al parque y al pasaje de la calle 60 todos los días llegaba gente de distintas partes, era muy probable que de ahí surgieran grupos de amigos pues la fraternidad era todo un principio de los jóvenes hippies. Así, ‘Sibius’ conoció, por intermedio de Fito Solarte y Juan Manuel Lugo, a Jaime Rendón, quienes en ese entonces eran estudiantes de Artes de la Universidad Nacional. A su vez, por intermedio de ‘Sibius’, Rendón conoció a Tania Moreno y Humberto Monroy. Y en la misma dinámica, Rendón se conoció en la 60 con María Cristina Tobón, una jovencita colegial con la que fue obligado a casarse después de haberla embarazado.

Después de que ‘Sibius’ ya se había ganado la admiración y confianza de las monjas y monjes del monasterio, el poeta fue abriendo camino para que otros hippies se fueran a vivir a la finca de Usme. Los religiosos, quienes veían en estos jóvenes una especie de ejemplo de lo que había sido el cristianismo primitivo, aceptaron la propuesta de ‘Sibius’ para que sus amigos se mudaran al monasterio (Lugo y Solarte, 2011). Entonces, Tania, Humberto, María Cristina y Jaime, llegaron al paraíso de Usme a pasar sus vidas en pareja y a disfrutar de absoluta tranquilidad.

Sin embargo, con el tiempo las cosas en el monasterio se fueron complicando para los hippies y los monjes. En primer lugar, María Cristina de un momento a otro se fue del monasterio sin rumbo fijo y abandonó a Jaime, quien al poco tiempo se convirtió en el nuevo compañero sentimental de Tania, que dio por terminada su relación con Humberto; aunque valga aclarar que los intercambios de pareja no eran una cosa tan drástica dentro de la mentalidad hippie. Después, en uno de esos viajes de ácido en medio de los verdes paisajes, Jaime y Beatriz Uribe, una de las cuantas hippies que visitaba a menudo el monasterio, empezaron a correr desnudos y haciendo bulla por los cebadales de la finca. Cosas como estas fueron incrementando la presión social sobre el monasterio, al que también iban campesinos a trabajar en los cultivos y que empezaron a instalarse en los alrededores con sus familias. Por tanto, las ‘conductas locas’ de los jóvenes obligaron a las monjas y monjes a pedirles el favor de que abandonaran el monasterio, ya que no podían seguir aguantando tanto señalamiento

57 de la sociedad y de sus superiores. Aunque las puertas no fueron cerradas en su totalidad, y Usme se convirtió en un lugar que estos jóvenes visitaban esporádicamente.

Luego de abandonar el monasterio, Humberto Monroy emprendió el proceso de gestación de su nuevo y último proyecto musical de su carrera. De la banda casera de Usme surgieron varias canciones que luego harían parte del repertorio de sus discos y que a la vez representan un testimonio de la experiencia mística que se vivió en la finca religiosa durante cerca de un año. La música que hacían en el monasterio, en los atardeceres o cuando otros amigos iban a visitarlos, dio como resultado la idea de conformar un grupo llamado Gene, una alusión al origen de la vida y del hombre (Moreno, 2011). Con Gene, Monroy se pulió como compositor y se convirtió en un músico que se acompañaba muy bien a sí mismo, y a la vez permitía que otros se acoplaran a sus canciones. Así mismo, ‘Humo’ fue uno de los protagonistas del comienzo de un cambio en los sonidos y en la manera acostumbrada en que se venía haciendo rock en Colombia, pues empezó a hacer una música más cercana a lo que pudiera ser una propuesta desde la identidad del país y del continente latinoamericano.

En el comienzo, Gene no fue una banda con una alineación de músicos fijos y eso fue un rasgo que sería la constante a lo largo del tiempo, puesto que el único miembro que duró de inicio a fin en Génesis fue su líder, Humberto Monroy. ‘Humo’ tuvo que iniciar su nuevo proyecto con amigos, con los mismos que iban a Usme los fines de semana a disfrutar de la vida en el campo y de la música, como el percusionista y pianista Édgar Restrepo, y el flautista Juan Fernando Echavarría, con quienes ya podía darle vida a un proyecto más profesional. Restrepo ya había trabajado con Los Speakers y Los Flippers como manager, y a su vez era una persona que ocupaba cargos en la radio y en la disqueras; sin embargo, con la llegada del hippismo, el ejecutivo dejó la corbata, se dedicó más de lleno a la música y se apartó de la selva de cemento. Por su parte, Echavarría era un muchachito cuando se relacionó con los hippies de Usme, puesto que apenas acariciaba los 20 años mientras personas como Monroy ya estaban por los 27; no obstante, Echavarría se ganó el cariño de los músicos y sus aptitudes con la flauta le permitieron integrarse fácilmente al proyecto que se venía venir.

Luego Gene empezó sus ensayos oficiales en las parcelas de Cota, Cundinamarca, en donde Restrepo vivía con su familia. Monroy en ocasiones también se hospedaba en la casa de su amigo, cuando no se encontraba viajando y componiendo por los distintos municipios aledaños. Además de Restrepo, Echavarría y Monroy, en el ambiente natural de Cota también ensayaron el bajista Mario García, el guitarrista del grupo venezolano Elizabeth, Carlos Moreno, y ‘Sibius’ que hacía las veces de percusionista (Arenas, 2012). De esta primera

58 formación nacieron canciones como “El hombre de las sandalias”, “Hermana, amiga y compañera”, “Es una bella mañana”, y algunas otras que no fueron publicadas. Por tanto, Gene estaba más que lista para ser algo más que una banda de amigos y para lo amigos.

De izquierda a derecha, Humberto Monroy, Mario García, Juan Fernando

Echavarría, Édgar Restrepo y ‘Sibius’, en los inicios de Génesis / Archivo

personal Tania Moreno.

Con la experiencia previa de Los Speakers, Monroy ya era un tipo conocido dentro de la escena musical bogotana. De igual manera, Restrepo se movía dentro del medio y tenía los contactos para, por ejemplo, grabar un disco. Entonces, los dos amigos consiguieron que Discos Bambuco coprodujera con ellos la realización de la primera placa del grupo, que cambió su nombre a Génesis puesto que era un nombre de mayor recordación para el público. La grabación del disco que se conoce como Gene-sis A-Dios se realizó en julio y octubre de 1972. En ella participaron más de una decena de músicos en distintas colaboraciones ya que banda como tal no había, y al final fue el mismo disco el que le dio vida a una agrupación estable y consolidada.

La realización de Gene-sis A-Dios fue algo muy espontáneo. Monroy iba a los estudios de

Ingesón a grabar sus canciones, y con los músicos que ahí se podía cruzar les pedía el favor que le colaboraran con los demás instrumentos. Por ejemplo, el bajista de sesión Guillermo ‘Marciano’ Guzmán se encontraba grabando con los artistas populares del momento como Ana y Jaime, Christopher o Claudia de Colombia, y fue cuestión de que Monroy llegara a los estudios y le dijera ‘venga toquemos’, para que participara en algunas de las canciones. Y no solo sucedía con los músicos que pasaban por Ingesón, sino que también ‘Humo’ invitaba a

59 viejos amigos para que lo acompañaran en ciertas piezas, como lo hizo con el guitarrista Hernando Becerra y el baterista Roberto Fiorilli, quienes participaron en la reelaboración que se hizo de “La casa del sol naciente”20, canción que ya había sido interpretada siete años atrás por Los Speakers. Así, el primer disco fue más un proyecto de colaboraciones en las canciones que Monroy ya tenía casi listas en estructura y melodía, pues había pasado más de año y medio componiendo sus propias canciones durante su paso por Lijacá y Usme. De igual manera, a ‘Humo’ le gustaba mucho la idea de tocar con amigos y con distinta gente, pues en principio era muy abierto a escuchar sugerencias y aceptar aportes de los músicos invitados, a pesar de ya tenía clara la letra, la música y la forma de sus canciones (Guzmán, 2011).

Gene-sis A-Dios es un álbum que se caracteriza por distintos elementos. Para empezar, es el resultado de un largo proceso místico de su autor Humberto Monroy, que en Usme se dedicó a rencontrarse consigo mismo, a cortar con el mundo material, a buscar su esencia, a apreciar el cosmos desde la influencia de los alucinógenos, a leer y estudiar La Biblia, entre otras acciones que lo llevaron a cambiar su relación con el entorno. En sus canciones predomina el discurso espiritual, como si el cantante a la vez fuera un predicador, y con melodías que a veces parecen haber sido grabadas para un templo religioso como sucede en “No se encuentra a un justo” o “Carta de Juan”, cuyas letras fueron elaboradas con fragmentos de La Biblia. En ese sentido, Monroy a veces se convierte en alguien que promulga la moral cristiana, que delimita lo que es el bien y el mal, o que de alguna manera busca transmitir un mensaje con el ánimo de ser entendido y acogido:

Y sigue tu camino Y no te detengas, amigo.

Y nunca te apartes Del camino recto de la paz.

Dichosa la gente pacífica Son hijos de Dios.

Y él los llevará Por el camino recto del amor.

Y sigue tu camino Y no te detengas, amigo.

Y nunca te apartes

20

Canción tradicional de folk estadounidense de la que no se conoce autor, y que fue popularizada por la banda de blues rock británica Tha Animals, en 1964. Su nombre en inglés es “The House of the Rising Sun”:

60 Del camino recto de la verdad…”21

Sin embargo, no todo en el disco tiene que ver con Dios. En el primer álbum de Génesis también hay canciones que tratan otros temas que identifican el estilo de banda, como cantos al campo, a los viajes o a la hermandad. De igual manera, como un detalle especial del grupo, la poesía de ‘Sibius’ fue llevada a la música, como pasó con “Mamá”, que abre el disco, y “Niña Alhelí”, un poema que ‘Sibius’ le escribió a la primera hija de Tania Moreno y Jaime Rendón, que el mismo poeta la bautizó con el nombre de la flor del alhelí. Y además, se incluyen dos covers, el de “La casa donde nace el sol” de The Animals, y el de “Los tiempos están cambiando”22 de Bob Dylan, ambas piezas traducidas al español de una manera no totalmente fiel, pero que sí conservan el mensaje que las letras buscan transmitir.

En cuanto a lo musical, Gene-sis A-Dios todavía conserva ciertos aires roqueros en cuanto a

instrumentación básica y la energía de la voz en canciones como “Es una bella mañana” o “Sigue tu camino”. No obstante, hay ciertos elementos que dejan entrever sonoridades nuevas que se escapan de la sicodelia y los ritmos progresivos que predominaban en el rock, por lo que empiezan a incursionar con instrumentos algo alejados al género como tambores o arreglos de cuerdas de música clásica que realizó el guitarrista de Los Flippers Arturo Astudillo para la canción “El hombre de las sandalias”. Pero, quizás, las flautas de Juan Fernando Echavarría son el rasgo que mejor permiten distinguir una nueva atmósfera sonora y cierta identidad dentro de la variedad de canciones. En resumen, este es más un álbum de música suave y calmada, con más sonidos acústicos que eléctricos, pero sin que se deje de sentir la vena roquera de Monroy y sus compañeros.

Finalmente, el arte gráfico del disco significa otro aspecto sobresaliente en la primera etapa de Génesis. El pintor Jaime Rendón, hermano del también artista Augusto Rendón, se encargó de pintar la portada del álbum. En ella, Rendón, quien también vivió a flor de piel la estadía en el monasterio, se encargó de reflejar las ideas y conceptos del hippismo que los habían influenciado, como la unión fraternal de los pueblos por medio de la representación de distintas razas que conviven en paz y de una bandera universal con los colores del arcoíris. Así mismo, la inspiración del campo es notoria y la Sierra Nevada de Santa Marta se eleva hacia un cielo estrellado que tiene una constelación del mapa del territorio suramericano. Más que una portada de un álbum, el trabajo de Rendón es todo un cuadro artístico e incluso

21Fragmento de la canción “Sigue tu camino”, del disco Gene-sis A-Dios.

Génesis, 1972.

22

Canción de Bob Dylan lanzada en el disco de 1964 que lleva su mismo nombre: The Times They Are a- Changin’.

61 la pintura también se extiende hacia a la contraportada de la caja del vinilo para presentar un contraste entre el día y la noche (Rendón, 2011):

Portada del disco Gene-sis A-Dios. Génesis, 1972.

Portada y contraportada del disco Gene-sis A-Dios. Génesis, 1972.

En conclusión, el primero disco de Génesis marca el inicio de un proyecto musical caracterizado por manifestar la faceta espiritual de su líder Humberto Monroy, pero que a la

62 vez da a conocer el ambiente de fraternidad y compañerismo que se vivía entre los jóvenes hippies, puesto que en gran parte sus maneras de pensar estaban influenciadas por lo que cada uno podía aportar según sus afinidades personales, ya sea la música, la poesía o la pintura. Así mismo, es un disco muy íntimo en su publicación y distribución, pues no fue el trabajo más popular de la banda ni tampoco se le dio mucha repercusión en los medios de comunicación. La clave de este álbum es que marcó el inicio de ciertas particularidades de la

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