El cap. 7 es el punto teológico de más importancia en el libro de 2 Samuel. Hasta este punto toda la narración se ha concentrado en la historia de David, pero en este capítulo Dios sale de la anonimato y se revela a sí mismo por medio del profeta Natán. Dios emerge como desde el asiento de atrás para demostrar que él tiene el timón en sus manos.
(1) David desea construir una casa a Dios, 7:1–3.
a. El reposo que Dios dio a David. El escritor comienza mencionando el reposo del cual gozaba David al haber conquistado ciertos pueblos enemigos; este reposo es la máxima expresión del éxito de David, quien había llegado a ser rey, había unido la nación y le había dado paz. Para un pueblo que había nacido en la esclavitud y había permanecido errante en tierras extrañas y había peleado para habitar la tierra, el reposo era la expresión máxima de la vida bendecida por Dios. En la frase: Jehova le había dado descanso de todos sus enemigos, el escritor usó la forma causativa del verbo “descansar” y puso a Jehovah como sujeto o causante del reposo; literalmente se traduciría: Jehovah había causado a David descansar de todos sus enemigos. Aunque aún faltaban algunas guerras, David había llegado a dominar a sus principales enemigos. Algunos comentaristas, como Keil, creen que este pasaje corresponde a un tiempo después de las guerras descritas en los caps. 8 al 10, ya que sólo entonces se podría decir que David tenía descanso de todos sus enemigos; pero el pasaje también corresponde al momento en que David llegó a establecer su reinado en toda la nación y pudo traer el arca de Dios a Jerusalén. David había dominado a los filisteos que eran los enemigos principales de Israel.
Joya bíblica
Y Natán dijo al rey: Anda, haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehovah está contigo (7:3).
b. El deseo de David. Después de traer el arca de Dios a Jerusalén, David consideró que era necesario construir una mejor casa para el arca de Dios. David comunicó al profeta Natán el contrastante hecho que el arca de Dios estuviera en una tienda entre cortinas, mientras que David vivía en una casa de cedro; la tienda había estado bien para el tiempo de la conquista y de los jueces, pero ahora en la monarquía se necesitaba un templo que reflejara la gloria del reino. Natán parecía estar de acuerdo con la idea ya que era evidente que Dios estaba con David; pero Natán no parece estar completamente seguro de que era una buena idea. En esa misma noche, Natán recibe palabra de Dios que esclarecería su pensamiento y el pensamiento de David.
(2) La soberanía de Dios sobre David, 7:4–9
a. Dios no necesita de David. La palabra de Dios vino a enseñar una lección grande a David. Si David creía que era humillante que el arca de Dios continuara en una tienda, Dios le demostró que estaba equivocado. Primeramente, Dios demostró a David que, aunque su deseo fuese correcto, su actitud no lo era; no era Dios el que ahora necesitaba de David, sino David quien siempre necesitó y necesitaría de Dios. La pregunta de Dios es irónica: ¿Me edificarás tú una
casa en la que yo habite? Dios no necesitaba de David, él es el creador de todo lo que existe; en
cambio David sí necesitaba de Dios siempre. La pregunta de Dios también era una burla al pensamiento de David de que la tienda no era significativa; Dios muestra a David que ni la tienda ni un templo puede contener su presencia. ¿Podía David construir una casa lo suficientemente grande para que Dios cupiese en ella?
Semillero homilético
7:2, 6, 7
Introducción: Hablar de la historia de la casa de Dios, según 2 Samuel 7:2, 6,
y 7 que presupone Genesis 8:20 e implica Habacuc 2:20 y Lucas 7:5. Fue el deseo de David
Quién hizo los preparativos, 2 Samuel 24:18–25
) Ofreciéndole lo propio bajo el gran principio de que no se debe servir a Dios con lo que no ha costado nada (Gén. C. 23).
) Resultando ser el sitio donde el ángel había sido visto
Acorde con la orden divina a través del profeta Gad consistente en levantar un altar para los sacrificios.
A quién se le prometió un gran futuro o reino eterno, 2 Samuel cap. 7 y 1 Crónicas cap. 17
) De carácter histórico ) De carácter mesiánico
Fue el privilegio de Salomón, 1 Reyes cap. 6 (1 Cor. 3:1–10)
Conclusión: Lucas 19:45–47a; Juan 2:13–17
Cómo Dios bendice al gobernante y nación que le teme y sirve 7:1–9
Al gobernante lo engrandece A la nación la singulariza
b. Dios había escogido morar en una tienda
Seguidamente, Dios muestra a David el gran significado de morar en una tienda. Dios había habitado en tienda desde que el pueblo salió de Egipto; la tienda era un constante recordatorio del caminar de aquel pueblo y del acompañamiento de
Dios con ellos. En todo ese tiempo de caminar con el pueblo, Dios nunca había pedido que se le edificara una casa, y aunque existían lugares como Silo, en los que había morado el arca, no eran considerados como casa permanente del arca.
c. David debía todo a Dios
Dios dio a David una verdadera lección de su soberanía. David debía recordar que todo su éxito se debía a Dios, que Dios lo había tomado del prado, de detrás del rebaño para que fuera el
soberano de mi pueblo Israel. Dios había escogido a David y lo había llevado al trono. Dios
también había estado con David durante todo el tiempo que éste fue perseguido por Saúl y durante el tiempo de la oposición de Abner y durante el tiempo de la guerra contra los filisteos. Dios había eliminado a los enemigos de David y le estaba haciendo un nombre grande, una gran fama y prestigio. Todo esto lo había hecho Dios, el que habitaba en una tienda, pero que era el soberano del universo.
(3) La soberanía de Dios sobre Israel, 7:10–11a. Dios, el que habitaba en una tienda, había permanecido activo en la vida de David y del pueblo. Dios había destruido los enemigos de David, le había dado nombre grande, le había dado un lugar al pueblo, y lo había plantado para no ser removido ni afligido. Los vv. 9, 10 y 11b pueden traducirse en el tiempo pasado o en el futuro. (En el hebreo se puede hablar de un evento futuro como si ya hubiera ocurrido; esto es común cuando se refiere a profecías.) Las promesas que aparecen en los vv. 9, 10 y 11b se refieren tanto al futuro como al presente. En estos versículos, se habla de cosas que Dios ya ha comenzado a hacer y que continuará haciendo en el futuro. La traducción de Hertzberg, que usa el presente, parece bien apropiada: “Yo estoy haciendo un nombre grande para tí”, “Yo fijo un
lugar para mi pueblo y los planto”, y “Yo te doy descanso de tus enemigos”. Semillero homilético
Disciplina a lo antiguo y lo nuevo 7:14 comparado con Heb. 12:5–11
Introducción: Leer Salmo 23:4 y Proverbios 29:15
Es a nivel padre e hijo (por supuesto, sin severidad extrema, como dice Efesios 6:1–4).
Es con vara y azotes
Conclusión: ¿Y a lo contemporáneo y actual? También, porque el método de
Dios no falla; es perfecto.
Dios disponía un lugar para su pueblo y lo plantaba en ese lugar y le ponía líderes como desde el tiempo de los jueces y le daba descanso. Dios había hecho todo eso y lo continuaría haciendo.
(4) La soberanía de Dios sobre el linaje de David, 7:11b–17 a. La promesa de una casa
La promesa de Dios que sin duda es futura es la de hacer una casa para David. La última lección para David era que Dios continuaría actuando através de la descendencia de David. Dios había establecido un pacto de transcendencia eterna con David, su trono sería establecido por Dios para siempre. Keil descubre aquí la verdad de que “Dios debe primero construir la casa de una persona, antes que esa persona pueda construir una casa a Dios”; como afirma Keil, Dios estaba comenzando a establecer su reino por medio de David, pero el reino de Dios se establecería en completa paz durante el tiempo de Salomón, y sólo entonces Dios daría las órdenes para que el templo fuese construido. Pero más que llegar a alcanzar completa paz, Dios quería hacer entender a David y al pueblo que eran ellos los que necesitaban ser construidos por Dios, que la persona humana siempre estará en necesidad de la iniciativa divina, que siempre estará necesitada de la intervención divina para ser hecha a su imagen: la persona humana necesita siempre ser construída por Dios, antes que pueda construir algo para Dios.
David y el pueblo de Israel necesitaban entender el significado de la soberanía de Dios, antes que construyesen un templo para Dios. Cuando David y el pueblo llegaran a reconocer el significado de la soberanía de Dios, entonces Dios daría la orden para la construcción del templo. Era necesario que se entendiera que Dios transciende cualquier localidad y pensamiento en que los hombres quieran encerrarlo. Herstberg afirma que “en este pasaje podemos encontrar el fondo de mucho de las polémicas proféticas contra la liturgia del templo”. Dios transcendía cualquier templo que se le pudiera construir. Era necesario que David y el pueblo lo entendieran así.
b. Dios promete preservar el reino de David
La promesa de Dios a David no consistía en hacerle una casa de cedro, sino en preservar y afirmar su reino por medio de un descendiente. La promesa específicamente se refiere a Salomón, a quien Dios levantaría y afirmaría como rey (la soberanía de Dios sobre Salomón es afirmada claramente). En su soberanía, Dios permitiría a Salomón que construyera el templo. Dios no indicó la razón por la cual no permitió a David construir el templo. (Según 1 Crónicas 22, la razón fue que David había derramado mucha sangre en grandes guerras, y que Dios había prometido dar paz a Salomón y le permitiría construir.) Dios no había terminado su obra, y por lo tanto no era el momento apropiado para que David construyese el templo.
c. La promesa de la paternidad de Dios
La promesa incluye una relación especial de parte de Dios para con Salomón, una relación de padre a hijo. El concepto de la paternidad de Dios encierra dos elementos importantes: el amor y la autoridad. La paternidad de Dios sobre Salomón incluía una relación filial de amor y confianza mútua, y también el uso de la disciplina de parte de Dios. Dios se comprometía a corregir a su hijo, su amor no es un amor indiferente a la moral de sus hijos, sino que es un amor que corrige porque se preocupa de la moral de sus hijos. La disciplina de Dios no sería una disciplina fría y cruel, sino una disciplina acompañada de misericordia. Esta misericordia sería permanente, nunca se apartaría de Salomón como se había apartado de Saúl. En la promesa a Salomón, Dios ejercita su soberanía: Dios no apartaría su misericordia de Salomón. Esta promesa de Dios, aplicada a todos los creyentes, es una realidad dentro del nuevo pacto con Jesucristo. La seguridad de la salvación del creyente está basada en el pacto eterno que Dios ha hecho con cada creyente mediante el sacrificio de Jesucristo.
d. La promesa de un reino eterno
La promesa de Dios de que el reino sería establecido eternamente, no se refería a la inviolabilidad o la indestructibilidad de Jerusalén, sino a la continua afirmación del reinado de Dios sobre Israel en cualquier circunstancia. Aun cuando Jerusalén fuese destruída y el pueblo llevado cautivo y se acabase la monarquía davídica, Dios continuaría reinando sobre su pueblo y en su tiempo culminaría su reinado a través del Mesías, estableciendo un reino que no tendría fin. En Jesucristo encontramos la culminación del cumplimiento de la promesa hecha a David: en Cristo se manifestó la relación filial exclusiva del Hijo con el Padre; en Cristo se inauguró el eterno reinado de Dios basado en su sacrificio en la cruz; y en Cristo se manifestó la plenitud de Dios habitando entre los hombres, no en un templo hecho de manos, sino en el verbo encarnado.
Joya bíblica
¿Qué más puede añadir David al hablar contigo? Pues tú conoces a tu siervo, oh Señor Jehovah (7:20).
De primordial importancia en todo el AT es la paternidad absoluta de Dios sobre el pueblo de Israel, esta se expresa en Exodo 4:22: “Y dirás a Faraón: Jehovah ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.” La paternidad de Dios sobre Israel estaba arraigada en el acto divino de liberación del pueblo de la esclavitud en Egipto y el establecimiento de un pacto con este pueblo. La relación de Dios para con Israel dominaba el contexto del AT. La promesa de una relación filial entre Dios y la descendencia de David no toma un papel importante sino hasta el acontecimiento de la persona de Jesucristo. Esta promesa filial es una promesa del AT que encuentra su cumplimiento total en la persona de Jesucristo. En la de Jesucristo con el Padre se cumple por completo la promesa: Yo seré para él, padre; y él será para mí, hijo. Esta relación se realiza en un grado menor en los creyentes.
Un pueblo rescatado por Dios 7:23
Como propio Con identidad
Singularizándolo y engrandeciéndolo
(5) David reconoce la soberanía de Dios, 7:18–29 a. Providencia y gracia inmerecida
David reconoció la gracia immerecida de Dios: “Oh Señor Jehovah, ¿quién soy yo, y qué es
mi casa para que me hayas traído hasta aquí?” (2 Sam. 7:18). David no se consideraba
merecedor de las bendiciones de Dios; la pregunta de David demuestra su tremenda admiración hacia un Dios que actuaba con gracia hacia él. Toda persona que ha experimentado la salvación que Dios provee también se pregunta maravillada como David: ¿Quién soy yo para que Dios tenga misericordia de mí? María alabó a Dios porque había mirado la bajeza de su sierva (Lucas 1:48). Pablo se consideraba un hombre miserable, el primero de los pecadores; pero daba gracias porque así Dios pudo mostrarle toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él
para vida eterna (1 Tim. 1:16b). Martín Lutero decía que nadie se considera a sí mismo miserable que no sea espiritual. Juan Bunyan luchó por mucho tiempo por buscar la seguridad
de su salvación, hasta que un día vio en el cielo las palabras tu justicia está en el cielo; Bunyan comprendió que su justicia se encontraba en Cristo y no en sí mismo; se sintió como los hombres ricos que visten andrajos y que no llevan ni un centavo en la bolsa, pero que saben que en su casa tienen un cofre lleno de dinero. Era inmerecido todo lo que David había llegado a obtener. Era mucho más inmerecido el que Dios le hubiese revelado su promesa en cuanto a su linaje. Toda persona que ha sentido el llamado de Dios se da cuenta de la maravillosa gracia de Dios.
Joya bíblica
Has establecido para ti a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehovah, has llegado a ser su Dios (7:24).
b. Conocimiento absoluto
David reconoció que Dios conocía cada aspecto de su vida: Pues tú conoces a tu siervo, oh
Señor Jehovah (2 Sam. 7:20b). David expresó este sentimiento del conocimiento divino de cada
aspecto de su vida en el Salmo 139; es una expresión preciosa del conocimiento divino de cada vida y de la presencia divina que precede y procede a cada movimiento del ser humano. David se deleitaba en contemplar la presencia de Dios en cada aspecto de su vida; el conocimiento divino de cada aspecto de su vida, era un conocimiento que maravillaba a David. Tal es el corazón de los hijos de Dios, quienes se maravillan del conocimiento de Dios de cada aspecto de sus vidas.
La unión de dos pactos
7:18–29 comparado con Lucas 1:32, 33; 2:4 Definir lo que es pacto o convenio.
Sinaítico y davídico (Isa. 55:3). Sin embargo, ningún requerimiento del antiguo pacto le es impuesto a los cristianos, excepto los principios morales que son repetidos en el nuevo pacto.
Debido a una oración de gratitud y petición ) De gratitud por la promesa hecha
) De petición para que sea cumplida la promesa Ver Salmo 103:17, 18
c. Grandeza absoluta
David reconoció y confesó la grandeza absoluta de Dios: Por tanto, tú eres grande, oh
rey sobre una nación y dueño de muchas riquezas, pero para David lo que realmente era grande era su Dios. En el Salmo 23, David declaró que el tener a Dios como su pastor era todo lo que necesitaba; si Dios era su pastor, nada le faltaba; no era su poder, ni su riqueza, ni su fama lo que llenaba su vida, sino la grandeza de Dios. Jonatán Edwards, quien fue un instrumento del gran avivamiento que tuvo lugar en Estados Unidos de América en el siglo XVIII, tuvo un despertar en su corazón después de leer 1 Timoteo 1:17: Por tanto, al Rey de los siglos, al immortal,
invisible y único Dios, sean la honra y la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Joya bíblica
Ahora pues, oh Señor Jehovah, tú eres Dios, y tus palabras son verdad... (7:28).
d. Grandeza de Dios para Israel
David también reconoció la relación especial del pueblo de Israel, que también era una relación de gracia inmerecida: No había otra nación como Israel, una nación rescatada por Dios para glorificarse en ella, establecido como pueblo de Dios para siempre.
e. David se postra en súplica
David había comenzado sintiéndose ofendido porque Dios habitaba en una tienda, ahora se siente humillado al reconocer la grandeza de Dios y siente la necesidad de suplicar a Dios que continúe afirmando su casa. David termina pidiendo la bendición de Dios para su casa o su reinado o su descendencia. David aprendió bien la lección de la soberanía de Dios, así lo testificaría en los salmos; en el Salmo 103 más que en ningún otro salmo, se expresa el significado de la eterna soberanía y misericordia de Dios y la condición finita e inútil del hombre; Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo (Sal. 103:14).
Semillero homilético
Cuatro deberes de un verdadero líder 7:8–10, 21–29
Introducción: Hablar del libro de Nehemías y que estudiándolo se enlistan
más de 60 entre cualidades y deberes de su liderazgo. Recordar siempre su origen humilde y jamás ser altanero. Conocer a Dios mediante una estrecha comunión con él. . Conocer al pueblo que dirige en su naturaleza y carácter. . Amar a su pueblo y anhelar su bienestar
Conclusión: El buen líder "no nace; se hace". III. DAVID REINA SOBRE UN IMPERIO, 8:1-10:19 1. David expande su dominio sobre otros pueblos, 8:1-13
Aconteció después de esto, la frase indica un nuevo período en el reinado de David. Después
que David se estableció en Jerusalén como rey de toda la nación de Israel y después de recibir la confirmación divina de su reinado, David comenzó una expansión de sus dominios. David llegó a conquistar los pueblos a su alrededor, alcanzando un territorio que ningún otro rey de Israel llegaría a alcanzar, con excepción de Salomón que heredó el dominio de los territorios