La casa de David se fortalecía, mientras que la casa de Saúl se debilitaba. El debilitamiento de la ca-sa de Saúl no era solamente militar, sino también en cuanto a prestigio; muy posiblemente, los que habi-taban el norte habían dejado de apoyar a Isboset.
(1) Hijos de David nacidos en Hebrón, 3:1–5. Este pasaje forma parte de la narración del
fortale-cimiento de la casa de David. Los hijos son indicación de bendición por parte de Dios. La mención de los hijos de David nacidos en Hebrón hace resaltar la bendición de Dios para David en ese momento. David había llegado a ser rey, aunque todavía no lo era de toda la nación. Algunos de los hijos que na-cieron en Hebrón llegarían a ser instrumentos no de bendición sino de maldad. Amnón llegó a violar a su hermana Tamar, y Absalón llegó a rebelarse contra su padre.
Los reyes de las naciones paganas tenían por costumbre tomar mujeres de otros pueblos para formar alianzas con dichos pueblos. La práctica fue seguida por David quien tomó a Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur. Gesur era un distrito arameo en el territorio de Basán o sea junto al mar de Galilea en la parte noreste. Salomón continuó la costumbre en una manera exagerada, llegando a tener 700 mujeres y 300 concubinas, llegando aun a elevar altares para los dioses de sus mujeres extranjeras.
Joya bíblica
Fue larga la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David. Pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando (3:1). [PAG 209] El maltrato a la esposa
3:12–16
No hieras a la mujer, ni con el pétalo de una rosa."
Con violencia. Mical había sido quitada por la fuerza y arrebatada. Como si fuera una propiedad.
Ver Proverbios 18:22.
(2) Debilitamiento de la casa de Isboset, 3:6–11. La derrota final de la casa de Saúl no llegó por
medio de una batalla, sino a consecuencia de una división interna causada por el pecado. Abner fue acu-sado por Isboset de juntarse con Rizpa, quien había sido concubina de Saúl; después de la muerte de Saúl, la concubina pasaba legalmente a ser concubina de Isboset. Isboset confrontó a Abner, preguntán-dole ¿Por qué te has unido a la concubina de mi padre? En realidad ya no era la concubina de su padre, sino de Isboset; pero Isboset no tuvo valor de decir “mi concubina”. Abner se enfureció. Su enfureci-miento deja ver su culpabilidad en cuanto al asunto. Si Abner tomó la concubina de Isboset, se descubre que Abner no respetaba a Isboset como rey, sino que lo consideraba su títere, y tenía intenciones de llegar a ser rey. El tener como esposa a Rizpa le daría más prestigio ante el pueblo. Abner no quiso so-meterse a la autoridad de Isboset, ni quiso reconocer su pecado cuando fue confrontado por éste; por el contrario, Abner se presentó como ofendido por el reclamo de Isboset: ¿Acaso soy yo una cabeza de
perro que pertenece a Judá? Abner reclamó a Isboset, enumerando todos los favores que le había
hecho, como diciendo: “he hecho tanto por tí y ahora me reclamas por tomar esta mujer”.
Abner no aceptó su pecado, porque su corazón estaba cegado por el pecado. Sucede a menudo que la persona que está en pecado y que no busca el arrepentimiento culpa a otros por su pecado y se vuelve en contra de los que lo confrontan. Así Abner no reconoció su culpabilidad, sino que se volvió en contra de Isboset y se alió a David. Ante la presencia de Isboset, Abner reconoció a David como el escogido de Dios. Abner, por su propio beneficio, reconoció el éxito que David estaba teniendo. Isboset no pudo responder a las amenazas de Abner ya que le tenía mucho temor. Isboset no era un verdadero líder. Las tribus del norte estaban siendo guiadas por un rey de carácter débil y un jefe militar que no reconocía la autoridad del rey.
(3) Abner hace alianza con David, 3:12–21. Al deshacer su alianza con Isboset, Abner envió
men-sajeros a David para proponer una alianza. David aceptó la alianza con la condición que Abner le trajera a Mical hija de Saúl. Saúl había dado a Mical a David por esposa (1 Samuel 18:27); pero David se sepa-ró de Mical cuando fue perseguido por Saúl. La restitución [PAG 210] de Mical le daría más legitimi-dad a su reinado; pero el texto no da mucha importancia a la restitución de Mical; la razón de traer a Mical sería para evitar que naciera más descendencia de Saúl y para controlar a una mujer con potencia de poder levantar una revuelta contra David.
El amor de esposo
3:16a
Es amor acompañante: Fue con ella Es amor fiel: Siguiéndola... hasta Bahurim Es amor sentimental: Llorando.
Habiendo aceptado una alianza, David envió mensajeros a Isboset para pedir que le restituyera a Mical. El hecho que David envió sus mensajeros a Isboset indica que Isboset ya había aceptado el plan de alianza con David. Isboset tuvo que enviar hombres a casa de Paltiel, marido de Mical, para arrancar a Mical de las manos de su marido. Mical era una víctima de la lucha del poder, ella no tenía nada que ver con la guerra entre Isboset y David, sin embargo fue arrancada de su hogar para ser llevada al pala-cio de David, donde permaneció el resto de su vida, pero viviendo una vida infeliz.
... Jehova ha hablado a David, diciendo: “Por mano de mi siervo Da-vid libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos y de mano de todos sus enemigos” (3:18).
Abner reunió a los ancianos de Israel, o sea de las tribus del norte, para presentarles su deseo de aliarse a David. Tal parece que los ancianos de Israel habían deseado por algún tiempo que David fuese su rey. Abner ahora aceptaba a David como el escogido de Dios para derrotar a los filisteos y para libe-rar a Israel de todos sus enemigos. Abner consultó con la tribu de Benjamín, era necesaria una consulta-ción especial con ellos ya que era la tribu a la que pertenecían Saúl y su descendencia. [PAG 211] Apa-rentemente todos accedieron al pacto con David. Cuando Abner vino a Hebrón, David le recibió bien y le hizo banquete: la preciada paz se había logrado, quedando David como único rey sobre todo Israel. Abner promete a David llevar la noticia a las tribus de Israel para que se realizara el pacto.
(4) Muerte de Abner, 3:22–27. Joab se llevó una sorpresa al regresar de una batalla y supo que
Abner había estado en Hebrón; Joab se sintió traicionado por David. En ningún momento Joab aceptó como verdadera la proposición de paz de Abner. Joab no confiaba ni quería confiar en Abner; Joab era menos confiado que David, la guerra no le había ayudado a confiar. Joab no olvidaba la muerte de su hermano Asael y no estaba dispuesto a aceptar a Abner como su aliado. Joab no estaba dispuesto a per-donar a Abner, ni mucho menos permitirle que ocupara un puesto importante en el reinado de David. Sin que David se diera cuenta y sobrepasando la autoridad de David, Joab mandó traer a Abner y en venganza le quitó la vida.
(5) David recalca su inocencia, 3:28, 29. Era importante para David defender su inocencia en la
muerte de Abner ya que ansiaba la paz y la unidad del reino. Algunos comentaristas asumen una com-plicidad de David en la muerte de Abner, sugiriendo que David sabía los planes de Joab o que David mismo planeó la muerte de Abner. Pero el texto bíblico recalca la inocencia de David.
David, sin embargo, falló al no usar de su autoridad para castigar a Joab. No era suficiente dejar el accidente en las manos de Dios. David era el rey, y como tal estaba en obligación de llevar a cabo la justicia. El castigo de Joab, recalca Matthew Henry, quizás hubiese prevenido las muertes de Isboset, de Amón y de otros. “Fue una política carnal y una misericordia cruel la que salvó a Joab,” afirma Matt-hew Henry.
Joab seguramente que estaba haciendo todo lo posible por mantener su posición como jefe del ejér-cito de David; Abner pudo haber tomado el puesto de Joab, una vez hecha la paz con David; sin embar-go, se puede ver en Joab una ciega sed de [PAG 212] venganza y una disposición a recurrir aun al ase-sinato para mantener su poder. En estos acontecimientos se confirmaban las advertencias del profeta Samuel acerca de las consecuencias de una monarquía en Israel. La lucha por el poder produjo disen-siones, odios, luchas fraticidas, rencores, y conspiraciones; todo esto venía a dañar la vida social, moral y espiritual del pueblo. Era un milagro cómo, a pesar de todo, la persona indicada por Dios llegaría a ocupar el cargo de rey de toda la nación.
Semillero homilético
Tres cosas que pueden originar la venganza
3:22–39
Introducción: Hablar de matar artera y cobardemente, esto es, con las tres
agravantes de la ley: Premeditacion, alevosía y ventaja. Maldición
En serie
Sobre el homicida y su descendencia Duelo
Consistente en ayuno y endecha ) De lamento ) De reconocimiento . Sentimientos y resentimientos Sentimientos ) De delito o culpa ) De debilidad o impotencia
Resentimientos (2 Sam. 19:13 comparado con 1 Rey. 2:5 y 55) ) Causados por "espinas en la carne"
) Manifestados en destitución (a Joab de su cargo)
Conclusión: Romanos 12:17–21 (19).
(6) David lamenta la muerte de Abner, 3:30–38. Algunos comentaristas creen a David un farsante
al lamentar una muerte que él deseaba; sin embargo, se debe tomar en cuenta que David nunca deseó la muerte de ningún israelita, aun cuando David estuvo “sirviendo” a los filisteos no buscó destruir a su propio pueblo. Esta cualidad se observa en David en otras ocasiones, como en la muerte de Saúl y Jona-tán. David lloró por Abner, un israelita y uno que había sido importante en la vida de Israel. El pueblo entendió que el duelo de David era sincero y que no había tenido que ver en la muerte de Abner. David supo expresar su dolor por la muerte [PAG 213] de Abner. Esta no fue la única vez que David lloró. Llorar no era una señal de debilidad, era una expresión de lo que sentía.
Joya bíblica
Todo el pueblo llegó a saber esto y le pareció bien, porque todo lo que el rey hacía parecía bien a todo el pueblo (3:36).
(7) David confiesa su debilidad, 3:39. Este capítulo termina con una confesión de parte de David:
Ahora yo soy débil, aunque soy un rey ungido. A través del libro de 2 Samuel se muestra a un David
que es humano, que tiene virtudes y también debilidades, tiene confianza y también temores; ante todo nos encontramos con un hombre que sabe confesar su debilidad, esta es una cualidad de la persona que vive humillada ante Dios, que reconoce su pequeñez ante la grandeza de Dios; esta es la persona que es capaz de arrepentirse cuando cae y capaz de analizarse a sí mismo honestamente en toda situación. Esta también es la clase de persona que está dispuesta a tomar la responsabilidad que Dios le da para su vida. La gran paradoja del poder divino es que se perfecciona en la debilidad confesada. El ser líder de la nación no era una tarea fácil, David se siente débil para guiar a un pueblo; pero David también reconoce su responsabilidad: él es un rey ungido por el pueblo y llamado por Dios. David no podía dejar de cum-plir su responsabilidad.
Joya bíblica
¡Jehovah retribuya al que hace mal, conforme a su maldad! (3:39b). [PAG 214] Dos prototipos de gente servil
4:1–12
Se describe a un servil como la persona que, al tratar de quedar bien, ter-mina quedando mal.
Baana y Recab eran hermanos entre sí.
Ninguna persona está capacitada para desempeñar el trabajo de Dios; cualquier persona que es lla-mada de Dios, se ve angustiada por su pequeñez ante una labor tan grande. Moisés se vio pequeño, tar-do de habla y sin armas, ante la gran misión de hablar al faraón y sacar a su pueblo de Egipto; mas Dios le aseguró que iría con él y que haría maravillas aun con una vara. Jeremías se vio joven y delicado, ante el gran llamado de Dios de predicar un mensaje que incluía la destrucción y la edificación de su pueblo; mas Dios le quitó el temor, le puso sus palabras en su boca y lo constituyó sobre naciones y reinos; le ordenó que se ciñera y se levantara y que no se amedrentara, porque Jeremías sería como mu-ro de bmu-ronce y una columna de hiermu-ro. Isaías vio su impureza, ante la visión de la santidad de Dios; mas Dios mismo lo limpió de su impureza y lo llamó a predicar. Pablo se vio muchas veces incapacitado por un aguijón en la carne, ante la gran misión que tenía por delante; mas Dios le enseñó que su gracia se fortalecía en la debilidad. Juan Calvino era tímido y encerrado; mas Dios le enseñó a confiar en un Dios soberano, convirtiéndolo en un gran líder de la Reforma protestante. Dios no esperaba perfección de cada uno de estos hombres, únicamente esperaba su dedicación y su sometimiento al llamado divino. A cada uno de ellos, Dios les dio lo que les faltaba. En cada caso, Dios les enseñó que no era por el poder humano, sino por su poder que su misión sería llevada a cabo.
El llamado de Dios para David no era un llamado fácil de llevar a cabo. Tenía que reinar sobre todo un pueblo. Es difícil para una persona gobernarse a sí misma y a su familia, ya no digamos a todo un pueblo. El llamado de David lo llamaba a tomar cargo de una esfera que no es fácil de manejar y contro-lar, como es la esfera de gobernar. David tomó en serio el llamado de Dios y buscó fortaleza en Dios.
(8) Muerte de Isboset, 4:1–12. Cuando Isboset supo de la muerte de Abner quedó debilitado por
completo, sus manos debilitadas dan la impresión que quedó atemorizado, esperando también para él la misma suerte. Pero también el pueblo de Israel (las tribus del norte) se atemorizaron, quizás esperando castigo de parte de David por haber seguido a Abner. Las tribus del norte se someterían al reinado de David, pero su corazón se mantendría celoso, y más tarde ese corazón sería robado por Absalón para rebelarse contra David.
Los jefes de las tropas de Isboset eran Baaná y Recab, berotitas, o de la ciudad de Beerot. Esta era una ciudad que había pertenecido a los gabaonitas, quienes, por causa del pacto que hicieron con Josué, habían permanecido en sus ciudades sirviendo a los israelitas, hasta que Saúl trató de exterminarlos ma-tando a muchos de ellos. Baaná y Recab entraron a la casa de Isboset mientras éste dormía la siesta y allí lo mataron; como el amalequita que había [PAG 215] venido a David con la diadema y el brazalete de Saúl, Baaná y Recab vinieron a David con la cabeza de Isboset. El asesinato de Abner había quedado impune, y eso quizás causó que Baaná y Recab se sintieran seguros en matar a Isboset; se cumplía el proverbio: Cuando la sentencia contra la mala obra no se ejecuta enseguida, el corazón de los hijos del
hombre queda más predispuesto para hacer el mal. (Ecl. 8:6). David, sin embargo, no aceptó el hecho
de los berotitas como causa de regocijo sino de indignación; de nuevo David no se gozó por una muerte innecesaria. Baaná y Recab recibieron un merecido castigo.
Joya bíblica
¡Vive Jehovah, que ha rescatado mi vida de toda adversidad! (4:9).
El episodio de la muerte de Isboset es lugar para presentar el personaje de Mefiboset, hijo de Jona-tán que había quedado lisiado de los pies por una caída sufrida a la edad de cinco años. Mefiboset sería recibidor de las bendiciones de David a causa del pacto que David había hecho con Jonatán. El final de Mefiboset y de sus asesinos, es un final cruel y a la vez triste, representando la derrota total de la casa de Saúl, y el engrandecimiento de la casa de David.
¿Qué hacer con los minusválidos?
4:4; cap. 9; 16:1–4; 19:24–29; 21:7
Gaby Brimmer Lugacz y Channarararayapatna Janaki. Gaby, a pesar de su parálisis cerebral, se comunica con el mundo por medio de una computa-dora. Janaki, pese a la poliomielitis que contrajo desde los dos años de edad,
logró a los 37 años, en julio de 1992, cruzar el canal de la Mancha. Tenerles misericordia
En aras del amor de amigo
Pese a las ingratitudes e hipocresías
Bienaventurados los amigos de los minusválidos por su tiempo, pacien-cia, consuelo, comprensión, sonrisa, ayuda, respeto y amor (Mat. 4:24) .
II. DAVID REINA SOBRE LA NACION DE ISRAEL, 5:1-7:29 1. David establece su reinado, 5:1-25
(1) David es ungido rey sobre todo Israel, 5:1–5. Tras la derrota de Isboset, las tribus de Israel
re-conocieron a David como el único rey. Los ancianos se declararon hueso y carne de David, demostran-do así su lealtad y unidad de propósito con David. También reconocieron el liderazgo que David había ejercido aun durante el tiempo que Saúl fue rey. Además, le reconocieron como el escogido de Dios para apacentar al pueblo de Israel. Los tres elementos que fueron reconocidos en David también son parte de un ministerio exitoso en la iglesia: la unidad de propósito, el [PAG 216] liderazgo experimen-tado y un llamamiento reconocido.
Ayudas prácticas
Lealtad y reconocimiento
5:1, 2
Lealtad al rey.
Reconocimiento al pastor. Según Ezequiel 34, el término "pastor" era aplicado a los reyes.
Caudillo elegible
5:1–5
Por ser de familia común: Hueso tuyo y carne tuya somos.
Por ser probado y aprobado en batallas: Sacabas a Israel a la guerra, y lo
volvías a traer.
Por ser escogido del Señor: Serás príncipe sobre Israel.
Grandeza y secreto de un buen gobernante
5:10
Grandeza: su prosperidad agrada a Dios. Secreto: la ayuda de Dios es perenne.
Los ancianos de Israel vinieron a Hebrón, pero fue David el que hizo pacto con ellos; esto describe una sumisión mutua. Desde ahora en adelante, David es llamado “el rey”. La palabra berith,1285 traduci-da pacto, viene del verbo bara 1254 que significa crear y también significa cortar: un pacto se hacía cor-tando la piel de un animal, en reconocimiento de las mutuas responsabilidades adquiridas en un pacto. La palabra berith también se usa en Génesis 6:18 (el pacto de Dios con Noé), Génesis 15:18 (el pacto de Dios con Abraham), y Exodo 34:10 (el pacto de Dios con Israel).
Joya bíblica
Y Jehovah le dijo: "Tú pastorearás a mi pueblo Israel, y tú serás el soberano de Israel" (5:2b).
(2) David establece una capital, 5:6–10. Hasta el tiempo de David, Jerusalén había carecido de
importancia política; la razón quizás era que se encontraba fuera de las dos rutas principales de aquel tiempo: la “ruta del rey” (que pasaba por Transjordania hasta Arabia) y la “ruta del camino de los filis-teos” (que pasaba por la región costera de Canaán). La distancia de las rutas principales podría haberla protegido de frecuentes invasiones. La ciudad había sido protegida por el terreno en que [PAG 217] se encontraba, Jerusalén era una fortaleza natural, a una altura de 722 m. sobre el nivel del mar. David apreció la posición geográfica de Jerusalén y la estableció como la capital de la nación de Israel, y desde entonces Jerusalén se convirtió en la ciudad más importante de Israel. Jerusalén llegó a ser conocida