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Effect of Purpose on User Preferences

La familia en los 3 primeros años de vida promueve en los niños un óptimo desarrollo integral.

Las motivaciones que provocan los padres, de modo natural, estando con sus hijos, mostrándoles el mundo, despiertan su inteligencia y su afán de saber, no con técnicas pedagógicas sino con el despliegue natural de una afectividad que fluye de padres a hijos sin el requerimiento de motivaciones externas, como ocurre en la educación escolarizada.

La inteligencia afectiva

Se ha considerado que muchos de los males que aquejan una sociedad, son ocasionados por el bajo nivel de desarrollo intelectual.

El analfabetismo afectivo es responsable de muchos de los problemas de la vida moderna.

Una persona debe ser preparada integralmente para la vida, para ser una persona de bien, un trabajador calificado y competente, en su familia y en su entorno social.

La inteligencia afectiva consiste en ponerle corazón al conocimiento, así nuestro intelecto será una caja de resonancia donde se guarda aquello que nos sorprende, que nos entusiasma y que por tanto se recibe con amor.

Inteligencia afectiva es conocimiento de las propias emociones y de las de los demás. Es conectar la inteligencia y la voluntad con la afectividad para conseguir que el proceso cognitivo se convierta en una búsqueda activa del bien y la verdad.

Educar los sentimientos es acondicionarlos para que perciban lo interesante, lo bello, lo noble, lo verdadero y reaccionen positivamente frente a ello.

No ofrecer a las personas una real posibilidad de controlar sus sentimientos y de interpretar los sentimientos de los demás es, un motivo más de desintegración social y la causa de tantos males que aquejan a los sujetos.

La verdadera escuela contra el analfabetismo afectivo

La mejor forma de educar una inteligencia emocional es creando escuelas que se apliquen a moldear una afectividad personal que sea capaz de dar razón de las propias emociones y sentimientos, y que comprenda y empatice con las emociones y sentimientos de los demás.

La alfabetización afectiva es iniciada en el entorno familiar.

Un ecosistema para humanizar a los miembros de la familia y domesticar la paz: El hombre es un ser inteligente desde su nacimiento, pero esa inteligencia primera es más una potencialidad que una realidad cumplida, que debe ser educada. No todos los ambientes en que se desarrolla la vida de cada individuo son igualmente propicios para un crecimiento humano sostenido y progresivo. Desde un noviazgo, se empieza a cultivar el hábitat de la que será su propia familia en referencia a la adecuación de un clima afectivo. Quienes estén interesados en hacer de la familia la primera y más calificada escuela de humanismo, deben asumir en sus vidas un profundo respeto por la persona del otro; en las relaciones humanas, el otro tiene razón de fin, no de medio y no debe ser instrumentalizado.

Obras son amores y no buenas razones: En la primera infancia de los hijos, el amor y los afectos se demuestran con hechos. La primera experiencia de socialización y comunicación humana la vive el niño con sus padres. De aquí se derivan la confianza básica y la seguridad en sí mismo cuando se sabe querido incondicionalmente por sus padres.

El buen gusto es abundancia; el mal gusto es carencia: La naturaleza dota a la persona de sentidos externos que allegan al interior del sujeto información desde la realidad exterior. La afectividad individual, con base en experiencias previas hace la primera filtración, con sentimientos de complacencia o disgusto ante el estímulo sensorial. La inteligencia, a partir de criterios y conocimientos adquiridos, realiza

el segundo cribaje. La falta de educación es ausencia de pautas, criterios y valores de referencia. El buen gusto hay que educarlo y su ocurrencia es resultado lógico de adecuados estímulos y de ambientes enriquecidos con buenas oportunidades. El mal gusto es resultado pasivo de las carencias en este sentido.

Un antídoto contra la indolencia: La insensibilidad es un síntoma de la deshumanización de la cultura contemporánea. Cada suceso que pasa desapercibido para el ciudadano, aísla e insensibiliza el corazón, que se vuelve duro, indiferente e incapaz de reaccionar a todo lo bueno o malo que ocurre a los demás.

A modo de recomendaciones a los padres

Recomendaciones para padres interesados en educar la afectividad de sus hijos menores de 6 años:

1. Ayude al niño desde pequeño a interpretar sus estados de ánimo, esto le ayudará a reflexionar sobre sus propias emociones, sentimientos y estados anímicos.

2. Enseñe a sus hijos a interesarse por las manifestaciones afectivas de los demás.

3. Promueva en sus hijos una adecuada expresión de sus emociones y sentimientos. Tener control sobre los propios sentimientos, expresándolos a quien conviene, cuando conviene y para beneficio de ambos, emisor y receptor, es una pauta que facilita la comunicación interpersonal. Ha de tenerse cuidado en no promover los desahogos afectivos.

4. Evite la intemperancia afectiva delante de sus hijos: emociones totalmente descontroladas.

5. Enseñe a sus hijos a disfrutar desde las primeras edades de los detalles, las cosas pequeñas y las maravillas naturales que la vida a diario les regala.

6. Fomente en sus hijos sentimientos nobles y emociones limpias.

7. Estimule en sus hijos desde pequeños actitudes positivas hacia los demás, a través del agradecimiento y el perdón. No basta sentir gratitud, es preciso demostrarla.