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Entering Notes for a Card

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Step 5: Entering Notes for a Card

La formación de parejas reconstituidas, ensambladas o padrastrales, trae consigo una serie de acuerdos necesarios en la formalización de una nueva relación afectiva, sobre todo cuando hay hijos e hijas de por medio.

Los entrevistados han manifestado elementos destacables en esta tipología familiar, como lo son las pautas de transmisión del respeto desde el ejercicio de la autoridad por las figuras parentales hacia la prole, en especial a los hijos o hijas biológicos y en algún momento con los hijos e hijas producto de la anterior relación.

Una madre de un hogar reconstituido y un padre de un hogar reconstituido han contribuido a que me acerque a comprender algunas familias del barrio, relacionar pautas de transmisión y socialización con el valor del respeto. Una de las divergencias expresadas en ambas entrevistas parte del hecho de quien ejerce la autoridad en los hijos de cada hogar.

Para Cecilia primera entrevistada y que asume a su vez, la doble reconstitución del hogar, pues también es madrastra del único hijo de la primera unión de su compañero, considera que el proceso de socialización al cual ella contribuyó en los primeros años de vida de su hijastro, este asumía y acataba la autoridad materna de ella. Sin embargo, el traslado de este subsistema a su hogar primario con su madre, modificó algunas pautas relacionales en el vinculo afectivo con su madrastra, así lo expresa la entrevistada:

“El me hacia caso, si. El me hacia caso y el papá una vez a mi me dijo: si usted ve que el no le hace caso, y le falta al respeto coja una correa y péguele, pero no yo no soy capaz”.

Mercedes

Este aparte de la entrevista pone de manifiesto que es el padre quien autoriza a su compañera en la corrección de su hijo, aunque no es el estilo que ella desea

en el proceso de socialización, en aras de no reproducir el modelo rígido y tradicional al cual estuvo expuesta en su niñez en el Putumayo (lugar de origen, manifestado en el aparte del respeto).

Ella si permite que sea el padrastro quien corrija a su hija y la apoye en el ejercicio de la autoridad, apoyo agenciado por su pareja desde un modelo amigable, mas reflexivo y auto critico, como lo plantea Maldonado y Micolta. En relación con lo esbozado por las autoras, Cecilia dice:

“Él sí, el tiene muchas veces y muchas oportunidades en el que el le dice, (a la hijastra)...vea mija hay que respetar la gente adulta, hay que comportarse bien, el le habla muchas veces, a la niña de los valores…Él le dice, a veces yo le digo, (al compañero) vea la niña… Esta de grosera yo le digo: ¡Julieth esta como grosera ¡Esta como cansona¡, Él le dice: mija tiene que portarse juiciosa, usted sabe que hay que respetar a la mamá, hay que respetar la gente, ella se queda calladita”.

Diego

Se han marcado algunas pautas valorativas, como el respeto a los padres y el respeto a los adultos. Ante las pautas marcadas con el primer hijo de su compañero, la entrevistada manifiesta que este ha incorporado valores provenientes de la primera unión, es decir, de su madre biológica, sin desconocer la labor socializadora que ella ha realizado:

“El tiene unos valores, vea para mi no hay necesidad de estarle diciendo, donde el se comporta a la manera de que lo hemos criado, el no tiene problemas de hay vea… no el ya sabe como comportarse”.

Cecilia

Estas pautas de comportamiento social son asumidas como una responsabilidad compartida, en este caso con su compañero y padre del menor. La relación que establece el padrastro con la hija de Cecilia es mediada por un poder depositado en él para el ejercicio de la autoridad. El ciclo vital de las hijas e hijos, las relaciones anteriores y las otras figuras parentales que entran en juego en el proceso de socialización, configuran un cuadro de pautas agenciadas desde diversos actores del proceso familiar, para con los hijos en

especial de hogares reconstituidos, descripciones brindadas en las entrevistas e interpretadas desde los referente teóricos de esta investigación.

Otro elemento destacable, en este caso, es el conflicto que se relaciona con los acuerdos a los que se deben llegar en todo tipo de familias, en especial las reconstituidas, pues existen unas pautas y dinámicas establecidas en el hogar primario, que deben ser negociadas y replanteadas al conformarse un nuevo hogar, lo que es evidenciado en la primera entrevista con Cecilia, al igual que con Mauricio.Desde su experiencia:

“Si la verdad si porque pues ella ha luchado mucho desde que ellos estaban mas pequeños y pues no ha podido hasta horita, y yo se que yo he vivido que los hijos de ella, la irrespetan, a veces no le hacen caso, a veces le contestan muy mal, y pues yo siento que la mujer le da miedo hablarle a ellos, como de corregirlos, y a mi me gustaría que si el papá puede llevárselos para que tengan un futuro mejor, es mejor que pues… que se los lleve para que no este sufriendo por acá por que yo se que a la mano de la mujer van a seguir mal”.

Cecilia

“La verdad yo tengo muchos problemas con mi mujer en ese sentido, por que yo trato de llamarle la atención a ese joven y a ella a veces no le gusta…pues yo trato de hablar con ella, yo le he dicho yo le hago como entender las cosas de lo que esta pasando y ella a veces como que se enoja, entonces yo me siento mal, por que pues si ella ignora eso es porque tampoco me valora a mi ni valora a mi madre, y a veces yo me siento solo”.

Mauricio

Es claro que el ejercicio de la autoridad en el proceso de socialización, en el caso de Mauricio, no corre por cuenta de ambas figuras, como en el primer caso, pues Cecilia se ha apoyado en la figura masculina en este proceso de crianza de una menor de 7 años y aunque la entrevistada contribuyó en la formación de sus hijastros en sus primeras etapas de vida, ahora presenta un distanciamiento relacional.

En la familia de Mauricio, la madre no ha permitido un ejercicio normativo directo por parte de su esposo en la socialización de sus hijos, producto del primer hogar. Tal vez la descendencia biológica o la consanguinidad es un motivo que permite la participación en mayor o menor proporción de las figuras parentales sustituidas, sin embargo, el afecto por la hija en común de esta relación, permite que sea el padre quien se concentre más en acciones domésticas y educativas de su hija y procure desentenderse de la colaboración en el proceso de socialización de sus hijastros, aunque considera que la madre o su compañera lo necesite y acepta que es el padre biológico quien debería asumir una mayor participación en este proceso de crianza, ya que el entrevistado considera:

Porque yo se que a la mano de la mujer van a seguir mal…”

Mauricio Sin embargo, este tipo de familia se adapta a otras posibilidades de sobrellevar el conflicto entre las figuras parentales biológicas o las no biológicas con la prole, estableciendo en el mayor de los casos acuerdos explícitos o implícitos en los procesos de socialización, y que de algún u otro modo permite socializar las pautas de respeto familiar y pautas de respeto de índole colectivo.

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