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Wirth citado por Gutiérrez Sanín, Francisco60, nos presenta un esbozo de las dinámicas que atraviesan la vida en las grandes urbes, dinámicas que él denomina “El urbanismo”, que es influido por tres variables que componen su definición de ciudad: 1. el gran número de habitantes, 2. la heterogeneidad, 3. la densidad de su asentamiento. Cuanto más marcado esté tal rasgo, tanto más acentuadas serán las características asociadas al urbanismo, un mayor número de habitantes implicará que los rasgos personales, las ocupaciones, la vida cultural y las ideas, exhiban más variación en la ciudad que en el campo. En ese sentido la dependencia de unos “ciudadanos” de los otros es mayor en la ciudad.
Desde este punto de partida y de entender la cultura ciudadana como un proceso emergente de las relaciones entre ciudadanos, producto de acuerdos implícitos de la cultura de la convivencia en un colectivo urbano, se hace necesario profundizar en aspectos propios de este proceso de comportamientos y significados compartidos.
La cultura ciudadana puede ser vista como un mecanismo de autorregulación individual y de regulación social, con un marco general de hábitos, que demanda de los habitantes de las urbes, ciertas acciones que garanticen la armonía colectiva. Algunas concepciones teóricas sobre cultura ciudadana, dejan entrever que esos valores compartidos por el colectivo e introyectados en el individuo desde pautas impartidas por las figuras parentales en el proceso de socialización, obedecen generalmente a un mismo contenido y por ende, a un mismo objetivo en los ciudadanos, la funcionalidad de los individuos en el sistema social. Revisemos estas tres definiciones de cultura ciudadana:
La Sociedad de Mejoras Públicas de Cali considera que la cultura ciudadana es: “La practica permanente de valores y significados compartidos que hacen posible la realización de un proyecto de ciudad que garantice el desarrollo
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Gutiérrez Sanin. Francisco. Culturas Ciudadanas: preguntas, debates y tendencias. Instituto Distrital de Cultura y Turismo. IDCT. Bogota. 2003.
humano sostenible, con respeto mutuo, sentido de pertenencia, calidad de vida digna y conciencia ambiental y política”.
Rincón, Maria Teresa (2006), retoma en su texto Cultura Ciudadana, Ciudadanía y Trabajo Socialun aporte importante de Franky, en la construcción del concepto: “la cultura ciudadana se entiende como un trasfondo de sentido que regula los comportamientos de los ciudadanos, en la medida que establece las reglas mínimas comunes que hacen posible las relaciones entre ellos y con su entorno”61
En el documento anteriormente citado por Rincón (2006) se retoma el concepto tomando desde el plan “Formar ciudad” de Santa fe de Bogotá (1995-1997) que plantea que cultura ciudadana es: “el conjunto de costumbres, acciones y reglas mínimas compartidas que generan sentido de pertenencia, facilitan la convivencia urbana y conducen al respeto del patrimonio en común y al reconocimiento de los derechos y deberes ciudadanos.”
Es notorio que las costumbres, acciones, prácticas, valores, significados y reglas que son compartidas, son un elemento en común de las definiciones, que orientan al ciudadano integrante de la “polis”, a la convivencia urbana, al proyecto de ciudad y a las buenas relaciones con su entorno.
Por lo tanto, se podría mencionar que la cultura ciudadana es un conjunto de normas de regulación y autorregulación social, en algunos casos atribuida de valores por algunas instituciones públicas o privadas, virtudes cívicas, significados y vínculos afectivos de pertenencia hacia el entorno local, que propone en cada individuo habitante de una urbe, hábitos que transforman y garantizan, el respeto, la convivencia, la participación en la vida de la ciudad.
Pero hay algo que debe visualizarse en esta investigación y es la concepción de cultura ciudadana que la gente del común elabora en su imaginario. Por ejemplo, se conoce de diversas culturas, como: cultura occidental, cultura
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Rincón, María Teresa. 2007. Trabajo Social. Cultura ciudadana, Ciudadanía y Trabajo Social. Revista Prospectiva II. Universidad del Valle. Cali, 2006.
oriental, cultura hippie, cultura de la violencia y hasta cultura de la muerte, todas con pautas propias y prácticas compartidas por un colectivo determinado.
Sin embargo, cuando se busca discernir desde la voz de los ciudadanos, habitantes de las urbes colombianas y de estrato bajo, una idea general sobre una de esas culturas posiblemente perdidas en el discurso cotidiano, sea la cultura ciudadana.
El objetivo de la cultura ciudadana es incidir en las relaciones de convivencia que se dan con el otro y con el entorno, dentro de marcos de reconocimiento y respeto, que permite la convivencia y la capacidad de vivir con otros que es dada por la sociabilidad, y es desde este proceso agenciado comúnmente por la familia, (rastreo exploratorio que se ha realizado en la actual investigación) que los grupos humanos desde sus diversas condiciones logran construir la “convivencia cultural” que implica la producción de un conjunto de hábitos, practicas cotidianas, formas de concebir y propiciar la interacción colectiva y plural.
Por lo tanto si hablamos de hábitos, comportamientos y acciones que le apuesten a la convivencia, no podemos pasar por alto que todos estos vínculos afectivos dados en el proceso de interacción se dan dentro de una estructura social, que reproduce el orden social establecido. Como lo menciona Arango, Carlos, en su texto Psicología de la convivencia, (2001):
“Al interiorizar una estructura social nos colocamos en un lugar en esta estructura de relaciones que llamamos identidad y desde este lugar nos vinculamos con los demás. No es fácil reconocer de qué manera en nuestras relaciones se están expresando y reproduciendo nuestras formas de vincularnos afectivamente o reconocer en nuestros vínculos afectivos los valores de nuestras formaciones socioculturales y la estructura social. Sin embargo, a partir de un trabajo cuidadoso sobre nuestras relaciones sociales, o mejor, sobre nuestros vínculos, podemos llegar a reconocer la dimensión afectiva que nos permite construir el tejido de los social”. (Arango. 2001. Pág. 31)
De acuerdo a lo planteado dentro de ese sistema de interacciones y de vínculos afectivos cada individuo construye o participa desde su realidad, en la conformación de tejidos sociales, o redes que contribuyen a un proyecto de ciudad como lo menciona la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali desde el marco de capital social, como elemento relacional que facilita tal vez el retorno de una Cali, nuevamente cívica y solidaria de los años 70.
8.2. DEFINICIÓN DE CULTURA CIUDADANA DESDE LAS FIGURAS