El Estado español ha pa
españoles/as al extranjero empezó a dejar de ser significativa y se produjo el retorno de muchas personas emigrantes forzado por el aumento del paro que golpeó a casi todos los países de acogida. El restablecimiento de la democracia coincidió con una fase de relativo equilibrio en los saldos migratorios netos, que se prolongó hasta mediados de la década de los noventa. Sin embargo, el dinamismo que ha mostrado la economía española desde entonces es origen del fuerte crecimiento de la inmigración extranjera. Desde el año 2000, el Estado español ha presentado una de las mayores tasas de inmigración del mundo,
tad, bienestar, dignidad, que desean ser disfrutadas también por quienes carecen de ello. La globalización
Según la EPA, en el IV trimestre de 2007 había en España 4,3 millones de personas
ltas, superando las de la población española.
los consorcios o el surgimiento de élites transnacionales. El espacio y el tiempo se reducen. Los medios de comunicación de masa transmiten realidades de liber
cultural se une a la económica para impulsar la espiral de la movilidad geográfica. Si bien la nueva realidad difícilmente se ajusta al imaginario de las personas desplazadas.
Una medida beneficiosa desarrollada en el Estado español ha sido la regulación de la inmigración. En febrero de 2006 se iniciaba el periodo extraordinario de regularización de personas trabajadoras extranjeras en situación irregular en España.33 Dicho proceso tuvo
como objetivo reducir la bolsa de personas ilegales residentes en territorio estatal. Esta medida excepcional y previa a la aplicación del régimen ordinario del Reglamento, abrió un camino hacia la normalización que permitió contratar legalmente a los trabajadores y trabajadoras extranjeros que ya se hallaban en España.
extranjeras en edad de trabajar (16 y más años), de los que 3,2 millones eran activos, lo que representa una tasa de actividad del 75,3%, cifra muy superior a la de personas autóctonas que es del 56,8%. De esta población activa de origen extranjero 2,8 millones están ocupados, y 407.700 en situación de desempleo, lo que se traduce en una tasa de paro del 12,3%, superando a la de los/as españoles/as que es del 7,9%. Por lo tanto, una de las principales peculiaridades de la relación de la población extranjera con el mercado de trabajo español es que presenta una tasa de actividad y de paro muy a
Según Antuñano (2007) no es posible hablar genéricamente de un mercado de trabajo en el que se observe una competencia entre todos los trabajadores y trabajadoras por los puestos disponibles, sino de un mercado segmentado o dual. Los trabajadores y trabajadoras inmigrantes poseen, en conjunto, niveles educativos comparables a los autóctonos, sin embargo, esa situación no se corresponde con el tipo de ocupaciones que desarrollan, ubicándose mayoritariamente en puestos de trabajo no cualificados. Considerada la riqueza aportada por la inmigración, no hay que olvidar la generación de xenofobia entre las clases
33 Presente en la Disposición Adicional Tercera d aprobación del Reglamento de la Ley Orgánica
sobre derechos y libertades de las personas extranjeras.
actualidad afecta especialmente al sector de la construcción, siendo los trabajadores y trabajadoras inmigrantes los primeros en abandonar el mercado de trabajo. Según la EPA del II trimestre de 2007, suponen un 13,5% de la ocupación existente en el Estado español, y un 17,5% en el País Valenciano. Ambos porcentajes son inferiores a los relativos a la población parada, dado que la población extranjera presenta tasas de paro sensiblemente superiores, cuatro puntos por encima, a la tasa de la población española. Otro aspecto de las condiciones de vida de las personas extranjeras es el de las diferencias en la renta respecto a las nacionales. Una brecha del 38% separa la renta media por persona española de la que tienen las extranjeras no europeas residentes en el país.
Según Ivie y la Fundación Ceimigra (2007), si analizamos la situación de las personas sin hogar en España, un 48% son extranjeras. García Díaz, Martín y Zarapuz (2007) consideran que la falta de derechos laborales ha sido históricamente la norma en el proceso de incorporación de la mano de origen extranjero. Como resultado de esta situación se puede estimar que a finales del primer semestre de 2007 había en el Estado español 1.105.000 personas extranjeras extracomunitarias en edad de trabajar que no podían ejercer sus
se incrementa en el primer periodo, entre 2001 y 2004, disminuyendo 8,7 puntos porcentuales en 2005, con suaves aumentos en 2006 y 2007. Es destacable la diferencia porcentual al compararla con la tasa de trabajadores y trabajadoras españoles, situándose muy por encima. Ello es debido a que en muchos casos la persona inmigrante se desplaza sin su familia al acogida en busca de empleo. En los últimos años esta tasa disminuye, podría verse afectada esta disminución por la sociales más bajas que compiten por el empleo con la mano de obra extranjera, viéndose perjudicadas en muchas ocasiones en sus condiciones salariales y laborales.
En situaciones de crisis es habitual constatar como se cuestionan en primer lugar los salarios de las personas inmigrantes. La desaceleración económica que se está viviendo en la
derechos laborales, pues no disfrutaban de un permiso de residencia.
En el País Valenciano la tasa de actividad de las personas extranjeras en el tramo comprendido entre 2001 y 2007 ha mantenido porcentajes con diferencias significativas interanuales, tal y como muestra el gráfico 11. La tase
país de
55,9 56,7 57,7 59,2 73,4 72,4 76,7 67,0 69,6 69,2 60 80 90 100 a cti id ad 59,0 60,2 60,5 54,9 55,5 55,8 56,9 57,8 58,5 58,7 76,3 20 30 40 50 70 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 o rc e n ta je d e v 0 10 P Año
Total Española Extranjera
Gráfico 11. Tasa de actividad en población extranjera a partir de datos del 4º trimestre de la EPA en el País Valenciano 2001-2007.
Fuente IVE.Elaboración propia.
En la tasa de empleo que se representa en el gráfico 12 se observa como las diferencias entre la población valenciana y extranjera se atenúan. La elevada tasa de actividad de las personas inmigrantes contrasta con una tasa de empleo más moderada, si bien sigue siendo superior a la de la población valenciana. La tendencia a partir de 2005 es hacia tasas de empleo más bajas en la población extranjera y en crecimiento en la población autóctona.
54,3 55,1 55,0 53,2 51,5 50,6 50,7 54,4 54,1 53,3 51,4 50,4 49,8 50,2 0 10 20 30 40 50 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 Año P o rc e n ta je d 58,1 60,7 60,7 67,2 62,2 60,9 60,6 60 70 e e e 80 90 100 m p l o
Total Española Extranjera Gráfico 12. Tasa de empleo en población extranjera a partir de datos del 4º
trimestre de la EPA en el País Valenciano. Fuente IVE.Elaboración propia.
a valenciana, tendiendo a reducir las diferencias en 2004 y 2005 por el importante crecimiento económico, si bien en los años siguientes la diferencia se amplía, Las tasas de paro de personas extranjeras han sido en el periodo analizado superiores a las de la población activ
resultando significativa en el IV trimestre de 2007, 8,8 puntos por encima de la tasa de la población valenciana, tal y como muestra el gráfico 13.
9,3 10,8 10,7 10,1 8,0 8,5 9,0 8,7 10,3 9,6 9,7 7,7 7,6 7,3 17,5 18,5 12,4 9,5 12,8 16,1 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 Año P o rc e n aj e pa o 15,9 t de r
Total Española Extranjera Gráfico 13. Tasa de paro en población extranjera a partir de datos del 4º trimestre
de la EPA en el País Valenciano. Fuente IVE.Elaboración propia.
La situación política y económica actual ha permitido en el Estado español el relanzamiento de políticas sociales con el objetivo de paliar la situación de los colectivos más desprotegidos, si bien sigue quedando un largo camino que recorrer hacia la equidad social y el respeto a la diversidad.
En los próximos apartados se acomete el debate sobre las políticas activas de empleo que debieran tener como objetivo eliminar los problemas de acceso al mercado de trabajo de los colectivos tratados, si bien en la actual situación de crisis económica son ya los primeros afectados.
delos de políticas de empleo que según Santos
sta de los derechos de ciudadanía y diseña políticas del Welfare State o Estado del
e State, parte de la activación y la obligación al trabajo.
leabilidad. Encuentro similitudes con la propuesta de Esping-Andersen (1993) en la tipología liberal o anglosajona, si bien también el enfoque conservador o
corporativist empleo. Bajo este
modelo se tr
deberá realizar e s servicios de empleo. La obtención
de la asisten formación para e
la contratación de colectivos desfavorecidos con objeto de favorecer su empleabilidad. Este es el modelo de políticas de empleo que trata de imponerse en países como Reino Unido, Alemania o Francia.
Los anteriores modelos encarnan dos filosofías opuestas sobre como afrontar la pobreza, la exclusión y, consecuentemente, la asistencia social.
El tercer modelo, socialdemócrata, incorpora posiciones intermedias. Jérôme Gautié (2003) habla de esta tercera vía entre el neoliberalismo y las posturas sociales y sindicales. Su
2.4 Las políticas de empleo a debate
En la actualidad conviven en la UE tres mo
(2006) parten de lógicas profundamente diferenciadas y cuyo nivel de prevalencia es también diferenciado: el modelo de intervención estatal de tipo Welfare State, el modelo neoliberal de tipo Workfare State y el modelo socialdemócrata, en una posición intermedia. El primer modelo, de intervención estatal y política social, reivindica el propósito universali
Bienestar, sensibles con los colectivos desfavorecidos. Siguiendo la tipología de Esping- Andersen (1993), vendría representado por el capitalismo de tipo nórdico. Su lógica es de reparación y subsidio y para ello desarrolla acciones redistributivas. Considera que la creación del empleo debe asumirse desde las políticas económicas desarrolladas por el Estado y no responsabiliza a la persona desempleada de su situación laboral. Este modelo ha sido muy significativo en Europa, si bien la tendencia que empieza a imponerse en algunos países europeos desde finales de los años setenta se dirige hacia su cuestionamiento.
El modelo neoliberal, de tipo Workfar
Este modelo ha endurecido los sistemas tradicionales de seguros de desempleo y busca favorecer la emp
a tiene muchas características comunes a estas políticas de
aslada la responsabilidad sobre su situación laboral a la persona parada, quien l trabajo que se le proponga desde lo
cia se condiciona a una contraprestación. Cuenta con instrumentos como la l empleo y la orientación profesional. También incorpora bonificaciones en
objetivo es reducir los efectos nocivos de la flexibilidad laboral, limitando su crecimiento y armonizándola con nuevos derechos para quienes la sufren. Considera fundamental reducir el paro y la exclusión. Para ello regula y protege las transiciones laborales entre empleos o entre la inactividad y el empleo: nuevas formas de contratos, formación, implicación de las empresas. Paralelamente, incorpora reformas en el sistema de protección social con objeto de abaratarlo y dinamizarlo desde la prevención. Mantiene una presencia fuerte del Estado en su papel regulador y de redistribución. Este modelo busca el equilibrio entre derechos y deberes de las personas desempleadas desde la creación de plataformas sociales que permitan a la ciudadanía apoyarse y actuar de forma responsable, autónoma e implicada. La
formación es entendida co e los tres principales tipos
de capitalismo de bienestar de Esping-Andersen (1993) la posición más acorde con estas
pleno empleo mediante la mejora de la integración de las personas desfavorecidas, una mayor inversión en recursos humanos, la adaptación de los sistemas de educación y formación, y la promoción de la flexibilidad combinada con la seguridad del empleo. Bajo el siguiente epígrafe se concretan las directrices eu