2.5 Assessing the empirical effects of direct standardisation
2.5.2 Example: direct standardisation on household-size
Identifica el capital social con organizaciones locales, clubes, asociaciones, etc.
esta perspectiva, próxima a los trabajos de Putnam, estudia la cantidad y densidad de la red asociativa, y considera que la existencia de capital social es buena y mientras más cantidad mejor, por tanto su existencia es siempre positiva para la comunidad. Los defensores de esta corriente Portes y Landolt, (en Woolcock y Narayan 2001) no han tenido en cuenta las desventajas de esta perspectiva. En lugares en donde existe un aislamiento de la comunidad, en donde predomina cierto localismo, las pugnas internas atentan contra los intereses colectivos de una sociedad, lo que surge es un capital perverso que impide el desarrollo (Rubio, M 1997:808). El ser miembro de una comunidad bien integrada implica innumerables beneficios, pero también costos que impiden el desarrollo del individuo como consecuencia de la presión social. Por tanto, la existencia de capital social en una comunidad no implica necesariamente la prosperidad económica.
2.3.3.2 El de redes.
Esta visión pone de relieve las ventajas y desventajas de la importancia de las asociaciones tanto horizontales como verticales (entre individuos, instituciones, etc.). Esta perspectiva de redes considera que las fricciones entre las virtudes y vicios del capital social forman parte de su idiosincrasia, de ahí la ambivalencia del concepto.
Fue a partir del trabajo de Granovetter (1973) cuando se puso de manifiesto la importancia de ―lazos fuertes‖ y ―lazos débiles". Los lazos fuertes
intracomunitarios dan a la familia y a la comunidad un fuerte sentimiento de identidad y de colaboración. Los lazos débiles son conexiones con las que no suele haber gran interactividad, pero forman parte de la comunidad y resultan fundamentales para el desarrollo de actividades y proyectos. Los lazos fuertes estarían en la línea del capital social que une (bonding) y los lazos débiles en el tiende puentes (bridging). Si bien es cierto, la existencia de lazos fuertes, a veces, pueden ser usados para la satisfacción de ambiciones individuales o sectarias.
Esta perspectiva de redes plantea dos opciones o propuestas sobre el capital social:
a) Entiende el capital social como "una espada de doble filo". Por una parte ofrece una serie de beneficios a los miembros de una comunidad (cuidado de hijos, ayuda en tareas cotidianas…). Pero también supone asumir algunos costes, no económicos, pero si en forma de "pago de favores" como consecuencia del compromiso que generan estos lazos; en función del favor obtenido así será el pago. Hasta tal punto que este pago puede implicar actuaciones de amiguismo, clientelismo, corrupción, etc. algunas de las cuales pueden estar al margen de la ley.
b) Se debería diferenciar entre las fuentes del capital social y las consecuencias que de él se derivan. Lo que hoy es deseable o bueno, a lo mejor implica costos significativos para el futuro.
En consecuencia para la perspectiva de redes se hace necesario contar tanto con fuertes lazos intracomunitarios, como con débiles. De hecho en la mayoría de las comunidades se dan estas dos situaciones.
"En la medida en que, con el tiempo, cambia el bienestar de los miembros de una comunidad, también varía el cálculo óptimo de los costos y beneficios asociados con las combinaciones particulares de ―lazos de unión‖ y ―puentes‖. Los empresarios pobres, por ejemplo, que, para obtener créditos, seguros y apoyo, dependen, en un inicio, mucho de sus vecinos y amigos más cercanos (su capital social ―de unión‖), requieren acceder a mercados de productos y factores más
amplios en la medida en que crece su negocio". (Woolcock y Narayan
2001:7)
Desde el punto de vista del desarrollo, la perspectiva en red parte de la base que a medida que la red de los más desfavorecidos se diversifica, supone una posibilidad de mejora de su bienestar. En esta línea Granovetter (1995) parte de la premisa que el desarrollo económico, es más factible cuando se es miembro de una comunidad reducida, pero también posibilita adquirir destrezas y recursos para poder participar en comunidades más amplia y así poder unirse a mayores posibilidades de desarrollo económico. Kozel y Parker (2000) han demostrado que las redes más reducidas (familiares, vecinos) juegan un papel de defensa de la solidaridad del grupo al ofertar ayuda mutua. Mientras que las redes más amplias (conocidos,…) se usan más para obtener ventajas estratégicas e intereses económicos y materiales.
Este enfoque no le da importancia a las actividades de las instituciones y administraciones públicas orientadas hacia el "bien público", al considerar que cualquier recompensa que derive de la actividad grupal es propiedad de los individuos que la han llevado a cabo. No considera el enorme potencial que tienen las interacciones entre el Estado y la sociedad civil.
En relación con lo anterior, en recientes investigaciones11 se ha constatado que en aquellas comunidades donde existe un mayor capital social, (redes sociales e interacciones entre ellas) se da un mayor bienestar. Aunque no debemos confundir capital social y redes sociales, son dos conceptos muy vinculados ya que ambos hacen referencia a las relaciones que se dan entre los distintos grupos o individuos. Si bien podemos entender que el sistema de redes es un entramado dentro del capital social. La gran diferencia estriba, en que el análisis de redes se centra más en las relaciones, ya sean éstas provechosas o malintencionadas entre miembros de una comunidad y/o entorno. No obstante, el capital social tiene en cuenta la calidad de esas relaciones, el marco normativo, valorando la confianza, la cooperación y coordinación. Por eso,
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según sea la calidad de esas relaciones y las normas y valores que las envuelven permitirán una acción colectiva con mayores posibilidades de éxito. Así si los miembros de una comunidad perciben que hay confianza, asociatividad, cooperación, etc. esa comunidad tendrá mejores posibilidades de prosperar que otra donde no existan.