3.3 Implementation
3.3.5 Exception Handling
ceso conocido como división internacional del trabajo, es decir, la descentralización del proceso productivo en di- ferentes países y, consecuentemente, la industrialización de zonas del planeta que, como la mayoría de países del Sur, hasta ahora no lo estaban. La internacionalización del trabajo, al igual que otros procesos empresariales ha respondido, como veremos, a criterios de optimitzación de la producción y del trabajo. Así, son muchas las em- presas que han cerrado sus fábricas instaladas en los países del Norte y las han llevado o subcontratado en paí- ses del Sur por las «ventajas competitivas» que éstos ofre- cen, es decir, porque pueden minimizar el coste de pro- ducción. Por ejemplo, los puestos de trabajo en el sector textil bajaron en el Estado español entre 1980 y 1993 en un 35,3%. En cambio, en Marruecos, en el mismo perío- do, los puestos de trabajo en las fábricas textiles (instala- das en gran medida por las mismas empresas españolas) aumentaron un 166,5%.
Pero este traspaso de fábricas no equivale a un juego de suma cero, ya que si hacemos un recuento a nivel mundial nos encontramos como, desde que el trabajo se internacionaliza, se han eliminado millones de puestos de trabajo. De hecho, entre 1983 y 1999 el número de per- sonas contratadas por las 200 ETN más grandes aumen- tó un 14,4%, mientras que los beneficios, de manera to- talmente desproporcionada, lo hicieron en un 362,4%.
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Trabajadores Fuente: Elabor ación propia. 400 350 300 250 200 150 100 50 0 Beneficios
Esta reducción de mano de obra no se debe única- mente a la robotización del proceso productivo ya que, por encima de otros factores, destaca cómo se ha agra- vado la explotación (o optimitzación, según los gesto- res) de la mano de obra en los países del Sur. La no re- gulación o débil regulación laboral existente en estos países, y las facilidades que proporcionan a los gober- nantes para que los inversores extranjeros se instalen, permite entender la importancia del hecho de que las ETN puedan hacer «más con menos» en términos de mano de obra. Nos encontramos como, por una parte, la internacionalización del trabajo ha permitido reducir costes en concepto de salarios (empresas como Wal Mart, Nike, Adidas o Ralph Lauren no pagan más de 20 cénti- mos de euro la hora a sus trabajadoras de las zonas fran- cas chinas). Por otra parte, la jornada laboral en estos países es mucho más larga que en el Norte, pues no es inferior a las 12 horas diarias y en zonas como el sur de China la media es de 16 h. Se llega a extremos en que, como sucede en algunas zonas francas de Centroamé- rica, para que las trabajadoras respondan a un encargo urgente, son dopadas con anfetaminas, de este modo pueden trabajar hasta 48 horas seguidas. Como afirma Tim Connor, coordinador del Observatorio Nike de Oxfam Australia, «la práctica de contratación externa de la pro-
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ducción seguida por compañías como Nike, Adidas y Levi’s fuerza a los propietarios de las factorías subcontratadas a una competencia feroz que se traduce en una reducción de costes, un incremento de la flexibi- lidad y una aceleración del proceso productivo».
Después de un año de investigaciones en decenas de talleres textiles de Tánger (Marruecos), la ONG Setem ha demostrado que determinadas empresas españolas subcontratan talleres que violan gravemente importantes derechos humanos y laborales. Según Setem, el 60% de los talleres de Tánger que contratan trabajadoras en condiciones totalmente
inaceptables, producen para empresas españolas como Inditex (Zara, Berska, Massimo Dutti, etc.), Mayoral o El Corte Inglés.
EXPLOTACIÓN DE MANO DE OBRA EN MARRUECOS
A pesar de que no les faltan motivos a los obreros y obreras del Sur para reivindicar más dignidad en su tra- bajo, la internacionalización del trabajo comporta las si- guientes dificultades para hacer efectivas estas reivindi- caciones:
a) Los directivos que toman las decisiones en la empresa están distantes físicamente del lugar donde se realiza la reivindicación. Además, como hemos visto en el anterior capítulo, la propiedad de las empresas se hace más difusa y compleja en el caso de que cotizen en los mercados financieros.
b) La capacidad financiera de la ETN posibilita una resis- tencia prolongada a la huelga. Además, si en un país se hace huelga, sólo hay que intensificar la producción en la filial de otro país con el fin de que la protesta no repercuta en los resultados económicos de la empresa. c) En numerosas zonas francas la sindicación y las huel- gas son ilegales. En algunas regiones incluso los sin- dicalistas son víctimas de la represión con la que sus empresas pretenden silenciar sus reivindicaciones.
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d) A menudo, cuando los obreros y obreras de las zonas francas consiguen organizarse y alcanzar mínimos de dignidad laboral, las fábricas emigran a lugares don- de estas condiciones aún no se dan. Sería este el motivo por el cual Reebock, en 1995, ya había susti- tuido el 60% de sus contratos con Corea y Taiwán y optó por hacer sus pedidos a las recién creadas fábri- cas de China e Indonesia. A las fábricas de las zonas francas de Guatemala se las denomina «Golondrinas» porque, como en tantos otros países de la región, de un día para otro pueden volar y desaparecer lleván- dose la tecnología, las mercancías y los sueldos de los trabajadores.
Información de este tipo refuta el axioma del capita- lismo global según el cual la IED en los países del Sur es una fuente de desarrollo, de generación de nuevos pues- tos de trabajo o equivale a una transferencia, desde los países desarrollados, de bienestar, tecnología, capital y conocimientos.