DE LAS MUJERES
Sari Knopp Biklen, Syracuse University
INTRODUCCIÓN
¿Es apropiada la noción predominante de carrera profesional en nuestros días? Para examinar esta cuestión, veamos primero cómo la bibliografía y la sociedad establecen el concepto de carrera. Comparemos entonces esta perspectiva con la de un grupo particu- lar, las mujeres que enseñan en la escuela primaria. A través de las biografías de las in- formantes, vemos cómo el concepto tradicional resulta inadecuado para organizar las vidas de estas mujeres. Finalmente, sugerimos qué elementos debe incluir un concepto revisado de carrera profesional1.
El trabajo actual, tanto en educación como en las cuotas por sexo, hace del momento presente el ideal para examinar estas inquietudes. El interés tanto académico como fede- ral por la calidad de la educación ha dirigido la atención hacia las escuelas y, particular- mente, hacia los maestros2. Sin embargo, se ha prestado escasa atención al modo en que las diferencias de género se relacionan con los intereses educativos3. Esta omisión es des- concertante ya que la enseñanza primaria es considerada una ocupación para mujeres.
Los analistas demográficos sugieren que las oportunidades de desarrollo laboral para las mujeres han contribuido al abandono de este campo por parte de mujeres
brillantes4. La sociedad se pregunta si la falta de solicitudes para enseñar de personas bien preparadas no estará creando un cuerpo docente mediocre. Conjuntamente, existe el desprecio público para aquéllos que quieren pasar el día con niños pequeños. Por con- siguiente, los políticos tratan de descubrir cómo atraer hacia la enseñanza a personas bri- llantes y creativas, ciertamente, un problema importante.
Carreras: definiciones tradicionales
A pesar de los cambios en la mano de obra, de la apertura de los campos que antes se resistían más a las mujeres y de la incorporación de las mujeres a puestos profesio- nales y de gestión más elevados, la estructura de la carrera está basada en las formas en las que los hombres han podido vivir sus vidas, libres de la responsabilidad hacia la fa- milia. Uno empieza a trabajar, después de la universidad o la escuela de postgrado o de una formación médica o científica avanzada y trabaja continuamente, ascendiendo en fa- ses graduales. Desde esta perspectiva, una carrera es «un patrón preestablecido de acti- vidad profesional organizada, con un movimiento hacia arriba, través de fases
preparatorias conocidas y un avance basado en los méritos y honores»5. Este punto de
vista resalta la coherencia de la carrera y la orientación hacia objetivos del trabajador6. Podemos estudiar, por lo tanto, la estructura de carreras particulares como la médica, la jurídica y la docente7.
Intervienen dos elementos fundamentales. El primero es la promoción8. Esta pers-
pectiva presenta las carreras como trayectorias medibles en la esfera pública. La carrera profesional está definida por la naturaleza de la participación en el sistema de salario y por el estatus que se deriva de esta participación9. Visto de esta manera, la enseñanza, por lo menos, es «semiprofesional» en el mejor de los casos, si no marginal10.
El segundo elemento es el compromiso laboral. Se entiende por compromiso la de- dicación al trabajo. Se supone que la vida personal o familiar debe ajustarse a las de- mandas laborales. El compromiso tiene dos aspectos principales, ambos relacionados con el tiempo. El primer aspecto es el compromiso a largo plazo. Aquí, el compromiso la- boral se refiere a la decisión de situar la carrera en primer lugar. Por lo tanto, si una mu- jer decide llegar a ser profesora en lugar de directora, se diría que ha disminuido su compromiso11. Asociado a este aspecto del compromiso laboral está la cantidad de tiem- po que la mujer espera trabajar. Por ejemplo, Mason midió el compromiso laboral de los
profesores preguntándoles dónde planeaban estar dentro de cinco años12.
El segundo aspecto del compromiso laboral se relaciona con el uso a corto plazo del tiempo de trabajo. Un baremo común para diferenciar las ocupaciones de las carreras profesionales es, por ejemplo, la tendencia de las carreras a sobrepasar la franja horaria de 9 a 17. Un ejemplo de esto son los doctores:
La habilidad de un campo laboral para inducir a sus miembros a hacer su trabajo sin importar el tiempo que conlleve ni lo que otros les pidan es funda- mental para el estatus de una profesión. Estas exigencias son rigurosas, por ejemplo, en la medicina, donde las vidas pueden estar en peligro por la decisión
Nuestra noción de carrera profesional incluye el trabajo firme y el compromiso a lo largo de un extenso periodo de tiempo14. Las mujeres deben aceptar este punto de vista en las carreras profesionales si quieren tener éxito: «En la medida en que los valores del trabajo masculino son dominantes, las mujeres que desean tener éxito deben aceptar las definiciones y expectativas masculinas sobre los compromisos laborales»15. Las implica- ciones para las mujeres son directas bajo este punto de vista. Para las mujeres, situar el compromiso laboral por encima de la familia para, digamos, dar prioridad directamente a sus exigencias laborales significa actuar contra las normas sociales16.
La promoción y el compromiso laboral, por lo tanto, son dos elementos esenciales de la comprensión externa de la carrera17. Examinaremos las perspectivas de trabajo de un grupo de profesores de primaria para describir un punto de vista alternativo. Sin embar- go, primero vamos a examinar las vidas laborales de los profesores.
Profesores y carreras
Se ha descrito la enseñanza como la «falta de carrera»18y como una ocupación de
«carreras laterales»19. El cambio de colegio puede significar un cambio de carrera lateral. Los maestros, por ejemplo, pueden considerar un traslado a un colegio en un vecindario de mayor nivel socioeconómico como una promoción. La etiqueta de «falta de carrera»» se refiere a la estructura de la enseñanza; a saber, la imposibilidad de promoción dentro de la enseñanza. Un avance significa llegar a ser administrador o director y abandonar la enseñanza. Además, la enseñanza está estructurada para acomodar los patrones «dentro y fuera» del empleo de las mujeres, esto es, «persistir en la enseñanza es, en cierto sen- tido, “relegar” una posición superior o el matrimonio»20. Desde este punto de vista, un compromiso de por vida hacia la enseñanza evidencia un fracaso en lugar de un éxito.
Se ha advertido ampliamente el bajo compromiso laboral de los maestros de prima- ria y se ha relacionado este hecho con el género21. Esta bibliografía refleja la noción de las expectativas basadas en las normas sobre el papel femenino dentro del entorno ocu- pacional. La enseñanza se convierte en una prolongación del papel de la mujer.
La investigación más reciente sobre mujeres y trabajo, abordada desde la nueva pers- pectiva de estudios sobre la mujer, ha cuestionado este enfoque22, sugiriendo que las for- mas en las que hemos examinado las vidas laborales femeninas resultan inadecuadas y engañosas debido a que están basadas en suposiciones estereotipadas sobre las muje- res23. Desde este punto de vista y debido a nuestra inmersión en una sociología de las ocupaciones que toma las vidas de los hombres como norma, no podemos pensar clara- mente en el trabajo que realizan las mujeres24.
Los estudiosos que trabajan desde esta perspectiva han observado el tema del com- promiso laboral de forma diferente. Han examinado factores en el lugar de trabajo que
pueden determinar experiencias diferentes para las mujeres25. Han argumentado que el
poder influye en el comportamiento más que el género26y han situado el compromiso
laboral en un marco diferente27. Han criticado los modelos que los sociólogos han trasla- dado al estudio del trabajo de hombres y mujeres28. Algunos han analizado las insinua-
ciones de los medios de comunicación a las mujeres trabajadoras29. Puede verse este
METODOLOGÍA