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5.13 How Far they are from the Beginning and End Points of a Sonification
Se realizaron varias visitas al barrio en el cual está ubicado el colegio con el fin de conocer las particularidades y características del contexto escolar en el que se desenvuelven los alumnos del plantel. Se encontró que el nivel socioeconómico es el correspondiente a los estratos 2 y 3, sector que según lo manifiestan las directivas, se caracteriza por altos índices de violencia en especial en horas de la tarde y noche.
“Esta localizado a la entrada del barrio Tibabuyes, …(…)en el barrio Bilbao en suba, en la zona de Compartir, es una zona como con la problemática de toda la periferia, es decir un sector con una gran cantidad de dificultades, de droga, de conflicto, conflicto entre las, conflicto entre los grupos juveniles, conflicto en la... hay muchos factores de conflicto en la comunidad, hay pandillas, hay grupos que algunas personas consideran que pueden tener vinculaciones o con guerrilla o con paramilitares, cosa que nosotros no conocemos con certeza pero la gente las menciona.” (Coordinador de Disciplina)
Estos aspectos del contexto nos llamaron la atención y especialmente al escucharlos por parte de las directivas, ya que además de ser un contexto socioeconómico particular, muchas de las explicaciones ante comportamientos violentos se encuentran sustentados en las características socio económicas de la población.Igualmente al conversar con los alumnos muchos mencionaron la existencia de pandillas y grupos de jóvenes que en ocasiones tienen confrontaciones físicas a la salida del colegio.
“ …si, pasa más entre hombres y vienen los de afuera y vienen les pegan a los de acá los de otros colegios, y los esperan afuera y les pegan afuera si …”(Alumno)
“…a la menor causa entran en conflicto y casi siempre es físico y lo dirimen de unas maneras que a veces, pues nos han sorprendido, porque no solo se golpean dentro, son que ya saben que tienen problemas adentro y que internamente no se pueden confrontar, ante nosotros en las coordinaciones, ellos hacen acuerdos de paz, digamos, acuerdos de no confrontarse, de no llegar a tener ningún tipo de confrontación física ni verbal, pero tácitamente
otro sitio. Ellos a eso lo llaman “pararse”. Dicen nos vamos a parar en tal parte, a la salida, Y eso es lo único que en la mayoría de las ocasiones da por terminado el conflicto. Que se golpeen, mientras no se golpeen el conflicto está latente (…)estas confrontaciones a golpes, traspasan esta frontera y llegan a confrontaciones de pandillas con la utilización de armas, entonces cuando los grupos son muy…son más o menos equilibrados en fuerzas y el liderazgo está en duda, entonces entran en acción los amigos externos al colegio y algunos internos y con la utilización de arma fuera del colegio, entonces llegan a… llegan a… “chuzarse” a apuñalearse… siempre lo hacen fuera del colegio, pero han llegado a esas situaciones en algunas ocasiones. Y eso ocurre también en mayor proporción con los hombres, pero también ocurre eventualmente con las niñas en un par de ocasiones.”(Coordinador de Disciplina)
Al conocer las formas más comunes de solucionar los problemas entre pares, además de llamarnos la atención el hecho de que solo la confrontación física pareciera lograr dirimir los conflictos, fue interesante al conocer las ideas de cada uno de los subsistemas, cómo cada uno justifica y normaliza de alguna forma las interacciones violentas como parte de relacionarse.
Este aspecto es de importancia si tenemos en cuenta que los alumnos con los que trabajamos estudian en la jornada de la tarde y deben desplazarse hacia sus casas en buseta o caminando, la mayoría sin sus padres. Este panorama puede explicar en parte, la alta preocupación e incidencia de comportamientos violentos entre los jóvenes, quienes reportaron que especialmente a la salida del colegio frecuentemente son víctimas de la delincuencia y de otros jóvenes que buscan “arreglar sus problemas a golpes” fuera del plantel. Desde esta perspectiva es interesante pensar cómo se construyen las relaciones de los niños desde la violencia, cuando están inmersos en una sociedad en la cual se privilegia la obtención de resultados a través de este medio.
Una vez identificadas y comprendidas las características más evidentes del sector, se procedió a conocer el colegio. Las investigadoras tuvieron la oportunidad de visitar en varias oportunidades el plantel para observar la rutina diaria y acercarse informalmente a los miembros de la comunidad educativa.
El colegio se aprecia organizado y estricto en el cumplimiento de los horarios. Se observa un interés importante por parte de los docentes y directivas en hacer cumplir las normas establecidas, como los horarios de ingreso, el inicio puntual de clases y el porte adecuado del uniforme.
Los alumnos en los diferentes momentos tanto de clase como de recreo, se perciben a gusto dentro de la institución, con interacciones basadas en la camaradería, las bromas y el contacto físico. Este contacto en algunas ocasiones se podría percibir como agresivo, aunque como hemos mencionado anteriormente se ha normalizado dentro de los jóvenes y lo asumen como parte “normal” del trato que se dan.
Igualmente, durante nuestras visitas logramos observar algunas situaciones en las cuales era evidente el conflicto entre alumnos y entre estos y los maestros.
Al parecer se presentan diversas interacciones mediadas por la violencia, que generalmente son llevadas al coordinador de disciplina quien reúne los alumnos implicados en el hecho y a través del dialogo se busca llegar a acuerdos. De igual forma se convoca a los maestros a la reunión con el fin de aclarar lo sucedido buscando hacer compromisos para que no se repita en el futuro. De acuerdo a los observado, las situaciones continúan presentándose, pues es común escuchar de los niños y maestros frases como, “me dijo que no me la iba a montar más y lo hizo profe” (un alumno
refiriéndose a otro), “yo ya no sé qué más hacer con él, lo he intentado todo” (un maestro refiriéndose a un alumno) y “que más se puede esperar de él” (un maestro refiriéndose a un alumno). Estas situaciones nos permitieron comprenden que los conflictos entre los alumnos persisten a pesar de los constantes intentos por arreglar las desavenencias por parte del coordinador y los maestros. Según esto los jóvenes y los maestros hacen parte de interacciones violentas no solo dentro, sino fuera del colegio. Se percibe en las directivas y maestros una sensación de “fracaso e impotencia” con respecto a la problemática, situación que según nuestro análisis, pudo ser un factor que facilito nuestro ingreso a la comunidad y motivo a jóvenes y maestros a acercarse a nuestra propuesta.
Fue llamativo para las investigadoras observar que en ninguna de nuestras visitas fue posible conversar con ningún padre de familia, ante lo cual concluimos inicialmente que los padres se acercan poco al colegio limitando su presencia más a momentos en que son llamados por situaciones disciplinarias en el colegio, a las visitas para acercarse a solicitar permisos de los alumnos o en el caso de los más pequeños, en algunas ocasiones pasan a recogerlos y acompañarlos a sus casas.
Etapa 2 Identificación y comprensión de la problemática: En esta etapa se