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CHAPTER 3 , PROBLEMS WITH PERVASIVE COMPUTING

4.2 Formal Computational Model (FCM) in PCE

4.2.1 The FCM with Loops and Steps Towards PCE ∆ T

La Ribera canta a la menor oportunidad, y no es de extrañar que muchas de estas coplas, más allá de un sentido meramente lúdico, tengan algo o mucho de sentencioso y proverbial, como ya vimos al analizar varios ejemplos.

En el corpus hemos recogido únicamente unas pocas a manera de ejemplo,258 pero es

fácil ver cómo a nuestra informante Eusebia Martín cualquier disculpa le sirve para enlazar sus coplas sobre la picardía que hay tras ciertas prendas de vestir: Con picos en las enaguas... (ver 542-[60146-60147] y 543-[60336]).

256 Por ejemplo, véase en 1123-[50232] la versión profana de la leyenda del milagro de santa Juana de Aza, que convirtió el agua en vino.

257 Fuente: propia.

258 Obviamente también tenemos disponible el corpus que sirvió de base a la investigación Lírica popular

Siguiendo en el ámbito de la vestimenta femenina, en 1053-[50329] el pañuelo que lleva cierta clienta le trae a la memoria a otra la consabida copla:

El pañuelo que tú llevas, no lo has ganado segando, lo has ganado tripa arriba, y a las estrellas mirando.

En este caso estamos ante una broma, de una amiga a otra, pero nótese como la copla no se dice entera y expresamente se convierte en refrán: El pañuelo que tú llevas, no lo has ganado segando. ¿Dónde está el refrán en esta copla mutilada? Siendo estrictos, en ningún sitio, pero sin duda que en la mente de todos los presentes estaba esa copla que sancionaba ciertos comportamientos en la mujer: las mujeres no deben aceptar regalos de los hombres.

Sentencioso es sin lugar a dudas el uso que del villancico tradicional La Nochebuena se viene... se hace en 828-[50335] y sentencioso es también el uso que suele hacerse del dictado tópico muy conocido y cantado incluso fuera de la Ribera: Vivan los de Tierra Aranda... del que tenemos en el corpus dos variantes: 18-[60048] y 2929-[10371-10372], pero del que es fácil encontrar otras realizaciones, como por ejemplo este comentario hecho en un foro cuyo tema es «¿latinos?». Dice uno de los foristas ante la presunta violencia de los latinos:

es verdad que mierda

que se puede esperar de una gente que tiene canciones populares como esta vivan los de tierra andina

choui, choui, choui los que arrastran el capote choui, choui, choui los que tiran de navaja choui, choui, choui a eso de la media noche choui, choui, chouio.259

Nótese la ironía y la desautomatización de la copla tradicional arandina.

En 185-[60114-60115] la función de las coplas es totalmente distinta, se trata de un elemento totalmente lúdico introducido en la conversación —los comentarios de una partida de brisca— por parte de varias mujeres que siguen atentas el juego, pero ello no impide que a su memoria, y a su boca, vengan versos de coplas conocidas.

Las coplas, y más si son circunstanciales, anecdóticas, se desautomatizan y se adaptan cuando es preciso, creando nuevas formas:

En el cancionero tradicional de Aranda de Duero se canta: Ya no voy a los toros porque son caros,

me voy a comer uvas a Valdecarros. Ya no voy a los toros porque me aburro, me voy a comer uvas a Cantaburros. (Cancionero arandino, I, 9.)

y estos pareados, bien dos a dos, o en conjunto sirven como motivo recurrente y justificativo en los textos 2760-[323], 2761-[408] y 2762-[550], en los que las coplas se reproducen en la forma tradicional.

259 (Dueronline / «¿latinos?», 21/01/2007, 26/07/2011); se conserva la ortografía para facilitar la localización en Internet.

Antes de seguir viendo las posibilidades de adaptación de esta copla, advertiremos que la expresión Ir a comer uvas significa en la Ribera algo más que la suma de sus componentes. Ir a comer uvas en las tardes de septiembre, cuando ya habían madurado los primeros racimos, constituía toda un recreo y expansión al alcance de cualquiera. Normalmente se aprovechaba la salida de la novena de la Virgen, cuya festividad se celebra en muchos pueblos de la zona durante el mes de septiembre.

Ahora bien, basándose en esta copla tradicional el columnista local, ante un conflicto extrataurino que impide la asistencia a las corridas, adapta la copla a las nuevas circunstancias y dice explícitamente: «En septiembre reeditaré —un año más— la canción arandina: «yo no voy a los toros / porque no quiero / me voy a comer uvas / luego a los fuegos...» (3792-[10244]). La copla sirve de colofón, de pretexto, de fórmula sapiencial popular, para manifestar cómo proceder ante una actuación arbitraria, con la que al menos una buena parte de la sociedad arandina no estaba de acuerdo.

Las memorias escritas de los ribereños, por ejemplo de Sulidiza (1995), están llenas de anécdotas puestas en forma de copla. Cualquier acontecimiento, por mínimo que sea, se graba en la memoria, y si va acompañado de música pegadiza el éxito en la memoria de los ribereños está asegurado. Tal es el caso de la coplilla con la que el conjunto musical de los años 50 y 60, Los Pichilines, cerraba sus actuaciones, y que los hontorianos han sabido recoger en su web: Los Pichilines tocan con salero, mejor en Hontoria que en el mundo entero (2995-[10957]), lógicamente el nombre del pueblo iba cambiando.260

La anécdota sentenciosa local se hace también copla en el entorno de Cándido Romero: Con el agua de Sinovas se quita la depresión... (136-[60713]), y este Sinovas —término de Terradillos de Esgueva— nada tiene que ver con el otro Sinovas, el lugar al lado de Aranda, que también anda en coplas tópicas, y de las que Cándido Romero nos da igualmente razón.261 Para Cándido todos los refranes son coplas, o mejor, todas las coplas

son refranes, e insiste en recitarnos, porque Cándido no canta, recita, las de los pueblos del valle del Esgueva, de las que Cándido Meruelo en Sotillo de la Ribera también nos facilitó su versión.

Con el verso En el cielo manda Dios comienzan numerosas coplas que siguen caminos diferentes a partir del segundo verso. Las más tradicionales contraponen cielo e infierno:

En el cielo manda Dios, los diablos en el infierno, y en este pícaro mundo, el que manda es el dinero.262

Otras coplas más satíricas contraponen cielo y tierra y señalan a los gitanos como señores de la segunda: En el cielo manda Dios, en la tierra los gitanos. A partir del tercer verso suelen referirse a situaciones locales o a hechos totalmente circunstanciales. En esta línea encontramos en nuestro corpus una adaptación a un sucedido local (2025-[970]), que se declara en los dos versos finales. El valor paremiológico es mínimo y se presenta en una gradación formal descendente: cielo, tierra, localidad.

260 Los Pichilines, orquestina al uso de los años 50 y 60, se hicieron imprescindibles en las fiestas de todos los pueblos de la Ribera y alrededores. Eran naturales de Peñafiel, donde su padre, el tio Pichilín, había sido un dulzainero famoso.

261 Para ricos Sinovas, para pobres Villanueva, para santurrones en Baños, y putas en Caleruega (137- [60712]) copla que va cambiando según los distintos pueblos de la comarca, según vimos (Ugarte García y Postigo Aldeamil, 2006: 47).

En forma de refrán nos presentan también los niños ribereños una copla popular con bastante de sentencioso: Si tu casa ves arder, a tu mejor amigo con otro, y en tu culo un avispero, ¿dónde acudirás primero? (C. R. A. Valle del Riaza, 2007: consulta: 27/07/2011), que presenta alguna variación, probablemente fallo de memoria, respecto a la copla tradicional.263

No faltan tampoco las recreaciones de coplas tradicionales, basadas a su vez en una paremia, a las que se alarga dándoles a veces un tono picaresco: Esta noche va a llover, / que tiene cerco la luna... (28-[60708]). O esta otra recogida en Quintana del Pidio (Ugarte García y Calvo Pérez, 2008: 28): Mañanita de San Juan, cuando la zorra madruga, el que con vino se acuesta, con agua se desayuna.264

La Luna en sí merece una atención especial. Ya hemos visto en el capítulo de los cuentos tradicionales cómo a los habitantes de Gumiel de Izán y de Aranda se les atribuye la peregrina idea de querer llegar hasta allí formando una torre de cestos; si hubo o no algo de verdad en ello nunca lo sabremos, pero sí la advertencia en forma de copla sentenciosa a los que querían llegar demasiado alto: Tan alto quieres subir, / que al cielo quieres llegar... (284-[60043]).

Su luz propicia los amores, y se reflejan también en forma de copla: A la luna de enero yo te comparo, / que es la luna más clara de todo el año (corpus de María Gil), copla muy ligada a la paremia La luna de enero, y el amor el primero265 que también tiene su presencia en la Ribera (Ugarte García y Calvo Pérez, 2008: 23) y en general en la provincia de Burgos según las distintas muestras recogidas por Manzano Alonso y que glosa Pedrosa Bartolomé (2008: 115).

No ha de extrañarnos que en numerosas ocasiones refranes y coplas se intercambien, y se canten aquellos y se acuda a la autoridad de estas en apoyo de argumentos, presentados muchas veces con parecidas fórmulas: «Como decía mi abuela», «como se canta en mi pueblo», «como dice la canción», aunque el pueblo con frecuencia unifique todas estas piezas bajo el hiperónimo de refranes.