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Problems with Context-Awareness in Pervasive Computing

CHAPTER 3 , PROBLEMS WITH PERVASIVE COMPUTING

3.2 Problems with Context-Awareness in Pervasive Computing

No podemos decir que todo lo que se memoriza y se repite de seguido entre en el campo de la fraseología, véase por ejemplo el recitado de Carmen Cuesta en 612-[60679] o la «copla» que recuerda Sátur Lázaro en 253-[60782], y que según sus propias palabras «no sabe lo que es». Al hablante, al informante, le vienen sencillamente a la mente, cuando se le pregunta por refranes, y en muchos casos a estos recitados no puede negárseles el carácter sentencioso: Siete virtudes tiene la sopa..., aportado tanto por Charo Gómez en su entrevista como por Carmen Cuesta (654-[60677]). Otras tienen un claro carácter lúdico- didáctico: Las doce horas: Una duerme el gallo..., que nos aporta Charo Gómez, lo que las sitúa en un punto de transición.

En cualquier caso, aunque por sí mismas estas piezas de la literatura oral no constituyan unidades frásicas, no podemos dejar a un lado el hecho de que, perteneciendo al común, a

173 Distintos autores han señalado que esta UF es incorrecta, ya que en realidad se trata de un cruce inconsciente entre Comenzar/empezar la casa por el tejado y Tirar la casa por la ventana. Una consulta realizada en Google (04/06/2012) nos muestra que hay 1150 realizaciones de Comenzar la casa por la

ventana y 33.900 de Empezar la casa por la ventana. Tales resultados confirman que la UF se ha

la cultura de un pueblo, en ocasiones se desgajen de ellas fragmentos que funcionan como auténticas UFs, al menos en casos concretos. El que se consoliden o no como tales dependerá de muchos factores, pero el primer paso está dado. Véase, por ejemplo, en 3360- [10843] cómo parte del conocido conjuro del caracol adquiere un valor sentencioso, precisamente cuestionando su supuesta veracidad: «para que luego digan caracol, col, col, saca los cuernos al sol».174

A pesar de que la mayoría de los autores prefieren hablan de unidad fraseológica (UF) como objeto estudiado por la fraseología, nosotros seguiremos a los profesores Conca y Guia y hablaremos de unidades frásicas. Establecen estos autores un paralelismo con el campo de la lexicología, y de ese modo utilizan frásico y unidad frásica para referirse a la materia estudio de la fraseología:

Aunque ya venimos utilizando los términos unidad frásica y frásico en nuestros trabajos desde hace algunos años, creemos oportuno justificar esta decisión. En primer lugar, para que el termino fraseología pase a denominar estrictamente la disciplina y no su objeto de estudio, de manera que frásico remita al conjunto de las unidades frásicas, objeto de estudio de la fraseología. En segundo lugar, porque ya hay una disciplina, la lexicología, que nos proporciona una analogía útil: Lexicología (disciplina lingüística que estudia el léxico),

léxico (conjunto de las unidades léxicas) y unidad léxica (objeto de estudio de la

lexicología). Observemos que sería poco económico y hasta ilógico decir unidad lexicológica y corpus lexicológico, tal como ocurre cundo se dice unidad fraseológica y

corpus fraseológico. Así pues, el termino frásico viene a ocupar un lugar conceptual bien

determinado, paralelo al de léxico, siguiendo el mismo paralelismo existente entre unidad

frásica y unidad léxica» (Conca y Guia, 2010).

Las UFs no surgen de la nada, no aparecen un día instaladas plenamente en la lengua, con una forma fija y alto grado de idiomaticidad; al contrario, sabemos que van formándose poco a poco. A este respecto nos recuerda García-Page Sánchez:

La fijación se entiende como el resultado de un proceso histórico-diacrónico, evolutivo, de la conversión paulatina de una construcción libre y variable en una construcción fija (estable), invariable, sólida, gracias a la insistente repetición literal; una fórmula analítica libre llega a adquirir en un punto de la historia, un significado traslaticio o específico hasta concebirse como un todo, un estereotipo, una fórmula memorizable, estando así disponible para su empleo (para su repetición) cuando en el proceso discursivo, quiera expresarse un contenido que ya está condensado en ella (García-Page Sánchez, 2008: 25)

Más de una vez, en situaciones y contextos similares, hemos visto cómo las palabras tendían a agruparse, a salir de los labios o de las plumas de una forma tan parecida, que sin duda podríamos decir que estábamos en los límites entre el discurso libre y el de las expresiones fijas. Veamos algunos ejemplos que hemos podido extraer del material estudiado:

Y el abuelo, con la chaqueta de pana sobre el hombro izquierdo para proteger el

garrafoncillo o el jarro, se encaminaba hacia la bodega por el vino para la comida, y en algún bolsillo un trozo de bacalao para echar un trago fresco; aquí se juntaba con otros vecinos y era la hora de compartir y charlar en tertulia amena; y de vez en cuando, los más viejos, se quedaban mirando fijamente, clavados los ojos en una nube; siempre la duda, siempre el temor; las tormentas, una escarcha...

—¡Mira que si ahora se malogra la uva!—Recuerda la de hace seis años, ¡la que nos

preparó!

174 Igualmente la aparición del vocablo matarile, proveniente del estribillo de una conocida canción infantil, que aparece como intensificador de la fórmula A tomar por el culo en 51-[60291-60292] o como fórmula enfática en 2920-[949].

—¡Vaya piedras!

—¡Como nueces las más pequeñas!

—Peor fue a principios de siglo, estaban las viñas que daba gusto verlas, y el vino aún se pagaba bien, no como ahora, y al tercer día de fiesta, de madrugada, una escarcha lo fastidió todo (Calvo Pérez, JJ y Calvo Pérez, R, 1996d).

En un trabajo posterior en el que continúan desgranando los trabajos relacionados con el vino, los autores repiten la escena palabra por palabra:

Nuestros abuelos, con la chaqueta de pana sobre el hombro izquierdo para proteger el

garrafoncillo o el jarro, se encaminaban hacia la bodega por el vino para la comida, y en algún bolsillo un trozo de bacalao para echar un trago fresco; aquí se juntaban con otros vecinos y era la hora de compartir y charlar en tertulia amena; y de vez en cuando, los más viejos, se quedaban mirando fijamente, clavados los ojos en una nube; siempre la duda, siempre el temor; las tormentas, una escarcha...

—¡Mira que si ahora se malogra la uva!

—Recuerda la de hace seis años, ¡la que nos preparó! —¡Vaya piedras!

—¡Como nueces las más pequeñas!

—Peor fue a principios de siglo, estaban las viñas que daba gusto verlas, y el vino aún se pagaba bien, y el tercer día de fiesta, de madrugada, una escarcha lo arrasó todo (Calvo Pérez, JJ y Calvo Pérez, R, 1998).

Pese a las pequeñas diferencias, que hemos señalado en cursiva, es claro que los autores han repetido intencionadamente la escena, porque son escenas y frases que se repiten cada año en nuestros pueblos en llegando septiembre.

Veamos ahora otra escena relacionada, pero en pueblo y momento diferentes, escrita por autor diferente:

Y como el lagar es compartido por varios vecinos, lo normal es hacer cola para descargar. Mientras tanto los acarreadores aprovechan el tiempo comentando la cosecha:

—Pues yo espero coger cien cántaras en Las Cuartas.

—yo vengo del Tocador y el pedrisco lo ha castigado bastante. —Yo creo que la uva tiene grado, va a haber buen vino.

—será en tu viña, que la mía del Cerrillo sólo tiene agraces (Pecharromán, 2007: 100).

El diálogo, del que hemos conservado la ortografía, está en cursiva en el original. El autor suele marcar de esta forma a lo largo del libro las expresiones y los refranes característicos de la zona, por lo que estas marcas, puestas en este contexto, parecen querer indicarnos que efectivamente, día a día, vendimias tras vendimias, se producían los mismos comentarios, es decir para el autor estamos ante algo parecido a las expresiones fijas.175

Estos textos pertenecen al discurso libre, aunque incluyan alguna expresión fija, «¡la que nos preparó!»,176 sin embargo, no podríamos decir que «¡como nueces las más

175 Los que hemos sido testigos de este tipo de situaciones, solo podemos respaldar esta impresión: no solo se repiten las situaciones, también las expresiones, teniendo la sensación de estar ante un déjà vu. 176 Aunque no hemos podido encontrar en ningún diccionario o vocabulario la locución prepararla,

expresiones como ¡La que preparamos!, ¡La que nos preparó!, son habituales con el significado de 'hacer una faena', 'producirse un daño'. Su significado es próximo a la expresión Hacerla parda.

pequeñas!»,177 «la uva tiene grado», «va a haber buen vino», u otras combinaciones que se

repiten continuamente, puedan ser considerados como UFs. Lo mismo puede decirse de las expresiones entrecomilladas, comillas simples, que aparecen en el texto 3479-[10659], también de Vicente Pecharromán:

Lo dicen nuestros ancianos y los que ya van peinando canas, que correteaban por las calles llenas de barro con alpargatas rotas; cuyos juegos eran el chito, la tarusa, el aro o las tabas; los que al salir de la escuela tenían que ir 'a por las ovejas', ' a coger para el ganado' o 'a recoger leña para calentarse en casa' (Pecharromán, 2007: 73).

A modo de muestra, hemos incluido en el corpus «A coger para el ganado», locución verbal cuyo significado, 'ir a buscar hierba para los animales', era claramente comprensible por los fuentenebrinos de aquella época, que expresaban de esta manera y no de otra, la citada acción. Expresiones de esa índole hemos podido encontrar varias a lo largo de los textos estudiados, sin embargo, su análisis en el presente estudio excedería claramente los límites de él, por lo que por lo general las hemos dejado fuera.

Igualmente y a modo de muestra, es decir de forma no exhaustiva, hemos querido incluir las distintas locuciones, extraídas de textos etnográficos, relativas a las faenas agrícolas y oficios ya perdidos. Su valor único, y al día de hoy claramente museístico, nos lleva a hacerles un hueco en este estudio sobre la fraseología en la Ribera del Duero. Es el caso de Ir puntero [el arado] o Quitar tierra (3880-[10124-10125]).

No hemos querido incluir tampoco expresiones habituales, pero imprecisas, como la que aparece en el texto siguiente escritas originalmente en cursiva.

La barbería era un lugar común para los hombres del pueblo. Allí se afeitaban la barba y arreglaban el pelo. A la pregunta del barbero de ¿cómo quieres que te lo deje (el pelo)?, el cliente solía responder: 'dejámelo arreglao'. Todo el mundo se entendía (Pecharromán, 2007: 107).

Otro tipo de expresión, siempre en los límites de la fraseología, sería la que recogemos en el corpus oral 130-[60310]: De Santiago a la Virgen siempre ha hecho mucho calor. La informante está resumiendo en una frase sentenciosa, a la que claramente da un sentido de autoridad y respaldo de su discurso, la experiencia y la creencia compartida por la mayoría de los hablantes de la zona. Si acudimos a los refraneros podremos encontrar el mismo pensamiento expresado claramente en forma de paremias,178 pero no podemos decir que en

nuestro caso, la expresión sea una paremia o tan siquiera una expresión fija. Si la hemos incluido en nuestro corpus ha sido a modo de contraejemplo, aunque dejando la puerta abierta para su posible consolidación.

Ahora bien, ¿qué podemos decir del ejemplo siguiente, el texto 3895-[10667] tomado igualmente de la obra de Pecharromán:

Un juego muy socorrido era el hinque, que consistía en hincar palos en el suelo e ir repartiéndose un trozo de césped o tierra previamente acotado. Aunque parecido al juego anterior, otro más singular era aquel en que todos los jugadores participaban con palos para hincar en el suelo. Si uno fallaba, su palo era arrojado lejos, y mientras el dueño iba a recogerlo se le hacía en el suelo un surco hasta que el palo pudiera ser enterrado. Cuando esto sucedía, al perdedor se le tapaban los ojos, se enterraba el palo y se le cubría con cardos, espinos y hasta con «regalo de vaca». Después cada jugador que había perdido debía buscar su palo a tientas. Allí se podía aplicar el viejo dicho de ¡no comíamos, pero lo pasábamos

más bien! [cursiva original] (Pecharromán, 2007: 107).

177 Podría incluirse entre las comparaciones estereotipadas.

En este caso es el propio autor el que saca la expresión del acervo individual para pasarla al acervo común presentándonoslo mediante un marcador exclusivo: «el viejo dicho» y marcándola además con la cursiva aplicada a las expresiones fijas.

Sin duda que esta expresión, que en principio no presentaría una fijación mayor que las analizadas con anterioridad, ha sido oída tantas veces, que el autor no duda en calificarla como un dicho mas de su pueblo, aplicándole la pertinente cursiva.179 Con todas las

reservas, este tipo de expresiones que aparecen en el texto presentadas como expresiones fijas, formarán parte también de la materia de estudio de nuestro trabajo.

En otros casos, al relatar unos hechos o responder a cierta pregunta o declinar una invitación, las palabras que se emplean suelen estar muy próximas. Por ejemplo, al invitar por separado a las hermanas García de Fuentelcésped a que compartieran conmigo lo que recordaran de sus juegos infantiles, ambas utilizaron a modo de disculpa una frase, que ha sido también repetida por otras informantes: «Mi madre me tenía siempre con ella y no me dejaba ir a jugar» (1174-[50299]), sin embargo, no podemos incluir esta frase entre las expresiones fijas. La mera coincidencia de enunciados no es condición suficiente, ya que su significado es literal; la disculpa no está suficientemente institucionalizada por el momento.