La seguridad es uno de los temas mas controvertidos en los barrios marginales. En el caso de la Torre podemos hablar de la seguridad desde dos puntos de vista: la seguridad con respecto a la violencia entre los inquilinos y la seguridad que brinda el contenedor a sus moradores. La comunidad estuvo controlada por Alexander (El Niño) Daza, quien fue uno de los primeros ocupantes de la Torre, un ex-presidiario reconvertido en pastor evangelista. De esta forma se establece un control piramidal, con base en el Caudillismo o caciquismo que tiene un profundo calado en la cultura latinoamericana, y que de cierta forma replica la estructura de poder del país. En su ultima etapa todo el control estaba ejercido por una cooperativa “Caciques de Venezuela” dirigida por Elvys Marchan. Esta estructura política depositaba en “el caudillo” la expresión de los intereses del conjunto y la capacidad para resolver los problemas comunes. La seguridad estaba, por lo tanto, completamente ga- rantizada por esta serie de normas que se tejían en el conjunto de la comunidad. Su aplicación estaba dif- erenciada por cada planta del complejo. Existía un punto de control por el único acceso peatonal a la es- tructura, una especie de puesto de mando donde estaba registrado todos los ocupantes así como todas aquellas personas que accedían al inmueble. De esta forma se garantizaba el control de las personas que entraban y salían. Esta colocación de vigilancia se asocia más a la tipología de urbanizaciones cerradas, donde los aislados se aíslan en busca de seguridad y protección frente a la violencia exterior. De esta manera se organizaban los accesos al edifico.
En la Avenida Urdaneta al sur, se dedica exclu- sivamente al acceso peatonal a cada hogar se le da una llave magnética con la que abrir la puerta: - entrar o salir de la propiedad. Una entrada vehicular, también en la Avenida Urdaneta, es utilizado por los autobuses que parquean en un lote subterráneo bajo el atrio.
Esta entrada sirvió anteriormente para los peatones también, los residentes decidieron en 2011 diferenciar entre el acceso vehicular y el acceso peatonal y se abrió la puerta peatonal no utilizada. En marzo de 2012, construyen un muro de hormigón para crear una barrera entre las dos entradas y se instaló una cabina de seguridad levantada para monitorear ambos accesos. En el lado oeste del complejo está la entrada a la es- tructura de aparcamiento de 10 pisos, que se asegura con dos puertas correderas de hierro. El acceso a través
27,28,29. Identificación de elemnetos de protección sobre imagenes de Iwan Bann.
30. pág siguiente. Zona protejida nivel 10, edificio K. Imagen del autor.
Nivel 10 del edificio K
Protecciones en puente de conexión, escaleras y acceso a la planta 10
de la cuarta entrada, en el lado norte del complejo, es extremadamente restringido. Los guardias de seguridad están estacionados en las tres entradas activamente utilizadas, rotación en turnos de 24 horas.
Además del pabellón de seguridad en la entrada peatonal, el acceso al autobús tiene un refugio similar para los guardias, mientras que la entrada a la estructura de aparcamiento tiene sólo un es- critorio y algunas sillas. Los guardias son pagados como por su trabajo por encima del salario mínimo en Venezuela y son equipados con radios para mantener el contacto entre sí.14
Las reglas de protección eran estrictas: (1) estaba prohibida la venta de alcohol, (2) la circulación por los pasillos sin camisa, (3) se prohibía la presencia de niños después de las 7:00 pm por los pasillos, (4) prohibido dejar a los niños solos en los espacios, (5) prohibido ver niños desnudos o descalzos por los pasillos, (6) prohibido dejar basura en el baño y en los pasillos,(7) prohibido caminar en paños menores por los pasillos, (8) prohibido la presencia de familiares por mas de 7 días sin consultar a los delegados, (9) prohibida la permanencia de niños de otros pisos, (10) prohibido hacer reuniones en los pasillos con personas de otro piso sin consultar. Las personas que no acatasen las normas podían ser sancionadas, multadas o cambiadas de piso.
Para aquellos residentes con automóviles o motos, o que contraten un mototaxi, el la rampa de la estructura de aparcamiento ahora sirve como un “ascensor”
complejo. Los pilotos de Mototaxi se alinean fuera de las entradas de la Torre, o en la parte superior del garaje, y cobran tarifas pequeñas para transbordar personas, bienes y materiales de construcción hasta el piso 10 o hasta el nivel de la calle.
Para moverse horizontalmente entre las estructuras, los residentes han roto agujeros a través de las paredes de hormigón armado de cada una de las pisos y con- struyeron pequeñas pasarelas en el Edificio C. Desde allí, acceden a las otras dos estructuras. Pero ya que las losas de piso, que sobresalen del Edificio K, no hacer contacto con los del Edificio B o el rascacielos, hay brechas de 30 em, y los residentes -especialmente los niños- corren el riesgo de una caída considerable cuando atraviesan. Los edificios en el complejo ha mejorado considerablemente la circulación; los pasajes del Edificio C con el edificio alto ha sido parcialmente sellado con paredes de ladrillo
14 . Alfredo Brillenboug, Torre de David, pag 164 — traducción del autor
31. Reglas y cartelaera de uno de los niveles de la Torre. Imagen Angela Bonadies y Juan José Olvarrieta 2012
32,33,34. Perforaciones en muos estructurales para establecer conexiones entre espacios. Imagen es Iwan Baan 2012
en cada piso, proporcionando un mínimo de privacidad sin perder ventilación crucial. Algunos pisos han pintado estas paredes, usando un color para dar a cada “barrio” una identidad local.
Materiales. Para mejorar la seguridad a lo largo de escaleras, pasillos y balcones, los residentes han empleado barras de refuerzo, trusses barridos, tubos de PVC y ladrillos sin revestimiento, con diversos diversos grados de estabilidad y durabilidad. El reciclaje es estándar y, a menudo bajo la base de la inventiva.15
Los graves problemas de seguridad de estas es- tructuras inacabadas trajo graves consecuencias. La muerte de una niña al caerse por el hueco de los as- censores hizo que se cambiara la normativa con respecto a los niños. Los mecanismos de seguridad eran precarios. Muchos elementos de la obra se reutilizaron como barandillas, petos o pasamanos. Estos formulaban dudas sobre la seguridad de los habitantes.