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5   Concept and Realization 56

5.2   Realization of the Vehicle Specific Concept Part 58

5.2.1   The Engine Map 58

5.2.1.2   Filling Strategy 59

Se ha sugerido que la percepción de la personalidad de los líderes es multidimensional. Los electores tienen en cuenta el contenido específico de los diferentes aspectos del carácter, ya que no todos tienen las mismas implicaciones políticas. De este modo, la información sobre las características personales se convierte en un valioso elemento de juicio. En función de las preocupaciones que le invadan en un determinado momento, el ciudadano dirigirá su atención sobre aquellas cualidades que resulten más relevantes, y ponderará sus efectos de acuerdo con las exigencias de la situación.

Si este planteamiento es correcto, los atributos que se refieren a distintas dimensiones subyacentes deberían mostrar correlaciones de magnitud inferior que aquellas cuyo contenido tiende a solaparse. Los datos confirman esta previsión. En 1996, por ejemplo, las percepciones acerca de la sinceridad y la credibilidad de Felipe González coincidían para un 87 por ciento de los entrevistados en el estudio del CIS, pero la proporción disminuía al 64 por ciento cuando las opiniones sobre su sinceridad se comparaban con las de su capacidad para llegar a acuerdos. En 2004, la percepción del encanto de Rajoy muestra una correlación de 0,66 con el carisma, pero desciende a 0,40 cuando se la compara con su inteligencia. En general, las correlaciones medias entre las valoraciones de las cualidades de un mismo candidato no son muy elevadas. En el estudio de las elecciones generales de 2004, por ejemplo, el coeficiente medio es de 0,53. Esto quiere decir que las impresiones comparten un porcentaje relativamente reducido de su varianza, lo cual sugiere que, en efecto, los electores mantienen opiniones diferenciadas en base al significado específico de los distintos atributos del líder.

En un intento de verificar la dimensionalidad de las percepciones del carácter de los líderes, he llevado a cabo un análisis factorial confirmatorio a partir de la batería de atributos del estudio CIRES de 1996. Los datos de este estudio son los que mejor se ajustan a los requisitos de un análisis de este tipo. Por un lado, las opiniones están recogidas en una escala de cuatro categorías, según si el entrevistado considera que la característica mencionada describe muy bien, bastante bien, no muy bien o en absoluto al personaje en cuestión. Otros estudios únicamente dan pie a una respuesta dicotómica (sí/no), lo cual genera un tipo de variables que no se presta al análisis factorial (Kim y Mueller 1978). Por otro lado, para poder identificar un patrón dimensional es preciso contar con un mínimo número de variables para cada una de las teóricas dimensiones subyacentes (ibíd.). Las características recogidas en la encuesta de 2004, que también están medidas en una escala ordinal, fueron

seleccionadas con el objetivo expreso de abarcar un amplio abanico de aspectos de la personalidad, por lo que cada variable alude a una dimensión considerablemente diferenciada de las demás. En cambio, los atributos incluidos en el estudio del CIRES tienen más en común. Tomando como referencia la tipología propuesta por Kinder (1986), cuatro de ellos (“Honrado”, “Sincero”, “Se preocupa de la gente como usted” y “Cumple sus objetivos”) pueden ser englobados en el factor genérico de integridad; y los restantes (“Inteligente”, “Con capacidad de liderazgo” y “Conoce bien los problemas”) pueden considerarse facetas de la competencia. Un análisis factorial exploratorio confirmó parcialmente esta categorización (Rico 2002). De las valoraciones sobre González emergían dos dimensiones, en las que sólo el atributo “Conoce bien los problemas” no se ajustaba a las expectativas. En el caso de Aznar, el procedimiento habitual identificaba una sola dimensión latente.

Tabla 4.5 Análisis factorial confirmatorio de la percepción de las cualidades personales de González y Aznar, 1996

González Aznar

Dos factores Dos factores

Factor

único (1) (2) Factor único (1) (2)

Inteligente 0,456 a 0,768 a 0,000 0,592 a 0,693 a 0,000

Honrado 0,820 0,000 0,816 a 0,726 0,000 0,729 a

Con capacidad de liderazgo 0,448 0,787 0,000 0,645 0,765 0,000

Se preocupa gente como Ud. 0,876 0,000 0,874 0,839 0,000 0,838

Conoce bien los problemas 0,621 0,373 0,402 0,757 0,322 0,480

Sincero 0,907 0,000 0,917 0,878 0,000 0,893

Cumple sus objetivos 0,771 0,000 0,777 0,796 0,000 0,799

Correlación factores 1 y 2 0,531 0,802

(N) (1.175) (1.175) (1.118) (1.118)

Ajuste del modelo:

χ2 619,814 143,895 328,134 220,277 Satorra-Bentler scaled χ2 259,386 55,611 96,315 63,019 Grados de libertad 14 12 14 12 p < 0,001 < 0,001 < 0,001 < 0,001 CFI 0,942 0,990 0,976 0,985 RMSEA 0,122 0,056 0,073 0,062 Comparación modelos: Satorra-Bentler sc. diff. 396,003 37,511 Grados de libertad 2 2 p < 0,0001 < 0,0001

Estimación mediante máxima verosimilitud y métodos robustos, variables definidas como categóricas. Eliminación de casos perdidos por parejas de variables (pairwise). Las cargas factoriales corresponden a la solución estandarizada; todos los parámetros son estadísticamente significativos (p < 0,05).

a Parámetros fijos (=1).

El análisis factorial confirmatorio permite refinar el estudio de la dimensionalidad. Mediante esta técnica es posible comparar el grado de ajuste de modelos alternativos. En este caso, nos preguntamos si un modelo bidimensional explica mejor que un modelo unidimensional los patrones de relación entre atributos. En la primera hipótesis, todas las cualidades cargan en un mismo y único factor. En la segunda, dos rasgos dan cuenta de un factor competencia (1) y otros cuatro aparecen vinculados a un factor integridad (2). De acuerdo con la solución del análisis exploratorio, la cualidad “Conoce bien los problemas” es la única a la que se permite covariar con los dos factores a la vez.24

Los resultados del análisis confirman la superioridad del modelo bidimensional (véase la tabla 4.5). Ninguna de las soluciones obtiene un ajuste satisfactorio, pero tanto en el caso de González como en el de Aznar el modelo de dos factores supone una mejora apreciable y estadísticamente significativa sobre el modelo unidimensional al que está anidado.25 Esto demuestra que los electores son capaces de discriminar aspectos

sustantivamente distintos de las imágenes personales de los candidatos.

Los resultados también muestran que, en 1996, el público tenía una visión más rica y precisa del carácter personal del presidente del gobierno. La correlación entre las dos dimensiones es notablemente más moderada en la imagen de González que en la de Aznar, lo cual sugiere que el líder del PP no había logrado todavía proyectar un perfil bien diferenciado de su persona. En ese momento, Aznar merece puntuaciones similares en todos los atributos, mientras su rival obtiene valoraciones sensiblemente mejores en el ámbito de la competencia que en el de la integridad (véase la tabla 4.4). Cuando un candidato no ha creado una imagen clara en el electorado, las opiniones sobre sus cualidades tienden a converger (Kinder 1986), ya que el ciudadano cuenta con menos información específica y, consiguientemente, se deja guiar más fácilmente por sus predisposiciones. Por esta razón, es habitual que el incumbent proyecte una imagen personal más marcada y bien definida que sus oponentes (Stewart y Clarke 1992). El incumbent goza de mayor visibilidad que cualquier otro candidato. A lo largo de su mandato, el presidente recibe la atención constante de los medios de comunicación, y los electores tienen la oportunidad de observar su comportamiento en un variado elenco de situaciones. De acuerdo con este razonamiento, el

24 Dada la naturaleza categórica de las variables, los modelos se han estimado siguiendo el procedimiento de métodos robustos disponible en el paquete EQS (Bentler 2006; Byrne 2006). 25 Así se deduce de la comparación de sendas pruebas χ2 de Satorra y Bentler, calculada según las indicaciones de estos mismos autores (Satorra y Bentler 2001).

grado de exposición pública de los líderes condiciona la calidad de las impresiones que se forman los electores. Cuanto más conocidos, más fácil resulta apreciar las diferentes facetas de su personalidad y, por lo tanto, su imagen personal se torna más ambivalente y menos sesgada por las predisposiciones del observador.

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El impacto de las cualidades personales en las valoraciones de