6 FROM RECOVERY TO DEVELOPMENT
4 FINANCING MECHANISMS FOR UNCOMPLETED PROJECTS In most R&R programmes, some projects’ duration will be longer than the tenure of the
1. Atención. 2. Concentración. 3. Observación. 4. Memoria. 4.1. Evocación. 4.2. Reconocimiento. Reminiscencia. B. De Elaboración. 5. Comprensión. 6. Análisis. 6.1. Comparación. 6.2. Clasificación. 6.3. Relación. 7. Síntesis. 8. Inferencia. 8.1. Deductiva. 8.2. Inductiva 8.3. Dialéctica.
180 Hillgard, Ob. Cit.
181 cfr. Di Fabio, Hilda y Zuluaga, Adriana: Desarrollo de las habilidades intelectuales en el adolescente.
8.4. Resolutiva. C. Uso y Proyección. 9. Aplicación. Ejemplificación. 10. Juicio crítico. 11. Creatividad.
12. Conciencia del propio pensamiento y del uso de todas las otras habilidades (metacognición).
13, Conocimiento de sí.
Cada una de estas habilidades puede ser objeto de análisis y particular estudio, tema de un trabajo más específico. Se pueden adelantar sin embargo algunas consideraciones sobre las mismas. Comienza el listado por aquellas habilidades que implican una apertura a la realidad: la atención, observación y culminan en las nombradas en el último apartado, que implican el uso de las anteriores. Las de uso y proyección están mostrando que el pensar con corrección trasciende lo que se suele entender estrictamente por ámbito intelectual.
En efecto, juicio crítico, por ejemplo, significa habilidad para juzgar, cribar, cotejar algo de acuerdo con un patrón; posición fundada; criterio. Los vocablos juicio y
crítico, tienen un origen etimológico común. Provienen del verbo krinein, que
significa distinguir, separar, juzgar. Implica capacidad para distinguir, para integrar, jerarquizar, lo que supone el saber qué hay que aceptar y qué rechazar; qué metodología e información previa usar. No se puede dar sin una actitud reflexiva, abierta, frente al juicio propio y ajeno.
Se puede apreciar que esta habilidad implica todas las anteriores y junto con las dos que le siguen, se orienta a la toma de decisiones, predicción de consecuencias, evaluación de pros y contras, solución de problemas, etc. No tiene nada que ver con la exacerbación de un pensamiento “crítico” muy en boga que hace “criticar” a los niños y adolescentes todo con una actitud que es lo opuesto a saber pensar. A este respecto es interesante la afirmación de Florez y Florez182 quien dice que el ámbito del pensamiento como función cognoscitiva es toda la realidad pero el de la función crítica, no. No se puede ejercer sobre nada que sea naturalmente aceptado o puramente factual: que los peces nadan, que Dios exista, que hay que hacer el bien y evitar el mal. El enseñar a distinguir entre estas dos esferas, ya es un modo de enseñar a pensar importante como insinuamos anteriormente.
La creatividad es una habilidad para originar, generar, combinar elementos según el caso, o “inventar” una idea, concepto, función, lenguaje literario... según líneas nuevas o no convencionales, implicando reflexión y análisis. Se incluye dentro del “pensamiento divergente”. Es susceptible también de práctica y desarrollo. Sus indicadores son: fluidez, flexibilidad, originalidad y sensibilidad para los problemas; especialmente poder pensar desde otra óptica, otra posibilidad acerca de un tema dado.
182 cfr. Florez y Florez, Ramiro: “Educación del pensamiento crítico”; en Revista Española de Pedagogía,
Todas estas habilidades se coronan con la habilidad que supone reflexión y conocimiento del propio pensamiento. Significa un aumentar el grado de conciencia sobre el propio pensar. Se basa y capacita para la autorreflexión e implica el poder planificar, predecir, verificar, supervisar, controlar el propio pensamiento. Es llamada comúnmente metacognición, esta habilidad, pero en realidad no implica un conocer más allá del conocimiento normal, sino el girar la atención tomando como objeto de pensamiento al pensamiento mismo. Es decir, es un conocimiento de segundo grado.
Esto se puede favorecer en la escuela haciendo describir los pasos que se siguen para hacer algo, o cuál fue el proceso de pensamiento utilizado: Dar razones de por qué fue efectivo o por qué no; analizar un error propio y tratar de ver cuál de los supuestos utilizados estuvo mal; poder comparar con otros procesos de pensamiento de sus compañeros; dar razones de por qué uno fue mejor que otro.
Este hábito de pensar sobre los propios procesos, observarse, analizar qué tipo de razonamiento se está utilizando, ver por qué y cómo se llega a los resultados y decisiones que se llega, también es muy útil para el docente. Además de la utilidad para mejorar su propia actividad es indudable que no puede favorecer esa práctica reflexiva en los alumnos si él mismo no tiene esa experiencia.
Todo esto constituye la base para la toma de decisiones en que termina todo microproceso de aprendizaje, que consiste en una manera organizada y lógica de pensar (elemento cognitivo), sentir (elemento afectivo) y reaccionar y obrar (elemento conductual), en relación con personas, grupos o situaciones, de acuerdo con ciertos bienes y valores (elemento normativo). En definitiva, es un paso hacia el ideal de hombre educado que, como quería Platón183 en sus Leyes, es aquél que piensa lo que debe pensar, lo quiere, y en efecto, lo hace; lo que implica que lo puede hacer. De esto se trata aquí: de habilitar para que pueda. Tiene que ver también con el aprendizaje emocional, ya que éste se favorece en la medida en que se genera el autoconcepto y se fomenta la autoestima. La persona que se siente segura en su pensar y en las decisiones que toma experimenta naturalmente uno de los sentimientos más legítimos de placer frente al propio crecimiento.
Siguiendo al ya mencionado Raths184, se puede planificar una secuencia de actividades para enseñar a pensar. Éstas abarcan: comparar, resumir, observar, clasificar, memorizar, definir, nombrar objetos, interpretar, formular críticas, buscar suposiciones, condiciones y causas – efectos. Imaginar, reunir y organizar datos, formular hipótesis, diseñar proyectos o hacer investigaciones. Aplicar hechos y principios a nuevas situaciones, tomar decisiones,.
En la enseñanza se trata de planificar y proponer explícitamente situaciones variadas en las que el objetivo sea revertir los malos procesos de pensamiento. En definitiva de enseñar lógica, es decir, el arte de dirigir los actos de nuestra razón para descubrir o demostrar la verdad.
Ahora bien esta enseñanza se puede hacer directamente, en un espacio y tiempo especial, pero lo interesante es incorporarla a la currícula vitalmente en todo momento. Por ejemplo, en todas las asignaturas se puede practicar, de distinto modo y desde los primeros cursos de la EGB, el ejercicio de la observación objetiva y sistemática; la práctica de la definición y división como base para la clasificación; distinciones entre tipos de juicios, reconocimiento de un razonamiento verdadero de uno que no lo es, etc.
183 Platón: Las Leyes, Madrid, IEP, 1960, II, 653 y ss. 184 Raths, ob. cit., pág. 355 y ss.
Sin perjuicio de esto, algunos tipos de aprendizajes -como venimos diciendo- son privilegiados para este enseñar a pensar.