4 COORDINATION AND
WITH WHAT EFFECT?
6.3 THROUGH WHICH CHANNEL
La experiencia acumulada en la memoria colectiva de un pueblo constituye la tradición. Por una parte la tradición es lo que se transmite como valioso y por otro es el marco de referencia donde se da la experiencia puntual. Constituye el entorno en el que se da todo aprendizaje escolar y extraescolar, de niños y adultos. Por ello es vital para toda metodología del aprendizaje analizar esta tradición y partir de ella para comprender cómo se da la experiencia puntual y cuál es su contenido. Es importante (y sorprendente) verificar qué evoca el alumno frente a las palabras del maestro. El conocer esto es la garantía de la relación de los conocimientos nuevos con los viejos, que forman esa especie de humus donde fructificarán los nuevos aprendizajes.
Saint Exupery en Ciudadela expresa esta idea de la experiencia, no tomada como acto individual, sino en su aspecto de tradición:
“Mas, por sobre todas las cosas, se me presenta algo imperioso en lo concerniente a la heredad de los hombres, herencia que de generación en generación se transmiten unos a otros, pues si, en el silencio de mi amor, voy lentamente por la ciudad y miro a aquella que habla al prometido [...] me parece evidente que, si dispusiera de una humanidad [...] y si quisiera educarla e instruirla y colmarla con los mismos mil movimientos diversos, el puente del lenguaje no bastaría”.
“Pero si rompéis el contacto una sola vez de generación en generación morirá ese amor. Y si rompéis una vez el contacto entre los mayores y los menores en vuestro ejército, entonces vuestro ejército es ya fachada de una casa vacía [...] si rompéis el contacto entre el molinero y su hijo [...] hay más inteligencia escondida en las cosas tales como son, que en las palabras. Pero le pediréis que reconstruya el mundo por la sola lectura del librito de imágenes y reflejos ineficaces y vacíos delante de la suma de las experiencias. Y vosotros hacéis del hombre una bestia primitiva y desnuda al olvidar que la humanidad en su desarrollo es cual un árbol que crece y que se continúa el uno en el otro como el poder del árbol dura a través de sus nudos y sus retorcimientos y la división de sus ramas [...]. Pero si separas las generaciones es como si quisieras recomenzar al hombre mismo en medio de su vida y, luego de borrar en él cuanto sabía, sentía, comprendía, deseaba, temía, reemplazaras esta suma de conocimientos, convertida en carne, por las magras fórmulas extraídas de un libro, habiendo suprimido toda la savia que subía a través del tronco y transmitiendo a los hombres sólo cosas codificables. Y como la palabra falsea para tomar, y simplifica para enseñar, y mata para comprender, cesan de estar alimentados por la vida”147.
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Los pasos que propone Comenio para la enseñanza respetan este principio: “La enseñanza ha de comenzar por la autopsia, es decir, por la observación por sí mismo, la intuición. Seguir por la autopraxia, ejercicio personal de lo aprendido y luego por la autocresia, es decir, aplicación de lo estudiado”.
Pestalozzi rescata la experiencia también para el plano afectivo, moral y religioso. Así dice que: “El primer contacto del niño con la conciencia del deber tiene lugar en un ambiente moralmente organizado”. Y en otro lugar: “ las relaciones
amorosas entre la madre y el niño, conducen a éste paulatinamente a comprender que en la vida debe posturlarse la existencia de la divinidad como fuente de poder, belleza y bondad”.
Jesucristo como Maestro apela permanentemente a la experiencia de sus
oyentes, tanto como percepción puntual cuanto habitual. Así para enseñar el concepto de providencia, por ejemplo, hace percatarse, mirar, percibir, imaginar, la perfección de una flor: “mirad los lirios del campo...” A partir de esa experiencia muy concreta, enriquecida con metáforas sinonímicas : “vestidos de Salomón”, “plumas del gorrión”, “cabellos de la cabeza”, busca que el discípulo llegue a la idea, abstracta, de providencia. Asimismo, cuando está en una región de agricultores, de vides, habla del trabajo en las viñas, de mirar las señales del cielo, para inculcar algún concepto más abstracto, como el de retribución, o de las “señales de los tiempos”. Cuando está en región de pastores, los ejemplos los toma de las ovejas, del ganado, de sus cuidados y de su valor. Para formar el concepto de Dios Padre, ejemplifica con la imagen del Padre que recibe al Hijo Pródigo o con el padre que da a su hijo más de lo que le pide. Para enseñar la idea de mortificación, habla del grano de trigo que debe morir; la fugacidad de la esta vida terrenal, con la planta que hoy es y mañana no es. También usa un lenguaje concreto, directo, con constantes comparaciones, uno de cuyos polos es algo muy conocido siempre por experiencia directa. Así la idea del Reino de los cielos la compara con una perla, unas bodas; el papel de Él mismo lo presenta como pastor, camino, esposo. Todas imágenes muy concretas y al alcance de la experiencia de cualquiera.
A su vez, el tomar la experiencia como tradición es lo que le asegura el enlace de lo nuevo que propone, que llega a “escandalizar”, con lo que los oyentes ya conocen. Por ello es constante su referencia, para ratificar o rectificar a lo que “han oído” y al Antiguo Testamento. “Habéis oído que se dijo a los antiguos .... pero yo os digo ...” 148. También haría referencia a este principio el uso de proverbios o metáforas muy conocidas y gráficas que por ser repetidas por sus oyentes y transmitidas oralmente constituyen lugares comunes que facilitan la formación de las imágenes correspondientes, que posibilitan la experiencia.
ACTIVIDAD.
Este principio tiene como supuesto que el alumno es la causa eficiente principal de la educación que en él se da. Es formulado así por Santo Tomás pero es vivido por los grandes maestros desde la antigüedad. Significa que cada sujeto es el verdadero
motor de su propio aprendizaje y como tal no es pasivo sino activo. Los demás
agentes, exteriores, prestan auxilios diversos pero no son más que eso: ayudas para que el propio sujeto pueda aprender. De hecho a igualdad de condiciones en cuanto a maestros o padres la respuesta terminal difiere de acuerdo con cada sujeto. La presencia de este principio es característica del método utilizado por Sócrates. Los “Diálogos” nos los muestran preguntando siempre al discípulo acerca de aquello que quiere enseñarle con la intención de hacerlo pensar, como requisito previo para cualquier aprendizaje. Trata de que tome parte activa en el alumbramiento del concepto. No es
que el alumno vaya a crear una realidad, ni siquiera un conocimiento como tal, pero éste no es posible si no realiza el mismo discípulo un esfuerzo y un camino propio. Ya la elección del método, dialógico, muestra la necesidad que él ve de hacer pensar y decir al otro lo que piensa.
En este principio se recoge entonces la experiencia de que el alumno no recibe
pasivamente la enseñanza, sino que tiene que estar él mismo en actividad. Se aprende
en la medida en que se participa activamente en su aprendizaje. Es una forma del learning by doing de Dewey, aunque éste restringe el concepto de actividad al de hacer. La actividad, a partir de algunos movimientos como los de la Escuela Nueva, (si bien son numerosos los ejemplos desde la antigüedad, pasando por los métodos de enseñanza activos en la Universidad medieval, el realismo del XVII, el particular sentido en la pedagogía rusa, etc. ) se ha instalado en toda teoría del aprendizaje. El mal uso o el abuso que se ha hecho de la actividad en la escuela no obsta a la vigencia del mismo. La palabra misma adquiere definiciones diferentes. A partir de Piaget se la ha considerado como construcción. Dicha construcción no implica, para nosotros, hacer "desde la nada", en el sentido en que a veces se utiliza, como si el construir un
conocimiento significara "inventar", crear un concepto, incluso por consenso o
convencionalidad. En realidad se da un proceso subjetivo de reconstrucción de lo que cultural y realmente ya de alguna manera, es. No tiene por qué concederse nada a un idealismo de tipo subjetivista. Ni tampoco significa que en la escuela el alumno va a descubrirlo todo. La mayoría de las veces, hará un redescubrimiento de lo que la cadena cultural le lega. En general se da en la historia educativa una especie de dialéctica entre la valorización del trabajo del alumno y la transmisión de una tradición. Incluso ese juego dialéctico se da en el interior de algunas teorías como la de Bruner, como ya hemos visto. Este autor parte de la necesidad de que el alumno descubra los conceptos, y así en un primer momento parecería reducir la instrucción al aprendizaje por descubrimiento y por resolución de problemas. Pero en un segundo período, destaca la importancia de que la escuela transmita toda una tradición cultural, y hace hincapié en que sería imposible la reconstrucción y el descubrimiento de todas las verdades cuya adquisición ha llevado siglos. El mismo autor dice que esto empobrecería grandemente el acervo cultural de la humanidad149.
Stocker considera que hay que tratar de "convertir la actividad propia y la autonomía del alumno en un factor esencial de la estructuración didáctica"150. No se trata del mero ajetreo de preguntas y respuestas constantes y minuciosas, sino de transformar el aprendizaje escolar en un trabajo espiritual espontáneo del alumno, y si es necesario y posible, que se acompañe con actividad manual.
Conceptos afines al de actividad en el aula son autoactividad, autonomía,
espontaneidad y creatividad. De hecho los alumnos más eficientes regulan su actividad
de aprendizaje controlando y evaluando su propia gestión. En una clase de cualquier nivel se distinguen fácilmente aquellos alumnos que acuden a la clase sabiendo qué buscan, qué tienen que anotar, preguntan en el momento adecuado acerca de la bibliografía, del material que necesitan, de los recursos varios.
La experiencia pedagógica enseña también que los aprendizajes son tanto más fructíferos cuanto más, y en forma más variada, estén entretejidos con los procesos mentales realizados por el alumno mismo. Todas las actividades que tienen lugar en el aprendizaje: observación, comparación, abstracción, búsqueda, si se realizan por
149 Cfr. Bruner: La importancia .., Barcelona, Paidós, 1987. Págs. 81 y ss. 150 Stocker: Ob. cit., pág. 55.
propia decisión, por propio monitoreo, resultan más eficaces. "Toda formación genuina es autoformación". Si no se da ese trabajo paralelo al del maestro, por lo menos de la misma intensidad que en él, no hay aprendizaje.
El elaborar por sí mismo los propios conocimientos hace que éstos se tornen significativos para el alumno. Es la única manera de que éste comprenda los pasos para su formulación y su sentido. Stocker dice que se deben dar en el proceso enseñanza aprendizaje los mismos pasos que en el proceso del trabajo: "proposición independiente del objetivo, elección independiente de los medios de trabajo, planeamiento propio y finalmente, la aplicación independiente en la expresión"151. Un acercamiento a ello es eficaz.
Por todo lo dicho es importante que en la actividad mediadora del docente éste comparta la intencionalidad educativa, que en principio él es quien la conoce. Esto significa hacer participar al alumno de los objetivos que se propone. En esto consistiría fundamentalmente la autonomía del educando.
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Volviendo a la experiencia de Jesucristo como Maestro vemos que enseña habitualmente a través de métodos activos. Así en vez de largos discursos (que los tiene, y bellos, pero para ocasiones especiales, y algunos de ellos son enlace de frases dichas repetidas veces) se complace en proponer algún enigma, o de usar del diálogo: “¿Quién dicen las gentes que soy Yo?”152, “¿Es lícito pagar...?”, “¿Qué dice la Ley?” También usa de la dialéctica proponiendo dilemas para hacerlos pensar: “Si hablé mal ... y si no ...” 153; Qué es más fácil decir....? 154; “de quién lleva (el denario) la figura y la leyenda?”155 “Yo quiero a mi vez haceros una pregunta...”156. Hace mirar, dudar, pensar, antes de dar Él mismo una respuesta o enseñanza.