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A formal model of protocol systems

4.3 Specifying Protocols

4.3.1 A formal model of protocol systems

Tal como hemos visto, la evaluación de resultados y en específico la evaluación de DIPRES, desarrollan estrategias que permitan responder a sus supuestos y expectativas principales en relación a lo que debe hacer o no un programa gubernamental. En el caso de DIPRES, ello se realiza a través de la utilización del Marco Lógico. Al respecto, pensamos que de los criterios que utiliza DIPRES el que cumple esta labor de una manera más próxima al concepto de resultados es el de eficacia. Tal como fue descrito en esa sección de

los objetivos y metas del proyecto en la población beneficiaria en un período determinado, independiente de los costos que ello implique”. De esta forma, de los criterios utilizados en

la evaluación de resultados de DIPRES, éste es el que más se aproxima a la idea más “pura” de resultados. Además, responde claramente a una perspectiva institucional, ya que el ejercicio que se responde a través de este criterio evaluativo es comprobar el grado de alcance de las definiciones u objetivos esperados del programa gubernamental. Es decir, corresponde a una mirada “desde dentro”.

De acuerdo a Cohen, existen dos elementos clave en este concepto: metas y tiempo. Así, la relación en estos elementos conforma la noción de eficacia, a partir de la programación que se ha hecho de la intervención gubernamental. De esta manera, se establece un comparación entre el resultado esperado en la programación, con el efectivamente logrado, estableciendo la bondad o debilidad en la ejecución del programa para alcanzar la metas que se había definido.

Es interesante notar que más allá de esta definición genérica, la propia DIPRES define el concepto de eficacia de una manera similar, por lo que podemos observar que estamos hablando del mismo tema:

El concepto de eficacia comprende el grado de cumplimiento de los objetivos planteados en los diferentes ámbitos de control del desempeño, es decir, tanto en términos de producción de bienes y servicios como de los resultados en la población objetivo. Se incluye en este concepto la dimensión de calidad de los bienes o servicios o atributos de éstos, medidos a través de factores tales como oportunidad y accesibilidad. Comprende también la sustentabilidad de los resultados” (DIPRES, 2005, p. 46).

Así, -y revisando los conceptos que hemos ido describiendo- observamos al concepto de eficacia como un claro indicador de resultados desde la perspectiva institucional, y la forma en que éste se aborde nos aproximará a esta mirada a partir de los elementos que conformen este concepto en la evaluación. Pese a ello, quisiéramos rescatar que en la segunda parte de la definición DIPRES agrega una intencionalidad por acercarse a la mirada no institucional. Este es un punto interesante, porque muestra un interés por lograr abarcar una mayor amplitud de información recabada de tal manera de aproximarse a la mirada no

institucional. En este caso, eso sí, se responde a esta necesidad de información a partir de criterios que son institucionales: oportunidad y accesibilidad.

Tercera sección: La perspectiva no institucional: los usuarios de los programas gubernamentales.

La perspectiva no institucional.

Al principio de este marco conceptual explicamos que definíamos un programa gubernamental como un espacio en que se desarrolla una interacción, una transacción entre un producto y un usuario.

En la sección anterior se trabajó en detalle una de las partes que conforman esta transacción, que definimos como perspectiva institucional, respecto de la evaluación de programas gubernamentales, conociendo las características y objetivos que DIPRES espera de ella, así como sus implicancias metodológicas, fortalezas y debilidades. Esto, tanto a nivel general respecto de la evaluación de resultados, como en particular de la mirada institucional chilena sobre evaluación de programas gubernamentales.

Ahora, y siguiendo con la definición de nuestro problema de investigación, abordaremos la perspectiva no institucional, que corresponde a la de los usuarios, buscando reconocer sus fundamentos y características, así como los elementos que parecen más importantes para ser considerados en lo que podría analizarse como la evaluación de programas gubernamentales desde su perspectiva, aproximándonos a dar contenido a la noción de efectividad de las intervenciones gubernamentales desde el punto de vista de los usuarios, beneficiarios o receptores.

Un primer aspecto que se quiere destacar corresponde a que, efectivamente, bajo la lógica de interacción propuesta para analizar un programa gubernamental, sus usuarios no siempre serán los mismos, lo que dependerá de la prestación que entregue dicho programa. Considerando aquello, la evaluación de los usuarios va a depender de la relación que se establece entre producto y usuario.

el acceso público a productos que den lugar a satisfacción de necesidades que respondan a derechos de los destinatarios en su condición de “derechohabientes”. Es decir, esto sucede cuando se accede a bienes públicos sin otro requisito que la condición de ciudadano. En el otro extremo, se encuentra el acceso a o un bien o servicio específico desde una perspectiva más bien privada, en que el rol del receptor se asocia más al concepto de cliente o beneficiario.

De acuerdo a esta definición, entonces, el carácter de la transacción producto- usuario se puede ubicar desde el extremo de “mayor publicación” (en la que la condición del producto es totalmente indirecta y la de usuario es totalmente la de derechohabiente) hasta la de mayor privatización (en la que la condición del producto es totalmente directa y la del usuario es la del cliente).

En medio de estos extremos se ubican aquellas intervenciones gubernamentales que poseen elementos de ambas partes, es decir, donde la condición de poseedor de derechos se combina con la de cliente de un producto específico.

Comprendiendo las diferentes realidades a partir de la relación generada a través del programa gubernamental, es importante que nos preguntemos sobre el aporte o la diferencia que entrega la perspectiva no institucional a la institucional en la evaluación de programas gubernamentales. Para ello será necesario volver a la noción de brecha que fue destacada en el Problema de Investigación, para dar cuenta de la relación no siempre unívoca entre modernización y percepción positiva de ese proceso por parte de los ciudadanos. Ello se constituirá en el fundamento de la perspectiva no institucional. Pero antes de eso, describiremos a continuación algunas de las bases que dan importancia a la consideración de esta perspectiva.

En primer lugar, la perspectiva del usuario corresponde a la mirada del sujeto (personas o grupos) respecto a la realidad que le toca vivir. Así como señala Romero (2002), la importancia de considerar al usuario en la evaluación pasa por el hecho de que se reconoce la mirada a través de su “mundo de la vida”,que es definido por la autora como “motivos, significados, emociones y otros aspectos subjetivos de las vidas de los individuos y de los grupos. También se incorporan sus actos diarios y su comportamiento en escenarios y situaciones ordinarias”. La incorporación de estos elementos en la evaluación se realiza a

través de valoraciones, comportamientos y actitudes de los sujetos involucrados en la acción social. En la práctica, en el caso de los usuarios de un programa gubernamental, se rescata esta mirada a través del reconocimiento del cómo, cuándo y bajo qué modalidad se satisfacen sus demandas. De esta manera, la evaluación incorpora una nueva dimensión, la dimensión cultural. A ello volveremos más adelante.

Pero, ¿por qué incorporar esta perspectiva en la evaluación de políticas públicas y programas gubernamentales?. Al respecto, Mokate (2004) indica que estos aspectos ya son de interés de instituciones como el propio BID, debido a que aluden a la vinculación del crecimiento con el desarrollo y la calidad de vida. Debido a las críticas de las visiones más cortoplacistas de algunos análisis, que están más centrados en los insumos que en los resultados a largo plazo de parte de los propios organismos multilaterales, se propone el concepto de gerencia social para dar cuenta de “una práctica estratégica que propone asegurar que las políticas y programas sociales respondan de manera valiosa, eficaz y eficiente a problemas importantes de la ciudadanía, promoviendo así el logro de un desarrollo social equitativo y sostenible” (2004, p. 8). De esta manera, se establece la necesidad de que el trabajo analítico y gerencial en el mundo público asuma un vínculo más intenso con los resultados de sus labores, específicamente de la relación con la ciudadanía. Así, se establece un vínculo que permite dar importancia a la dimensión cultural en la evaluación de programas gubernamentales, y por lo tanto en la gestión de las políticas públicas, debido a las características de la información que ésta entrega.

A continuación entraremos en detalle a los fundamentos que remiten a la perspectiva no institucional, para iniciar el análisis de los elementos mencionados.