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V.6 Problems with Human Preferences

V.6.3 Further Results

Los manglares figuran entre los ecosistemas naturales de mayor importancia para la supervivencia y conservación de gran parte de la avifauna presente en Cuba. En estos productivos humedales se han registrado hasta la fecha 135 especies de aves correspondientes a 16 órdenes, 39 familias y 91 géneros (Tabla 1), lo que representa 36,4 % del número total de aves reportadas para el país (Llanes et al., 2002). A partir de su categoría de permanencia, las aves observadas en el manglar se clasifican de la forma siguiente: 36 residentes bimodales, 49 residentes permanentes, 39 residentes invernales, 3 residentes de verano, 6 transeúntes y 2 accidentales.

Otro factor decisivo que interviene en los niveles de complejidad de la avifauna presente en el manglar está relacionado con la amplia distribución de esta formación vegetal a lo largo de la línea costera del país, la que se utiliza como punto de referencia de muchas aves neárticas durante sus desplazamientos intercontinentales. Esta estrategia de orientación propicia a su vez que muchas de estas aves elijan al manglar como sitio de arribo al país, donde realizan su primer descanso tras una fatigosa travesía sobre el mar.

Entre las especies migratorias más frecuentes y abundantes registradas en el manglar figuran: la Corúa de Mar (Phalacrocorax auritus), el Pato de la Florida (Anas discors), la Garza Blanca (Egretta thula), la Garza de Vientre Blanco (Egretta tricolor), la Cachiporra (Himantopus mexicanus), el Zarapiquito (Calidris minutilla), la Bijirita Azul de Garganta Negra (Dendroica caerulescens) y la Bijirita Común (Dendroica palmarum), entre otras.

T

abla 1. Relación taxonómica y categoría de permanencia de las aves terrestres (T) y acuáticas (A) asociadas al ecosistema

de manglar en Cuba. RB= Residente bimodal, RP= Residente permanente, RI= Residente invernal,

T=

T

ranseúnte,

Ac=

Durante el período de octubre hasta abril considerado el de mayor incidencia de las aves migratorias en el Archipiélago Cubano, las comunidades de aves asociadas al manglar muestran su máxima expresión en representación de especies y abundancia de individuos destacándose los meses de octubre, noviembre y marzo con los valores más significativos. Los altos valores de abundancia que se registran en octubre y noviembre en relación con el resto de los meses de migración y residencia están determinados por el constante tránsito de miles de aves (transeúntes y residentes invernales), las que arriban al manglar durante este período en busca de descanso y alimentos.

En estos meses en que la migración revela ser más intensa, los manglares soportan la presencia de un considerable número de aves al incidir en ellos de forma simultánea gran cantidad de especies migratorias y residentes permanentes, tanto acuáticas (66) como terrestres (69), que pone de manifiesto los elevados niveles de conservación y capacidad de carga de estos ecosistemas.

A diferencia de los períodos de migración y residencia invernal de las aves en Cuba, la ornitofauna asociada a los manglares durante el verano muestra niveles mucho más estables en composición y distribución espacio temporal. Esta situación de estabilidad resulta un hecho estrechamente relacionado con la ausencia de las especies migratorias neárticas y el desarrollo de la etapa reproductiva de muchas otras que residen en el país que nidifican en el manglar, por las condiciones de aislamiento y excelente estado de conservación de este ecosistema.

De los 88 taxones observados en verano en diferentes bosques de manglar, 37 corresponden a especies que se reproducen en ellas, con predominio de las aves acuáticas coloniales correspondientes a los órdenes Ciconiiformes y Pelecaniformes (Tabla 2), lo que demuestra la condición de hábitat crítico de este humedal para la supervivencia de 24,7 % del total de especies que crían en la actualidad en el país.

La alta dependencia y selectividad que muestran algunas especies hacia el manglar, como son: la Señorita de Manglar (Seiurus noveboracensis), el Canario de Manglar (Dendroica petechia) y el Gavilán Batista (Buteogallus gundlachii), constituye un ejemplo clásico que ilustra el riesgo que corren algunas aves ante el deterioro y desaparición de estos importantes humedales. Entre las regiones de manglar de mayor valor para la reproducción y supervivencia de las aves en Cuba se distinguen: la Ciénaga de Birama, la Desembocadura del río Máximo, la cayería norte de las provincias de Matanza, Villa Clara, Ciego de Ávila y Camagüey, las Ciénagas de Zapata y Lanier y el Archipiélago de los Canarreos, entre otros (Denis 2002, Rodríguez et al., 2003).

Entre los valores ornitológicos más notables registrados en los manglares cubanos, figura la presencia de seis especies globalmente amenazadas reconocidas por Birdlife International (2004) y 13 endémicas (Tabla 3).

En general, el número de endémicos registrado en este ecosistema costero representa 48,1 % del total de taxas con esta categoría reportadas para Cuba (Garrido y Kirkconnell 2000, Garrido et al., en prensa), y se destacan Xiphidiopicus, Teretistris y Torreornis como géneros exclusivos del territorio cubano.

Aunque la observación de más de 50 % de las especies amenazadas y endémicas registradas en el manglar (Tabla 3) no resulta un hecho que ocurre con mucha frecuencia, debido a que éstas en su mayoría prefieren otros ecosistemas como el bosque siempreverde, el bosque semideciduo y matorral xeromorfo costero. Los resultados obtenidos demuestran el importante rol del manglar como hábitat alternativo de descanso, refugio y alimentación de muchas aves ante la aparición de fenómenos desfavorables tales como: fuertes vientos, huracanes y déficit temporal de alimentos.

Tabla 2. Relación taxonómica de las especies de aves registradas reproduciéndose en diferentes bosques de mangle en Cuba

Entre las especies amenazadas de mayor significación regional que emplean el manglar como refugio se encuentran: la Yaguasa (Dendrocygna arborea) con bandos entre 5-12 individuos, el Frailecillo Silbador (Charadrius melodus), con 1-2 individuos y la Torcaza Cabeciblanca (Columba leucocephala), ésta última muy abundante durante la época de reproducción en un gran número de territorios costeros del norte y sur del país donde aparece formando grandes colonias (Godínez, 1993).

Resulta importante señalar que más de 60 % de las áreas cubiertas por bosque de mangle en el Archipiélago Cubano están ubicadas dentro de los límites de un gran número de regiones bajo protección pertenecientes al Sistema Nacional de Áreas Protegidas en Cuba (CNAP 2000), con las categorías de Refugios de Fauna, Reservas Florísticas Manejadas, Reservadas Naturales, Parques Nacionales y Reservas Ecológicas, entre otras. Algunas de estas áreas reciben adicional protección internacional al formar parte de los 6 sitios Ramsar nominados recientemente en el país, sobresaliendo con una mayor cobertura territorial de protección sobre el manglar: el Humedal de Buenavista, Gran Humedal del norte de Ciego de Ávila, la desembocadura del río Máximo, la Ciénaga de Zapata y el Delta del Cauto.

Tabla 3. Relación de especies endémicas y amenazadas registradas en el ecosistema de manglar en Cuba. Categorías de amenaza: EN= En Peligro, VU= Vulnerable, NT= Cerca de la amenaza

Esta situación de amplia cobertura de protección de extensas regiones de bosques de mangle en Cuba constituye una estrategia dirigida a la conservación de estos productivos ecosistemas tropicales y en particular un regalo de vida a su avifauna asociada.

Abstract. The presence of 135 species of birds corresponding to 16 orders is reported, 39 families and 91 goods associated to the ecosystems of swamps, of them, 48,1% of the taxas total is endemics. For the colonial aquatic birds the swamps constitute critical habitat for the survival of 24,7 % of the total of species that you/they raise at the present time in the country. Among the registered more remarkable ornithological securities in the Cuban mangroves, it figures the presence of six species globally threatened and 13 endemic.

Referencias

Birdlife International (2000): Threatened birds of the world. Barcelona and Cambridge, UK: Lynx Editions and Birdlife International.

CNAP (2002): Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Cuba. Plan 2003-2008. Escandón Impresores, Sevilla, 222 pp. Denis, D. (2002): «Ecología Reproductiva de siete especies de garzas (Aves: Ardeidae) en la Ciénaga de Biramas,

Cuba» [inédito], tesis presentada en opción al título de Dr. en Ciencias Biológicas, Universidad de La Habana, La Habana, 115 pp.

Garrido, O. H. y A. Kirkconnell (2000): Field Guide of the birds in Cuba. Cornell Univ. Press, Ithaca, New York, 253 pp. Garrido, O. H.; J. W. Wiley y A. Kirkconnell [en prensa]: The genus Icterus (Aves:Icteridae) in the West Indies.

Ornithol. Neotropical.

Godínez, E. (1993): Situación de las poblaciones de Columba leucocephala (Aves: Columbidae) en Cuba entre 1979

y 1987. Editorial Academia, La Habana, 78 pp.

Llanes, A. et al. (2002): Lista de las aves registradas para Cuba. En Aves de Cuba (H. González, ed.), UPC Print. Vaasa, Finlandia, pp. 147-155.

Rodríguez, P. et al. (2003): Distribución y composición de las colonias de nidificación de aves acuáticas en el Archipiélago Sabana-Camagüey. En Memorias del VI Simposio de Botánica.

Reproducción de las aves acuáticas coloniales