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II.2 Reinforcement Learning

II.2.3 Policy Learning

Para la especie R. mangle, las observaciones de las hojas, indicaron un abundante mante- nimiento del follaje durante todo el año, las hojas nuevas aparecieron fundamentalmente en el período de mayor pluviosidad, cuando como tendencia general se produce la mayor caída de hojarasca (Menéndez et al., 2006). En la fase de floración, los botones se observaron con mayor abundancia, desde inicios de junio hasta finales de octubre, en el primer año, y en el segundo año, los picos de botones aparecieron a partir de finales de mayo hasta inicios de octubre (Fig. 2). Las flores estuvieron siempre presentes, con variaciones en los picos o valores de máxima floración; la mayor abundancia de flores ocurrió de enero a mayo en el primer año, luego apareció otro pico en octubre que se mantuvo hasta inicios de mayo del segundo año, con un aumento a partir de finales de octubre, coincidiendo con los períodos de menor pluviosidad; el resto del tiempo las flores observadas fueron de pocas a escasas.

Durante las observaciones se comprobó que los árboles de R. mangle, en la franja colindante con el mar o con copas expuestas al sol tuvieron abundantes flores y frutos, mientras que los árboles que se encuentran a continuación de esta primera línea con copas que quedan bajo el dosel de bosque, no presentaron flores y frutos o éstos fueron escasos, lo que indica una relación con la iluminación como factor limitante. Resultados similares reportó Jiménez (1994) para la especie Avicennia bicolor, en el bosque de mangle de Tivives, en Costa Rica, la cual no presentó actividad reproductiva en los árboles con copas totalmente suprimidas. Estos criterios fueron corroborados en observaciones realizadas en las 4 especies de mangles en un bosque mixto abierto, situado al este de las parcelas de la estación de Majana y aproximadamente a 2 km de distancia. Esta área boscosa se encuentra en recuperación después de haber sido afectada por la tala, y en el momento de las observaciones estaba conformado por individuos arbóreos relativamente jóvenes, con alturas promedio de 4 y 5 m, aunque algunos árboles alcanzaban cerca de los 8 m. Se seleccionaron y marcaron 5 árboles de cada especie y se realizaron observaciones mensuales durante 2 años. Los arbolitos de R. mangle presentaron flores y frutos desde edades tempranas, a pesar de su poca altura, esto indica la posibilidad de esta especie de florecer y fructificar estimulada por la luz, lo que garantiza así su reproducción y propagación. Los resultados obtenidos en las observaciones coinciden con los ya expuestos, correspondientes a los árboles seleccionados en las parcelas permanentes.

Fig. 2. Comportamiento fenológico de las especies arbóreas de mangle en la estación de Majana.

Los frutos estuvieron presentes prácticamente todo el año, los frutos pequeños e inmaduros fueron abundantes desde marzo hasta mediados de junio, en el primer año, y finales de febrero a junio, para el segundo año; los frutos maduros (propágulos) alcanzaron su mayor desarrollo desde finales de junio hasta inicios de octubre, en el primer año, y de finales de junio hasta mediados de septiembre en el segundo año, coincidiendo en ambos años con el período lluvioso, lo que facilita la distribución y dispersión de los propágulos y garantiza el proceso de regeneración natural. En Costa Rica, Rhizophora harrisonii produce propágulos maduros fundamentalmente en los meses de junio y julio, aunque pueden llegar hasta el mes de septiembre (Jiménez, 1994). Los propágulos son de color verde, lenticilados, y con la parte inferior de color pardo, alcanzan más de 30 cm de largo en el manglar con buen desarrollo estructural, en los manglares enanos o achaparrados como en la zona de Cayamas, también en la costa sur de la provincia de La Habana, (Menéndez et al., 2006), el largo promedio de los propágulos fue de 10 cm.

Los períodos de las fenofases observadas para R. mangle, mostraron pequeñas diferencias entre ellas durante los dos años de observaciones, con un desplazamiento de pocas semanas en el inicio de la fenofase entre los años.

En el caso de la especie A. germinans, con follaje abundante todo el año, se encontró que las fases de floración y fructificación presentaron períodos de tiempo definidos en el año. Los botones aparecieron desde finales de diciembre a inicios de mayo en los 2 años de estudios, las flores fueron abundantes desde marzo hasta mediados de junio, en el primer año, y desde finales de marzo hasta principios de octubre, en el segundo año. Las flores se mantienen abiertas aproximadamente durante una semana, resultados semejantes fueron reportados por Pérez Piñeiro (1988).

Los frutos aparecieron desde mayo hasta mediados octubre en el primer año, y desde mayo hasta inicios de noviembre en el segundo año. Los frutos maduros o propágulos se encontraron fundamentalmente entre de junio a agosto, mostrando una estacionalidad relacionada con el período lluvioso,

Al igual que C. erectus, L. racemosa también mostraron períodos definidos en sus fases de floración y fructificación, y mantuvieron su follaje todo el año. Para L. racemosa, los botones aparecieron de abril a inicios de julio, en el primer año, y de finales de febrero hasta mayo en el segundo año; las flores se observaron desde finales de mayo y hasta inicios de noviembre en el primer año, y desde finales de marzo hasta inicios de septiembre en el segundo año. Mientras que los frutos aparecieron desde finales de julio hasta inicios de diciembre en el primer año, y desde finales de junio hasta inicios de noviembre en el segundo año, que coincide con el período lluvioso (Fig. 2). Se observó un desplazamiento en los períodos de fructificación en los 2 años de estudios, sin embargo, el tiempo de fructificación fue prácticamente el mismo.

En el caso de la especie C. erectus, la aparición de los botones se produjo a finales de febrero y hasta inicios de mayo para el primer año, y de mediados de febrero hasta abril en el segundo año (Fig. 2). Las flores se observaron desde mediados de abril y hasta mediados de septiembre para el primer año, y desde finales de abril hasta mediados de octubre en el segundo año; la mayor abundancia de flores se encontró en el período de mayor pluviosidad. Los frutos aparecieron desde julio hasta mediados de noviembre en el primer año y desde finales de julio y hasta inicios de diciembre en el segundo año, en la última etapa de fructificación se pudo apreciar la presencia de frutos secos en algunos árboles. Es de señalar, que fue posible observar en el área de estudio, individuos jóvenes de esta especie con algunas flores durante todo el año prácticamente, aunque no siempre en los mismos árboles.

Comportamiento fenológico de las especies arbóreas de mangles: