La parte analizada da paso a las famosas narraciones de los raptos y finalmente a un capítulo de tono programático, cuya naturaleza ejemplifica dos de los más importantes estilos narrativos de la obra de Heródoto. Ello hace que de nuevo, en pocos capítulos, podamos observar una mixtura de «estilos» que nos recuerda en parte a la variedad platónica, pero con la particularidad de que en este caso el ensamble de los mismos es tan perfecto que resulta difícil tratar de aislar las diferentes variedades.
El primer capítulo se abre con un periodo que inicia un estilo indirecto que abarca hasta el final del mismo, en un empleo narrativo característico de la prosa arcaica:401 recogiendo los conceptos expuestos en el examen del estilo de la prosa arcaica, podemos distinguir un mínimo de cuatro elementos clave402 cuya repetición caracteriza el uso de la «retórica oral» en el relato. Así, en el comienzo mismo del relato se presenta el término Φοίνικας, que será recogido y adjetivado a lo largo del texto hasta un total de diez veces: en primer lugar, se emplea un pronombre que recoge el nombre empleado al comienzo en el siguiente periodo, τούτους γάρ...; sin abandonar la referencia, se utiliza el estilo participial403 para incluir información acerca del desplazamiento de la población (ἀπικοµένους), y su posterior ubicación,
401 A este respecto, Slings, 2002, p. 55, realiza un examen de la narrativa herodotea con el empleo de una terminología innovadora que se sustenta en principios como los de repetición, unión, ampliación, anáfora y otros más que ya fueron utilizados en el estudio de la prosa por los autores antes citados en el examen de la misma. La principal novedad de este trabajo es el querer asumir que la naturaleza de este estilo parte de la lengua oral, entendida como la lengua conversacional, la parole de Saussure. Pero parece imposible que tengamos que entender así la literatura oral, dado que ello supondría colocar a Heródoto a improvisar una conferencia grabada −en este caso escrita− al vuelo.
402
Cf. Long, 1987, p. 40 y ss., para un análisis de la narración con este enfoque, si bien el autor se centra únicamente en términos con la misma raíz, lo que es, a nuestro entender, un fallo, debido a la defensa de unas connotaciones mágicas en los términos, cf. p. 12 y ss., lo que deja fuera del análisis los pronombres. Esto supone, dentro del esquema antes ofrecido para el análisis de la prosa arcaica, un error de comprensión incompatible incluso con propuestas de análisis como las de Fränkel o Norden.
403
Participios que pueden dar lugar a grupos coordinados de expresión acumulada, cf. Lamberts, 1970, p. 36 y ss.
con un empleo que da cuenta de en qué modo tiene cabida la subordinación en la «retórica oral», οἰκήσαντας τοῦτον τὸν χῶρον τὸν καὶ νῦν οἰκέουσι..., donde la semántica del participio es recogida por el verbo del periodo subordinado relativo, hecho muy frecuente incluso en Tucídides,404 de modo que la mayor extensión del periodo se supera en lo relativo a la cohesión del texto por medio de una referencia semántica.
El siguiente periodo se abre de nuevo con un participio referido al primer sustantivo indicado, ἀπαγινέοντας, que rige a su vez un sustantivo que será el segundo elemento clave del texto, φορτία. Por su parte, el verbo principal, un infinitivo dependiente del primer verbo, rige el complemento que da entrada al tercer elemento clave, ἐς Ἄργος. La referencia a Argos da lugar a la aparición de un pequeño inciso en la narración, cuyo único periodo está perfectamente unido al anterior por medio de la repetición ilativa, tan característica del estilo narrativo de Heródoto,405 ἐς Ἄργος. τὸ δὲ Ἄργος…, y que se presenta en menor medida en Tucídides.406 El último periodo de la primera parte de la primera narración termina con una suerte de Ringkomposition, dada la repetición del participio ἀπικοµένους, del término clave, Φοίνικας, y del segundo y tercer término –Ἄργος407 y φόρτον–, lo que cierra la estructura del texto con todas las digresiones e informaciones proporcionadas poco a poco, con esa lentitud de que hablaba Aristóteles, pero que permite, como insistimos, la supervivencia oral de textos de este tipo.
La ruptura de esta narración en dos partes viene confirmada por el comienzo del siguiente periodo, en el que la construcción adjetival participial se rompe por el empleo del segundo periodo subordinado de la narración, que de nuevo es conectado semánticamente con el anterior texto, refiriendo ἀπίκοντο al ἀπικοµένους del periodo anterior, en un uso que Müller, con buen juicio, considera como característico de Heródoto.408 Esa
404 Cf. Müller, 1980, p. 89 y ss. con tabla 16, cuyos datos son contundentes en cuanto a los porcentajes respecto a otro tipo de subordinadas, para lo que hay que recordar la especial capacidad de cohesión de este tipo de oraciones.
405
Cf. Müller, 1980, p. 51 y ss.
406 Cf. Müller, 1980, p. 70 y ss., con tabla 10. 407
Cf. Johnson, 1994, p. 252, para la naturaleza oral del empleo de la repetición de este término.
408
Cf. Müller, 1980, p. 29. Nótese que el caso presente rompe la regla de que la frase principal es por lo general breve, habida cuenta de que incluso la estructura se encuentra desarrollada en sintagma adverbial más oración relativa, en un uso ya visto de desarrollo
variación se ve completada por el empleo de un participio absoluto en el que se presentan dos pronombres que hacen referencia a Φοίνικας (σφι) y φορτία (πάντων), sin que todavía se haya presentado la oración principal. Esto se debe a que esta se reserva para la presentación del último término clave, que además es doble, γυναῖκας y θυγατέρα.
Α continuación aparece un pequeño inciso, en el que se encuentra un pronombre referido a θυγατέρα, οἱ, y una vuelta momentánea al estilo inicial, con κατὰ τὠυτὸ τὸ καὶ Ἕλληνες λέγουσι, un pasaje en el que el narrador se hace presente, por lo que es ajeno al desarrollo del texto.
El siguiente periodo se abre con ταύτας, referido a γυναῖκας, al tiempo que aparece de nuevo el segundo término clave, φορτίων, que presenta un periodo subordinado que acoge, en la línea de lo que venimos defendiendo, un pronombre, σφι, que hace referencia al cuarto término clave, γυναῖκας. La siguiente oración comienza con la repetición del primer término clave ya muy lejano, Φοίνικας, y termina con un pronombre que recoge el cuarto término, αὐτάς. El penúltimo período se inicia con la repetición ilativa ya vista, ... αὐτάς. τὰς… τῶν γυναικῶν, en tanto que el último periodo se cierra con dos adjetivaciones participiales, ἐσβαλοµένους y ἀποπλέοντας, con lo que queda concluida la narración.
Este rápido análisis nos ha demostrado la perfecta obra literaria que es esta pequeña narración, cuya configuración oral es aplastante: la sistematización de los empleos de tan solo cuatro términos clave permite la configuración del texto y hace, por otra parte, que la demora en el progreso del mismo sea muy grande, según vimos. Así, todo ello puede resumirse del siguiente modo: Primera parte 1) Φοίνικας. 1 2) Excurso: Τούτους… ἀπικοµένους… οἰκήσαντας [1 1 1] 3) ἀπαγινέοντας… φορτία… Ἄργος. 1 2 3 4) Excurso: Ἄργος [3] 5) ἀπικοµένους… τούς Φοίνικας… Ἄργος… φόρτον. 1 1 3 2
semántico que Norden, 1956, p. 168 y ss., definía como «Relativstil». Cf. Además Johnson, 1994, p. 253.
Segunda parte: 1) ἀπίκοντο… σφι… πάντων… γυναῖκας καὶ θυγατέρα(1) 1 2 4 2) Ταύτας… φορτίων… σφι 4 2 4 3) Τοὺς Φοινίκας… αὐτας. 1 4 4) Τὰς… τὼν γυναικῶν… Ἰοῦν. 4 5) ἐσβαλοµένους… ἀποπλέοντας 1 1
Tras una pequeña transición, que después analizaremos, aparece un nuevo λόγος de mayor brevedad, respecto al cual el propio Heródoto expresa la dificultad que supone la escasez de las fuentes. En solo un punto del capítulo 2 tenemos de nuevo tres elementos clave, dada la desaparición de la justificación comercial que daba cuenta del motivo de ese primer viaje. Así, en lugar de los fenicios, aparecen Ἑλλήνων τινάς, en tanto que Argos es sustituida por Tiro, τῆς Φοινίκης ἐς Τύρον, que es precisamente un complemento de un participio, προσσχόντας, dependiente del primer término clave, en tanto que el verbo principal, un infinitivo propio de un estilo indirecto, rige el tercer término clave, τὴν θυγατέρα Εὐρώπην, todo ello en una sola frase.
Tras otra frase, que de nuevo dejaremos para el final, comienza el primer λόγος de la segunda parte, de mayor complejidad que el anterior. Se inicia otra vez con el primer término clave, Ἕλληνας, repetido al comienzo del segundo periodo por medio del participio καταπλώσαντας, que a su vez introduce el segundo término clave, Κολχίδα, en esta ocasión doble, como vimos en el primer λόγος con el caso de las mujeres e Ino. Tras la introducción de la enumeración que contiene el término clave, y dada la extensión de la misma, se introduce un elemento que recoge la narración, ἐντεῦθεν, con la aparición acto seguido de otro participio dependiente del primer término, διαπρηξαµένους, que lleva a su vez un complemento, τἄλλα, que implica el cuarto término paralelo a φόρτον, con un periodo relativo dependiente. Finalmente, esta parte concluye con el tercer término, θυγατέρα, que lleva aparejado el sustantivo βασιλέος, doblete del segundo término clave, dependiente todo ello de ἁρπάσαι, con lo que se cierra la primera parte.
La segunda parte, al igual que en el primer λόγος, se abre con la repetición de los elementos clave de la parte anterior, Κόλχων βασιλέα, τὴν Ἕλλάδα, θυγατέρα y el concepto de ἁρπαγῆς y con un participio, uso
habitual en Heródoto para iniciar una frase.409 El segundo periodo comienza con τούς, en tanto que la oración subordinada se presenta con ἐκεῖνοι, referido a Κόλχων, mientras que σφι se refiere a Ἕλληνας, y reaparece ἁρπαγῆς, cerrándose la narración con una frase conclusiva. Con todo ello, el esquema es: Primera parte 1) Ἕλληνας 1 2) καταπλώσαντας… (Κολχίδα…) → ἐντεῦθεν… διαπρηξαµένους (τἄλλα) βασιλέος… θυγατέρα 1 2a 1 3 2b 4 Segunda parte 1) Κόλχων βασιλέα… τὴν Ἕλλάδα… θυγατέρα… 2 1 3 4 2) τοὺς… ἐκεῖνοι… σφι… 1 2 1
Si bien la estructura parece algo más compleja que en el caso anterior, ello se debe únicamente a que la narración se concentra en una menor extensión, dado que la estructuración es semejante.
El último λόγος se refiere ya a la generación de la guerra de Troya, siendo precisamente el primer elemento clave Ἀλέξανδρον, del cual depende un participio que rige un elemento transversal en la conformación del texto, en tanto que ἐκ τῆς Ἑλλάδος se presenta semánticamente como el segundo elemento clave, mientras que γυναῖκα introduce, según lo esperado, el tercero, seguido de ἐπιστάµενον que introduce un elemento de importancia no solo estilística, en tanto que toda esta primera parte se cierra con ἐκείνους, segundo elemento.
De nuevo la segunda parte se inicia con un participio absoluto, reconocido como uno de los usos más habituales de Heródoto para iniciar una nueva parte de la narración,410 ἁρπάσαντος αὐτοῦ, referido al primer elemento, y que rige Ἑλένην, el tercero. El periodo principal se abre con τοῖσι Ἕλλησι, del que depende semánticamente πέµψαντας, en tanto que el verbo principal rige Ἑλένην. El último periodo, que podríamos considerar una nueva parte, comienza con τούς, referido a Ἀλέξανδρον en el modo que hemos visto en otros casos, mientras que de nuevo con un participio absoluto
409
Cf. Müller, 1980, p. 28 y ss. 410
se introduce la referencia a los griegos, al tiempo que ese participio introduce un ταῦτα que recoge todo lo antes narrado.411 Por su parte, σφι se refiere de nuevo a Ἀλέξανδρον, y los participios introducidos por ὡς dependen de σφι, en tanto que el dependiente de la oración de infinitivo se refiere a los griegos.
Primera parte 1) Ἀλέξανδρον… ἐκ τῆς Ἑλλάδος… γυναῖκα… ἐπιστάµενο 1 2 3 1 2) ἐκείνους 1 Segunda parte 1) αὐτοῦ… Ἑλένην… τοῖσι Ἕλλησι… πέµψαντας… Ἑλένην 1 3 2 2 3 2) τοὺς… προϊσχοµένων… σφι… δόντες... ἐκδόντες... σφι 1 2 1 2 2 1
Junto a esta estructuración interna de cada pasaje, a lo largo de los tres últimos λόγοι hallamos una serie de elementos de carácter transversal que unifican las diferentes narraciones. Elementos como µετὰ δὲ ταῦτα introducen las tres narraciones últimas, mientras que la repetición en la tercera narración de la figura de Ío nos retrotrae a la primera. Algo parecido ocurre con la aparición de referencias a Medea en la última. Más importante es la repetición de dos palabras clave412 que unifican la totalidad de la narrativa, δίκη413 y ἁρπαγή, los dos constituyentes de la διαφορή.
El capítulo 4 supone un cambio total de estilo: la funcionalidad de la narrativa oral con sus elementos clave repetidos, cuya finalidad de cohesión del texto hemos analizado, deja paso, todavía en estilo indirecto, a una prosa de una complejidad mayor que la del anterior, lo que hace imposible su asignación a un contexto puramente oral. La desaparición de la repetición ilativa414 de elementos clave permite las construcciones paralelas en las que, precisamente, se elimina aquello que por repetido es sobrante, como en el caso de I 4, 2, en que tenemos una parte, νοµίζειν ἔργον εἶναι, que se sobrentiende en los tres periodos τὸ µέν, τὸ δέ, τὸ δέ, en los que se
411 Cf. Müller, 1980, p. 37. Nótese el participio siguiente ἐπιστάµενον, sin nexo alguno. 412
Cf. Long, 1987, p. 41 y ss. 413 Cf. ya Fehling, 1969, p. 255. 414
No creemos que la repetición presente en ἁρπασθεισέων... ἀρπασθεισέων, señalada por Fehling, 1969, p. 130, se encuentre en un contexto de igual simplicidad que en otros casos, pero interesa ver cómo Heródoto se vale de recursos tradicionales en contextos nuevos.
vislumbran paralelismos y reminiscencias semánticas, pero de una manera muy leve si lo comparamos con los tres relatos anteriores. En el siguiente punto, I 4, 3, justamente en una estructura µέν-δέ observamos de nuevo la falta de esos elementos, y la ruptura de la ilación entre periodos con la consiguiente falta de cohesión en ellos.
El capítulo 5 se abre con una fórmula estructural que aparece por tres veces y que después veremos, en tanto que en I 5, 2 encontramos una breve narración paralela al λόγος inicial cuya conformación es por completo ajena a las estructuras ilativas antes examinadas: falta el sujeto de ἐµίσγετο, del que dependen semánticamente los participios del siguiente verbo, principales y subordinados –compárese la aparición sistemática del elemento clave desde el principio en los anteriores casos–, y hemos de remontarnos tres líneas atrás para ver el referente Ἰοῦς, de modo que observamos una ligera desviación del uso tan riguroso de esos recursos en los anteriores relatos, aunque se puedan observar repeticiones como αὐτήν... αὐτήν. Hay, en definitiva, un rasgo que hace esta pequeña narración muy diferente a las anteriores: frente al mantenimiento escrupuloso del estilo indirecto en los λόγοι, en este caso la introducción de una oración dentro de ese estilo indirecto con ὡς es la causa de dicha ruptura, y ese empleo irregular se debe a la introducción, muy sutil, del juicio del autor. El empleo de esa modalidad de estilo indirecto por parte de Heródoto frente a los usos regulares permite al autor introducir su juicio, al igual que ocurría en el desarrollo del capítulo 4 con todas las reflexiones de los persas acerca de las tradiciones antes expuestas.
Todo ello responde a la mayor complejidad de aquellos pasajes, no excesivos pero quizá más abundantes de lo que parece a primera vista, en los que Heródoto muestra su opinión o juicio, o, simplemente, en los que no se atiene a los mecanismos narrativos ο descriptivos tradicionales,415 cuya propensión a una mayor complicación de la expresión416 responde a un escenario no oral en el sentido estricto en el que venimos empleando el
415
Cf. para estos últimos Müller, 1980, p. 83 y ss.; Fränkel, 1960b, p. 51 y ss.; en p. 52 afirma: «Das technische Problem dieses Stiles lag in der Auswahl, Anordung und Verbindung der vielen einzelnen Wirklichkeitsstäubchen». Lo que de nuevo nos pone sobre aviso de la necesidad de tener siempre presente el problema de la cohesión para la conservación del texto. Long, 1987, p. 45, no advierte este cambio de estilo precisamente por reducir su análisis a la repetición de palabras con la misma raíz, lo que no es raro en textos no orales.
416
término.417 La dualidad de recursos orales y ajenos a esta esfera es la que da lugar a la articulación general de la obra por medio de clavijas estructurales o la tradicional Ringkomposition, propia de la más pura tradición oral418, no asimilables a un solo estilo,419 como indicaba Immerwahr,420 y que se combinan con pasajes a nivel de fraseología que no responden a esa estricta retórica oral y que, una vez más, hacen difícil que la obra se pudiese presentar en un escenario puramente oral. Müller decía a este respecto:
«Verschiedene stilistische Eigenheiten resurtieren zum Teil auch daraus, dass Herodot nich nur für Leser, sondern auch für Hörer geschrieben hat».421 Esta afirmación en su dualidad expresa la clave no solo de la obra sino también del momento cultural, y sintetiza bien los resultados que se derivan de los datos observados. Y es que, si tenemos presente que la constitución de un texto puramente oral requería de manera continua esos recursos observados en los λόγοι, parece difícil determinar como contexto de la obra herodotea uno oral, y, a nuestro entender, es esta la única vía segura para determinar la naturaleza del contexto de la obra.422
La muy criticada propuesta de Nagy423 acerca de la consideración de la labor herodotea como la de un λόγιος a partir de los paralelos homéricos, tanto en forma como en pensamiento, es errada en sus conclusiones pero no en su planteamiento. Heródoto se situa al final de una tradición poética oral, como creemos haber demostrado, y también de una larga tradición oral en prosa. Son los λόγιοι los representantes de este modo de literatura oral para nosotros perdida, como indica en parte Nagy,424 pero Heródoto no es uno de ellos. Esto se debe a la distancia formal que existe entre el necesario rigor en
417 Fundamentales son las indicaciones a este respecto de Vignolo Munson, 2001a, p. 17 y passim.
418
Cf. Fränkel, 1960b, p. 71; Beck, 1971, p. 4 y ss.; van Groningen, 1958, p. 51 y ss. 419
Cf. Beck, 1971, p. 6.
420 Cf. Immerwahr, 1966, p. 15, hablaba de dos niveles de estructuración, uno superior y otro inferior más complejo, en el que precisamente hemos de situar los aspectos que indicamos.
421
Cf. Müller, 1980, p. 107. 422
Recientemente Scott, 2005, p. 4, afirmaba que «We do not know if the work was published in parts or as a whole, orally or in writing, either in his lifetime or alter his death».
423 Cf. Nagy, 1987, p. 175 y ss. Cf. crítica de Lang, 1987, p. 203 y ss. Destructiva en exceso es la puesta en cuarentena del propio empleo del término por parte de Fehling, 1989, pp. 8 y, especialmente, 52.
424
Cf. Nagy, 1987, p. 181. La idea de que el paralelo entre el aedo y el λόγιος es el ser guardianes de la fama es simplemente cerrar el espectro arbitrariamente; ambos son garantes, a nuestro entender, de la enciclopedia tradicional. Cf. también Murray, 2001, p. 34.
la aplicación de los recursos orales que ha de tener presente un λόγιος y la labor de Heródoto, que juega con esos recursos y los concentra en las narraciones de las pequeñas novelas y cuentos que aparecen a lo largo de la obra y que, no hemos de olvidar, tienen un origen popular, lo que las convierten seguramente en fiel reflejo de la obra perdida de los prosistas orales de la Grecia arcaica. Pero el hecho mismo de que estas narraciones supongan elementos fácilmente aislables dentro de la obra es la mejor señal de que Heródoto se encuentra un paso más allá de los λόγιοι y de sus narraciones, que inserta dentro de su obra como elementos con entidad propia y diferenciada del total de su creación historiográfica.
Sostenía Ong425 que fue necesario el surgimiento de la escritura y la transición de las etapas orales a las escritas para la aparición de la historiografía, y, en general, de las ciencias. A partir de lo expuesto en cuanto al empleo de la «retórica oral» en los λόγοι, y habida cuenta de la desaparición de los recursos propios de la misma de los juicios del autor sobre lo que nos cuenta, podría parecer que es así, pero, a nuestro entender, ello solo quiere decir que esos juicios eran incompatibles con una transmisión literaria que permitiese su supervivencia más allá de una generación. La eclosión producida en la época dorada de Jonia está claro que se relaciona con la escritura, y ello a su vez significa que, antes de la aparición de la escritura, la distribución y supervivencia de esos juicios era un fenómeno muy limitado, inexistente si hablamos de literatura al modo herodoteo o de los jonios.