CHAPTER 3: ARTIFICIAL INTELLIGENCE AND SOFT COMPUTING
3.2 Fuzzy systems
3.2.3 Fuzzy inference systems
Las experiencias de escolarización relatadas por quienes eran niños y niñas durante los primeros años de la ocupación, como los hijos de personas detenidas o desaparecidas, estu-
vieron tamizadas por la conciencia de la diferencia y la dificultad de hablar de sus propias
experiencias o expresarse. Actividades aparentemente inocentes como relatar los trabajos o la situación de los padres podían fácilmente convertirse en un problema para ellos.
Cuando me matriculé en clase por primera vez, el profesor preguntaba a los niños del aula por su padre: quién era su padre y dónde estaba. Yo usé una expresión en
árabe que quiere decir que ha ido al Este. Esta expresión significaba que había
ido al POLISARIO. Pero en el dialecto marroquí “serrek” quiere decir “rompe”. Cuando salí del aula le pregunté a mi madre sobre el paradero de mi padre. Ella me dijo que los marroquíes lo habían detenido y que no sabía realmente dónde estaba. Salah Hamoudi Mohamed Lehbib Biri.
En otros casos, la lucha por los símbolos y la afirmación de la identidad saharaui fueron
causas de detención de niños y niñas.
Mi hermano se llama Mohamed Salem Kmack con el apodo de Chano. En el mo- mento de su secuestro yo no había nacido aún, pero después él me lo contó. Él
era uno de los alumnos que estudiaba cuando todavía España estaba allí, en el colegio La Paz. Los marroquíes dejaron esa escuela y cuando llegaron a ese co- legio llevaron el retrato de Hassan II y los niños descolgaron la foto del rey y le quitaron los ojos en la foto. Por eso fueron detenidos. Era un gran grupo, estaba mi hermano y un niño llamado Mouhemidou y varios más. Larosi Abdalahe Salec. Las descripciones sobre malos tratos, discriminación, e incluso golpizas muestran el condi- cionamiento político del sistema educativo como parte de los mecanismos de colonización
en el contexto de la dictadura de Hassan II. Las respuestas a problemas menores o conflictos
por otra parte habituales en la escuela, estaban en este caso mediatizados por los estereoti- pos políticos o la consideración de traidores a los niños y niñas que expresaban desacuerdos o su propia identidad, conllevando frecuentes formas de violencia contra ellos.
En 1978, en muchas ocasiones se nos trataba como traidores, o hijos de traidores. Si protestábamos o nos defendíamos el castigo era cruel e inmediato: se practica- ba la falanga, consistente en golpear la planta de los pies con látigos ó cuerdas mojadas. En varias ocasiones, he sido víctima de esta práctica por haber contes- tado a un insulto o a una humillación. Ali Oumar Bouzaid.
Además, la relación de la escuela con los aparatos de seguridad marroquíes ha sido de- nunciada en muy diferentes épocas, hasta prácticamente la actualidad. En algunos casos esta relación era directa, como parte del contexto de militarización de la vida cotidiana.
En otros, las amenazas de llamar a la policía frente a conflictos en la escuela o el miedo
a la denuncia a las autoridades era parte del comportamiento de profesores marroquíes respecto de alumnos saharauis. La frecuencia de dichas expresiones en numerosos tes- timonios no puede atribuirse a la actuación de uno o dos maestros, ya que ha afectado a numerosos niños en diferentes centros y épocas.
Nos enseñaban cosas sobre Marruecos y nos provocaban el miedo diciendo que iba a venir la policía. Aquel miedo estaba siempre en nuestras mentes. Con el tiempo nos dimos cuenta de lo que pasaba y empezaba el sentimiento de ser sa- haraui y el sentimiento nacional, y nos agrupábamos muchos niños con el mismo sentimiento… a través de escuchar lo que la gente mayor decía y leer lo poco que había sobre el asunto. Said Salma Abdalahi.
Un problema particularmente frecuente como fuente de conflictos, violencia y discrimi- nación contra la población infantil saharaui en la escuela tiene que ver con la criminali- zación de sus formas de expresión de la identidad. La resistencia a participar en acciones simbólicas del régimen o de exaltación nacional, por otra parte normal en niños y niñas que provienen de una comunidad represaliada políticamente por el régimen, fueron desde el inicio sistemáticamente reprimidas, y han tenido consecuencias tanto sobre la segu- ridad de los niños y niñas, como sobre su currículum y posibilidades de escolarización. La escuela se convirtió así en un medio para generar presión sobre la identidad saharaui, tratando de evitar su expresión en las nuevas generaciones.
Allí nos golpeaban y nos obligaban a izar la bandera marroquí. Yo siempre me negaba diciendo que esa no era nuestra bandera. Es así como ya no me dejaron entrar a la escuela. Así que cambié de escuela dos veces, pero siempre ocurría lo mismo. Es por ello que abandoné la escuela. Estuve así hasta 1988 cuando vi a mi mamá en un sueño y entonces decidí salir a las afueras hasta la salida en 1991. Cheij Dah.
Estas actitudes represivas en la escuela han conllevado un aumento del temor y del recha- zo en muchos niños saharauis a la escolarización, o sus respuestas de oposición mediante la participación en actividades de protesta como escribir lemas en las paredes y otras formas de expresión colectiva.
Desde pequeños supimos que Marruecos ha ocupado ilegalmente nuestro país. En el colegio los profesores nos discriminaban y nos separaban de los marroquíes y nos decían “los saharauis sois del POLISARIO” y nos obligaban a izar la ban- dera marroquí. A consecuencia de estas conductas, supimos que Marruecos es el país ocupante y que no tenemos futuro en un Sáhara ocupado. Esa es una de las razones por las que empezó nuestra lucha, empezando por escribir los lemas revolucionarios en las paredes, ondear las banderas saharauis en las farolas, etc. N’dour El Houssine.
Muchos niños y niñas en edad escolar, hijos de personas desaparecidas, se vieron muy afectados en el rendimiento escolar, debido al trato en la escuela o la afectación psicológi- ca como consecuencia de la pérdida de sus madres o padres. Las experiencias de violencia en la escuela suponen una especie de continuidad de la represión vivida por sus padres.
Yo fui a la escuela en Tan Tan, de 1976 a 1982. De 1982 a 1987 estuve en un cole- gio en El Aaiún, era en la época de plomo, las personas no podían hablar, había muchos desaparecidos, no se sabía si estaban vivos o muertos. No había defenso- res de derechos humanos, no había organizaciones. Solo había miedo. Ante esto ¿Qué puedes hacer? Solamente, intentas mantenerte lejos de los problemas que pueden hacerte desaparecer. Hassena Duihi.
En lugar de contar con mecanismos de integración de niños y niñas víctimas de violacio- nes graves de derechos humanos, estos sufrieron a su vez nuevas formas de violencia y exclusión, como parte de una dinámica de violencia más colectiva.
Nunca se me ha olvidado, lo tengo grabado en mi memoria. Cuando la detuvie- ron yo me desperté y la seguí hasta la puerta de abajo, llorando. Al día siguiente para que me olvidara me llevaron con mi tía, pero cuando llegué a la casa de mi tía tampoco la encontré ahí. Me llevaron a las afueras de la ciudad para olvidar. Cuando volví me encontré que mi hermana había fallecido. Es así como me con- vencieron para entrar a la escuela, pero también allí como saharauis sufrimos la discriminación y entonces era como una cárcel estar en la escuela. Cheij Dah.
Desde que era niño he sabido que estábamos bajo la ocupación, en casa escucha- mos la radio nacional saharaui y hemos sabido que había una guerra, que hay una cultura contraria a la cultura que hemos estudiado en las escuelas marroquíes, donde quieren convertir nuestras mentes desde el Sáhara Occidental a Marruecos. Cambian la primera lengua que hemos hablado que fue el español. Hemos estudia- do el francés en la escuela marroquí y también el himno marroquí, cada día en la entrada a la escuela nos sentábamos media hora frente a la bandera marroquí y te- níamos que cantar el himno. Cuando uno de nosotros no se sabía el himno marroquí lo golpeaban en la escuela a pesar de que éramos niños. Nos pegaban para que así la próxima vez que llegases te lo supieras. Desde los seis o siete años hasta los doce años en la escuela primaria aquí, en El Aaiún. Sidi Mohamed Balla.
Todos estos problemas no solo se dieron en los veinticuatro años del régimen de Hassan II ocupando el Sáhara, sino que, en parte, han seguido dándose posteriormente. Los padres y madres de hoy en día, que sufrieron como niños dichos comportamientos racistas y violentos en la escuela, han seguido viendo como sus hijos continúan sufriendo discrimi- nación y maltrato en las escuelas públicas.
Jamás mis hijos han pasado por una escuela pública. Los niños saharauis que co- nozco que van a la escuela pública tienen muchos problemas. Hay policías en las escuelas que golpean a los chicos, también tienen problemas con los profesores
marroquíes. Después de 2005 hay muchos jóvenes saharauis que han dejado la
escuela debido a la presión, porque son golpeados. En la calle, cuando salen de la escuela para ir a sus casas, la policía va detrás de ellos. En las manifestaciones de El Aaiún los jóvenes participan con slogans que aluden a la autodeterminación y con banderas del Frente POLISARIO. Hassena Duihi.
Después, cuando hemos llegado a la escuela secundaria, los marroquíes nos hacían estudiar una historia falsa de Marruecos y quitaron todo lo que ha ocurrido aquí en el Sáhara, diciendo que el Sáhara es marroquí desde siglos como Mauritania y Argelia son todos marroquí, solo hay una gran colonización que separa nuestro país y tal y tal y tal...Y cuando alguno de ellos te escucha cantar una canción o hablar de una manera que los marroquíes no entienden, nos cogen y nos hacen investigacio- nes, ¿de qué habéis hablado? No quieren saber lo que ocurre a su alrededor, sólo quieren que estudies, que digas que eres marroquí... Sidi Mohamed Balla.
En 2006/07 me expulsaron del colegio público. Era el colegio Alal Ben Abdal-la.
Enfrente del colegio siempre estaban estacionados vehículos policiales y yo les ti- raba piedras. Se quejaban al director del colegio y este me dijo que tomaría repre- salias contra mí si alguna vez me encontraba en posesión de la bandera del Frente POLISARIO. En una de esas quejas, al presentarme en la dirección, me registró en- contrándose con una bandera, e inmediatamente tramitó mi expulsión pero no como
tal sino como traslado a otro colegio privado. Me dieron un certificado escolar y la
petición de traslado. No cita el motivo del traslado para que no tuviera problemas en mi próximo destino escolar, eso fue lo que les dijo a mis padres. Daha El Huseini.
Sin embargo, en otros centros educativos esos problemas no se dan, debido a la mayor
flexibilidad, el mayor respeto por la diferencia o los propios intereses privados que tratan
de mantenerse lejos de lo que consideran político.
Después de 2005, una vez mi hijo no quería cantar el himno en la escuela privada.
La profesora le preguntó por qué no cantaba el himno. Él contestó que porque ese himno era marroquí y él era saharaui. La profesora preguntó si tenía un himno y si se lo sabía, y comenzó a cantarlo. En este caso ni la profesora ni la dirección me dijo nada, solo lo sé por mi hijo. Por eso digo que la dirección de las escuelas pri- vadas no quiere hablar de esto, no quieren problemas en la escuela. Hassena Duihi. Denuncia por agresión por agentes de seguridad y expulsión de la escuela Fatma Abunini
A la atención del señor Procurador del rey ante el Tribunal de Primera Instancia en El Aaiún.
ASUNTO: DENUNCIA URGENTE
Tengo el honor de presentar ante Vd. esta denuncia esperando de Vd. justicia; proce- do a relatar los hechos:
Los denunciados, arriba mencionados, procedieron la noche del 7-5-2011 a la de- tención de mi hijo menor de edad Abdati Aulad Ali, cuando éste último salía de sus clases de refuerzo, y le propinaron una paliza con patadas, aplastamientos con sus botas… en plena calle, hasta que perdió el conocimiento. Lo dejaron allí tirado, su- bieron en su coche y abandonaron el lugar.
Tenga en cuenta que, a causa de la tortura, mi hijo pasó una larga temporada en cama sufriendo los dolores de las lesiones causadas y ya no puede ir a la escuela sin la ayuda de muletas.
DENUNCIO enérgicamente este comportamiento ilegal y solicito a Vd. la apertura de una investigación a través de una institución independiente y que tome las me- didas legales contra los denunciados arriba mencionados, y garantice mi derecho a perseguirles judicialmente así como responsabilizarles de cualquier daño que pueda padecer mi hijo en el futuro.
OBSERVACION: En el dorso de la carta hay un recibo de una institución llamada
Mediador que certifica que la señora Abunini, Fatma, presentó la denuncia contra la
decisión del instituto de despedir a su hijo del 3er grado del Instituto a pesar de tener una nota media de 10,25/20.
Madre del niño menor de edad Aulad Ali Abdati. Esta denuncia fue registrada el 20 de julio del 2011 bajo el número 000697.