GENERAL INFORMATION
GENERAL INFORMATION ABOUT THE APPEAL PROCESSES
Esta disciplina, estimada como una rama de Psicología aplicada, o bien de la Psicología diferencial, constituye el instrumento más eficaz de la Antropología criminal y se ocupa, como su nombre lo indica, de estudiar la psíque del hombre delincuente, determinando los desarrollos o procesos de índole psicológica verificados en su mente. LAVASTINE Y STANCIÚ destacan que la Psicología moderna ya no se ocupa, como antiguamente, de examinar cualidades aisladas, sino conjuntos de rasgos (llamados perfiles psicológicos), pues tal noción da a las partes su orientación y
sentido.44 No debe, sin embargo, confundirse esta disciplina con la
Psiquiatría o Medicina mental, la cual estudia la mente desde un punto de vista patológico.
43 Tratado de Derecho Penal, I, pp. 139-140, 4a edición, Losada, Buenos Aires.
44 Ibídem, p. 23. Para Hilda MARCHIORI el delincuente es un individuo enfermo. Expresa que el hombre no roba o mata porque nació ladrón o criminal, sino que al “igual que el enfermo mental realiza sus conductas como una proyección de su enfermedad (...) los impulsos antisociales presentes en la fantasía del individuo normal son realizados activamente por el delincuente”. A su criterio, la conducta delictiva del sujeto es n síntoma de enfermedad y por ello es estudio de aquélla de be hacerse en función de la personalidad y del inseparable contexto social en que se produce “ya que el individuo normal son realizados activamente por el delincuente” A su criterio, la conducta delictiva del sujeto es un síntoma de enfermedad y por ello el estudio de aquélla debe hacerse en función de personalidad y del inseparable contexto social en que se produce “ya que el individuo se adapta al mundo a través de sus conductas y... la significación y la intencionalidad de las mismas constituyen un todo organizado que se dirige a un fin”, siendo la conducta delictiva expresión de la alteración psicológica del autor. “Sabemos –dice– que a nivel psicológico toda conducta se halla sobredeterminada, es decir, que tiene una policausalidad muy compleja, que deriva de distintos contextos o múltiples relaciones. Sin embargo –continúa–, podemos afirmar que la conducta delictiva está motivada especialmente por las innumerables frustraciones a sus necesidades internas o externas que debió soportal el individuo, tales como la carencia real de afecto”. Con el estudio de la personalidad del delincuente, dice la autora citada, se quiere llegar al psicodiagnóstico del sujeto, así como prever un pronóstico y considerar el tratamiento más idóneo para su readaptación, mediante una labor terapéutica integral. “En esta tarea la psicología permite conocer los aspectos de la personalidad de cada uno de los delincuentes que son esenciales para diferenciar un caso de otro y para reconstruir la génesis y la dinámica del fenómeno criminal particular”. Psicología Criminal, pp. 2 a 5, cuarta edición, Porrúa. México, 1980.
A José ALMARÁZ HARRIS le parece lógica la pretendida aplicación al campo penal de la psicología inductiva, pero ve en la psicología criminal
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una colección de casos interesantes y causas célebres “sin nada de importancia psicológica”, considerando que la obsesión antropológica o patológica “hacía innecesaria otra explicación del delito”, y al citar a P. DESPINE, a quien considera el primero que inicia las investigaciones de índole psicológico, destaca que éste concluye que el delincuente no es un enfermo sino un anormal desde el punto de vista ético y que por ello en él las penas no tienen influencia, requiriéndose educarlo o encerrarlo para la seguridad. A continuación hace notar que ninguna de las obras de ASCHAFFENBURG, de POLLITZ y de otros destacados investigadores “han aportado la menor prueba que justifique una Psicología especial del delincuente”, siendo del todo injustificado que se hable de Psicología Criminal; que si bien otros estudios, realizados tomando como base los delitos cometidos, han llegado a formar hasta treinta grupos de delincuentes, las grandes diferencias entre ellos “no suministran el menor dato de lo que pueda caracterizar al delincuente: los criminales presentan todas las variedades que se encuentran en los no delincuentes. No hay tipo psíquico criminal” (Tratado Teórico-Práctico de Ciencia Penal, II, El Delincuente, pp. 32-33, México, 1948).
Una derivación de la Psicología criminal es la Psicología criminal colectiva, cuya pretensión es el análisis y determinación de los factores psíquicos productores del delito ejecutado por grupos o multitudes.45
45 El objeto de estudio de la Psiquiatría lo constituyen los estados psíquicos anormales y las conductas de los sujetos que los sufren. A tal fin no basta el examen de las determinaciones psíquicas sino el estudio somático que comprende la estructura orgánica, la función del órgano concreto y del sistema nervioso. “Sólo conjuntamente del campo orgánico y psíquico puede derivarse un diagnóstico –expresa Langeluddeke–. Ha habido una ligera desviación de la antigua opinión de que las enfermedades mentales eran enfermedades del cerebro. Seguramente es el cerebro el órgano que interviene en mayor medida en las enfermedades mentales; pero también otros órganos tienen su importancia para lo psíquico. Así, el llamado sistema neurovegetativo y las glándulas endocrinas (tiroides, testículos, ovarios, etc.), juegan un papel no despreciable en lo psíquico. Sobre las conexiones en particular no sabemos demasiado: hay enfermedades, como la parálisis progresiva o la atrofia cerebral de dic, que van unidas a grandes destrucciones del cerebro. En las otras enfermedades mentales, y desde luego en las más graves, como los estados demenciales de las esquizofrenias, no encontramos con los métodos conocidos hasta ahora casi ninguna alteración en el cerebro. En este campo nuestra investigación está aún en sus comienzos”. Psiquiatría Forense, p. 34. Espasa-Calpe, Madrid, 1972. Trad. Luis BENEYTEZ MERINO.
La psiquiatría, también denominada psiquiatría jurídica, viene a ser, si bien se piensa en la cuestión, una rama o aspecto de la Medicina Legal, aunque en la actualidad existe la tendencia a separarlas dándoles objetos y fundamentos distintos. También se le denomina psiquiatría forense y al decir de COUSIÑO MAC IVER, contribuye eficazmente al estudio de los problemas de la capacidad penal: “Los psiconeuróticos y los psicópatas son un grave incordio para el derecho penal, en relación con los problemas de la responsabilidad. Desde otro punto de vista, el jurista no puede desentenderse de la ciencia psiquiátrica cuando quiere elaborar una fórmula sobre la inimputabilidad de los enfermos mentales (...) Por último, la psiquiatría jurídica también es un auxiliar precioso –a través de sus técnicas– en el proceso penal, para resolver las cuestiones particulares que se presentan” (Derecho Penal Chileno, Parte General, I, pp. 57-58. Editorial Jurídica de Chile, Santiago. 1975)
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