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4.4 Generating Probability Problems

4.4.4 Generation of counts

Para el caso mexicano existe ya un análisis, elaborado en el 2009, que intenta llevar a cabo algo similar a lo que se tiene en el Informe Stern (2006) a nivel global. Esto es, una estimación de los costos de no llevar a cabo medidas para mitigar el cambio climático, así como una aproximación de los costos de la mitigación. Dicho estudio lo coordinó el Dr. Luis Miguel Galindo, investigador de la UNAM, con la colaboración del Instituto Nacional de Ecología (INE), la Secretaría de Energía (SENER) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

El estudio mexicano (Galindo, 2009) demuestra que en ausencia de acciones, la economía mexicana sufrirá costos económicos significativos como consecuencia del cambio climático. A pesar de algunas ganancias parciales de corto plazo, en unas cuantas actividades y regiones, hay costos netos para el conjunto y éstos se incrementarán a lo largo de este siglo, particularmente en los sectores agropecuario e hídrico. También se prevén pérdidas importantes en biodiversidad. La conclusión principal del estudio es que será mejor que la economía mexicana participe activamente en un acuerdo internacional efectivo, dada esta perspectiva de costos importantes y la dimensión del reto en cuanto a la adaptación al cambio climático.

El análisis económico del cambio climático es sin embargo un tema en extremo complejo y por ello resulta importante tomar en cuenta las limitaciones para un estudio de este tipo. Galindo (2009) señala las siguientes:

1. El cambio climático es un fenómeno global pero que se manifiesta de manera muy

heterogénea por regiones, con efectos asimétricos importantes.

2. El cambio climático es un fenómeno continuo y de largo plazo, con un elevado nivel de incertidumbre, donde se requiere construir escenarios económicos de largo plazo.

3. El cambio climático contiene un nivel de riesgo elevado y, en este sentido, se

convierte, desde el punto de vista del análisis económico, en un proceso donde debe administrarse apropiadamente el riesgo.

En el contexto mundial, en el año 2000 México contribuyó con alrededor del 1.5% de las emisiones anuales globales de GEI y se ubicó entre los principales emisores (CICC, 2009). Es por ello que la participación del país en la lucha global para la mitigación del cambio climático, resulta fundamental. Por otra parte, los costos de no tomar medidas para mitigar los efectos y para adaptarse a las nuevas circunstancias serán cada vez mayores.

México firmó en el Marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en 1992, el mismo año en que se adoptó, y, una vez aprobada por el Senado de la República, ratificó este instrumento en 1993. Firmó el Protocolo de Kioto (PK) en 1997, el mismo año de su adopción y, una vez aprobado por el Senado, lo ratificó en el año 2000. (CICC, 2009).

En México, se han dado diversas acciones como la creación en el año 2005 de la

Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC)4, que es responsable del Programa

Especial de Cambio Climático (PECC), publicado el 28 de agosto de 2009 en el Diario Oficial de la Federación. Este programa establece para México una meta de reducción de 50 millones de toneladas de CO2e para el 2012 y una meta aspiracional para reducir en un 50% las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el año 2050, equivalentes a 340 millones de toneladas de CO2e (Tabla 2.3).

Tabla 2.3 Metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero establecidas en el PECC 2008- 2012.

GEI Nivel de las emisiones en 2002

2008-2012 2012

Generación y uso de la

energía 74.0 29.9

60.6 % de las emisiones totales (389.5 MtCO2e)

Agricultura, bosques y

otros usos de suelo 46.5 15.3

21% de las emisiones totales (136MtCO2e)

Desechos 8.6 5.5 10 % de las emisiones totales

(65.6 MtCO2e)

Total 129.0 50.7 643.1 MtCO2e

Meta de reducción (MtCO2e)

4

La Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC), integrada por los titulares de las Secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Comunicaciones y Transportes (SCT), Desarrollo Social (SEDESOL), Economía (SE), Energía (SENER) y Relaciones Exteriores (SRE).

La generación y uso de la energía representa cerca del 60% de las emisiones que se planean reducir de acuerdo con las metas establecidas en el PECC 2008-2012.

En el año 2007 el Gobierno Federal lanzó la Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENACC), en la cual se identifican medidas, posibilidades y oportunidades de reducción de emisiones de GEI, se proponen estudios necesarios para definir metas más precisas de mitigación y se esbozan las necesidades del país para avanzar en la construcción de capacidades de adaptación.

Dentro de las políticas de mitigación ante el cambio climático, la mejora de la eficiencia energética es prioritaria, debido a las múltiples ventajas que conlleva la reducción en el consumo de energía. Sin embargo, las políticas para promover el ahorro energético y el incremento en la eficiencia en el consumo de energía enfrentan obstáculos como son:

1. La falta de información sobre las ventajas y las reducciones en costos que representan.

2. La falta de coordinación o incentivos para la toma de decisiones y para llevar a cabo las acciones que conduzcan al mejor uso de la energía.

En la Estrategia Nacional de Cambio Climático para México (CICC, 2007), se establecen las siguientes líneas prioritarias de investigación y generación de conocimiento para mitigación en cuanto a la generación y uso de energía:

• Potencial de ahorro y eficiencia energética a escalas nacional, estatal y local.

• Potencial para la instrumentación de normas de eficiencia energética en sectores clave de la economía nacional.

• Análisis económico de programas y medidas de eficiencia energética con periodos de amortización por disminución en el consumo.

• Factibilidad de la recuperación secundaria de petróleo utilizando CO2 en yacimientos agotados o con baja presión.

• Factibilidad de aprovechamiento del potencial de cogeneración de las industrias cementera, siderúrgica y azucarera.

• Valoración técnica, económica y ambiental de la producción y utilización de biocombustibles.

• Identificación de oportunidades y análisis de factibilidad de acciones de mitigación en el transporte marítimo y aéreo.