cia objetiva, debido a la ausencia de experiencia ante- rior y de cultura en este tipo de relaciones. Sin embar- go, a pesar de este comportamiento, la IE se transfor- mó gradualmente en una importante variable del fomen- to económico de la Isla, en tanto los resultados alcanza- dos en varios sectores de la economía respondieron, de un modo u otro, a su impacto. Asimismo, debe conside- rarse que su cuota de participación en la formación bru- ta de capital se mantuvo, como promedio. en torno a 7% durante el período que se analiza.38
Por diversas razones, la tasa de acumulación interna se encuentra aún en niveles muy deprimidos. De hecho, ello condiciona que el ciclo reproductivo de la econo- mía se haya mantenido en escala simple. A esto se aña- de que, desde 2001, ha disminuido notablemente la tasa de inversión en el sector productivo.
A estos aspectos, se adiciona los siguientes:
1) el proceso de recuperación requiere el incremen- to de los volúmenes de financiamiento;
2) la diversificación de las exportaciones de bienes exige un mayor respaldo financiero;
3) la consecución del salto económico en algunas ra- mas exige explorar diferentes opciones de asociación con el capital extranjero. En este contexto, la inversión foránea deberá continuar preservando cierta importan- cia relativa.39
2.3 Reordenamiento de las relaciones financie- ras con la población
La decisión de introducir el empleo obligatorio del peso convertible en las transacciones interempresariales, excluyó las operaciones en divisas del mercado interno y los vínculos con las empresas mixtas. En el caso espe- cífico del mercado interno, se evaluó el probable efecto de esta medida en el movimiento de las remesas y de los ingresos que aporta este segmento de mercado.
Las medidas aplicadas por el gobierno de los Esta- dos Unidos, a partir del 30 de junio de 2004,40 no sólo
estuvieron dirigidas a provocar el retraimiento de los flu- jos de remesas provenientes de esa nación, sino a im- pedir el funcionamiento normal de las relaciones finan- cieras externas del país. Por tales razones, la elimina- ción de la circulación del dólar debe entenderse como una acción de naturaleza estratégica.
Así, la instrumentación de la Resolución Núm. 80 del Banco Central de Cuba, mediante la cual se intro- duce el empleo obligatorio del peso convertible en to- das las operaciones que anteriormente se sustentaban en el empleo del dólar, permitió, en la práctica, cerrar el
ciclo de las medidas orientadas a propiciar la desdola- rización de la economía cubana.
Un análisis más a fondo del contenido y el alcance de la Resolución Núm. 80 permite destacar:
1) constituyó un acto de soberanía monetaria; 2) se mantuvo intacto el contenido del Decreto Ley Núm. 140, relativo a la despenalización de la tenencia de divisas;
3) la adopción de esta medida sólo es posible gra- cias al incremento experimentado por las reservas fi- nancieras del país;
4) se crea condiciones potenciales para un manejo más coherente y activo de la política monetaria;
5) se transita a un nuevo escenario, en el cual surgen opciones técnicas para trabajar en la ulterior converti- bilidad del peso;
6) el nivel de exposición del país tiende a reducirse; 7) se asume un patrón monetario más congruente con la práctica internacional.
A corto plazo, los resultados más importantes fue- ron:
1) un nuevo incremento de las reservas de divisas e, incluso, mayor recaudación de pesos;41
2) las ventas en las TRD experimentaron un nuevo aumento. Según estimados, al cierre de 2004, las ca- denas de tiendas que operan en el mercado de divisas recaudaron más de 1 450 millones de dólares (Jam, 2005).
2.4 Posibilidades de aproximación a una mone- da única
La aprobación de la Resolución Núm. 80 del BCC, mediante la cual se suprimió el empleo del dólar como instrumento monetario, condujo, de forma inevitable, a que adquiriera fuerza la idea de retornar al empleo de una única moneda en la economía cubana. De igual for- ma, este tema ha sido tratado en dos intervenciones re- cientes del compañero Fidel.42 Sin embargo, esta pro-
blemática requiere de una evaluación especial, tanto desde una perspectiva técnica, como en términos de las posibilidades reales de su instrumentación.
Un análisis más profundo de la viabilidad de instru- mentar una moneda única requiere considerar diferen- tes factores:
1) la unificación monetaria, como norma, está aso- ciada a una recuperación sólida de la economía;
2) preservar una situación macroeconómica estable y sana financieramente;
104 RECONVERSIÓN INDUSTRIAL Y AGRÍCOLA EN EL MARCO DEL DESARROLLO HUMANO LOCAL
3) lograr un incremento ostensible de las reservas financieras;
4) reducción significativa de los efectos nocivos del déficit de cuenta corriente;
5) adquirir capacidad financiera para enfrentar las obligaciones externas;
6) acceso, en condiciones favorables, al ahorro ex- terno;
7) estar en condiciones de desarrollar una política activa de inversión en el exterior;
8) lograr un aumento sostenido de la formación bru- ta de capital y, por ende, de la tasa de acumulación. Otra condición es disponer de una capacidad endógena para generar ventajas competitivas.
En la práctica, se han logrado algunos progresos de diferente alcance en los aspectos indicados; en particu- lar, en el incremento de las reservas monetarias, la dis- minución del saldo negativo de cuentas corrientes y el crecimiento de la economía, lo que, sin duda, ha contri- buido ampliar la capacidad de maniobra del gobierno.
En relación con el crecimiento, se debe destacar que se caracterizó por su creciente inestabilidad en toda la denominada etapa de recuperación. Esta situación se agudizó, en particular, en el trienio 2001-2003, en que se alcanzó los resultados más bajos de este período, con un crecimiento promedio anual del producto inter- no bruto de 1,7%, mientras que el promedio de la etapa fue de 3,7%. Según Triana (2003), el desempeño del referido trienio provocó que se perdieran dos años de crecimiento, de acuerdo con los límites previstos en el V Congreso del PCC. De hecho, habrá que replantear- se, a la luz de las modificaciones que se han producido –tanto de naturaleza estructural, como de medición de los resultados económicos-, cuáles deben ser los ritmos de crecimiento a que se puede aspirar a mediano plazo. Objetivamente, la aplicación conjunta de las medi- das centralizadoras en el uso y destino de las divisas, y las nuevas facilidades crediticias,43 debe propiciar un gra-
dual incremento de los volúmenes de inversión, lo que redundará en un aumento de los ritmos de crecimiento económico, aunque no provocará la reversión automá- tica de la situación de descapitalización y desindus- trialización que ha progresado de forma intensiva du- rante los últimos años.
En este contexto, es pertinente introducir reajustes en la política industrial que se siguió durante los años noventa,44 en tanto los factores dinamizadores de ese
período muestran signos de agotamiento, especialmente
los encadenamientos que se fomentaron en relación con el turismo y el mercado interno de divisas.45 A esto se
añade la necesidad de un reacomodo importante de la política de desarrollo empresarial, cuya finalidad debe ser evitar retrocesos en los aspectos positivos apor- tados por el denominado perfeccionamiento empresa- rial.46
Los acuerdos rubricados con la República Popular China y Venezuela posibilitaron un acceso, en mejores condiciones, al ahorro externo y de conjunto con las medidas de carácter financiero, propiciaron un saldo po- sitivo en cuenta corriente.
Recordemos que las modificaciones en las condicio- nes internacionales de la Isla determinaron el agotamiento del modelo de acumulación utilizado históricamente. Éste descansaba en el acceso, sin restricciones significativas, al ahorro externo y a la acción de factores de compen- sación de similar características –precios preferenciales, créditos blandos u otras facilidades financieras-, las cua- les poseían una participación decisiva en la formación bruta de capital. La desaparición de estas condiciones tuvo efectos sumamente negativos.
De este modo, la formalización de los acuerdos con China y Venezuela ofrece la posibilidad de abandonar la tendencia de contratar recursos a tasas de interés muy superiores a los promedios internacionales y a corto pla- zo. De hecho, esta situación favorece la consolidación del proceso de recuperación de la economía, al tiempo que, de conjunto con el incremento de las reservas fi- nancieras, debe posibilitar la apertura de nuevas líneas de crédito y desarrollar en mejores condiciones la renegociación de la deuda externa. Este aspecto es, sin duda, muy favorable, debido a las complejidades por las que ha transitado este tema, sobre todo en fechas recientes.47
La obtención de saldo positivo en cuentas corrientes –al menos, de forma coyuntural- es sumamente impor-
Recuadro 1
Créditos para inversiones por unos $1 800 millones de dólares
Créditos para:
•Obras de infraestructura.
• La compra de un millón de televisores. • Otros créditos sin intereses.
• Formalización de acuerdos de alcance estratégico en la industria biotecnológica.