Table 9.1 Phases When TSPi Forms Should Be Completed
9.2. The WEEK Form
El nuevo patrón de desarrollo industrial se distin- gue por no sustentarse en una política industrial activa y explícita, sino que la dinámica de transformación y cre- cimiento de la industria manufacturera ha estado rela-
cionada, básicamente, con los efectos colaterales o in- ducidos por el desarrollo de otros sectores o activida- des no industriales, las cuales se han caracterizado por propiciar la recuperación más rápida de las inversiones realizadas y por la capacidad de aportar divisas, lo que contribuyó a aminorar el déficit de la balanza de pagos. La transición de un patrón a otro se ha caracterizado por la reducción de la importancia estratégica del sec- tor industrial, ya que no sólo se ha producido la dismi- nución de su peso relativo en la estructura global de la economía, sino también, porque los efectos reindus- trializadores generados por la elevación de la relevancia del sector de los servicios ha sido limitado, lo que ha provocado la pérdida del liderazgo de la industria ma- nufacturera en materia de generación de empleo39 y de
su capacidad de arrastre global.
Una particularidad del “nuevo patrón” está relacio- nada con un mayor fomento del sector de los servicios. Sin embargo, se requiere, a tales efectos, la elaboración de una estrategia coherente que permita un real aprove- chamiento del potencial existente en el sector industrial. Las proyecciones de crecimiento de la economía de la Isla prevén que el sector líder continuará siendo el de los servicios, pero, para acrecentar los resultados cuan- titativos y cualitativos de este liderazgo, se requiere la definición de políticas sectoriales que respondan a estas exigencias.
De igual forma, los crecimientos previstos del turis- mo y de otros servicios deben constituir un factor de estímulo a la reactivación de la industria local, no sólo para satisfacer la demanda de la industria del ocio, sino también para incrementar la oferta exportable nacional. La estrategia de reestructuración de la industria azu- carera abarca un amplio programa de transformacio- nes, cuyo resultado final es la reducción del peso de la agroindustria en la economía y la desarticulación de la “única cadena productiva” existente en el país. Estas transformaciones deben provocar trastornos importan- tes en las relaciones intersectoriales y la regresión, en tér- minos de desarrollo económico, en varias localidades.
En general, las transformaciones en marcha en la in- dustria manufacturera tienden a reducir el carácter es- tratégico de este sector, lo que podría generar implica- ciones negativas de diferente alcance a mediano plazo.
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Notas
1 Integran este denominado sector los aportes realizados para la comercialización internacional de las siguien- tes industrias: azucarera, níquel, alimentaria, siderome- cánica, básica, tabaco, pesca y los provenientes de la agricultura.
2 El término patrón se utiliza en el mismo sentido en que se emplea el de modelo, es decir, con la finalidad de reflejar de forma sintética los cambios que se produje- ron en la industria manufacturera como consecuencia de la crisis y el ulterior proceso de reestructuración. 3 Se puede afirmar que tiende a aminorarse la importan-
cia estratégica mantenida por la industria manufactu- rera, al tiempo que adquirió un relativo dinamismo la tendencia a la desindustrialización.
4 Véase, para mayor detalle, Gurrieri y Meliciani (2004), p. 30.
5 Para algunos especialistas, estos pasos son conside- rados como el comienzo de una nueva etapa del desa- rrollo industrial en la Isla. Véase, Pons (1997). 6 Se refiere, fundamentalmente, a la inversión extranjera
directa y a las modificaciones introducidas en la ges- tión comercial externa.
7 El proceso de industrialización posibilitó una diversifi- cación importante de la estructura productiva del país, un incremento sustancial de la participación de las ramas productoras de bienes de capital en la estructu- ra industrial, la relativa equiparación de los niveles de desarrollo económico entre las diferentes provincias, la autosuficiencia parcial en un grupo importante de insumos y renglones productivos, y el fomento de nue- vas ramas vinculadas al progreso científico técnico. 8 El mercado interno recibió más de 70% del incremento
logrado en la producción industrial en el período 1976- 1990.
9 Los sectores exportador tradicional y de infraestructura energética absorbieron 73% de la inversión realizada en la industria en el período 1976–1989 y llegaron a representar, en este último año, el 67% de los activos totales del sector industrial.
10 En la actualidad, el grueso del impacto de estas ra- mas se concentra en la sustitución de importaciones, en actividades de maquila, servicios de apoyo a la comercialización internacional y en la generación de ingresos mínimos por concepto de exportaciones (Marquetti y García, 1999).
11 Esta tendencia es similar a la que se ha producido a escala internacional.
12 La reducción del PIB en 1993, en relación con 1989, fue de 34,8 y el retroceso de la producción industrial superó el 37%.
13 El desarrollo del turismo implicó, objetivamente, la aminoración de la dependencia del sector azucarero, pero, a pesar de los progresos alcanzados, la preemi- nencia de la formación de compartimento estanco constituyó, en la práctica, la base de su fomento, lo cual explica por qué no ha actuado como un factor de compensación efectiva al redimensionamiento y rees- tructuración de la industria azucarera.
14 Sólo se obtuvieron resultados negativos en 1994, debi- do a la denominada “crisis de los balseros” y, en 2002, como consecuencia de los sucesos del 11 de sep- tiembre de 2001 en los Estados Unidos.
15 Los progresos alcanzados por los suministros de la economía doméstica al sector del turismo pueden eva- luarse de significativos. Sin embargo, el referido im- pacto hubiera sido superior de no existir un grupo de limitaciones organizacionales.
16 Hoy forman parte de la oferta exportable nacional un grupo de productos y servicios que lograron satisfacer la demanda del sector del turismo.
17 El proceso de reestructuración del turismo coincide en el tiempo con la aplicación de una política inversionis- ta de un marcado sesgo restrictivo, la cual incide di- rectamente en que las instalaciones turísticas puedan renovar mobiliarios y/o sustituir equipos de climatiza- ción en el momento requerido.
18 La regresión experimentada por la industria manufac- turera debe implicar que una parte importante de los crecimientos futuros de la demanda del sector del tu- rismo se satisfagan mediante importaciones.
19 En perspectiva, deberá trabajarse en la instrumenta- ción de una variante de política neutral en materia de exportaciones, que posibilite que la producción orien- tada a los mercados externos no sea menos rentable que la destinada al mercado interno.
20 Estas situaciones obedecen a las dificultades para acceder a las fuentes de financiación internacional, lo cual obliga a las empresas a adquirir productos nacio- nales que no satisfacen plenamente los requerimien- tos del demandante.
21 Algunas de cuestiones se abordan en el trabajo “Cuba: el proceso de desdolarización de la economía. Impac- to y perspectivas,” incluido en esta antología.
22 Desde mediados de 2005, se comenzó a instrumentar una nueva concepción en torno a la generación de elec- tricidad,la cual se sustenta en la relativa descentrali-
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zación y autonomización energética de territorios com- pletos mediante el empleo de los denominados gru- pos electrógenos, unido a un mayor aprovechamiento de determinadas fuentes alternativas de energía (por ejemplo, la eólica). De igual modo, se mejora las redes de distribución, se sustituye medios técnicos obsoletos y se entrega a la población efectos electrodomésticos de menores índices de consumo energético.
23 Empresa Cubana de Telecomunicaciones S.A. (ETECSA).
24 Los progresos alcanzados en software de carácter educativo y los destinados a los servicios de salud constituyen dos de las áreas de mayores avances. 25 Bajo esta denominación se incluye los equipos médicos. 26 En este contexto, se destaca el proyecto de la Univer- sidad de la Ciencia y la Informática (UCI) y la amplia- ción de los estudios en especialidades afines en otros centros universitarios.
27 El mantenimiento de esta tendencia requerirá en el futuro un mayor respaldo de la industria nacional. 28 Esta industria recibió un impulso importante con ante-
rioridad, pero este proceso sólo posibilitó que en la Isla se lograra, esencialmente, la transformación de materias primas farmacéuticas. Mientras que el es- fuerzo que se realizó desde mediados de los años ochenta, se propuso el fomento de productos naciona- les de avanzada y el incremento efectivo de la sustitu- ción de importaciones.
29 La participación de estas actividades en los gastos del presupuesto del Estado se ha mantenido, como pro- medio, en niveles superiores a 50% durante esta eta- pa de ajuste.
30 El impulso recibido por esta industria se sustentó en el fomento de un sistema de pequeñas y medianas empresas.
31 En 1990, Cuba importaba 464 medicamentos, de los cuales ha logrado suplir 257 con producción local en- tre 1992 y 1997.
32 El gobierno inició, durante el año 2003, un amplio proceso de revisión de la política de apertura y de descentralización de la actividad de comercio exte- rior.
33 En el período comprendido, 1997-2000, el sistema ban- cario canalizó hacia los diferentes sectores de la eco- nomía cerca de 5 000 millones de dólares.
34 Entre los aportes más significativos del proceso des- crito, sobresalen: la variación de concepciones histó- ricas y la creación de los cimientes de una nueva cul- tura empresarial.Véase, para mayor detalle, Maquetti (2004b).
35 El promedio de los ingresos por concepto de exporta- ciones de azúcar fue de 4 102,8 millones de pesos en el período 1986-1990; bajó a menos de 500 millones entre 2002 y 2005, lo que representó una caída supe- rior al 87,5%.
36 Véase, para mayor detalle, Nova (2001).
37 Esta medida implicó que desapareciera 45% de la ca- pacidad productiva del sector azucarero.
38 Un ejemplo ilustrativo es que el déficit de cuentas co- rrientes se mantuvo, entre 1992 y 2001,en torno a 2% en relación con el PIB, cifra que resulta inferior al 3% que se considera como un nivel económicamente sus- tentable para países con economías de similares ca- racterísticas a la cubana.
39 El liderazgo en materia de generación del empleo lo posee, en la actualidad, el sector de los servicios, lo cual trae aparejado un menor aprovechamiento de la capacidad ingenieril existente en el país.