4 Design of a Property Valuation System
4.3 The modelling and Knowledge Discovery Algorithm
4.3.2 Graph traversal algorithm
sociales, empieza y finaliza sin imaginar a los habitantes de un edificio sino como abstracciones y reduciéndolos a “unidades a alojar” –en rigor, la prefabricación aparenta representar una actitud ideológica o política opuesta a las convicciones de Broadbent, pues la abstracción del usua- rio está implícita en toda intervención en la que éste carezca de partici- pación62-.
Es deducible más de una ramificación afín a los objetivos de este tra- bajo desde ese aserto puntual, sobre todo porque el tema del espacio público es especialmente sensible a las “razones sociales” y también a maniobras y elucubraciones hechas a espaldas de sus usuarios. Pero no sólo se benefician quienes detentan el poder, sino asimismo los diseña- dores, como bien señala el inglés –con su óptica a todas luces parcial63-:
“También creo que la “reificación” tiene lugar siempre que la conforta- bilidad, la conveniencia y el bienestar humanos son sacrificados en la búsqueda abstracta de pureza de las formas arquitectónicas...”.
El espacio genuinamente público.
El espacio aparenta haber rebasado sus cauces físicos para arribar a una dimensión intangible y planetaria, que los medios y la informática ponen al alcance de los ojos. La apropiación política de un espacio de tal envergadura es irremisible, puesto que es condición inalienable del poder y sería inimaginable el divorcio. Pareciera que el inextricable ovillo de in- terrelaciones e intenciones que el poder vuelca en el espacio público no deja resquicios francos para las exteriorizaciones populares que le son adversas, persigue el control de toda entropía ideológica y arrastra detrás de sí a la cooptación tibiamente adversa a la par que arrasa con la utopía antitética.
Sin embargo, la transformación de un recinto en lugar conlleva siem- pre la impronta de una microcultura subyacente y representa, aun en una escala de poca significación y de repetición morfológica poco probable, un desafío a la horma generalizadora y la presencia de otro poder menor 62 En este sentido, el “Bykers Wall” de Erskine, en Gran Bretaña, los contraproyectos de los “Ateliers d’urbanisme” dirigidos por Maurice Culot, en Bruselas, y los edificios de Lucien Kroll en Europa y África, constituyen jalones conspicuos en el desarrollo de un diseño más comprometido con el sitio y sus residentes.
63 No sólo trasluce de su texto una posición adversa al marxismo y a las construcciones que éste prohija; también lo rodea la atmósfera que ve nacer a la posmodernidad de la mano de la arquitectura.
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en el espacio. Ergo, éste, el espacio público, no es únicamente y por lo común una situación de cortejo o avasallamiento de consumidores y elec- tores, ya que existe en todos los casos una dosis de respuesta popular –así se deja ver en Córdoba-, sea en forma y asiduidad de uso, sea de grafitos, sea, inclusive, de vandalismo. En aras de un diseño sustentable –esto es, a grandes rasgos, sin condicionantes e identificativo para con las próximas generaciones-, la estrategia más educativa y de efectos más persistentes no conduce a conspirar contra los poderes mayores para liberar a lo pú- blico de la decisión y determinación de aquéllos, sino a elevar la magnitud del poder menor para reflejarse cabalmente en y con su ambiente y para garantizar aspectos de ese ambiente, como su independencia, que suelen pasar extrañamente desapercibidos a la conciencia.
La existencia y percepción del espacio, junto a los privilegios del po- der, han sido revisados teleológicamente y desarrollados desde un haz he- terogéneo de enfoques científicos e ideologías políticas. Desde el punto de mira opuesto, el del escenario final de la publicidad –en tanto, calidad de lo público-, conjugado con el destino de la especie -y además, del glo- bo terráqueo, si se asume la emergencia de la problemática ambiental y el concepto de metasistema de Morin (1998)64-, sería apropiado insertar en este punto la teoría de un pensador contemporáneo que reformula, en una versión más acorde a estos tiempos, las especulaciones de Kant en el marco de la Ilustración.
Un punto de vista alternativo y ya esbozado en un capítulo anterior es el que anima a otro filósofo que busca una explicación universal a lo público –no exenta de una prognosis desesperanzada-. Jürgen Habermas (2004) adjudica a la posibilidad de existencia de una esfera pública –esto es, despojada de las presiones del poder personal y sectorial-, la con- dición de desinterés, que conlleva la imposibilidad de despojar a cada partícipe humano de sus deseos, para construir una plataforma colectiva que privilegie el interés del género. De todos modos, a despecho del cer- tero augurio, el tránsito de la historia permite desvelar la lenta y gradual construcción de un edificio de solidaridades que ha dejado en la profun- didad de sus cimientos a un sinnúmero de atrocidades e injusticias. En su imaginario remate, la emergencia de una problemática ambiental de escala planetaria adjunta al interés del género un objetivo de progresiva 64 Tras determinar los sistemas cerrados –inanimados- y abiertos –vivientes-, Morin se pronuncia acerca de un metasistema en el que interactúan la sociedad humana y el sistema ecológico global. Como la supervivencia de la especie está, en una instancia que le incumbe, supeditada a la de la naturaleza, la calidad de tal metasistema podría implicar –no necesariamente, pues cabe el suicidio- una concertación de los intereses particulares y un florecimiento de lo público.