Chapter 2. Taxonomy of societal and individual alcohol consequences in the Economic Evaluation of Alcohol Treatments
A- Society Level Consequences 1.1 Anticipation
7- Social services and non-
2.3 Individual-level consequences
2.3.1 Health consequences
Si reflexionamos sobre los elementos que constituyen el armazón que funcionará como estructura de la nación, la economía será uno de los elementos fundamentales y trascendentales. Dependiendo de nuestra perspectiva epistemológica podremos considerar la diferente centralidad de esta dimensión al reflexionar sobre nuestras naciones. El materialismo histórico no duda acerca de la centralidad fundamental de este elemento, de hecho llega a considerarlo el punto de inflexión que explica todas las dominaciones.
Nuestra concepción sobre lo social admite la importancia y trascendencia de este elemento, pero debemos pensarlo en su articulación con la multiplicidad de factores que hacen a la configuración simbólica sobre la nación. Las relaciones económicas sin dudas serán condicionantes para la configuración de las relaciones de clase, pero esto no quiere decir que puedan explicar la totalidad de los procesos que, al mismo tiempo, operan en la construcción de estos entramados.
Por esto, consideramos fundamental pensar las relaciones económicas, poner el foco en ellas. Pero realizar este movimiento con la atención de reparar sobre cualquier tentación determinista que pueda arrastrarnos a enunciados que desconozcan el peso de lo simbólico y lo imaginario en este tipo de fenómenos. Hecha esta aclaración epistemológico-política, consideramos imprescindible un recorrido por la cuestión económica, ya que esta formará parte esencial del magma en el cual se cruzan los proyectos en disputa.
La misma existencia del Estado implica el monopolio de la moneda y las finanzas públicas, por lo cual su constitución económica es clara. El liberalismo tendrá un importante protagonismo en la configuración de estas características, ya que entenderá prontamente que la fragmentación de la humanidad en naciones será valiosa para organizar lo que luego conoceremos como lógicas del mercado. En este sentido, debemos hablar de la economía nacional como el modo de organización productiva de cada Estado-nación.
Como lo explica Hobsbawm, la nación moderna formará parte de la ideología liberal, podríamos decir que se constituyen juntas, o de la mano una de otra. Como la nación emerge, consolidándose como la novedad y la amenaza a los órdenes existentes, tendrá la oposición de conservadores y tradicionalistas que la rechazarán. Ante ese escenario, la articulación entre nación y liberalismo será condición de existencia de cada una de ellas.
El proyecto económico será central en el debate de proyectos que hemos descripto como constitutivo de la pugna por otorgar sentido a la nación. Hobsbawm deja en claro el origen de la vinculación entre la creación de las naciones y el liberalismo. Sin embargo, como entendemos la dinámica de los procesos sociales, no es posible asumir que esto pueda significar una determinación acerca de las características del modelo económico que contenga cada Estado-nación.
Por ello, cada proyecto político que se constituya y participe de la arena política en busca de darle sentido a la idea de nación, contendrá un proyecto económico que delimitará las características socioproductivas. Proyectos que, sin dudas, se encuentran articulados con las condiciones y tradiciones histórico- sociales. A partir de esa plataforma, cada proyecto político hará las lecturas y proposiciones que consideren estratégicas.
Como ya lo han descripto con claridad múltiples autores, Argentina tendrá como matriz económica preponderante al modelo agroexportador. La primacía de
la oligarquía ganadera, la constitución de una nación que se creaba para un desierto, como afirmara Halperin Donghi (1995), atribuyeron a nuestro país las mismas características que el sistema colonial había impuesto al resto de América Latina: la condición de proveedor de materias primas.
Por las características de sus condiciones naturales, el territorio del Río de La Plata no sufrirá las vejaciones de la extracción sin límites de los recursos naturales de los países del continente. Saqueos perpetrados en relación con las oligarquías nacionales que se iban conformando y sostenían sus lugares de poder cuidando los intereses de las coronas.
Sin embargo, el modelo de división entre países productores de materias primas y países productores de manufactura era un modelo que se impondría, también aquí, de la mano de la oligarquía nacional. El modelo extractivo se constituirá de igual manera, aunque con otros métodos y otros tiempos, pero siempre con los mismos actores protagónicos: las oligarquías agroexportadoras.
Con los comienzos de la constitución de la nación y su andamiaje económico, la característica productiva que se impondrá será la de la defensa del liberalismo en su sentido más agudo. El relato alimentará una naturalización de la condición de proveedor de materias primas como condición natural. Sabemos que el engaño de la homologación de los fenómenos sociales a condiciones naturales será una de las herramientas fundamentales del liberalismo para imponer sus leyes y sus limitaciones como si se tratase de una determinación incuestionable.
Los mejores alumnos de la violencia ejercida por el modelo económico impuesto serán los representantes de la oligarquía nacional. La misma utilizará este discurso esencialista para justificar cada una de sus arbitrariedades y actos de violencia por sobre toda otredad. En términos macro, la discusión sobre el proyecto económico tendrá como primer elemento de discusión la factibilidad del modelo productivo en relación con la historia y tradición nacional.
Los proyectos conservadores mantienen su convicción en la invariable ley natural que determina la producción primaria como único horizonte. Modelo productivo que se basa en garantizar las altas rentabilidades a los propietarios de la tierra. Al mismo tiempo, este modelo posiciona a las oligarquías absolutamente por fuera de la pregunta por la mera supervivencia del resto de la población, cuando su modelo agroexportador genera desigualdades incontenibles,
Los proyectos políticos se constituyen holísticamente, con una matriz económica al mismo tiempo. Por ello, la insistente afirmación de las clases liberales por sostener unas supuestas condiciones naturales respecto del funcionamiento de la economía.
La tendencia hacia la naturalización se encuentra en la misma línea que la construcción de la etnicidad política, un modo de la construcción hegemónica que intenta naturalizar cuestiones que se corresponden con el ámbito de la vida política para, de esta manera, anular la posibilidad de una discusión sobre esto que se presenta como una verdad dada e indiscutible.
El cambio de época tendrá una marcada línea de acción sobre la condición económica. En esta idea del encadenamiento histórico de proyectos emancipatorios, la apuesta productiva y discursiva de los países del cambio de época será por un proceso de industrialización creciente y una marcada tendencia a estimular el consumo local, el acceso a esos bienes por parte de las clases populares y, al mismo tiempo, el incremento de la producción de manufactura desde los países latinoamericanos. Aquí estará en juego una de las dimensiones centrales del proyecto político en su definición respecto del modelo de nación en pugna.