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Una parte significativa de la producción española se debió a la edición institucional, tanto por parte de la Iglesia, gran impulsora de la imprenta, como por la Corona, empeñada en una política unifica- dora y propagandística por medio de la edición de textos legislativos y administrativos:

«A través de este conducto los Reyes Católicos difundieron y fijaron en sus reinos las normas que se iban elaborando conforme se desarrolla- ba su acción política. La difusión de los textos vigentes publicitaba el contenido de los mis- mos, pero también el ideario que los susten- taba gracias, en gran medida, a unas imágenes cuya visualización remitía a la idea de poder. La presencia de la simbólica regia otorgaba un marchamo de escrito “oficial” al soporte mate- rial y lo convertía en una pieza digna de cré- dito. En cierta medida, tales signos actuaban como elementos validativos. Buena prueba de ello es la estampación de elementos heráldicos y emblemáticos en gran parte de los impresos transmisores de leyes y disposiciones»15.

Esta política de los Reyes Católicos continúa en tiempos de Carlos I con la actualización de las Partidas y de las Ordenanzas Reales de Castilla, la publicación de las colecciones de pragmáticas, los Cuadernos de Cortes y los Cuadernos de Alca-

balas. De nuevo aparecerán los impresores más

representativos, como Junta en Salamanca, Juan

14 Fermín de los REYES

GÓMEZ. “El privilegio de los Diccionarios de Antonio de Nebrija (siglos xv-xviii): otro enredijo de mil diablos”. Corpus Eve (Université de Savoie). 2014, 1. Revista on-line.

15 Elisa RUIZ GARCÍA.

“El documento incunable”. Documenta & Instrumenta, 2 (2004), pp. 57-67. De la misma autora y más reciente: La balanza y la Corona. La simbólica del poder y los impresos jurídicos castellanos (1480-1520). Madrid: Ollero y Ramos, 2011.

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les de Castilla, the collections of pragmatic sanc- tions, the Cuadernos de Cortes and the Cuadernos de Alcabalas. Once again this led to the appearan- ce of certain notable printers, including Junta in Salamanca, Juan Cromberger in Seville, Juan de Ayala, Hernando de Santa Catalina and Juan Fe- rrer in Toledo. Public events such as the dispute between Charles V and Francis I and the French and German wars also occupied the presses, in this case through the workshops of Miguel de Eguía, always a beneficiary of royal favours, who produced works in both Alcalá and Toledo, in this case in partnership with Gaspar de Ávila or Juan de Ayala16.

The Church was also actively engaged in pu- blishing, and used the printing press to consoli- date its traditional role as a producer of books. Synodal constitutions, liturgical books, devotio- nal works, bulls of indulgence, theological trea- tises and other texts rolled off the presses at the orders of an institution which had widespread social importance. It is particularly worth men- tioning the liturgy, as its local particularities re- quired the dioceses to print their own books; un- til it was unified in the Council of Trent17. Over

half of the early Spanish incunabula printers owed their existence to jobs from the Church, and its influence was still considerable at the start of the 16th century.

An example of this institutional publishing can be found in the Polyglot Bible, which —far from being an isolated phenomenon— was the con- tinuation of a decades-long tradition of commis- sions. These were begun in Toledo by Archbishop Alonso Carrillo with the editions of the missal and the breviary, and continued under the prelature of his successor, Pedro González de Mendoza, who ordered new editions from the Venetian presses of Johannes Herbort with the intermediation of the French merchant Antonio Penant18. The new arch-

bishop, Francisco Jiménez de Cisneros, maintained

Cromberger en Sevilla, Juan de Ayala, Hernan- do de Santa Catalina y Juan Ferrer en Toledo. Acontecimientos políticos como la disputa del César con Francisco I o las guerras de Francia y Alemania también coparon las prensas, en este caso de Miguel de Eguía, siempre favorecido por las mercedes regias, con trabajos tanto en Alcalá como en Toledo, en este caso junto a Gaspar de Ávila o Juan de Ayala16.

A la Iglesia corresponde una significativa ac- tividad editora, pues afianza su tradición libraría con la imprenta. Constituciones sinodales, libros litúrgicos, obras de devoción, bulas de indulgen- cias, tratados teológicos y otros textos salieron de las prensas a instancias de una institución de gran calado social. Destaca la liturgia, pues sus particularidades locales exigían a las diócesis a hacer imprimir sus propios libros, lo que se uni- ficó en el Concilio de Trento17. Si más de la mi-

tad de los primeros talleres incunables españoles se debieron al impulso de la Iglesia, en los co- mienzos del siglo xvi también tendrá una notable influencia.

Un ejemplo de esta edición ins- titucional lo tenemos con la Biblia

Políglota que, lejos de ser un fenó-

meno aislado, se sitúa en una tra- dición de décadas de encargos. En Toledo los comenzó el arzobispo Alonso Carrillo con ediciones del misal y del breviario, que conti- nuó bajo la prelatura de su suce- sor, Pedro González de Mendoza, que hace imprimir nuevas edicio- nes en las prensas venecianas de Johannes Herbort con la interme- diación del mercader francés An- tonio Penant18. El nuevo arzobis-

po, Francisco Jiménez de Cisneros, continuó e impulsó esta tradición de edición de libros litúrgicos, en

16 GARCÍA ORO y

PORTELA SILVA. La Monarquía y los libros en el Siglo de Oro, op. cit., pp. 62-64. Se trata de ediciones entre 1527 y 1542. Me remito a ellos para las ediciones que citan y que, por no ser prolijo, no reproduzco aquí.

17 Antonio ODRIOZOLA.

Catálogo de libros litúrgicos españoles y portugueses, impresos en los siglos xv y xvi. Ed. de Julián Martín Abad y Francesc Xavier Altés i Aguiló. Pontevedra: Museo de Pontevedra, 1996.

18 Ramón GONZÁLVEZ

RUIZ. “Imprenta y sociedad: la renovación de los libros litúrgicos de rito romano en la diócesis de Toledo (1480-

1490)”. En Estudios sobre la imprenta incunable toledana. Toledo: Cabildo Primado, 2013, pp. 271-319.

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and reinforced this tradition of publishing liturgi- cal books, particularly as a result of the reformation of the Hispanic-Mozárabic rite19. The text was the

work of Canon Alonso Ortiz, and the works were published by the book mer-

chant Melchor Gorricio, who had been engaged in this type of work for some years. In 1499 the Missale mixtum alme ecclesie Toletane was printed in Toledo by Pedro Hagenbach, and repr- inted in 1512 in the workshop of Fadrique de Basilea in Bur- gos through Arnao Guillén de Brocar; and in 1517 in the wor- kshop of Juan de Villaquirán in Toledo, edited by Melchor Go- rricio20. Cisneros published the

Missale mozarabicum in 1500, and the Breviario mozarábico in 1502, both of which were prin- ted by Hagenbach through Go- rricio. Apart from the liturgical text, Cisneros commissioned other texts from Gorricio, in- cluding the works of Saint John Climacus by the Blessed Angela of Foligno and Alfonso de Val-

boa. The situation enjoyed by Gorricio, to whom Cisneros had given the exclusive rights to publish liturgical books, led the Toledo clerics to complain to the Queen that they had been unfairly harmed by the high prices as a set price had not been esta- blished for the books21.

Cisneros also published liturgical books and other works at the workshop set up by Estanislao Polono in Alcalá de Henares on his arrival from Seville. This brief period (1502-1504) started with the printing of the Vita Christi cartuxano, whose translation was commissioned by Queen Isabella from Ambrosio Montesino22. Polono’s

especial por la reforma del rito hispano-mozá- rabe19. De la parte textual se ocupó el canónigo

Alonso Ortiz, mientras que de la edición el li- brero Melchor Gorricio, que ya se venían encar- gando de dichas tareas desde hacía unos años. En 1499 salió de las prensas toledanas de Pedro Hagenbach el Missale mixtum alme ecclesie Tole-

tane, que se volvió a editar en 1512 en el taller

burgalés de Fadrique de Basilea, a través de Ar- nao Guillén de Brocar; y en 1517 en las prensas toledanas de Juan de Villaquirán, con Melchor Gorricio como editor20. Cisneros sacó a la luz

el Missale mozarabicum en 1500, y el Breviario

mozarábico en 1502, ambos en el taller de Ha-

genbach y por medio de Gorricio. Aparte de los litúrgicos hubo otros textos encargados a Gorri- cio por Cisneros, como obras de San Juan Clí- maco de la beata Ángela de Foligno o de Al- fonso de Valboa. Esta situación de Gorricio, a quien Cisneros había concedido la exclusiva para la edición de los libros litúrgicos, motivó la queja de los clérigos toledanos a la Reina por verse perjudicado por los altos precios al no ser tasados21.

Cisneros también publicó libros litúrgicos y otras obras en las prensas que Estanislao Polono estableció en Alcalá de Henares, donde se insta- ló procedente de Sevilla. Fue un corto periodo (1502-1504) que comenzó con la impresión de la

Vita Christi cartuxano, encargada traducir por la

reina Isabel a Ambrosio Montesino22. La salida

de Polono de la ciudad volvió la mirada de nuevo hacia las prensas toledanas hasta que en 1511 el cardenal llama a uno de los mejores profesiona- les, Arnao Guillén de Brocar. A partir de enton- ces se produce la publicación de obras como la

Devotíssima exposición sobre el psalmo de Miserere mei Deus, el Psalterium secundum usum sancte ec- clesie Toletane; Intonarium Toletanum; Passiona- rium Toletanum; y Officiarium Toletanum, entre

otras. Sin embargo, la hoy rememorada Biblia

19 Ramón GONZÁLVEZ

RUIZ. “La reforma del rito hispano-mozárabe y la edición de sus libros litúrgicos en tiempos del cardenal Cisneros”. En Estudios sobre la imprenta incunable toledana, op. cit., pp. 231-240; Elisa RUIZ GARCÍA y Helena CARVAJAL GONZÁLEZ. La casa de Protesilao. Reconstrucción arqueológica del fondo cisneriano de la Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla” (1496- 1509). Manuscrito 20056/47 de la Biblioteca Nacional de España. Madrid: Universidad Complutense, 2011.

20 Juan Manuel SIERRA

LÓPEZ. El Misal toledano de 1499. Toledo: Instituto Teológico San Ildefonso, 2005.

21 RUIZ GARCÍA y

CARVAJAL GONZÁLEZ. La casa de Protesilao, op. cit., p. 85.

22 Julián MARTÍN ABAD e

Isabel MOYANO ANDRÉS. Estanislao Polono. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá; Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros, 2002.

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departure shifted the focus once again towards Toledo, until in 1511 the cardinal called on one of the city’s leading professionals, Arnao Guillén de Brocar, in a period that saw the publication of works such as Devotíssima exposición sobre el psalmo de Miserere mei Deus, the Psalterium secun- dum usum sancte ecclesie Toletane; Intonarium To- letanum; Passionarium Toletanum, and Officiarium Toletanum, among others. However the Biblia Políglota Complutense we are discussing here was without doubt Cisneros’ towering endeavour23.