2.4 Compute Models and Programming Models
2.4.9 High-Level Synthesis for FPGAs
Miradlo allí...tranquilo, sonriente, ante el hermoso cuadro de la infancia; las hondas penas que en el alma siente no perturban su afán y su constancia. Del mundo con sus odios y rencores se olvida ante el candor y la inocencia ¿Qué importan del presente los dolores cuando está el porvenir a su presencia? Es de apóstol y mártir su figura;
brilla en su frente el esplendor de un cielo puro y sin mancha como el alma pura, su pecho inflama abrasador anhelo. El con la luz de su saber no escaso, de la ignorancia alzándose triunfante, conduce al mundo con seguro paso,
siempre hacia el porvenir, siempre adelante. C. VALENZUELA
Palabras explicadas.- Apóstol: el que dedica todas sus fuerzas al triunfo de un ideal elevado.
Mártir: que sufre voluntariamente y se sacrifica a una idea. Anhelo: ansia viva.
Cuestionario.- ¿Cómo es el buen maestro? ¿De qué se olvida en presencia de sus alumnos? ¿Cuál es su única satisfacción? ¿Cómo podéis recompensar el afán de vuestros maestros? Ejercicio de Lenguaje.- Explicar la concordancia del verbo con el sujeto tomando como ejemplo los ocho primeros versos de la poesía. (Ibídem: 140)
En esta lectura hay una autolegitimación y autorreferencialidad de la escuela y el maestro,317 el texto se piensa como alabanza al maestro y se lo caracteriza desde su función
316
Ibídem, p. 4.
formativa como un apóstol que tiene una vocación de servicio, según rezaba la ideología educativa normalista318. Luego de la poesía con tono moralizador se encuentra el glosario
de dos términos que pueden no ser conocidos por el alumno, “apóstol” y “mártir”, y que son centrales para la comprensión de la figura del maestro. A continuación, está el Cuestionario cuyas preguntas apuntan, por un lado, a reponer los sentidos literales del texto poético –como lo establecen las tres primeras preguntas- y, luego, hay una referencia directa al lector que debe vincular la lectura a sus propias ideas, vivencias y experiencias. Por último, se presenta un ejercicio gramatical que propone explicar un fenómeno lingüístico usando como ejemplo la poesía; es decir, se busca la reflexión lingüística a partir del análisis y lectura del texto literario.
En cuanto al canon literario presente en el libro, la mayoría de los textos literarios son de autores argentinos como Guido y Spano, José Manuel Estrada, Carlos Octavio Bunge, Rafael Obligado, Domingo F. Sarmiento, Olegario Andrade, Manuel Gálvez entre otros; y, muchos de ellos, relatan hechos históricos.
El mismo año de publicación del texto de Toro y Gómez, sale a la luz el libro de lectura de José Henriques Figueira titulado Trabajo319 que se propone como tratado de
lectura expresiva y literaria. Por su organización puede inscribirse también en el mismo género que el texto anteriormente reseñado ya que sus lecturas se ordenan en Ejercicios y se clasifican de acuerdo a distintas temáticas como consta en el índice: “De los ejercicios especiales en los elementos de la expresión de la lectura”, “De las lecciones de higiene y moral científica (Salud, trabajo, descanso, recreo, economía, cultura, moralidad)”, “De las composiciones literarias”, y por último, se ordenan las ilustraciones que contiene el libro en el apartado “De las reproducciones de cuadros célebres, contenidas en el libro cuarto de lectura”. Además, luego de cada lectura se consignan notas orientativas y didácticas para el maestro sobre la práctica de la lectura en la escuela donde se sugieren ciertas tareas y se advierte sobre cuestiones vinculadas con la voz, la entonación, la pronunciación y, al final del libro, la sección “Apuntes sobre la didáctica de la lectura en este año de escuela” donde el autor del texto escolar explica cómo debe enseñarse la lectura, qué pasos se deben seguir,
318 Dussel, Inés. Curriculum, humanismo y democracia en la enseñanza media (1863-1920), Flacso-CBC (UBA), Buenos Aires, 1997.
319
Figueira, José Henriques. Trabajo. Libro cuarto de lecciones y ejercicios normales de lectura expresiva y literatura, Buenos Aires, Cabaut, 1924.
qué ejercicios deben realizar los niños, qué precauciones deben tener los maestros y cómo deben abordar esta práctica escolar. De ahí que este texto escolar, podemos decir, responda a las prescripciones del CNE sobre la práctica de lectura expresiva enfatizando en los ejercicios preparatorios de la voz, en la dimensión corporal al servicio de la lectura y en la domesticación del lector.320
El sembrador (1925)321 de Pedro H. Blomberg, autor de numerosos libros de lectura
para la escuela primaria, también puede considerarse dentro de este género. En este texto Blomberg se propone profundizar los conocimientos científicos que no ha incluido en su libro anterior, Pensamiento. Y, a partir del estudio minucioso de los programas se propuso asimilar “cada materia, aun las más áridas y difíciles, al escolar de edad corriente” con el objetivo de lograr una instrucción global del alumno. En este sentido, en el libro, se encuentran nociones y conceptos útiles a los alumnos en textos en prosa y verso atendiendo a quién será su lector. Respecto del modo en que se debe abordar el libro y la metodología didáctica el autor considera que serán los maestros quiénes decidirán sobre esto a partir del material brindado. El libro, entonces, es una herramienta útil al maestro pero será él quién establezca la gradación, el orden y la perspectiva didáctica para abordarlo en clase.
El libro del idioma (1927) de Pedro Henríquez Ureña y Narciso Binayán322 – texto
utilizado en los últimos años de la escuela primaria y en el primer año de la secundaria- también puede ser considerado un libro de lectura por antonomasia ya que está estructurado siguiendo la lógica de la práctica docente. Cada una de las lecciones que componen el libro está estructurada de la siguiente manera: se inicia con una lectura de un texto literario –en su mayoría de autor nacional-, continúa con ejercicios de sintaxis o normativa gramatical, luego los ejercicios de composición, a continuación un texto poético y, por último, una ejercitación sobre el léxico. En cuanto a los textos literarios, el corpus combina textos nacionales y textos hispanoamericanos y responde al ideario de Henríquez Ureña respecto de la necesidad de construir una unidad iberoamericana, una utopía americana que no es otra cosa que conciliar lo nacional con lo universal, lo autóctono con lo ajeno para
320 Véase Capítulo VII. 321
Blomberg, Pedro H. El sembrador, Buenos Aires, Ángel Estrada, 1935, [1925].
322 Henríquez Ureña, Pedro y Binayán, Narciso. El libro del idioma. Lectura, gramática, composición,
vocabulario, Buenos Aires, Kapelusz, s/r. 6° Edición, [1927]. Este libro se publicó junto con un libro que funcionaba de guía para la tarea docente: Henríquez Ureña, Pedro y Binayán, Narciso. Guía para el uso de El libro del idioma, Buenos Aires, Kapelusz, 1927.
constituir una historia cultural que nutra al hombre y lo haga libre. En este sentido, como plantea Gutiérrez Girardot323 la presentación de la historia literaria –que para Henríquez
Ureña es la ordenación cronológica de todo el material literario que pueda dar cuenta de la densidad cultural de una sociedad o comunidad− tiene el objetivo de constituir la historia de la cultura que debe ser una historia cultural continental que se aleje del nacionalismo a ultranza. Genéricamente los textos se dividen en prosa –nos encontramos con biografías, autobiografías, narraciones de hechos históricos y ficcionales, epístolas, discursos- y verso. En el caso del verso, el dispositivo didáctico para abordar este género en este libro de lectura es el cuestionario con el objetivo de realizar una lectura comprensiva y de reposición de datos, casi no aparecen preguntas que apunten a la interpretación personal del alumno. Este tipo de textos posibilitaba al maestro ejercitar la lectura expresiva que fue una práctica pedagógica que permitía no sólo recitar y de esta manera corregir las pronunciaciones “contaminadas” sino también comprender textos literarios que eran portadores de valores formativos.324
Otro aspecto considerado en este libro es lo gramatical. Como plantea Henríquez Ureña, “la gramática nos da las reglas sobre el uso del material con que hemos de realizar nuestra obra: el material nos la impone” y agrega “las reglas sobre el buen uso de los idiomas se pueden aprender con poca colaboración de la escuela; se aprenden, sobre todo, prestando atención al habla de las personas cultas y leyendo buenos libros”325. Es decir, es
necesario aprender la gramática pero sin exagerar ni caer en las clasificaciones rutinarias escolares y sobre todo privilegiar la lectura de buenos libros. Por esto en El libro del idioma las lecciones se completan con un apartado gramatical más bien breve donde se ejercitan distintos aspectos de la normativa lingüística como la sintaxis, el paradigma verbal, el léxico –este aspecto tiene un apartado especial en todas las lecciones donde se enseña a utilizar el diccionario, se propone hacer listas de palabras o se pide buscar determinadas clases de palabras en los textos literarios-, las clases de palabras, entre otros. En todos los casos, se parte del análisis del texto literario para luego reconocer, identificar
323
Gutiérrez Girardot, Rafael. “Pedro Henríquez Ureña y la historiografía literaria latinoamericana” en Alegría, Fernando y otros. Literatura y praxis en América Latina, Caracas, Monte Ávila, 1974.
324 Véase capítulo VII.
325 Henríquez Ureña, Pedro. “Caminos de nuestra historia literaria” publicado originalmente en Valoraciones,
La Plata tomo 2-3, números 6-7, pp. 246-253 y 26-32, agosto-septiembre de 1925, pp. 67-68 en Henríquez Ureña, Pedro. La utopía de América, s/r, Biblioteca Ayacucho, 1989. Prólogo de Rafael Gutiérrez Girardot. Compilación y Cronología de Ángel Rama y Rafael Gutiérrez Girardot.
y señalar distintos fenómenos normativos; o bien, para buscar ejemplos modélicos de la normativa.
En esta propuesta la composición tiene un lugar prominente. En algunas lecciones se presenta “el esquema clásico escolar de responder a modelos de fragmentos de textos respetando el registro culto y libresco, o bien de escribir a partir de una temática; en otras lecciones se despliega una teoría de los géneros discursivos que rompe con el esquema escolar clásico. Se ejercita la escritura a partir de la producción de “billetes”, cartas, solicitudes, telegramas, resúmenes, historias de vida, explicitando en cada lección las características genéricas de cada uno de estos textos”326. Además, se utilizan imágenes que
muestran escenas exóticas o que producen extrañamiento en el lector y que funcionan como disparadores didácticos para la escritura.
El libro de la patria de Germán Berdiales y Pedro Inchauspe327 recomendado para
4° grado es un texto escolar que contiene lecciones sobre Historia, Geografía, Naturaleza, Costumbres, Moral e instrucción cívica. La mayoría de las lecciones están acompañadas de un glosario titulado “Palabras y giros”, de una sección titulada “Uso de la coma”, otra titulada “Vicios del lenguaje” y “Cuestionario”. En otras lecciones aparece la sección “Modos de decir” o “Palabras graves y agudas”; también en la parte didáctica que se encuentra al final de cada lección puede encontrarse la consigna “Lecturas recomendadas” que son textos vinculados con el tema de la lección leída. Por ejemplo, luego de haber leído una crónica histórica de Bartolomé Mitre titulada “Yo quería a Tucumán...” donde se narra las penurias que vivió el General Belgrano estando enfermo en la provincia de Tucumán. Al final del texto, en la sección didáctica, se propone las siguientes consignas e indicaciones:
PALABRAS Y GIROS.- Fondos: dinero.- Silvestres: no cultivados por el hombre.-
Solicitando: pidiendo.
CUESTIONARIO: ¿Cómo pasó el general Belgrano sus últimos días en Tucumán? - ¿Qué paseo hacía por las tardes? - ¿Qué le dijo un día a uno de sus amigos? - ¿Qué pedido hizo al gobierno de Tucumán y con qué resultado? - ¿Qué hizo entonces Celedonio Balbín? – Graba en tu corazón el nombre de este amigo generoso y fiel. (Ibídem: 109)
326 Ibídem, p. 83. 327
Berdiales, Germán e Inchauspe, Pedro. El libro de la patria. Texto de lectura para 4° grado, Buenos Aires, Kapelusz, s/r. Quinta edición.[ca. 1930].
Nuevamente el glosario de aquellos términos que los autores consideran desconocidos por los niños y, a continuación, un cuestionario donde las preguntas apuntan a responder literalmente la información contenida en el texto sin ningún tipo de apropiación por parte del lector. Al final se hace una sugerencia al lector referida, nuevamente, a conservar un dato del texto sobre el amigo de Belgrano. El alumno es visto como tabula rasa y desde una perspectiva bancaria que absorbe los contenidos presentes en el texto sin ningún tipo de mediación. Esta es la modalidad de todos los cuestionarios incluidos en este libro de lectura. El corpus de textos está conformado por autores argentinos entre los cuales se destacan Paul Groussac, Domingo F. Sarmiento, Joaquín V. González, José Hernández, Rafael Obligado, Germán Berdiales, Carlos Octavio Bunge, Octavio Amadeo, Luis L. Domínguez.
De estos mismos autores de libros escolares es Tierra virgen328, libro de lectura que
presenta textos de escritores de la literatura universal con predominancia de plumas argentinas y, como señalan los autores en el prólogo, casi todos los textos literarios han sido “cuidadosamente adaptados, refundidos, armonizados, (...) ampliándolos o resumiéndolos, según los casos, para asegurar y facilitar su comprensión.” El libro, dirigido a alumnos de quinto y sexto grados, está organizado de manera graduada en relación a las dificultades de los alumnos y, en el caso de los textos, han sido seleccionados –como señalan los autores- “consultando la edad y cultura medias de los alumnos de ambos grados, y los escalonamos paralelamente a los progresos del curso escolar.” Es decir, como dice el subtítulo del libro, se trata de un texto escolar que se propone presentar un método gradual de lectura, atendiendo a las habilidades y progresos de los niños de los últimos grados de la escuela primaria. Luego de cada texto a ser leído por los alumnos, al final, se expone la parte didáctica con la sugerencia de ejercicios. Por ejemplo, luego de la lectura del texto “¡Los cuentos son cuentos!” de Carlos Octavio Bunge se expone:
TEMAS DE INICIACIÓN LITERARIA: “La literatura argentina”: Para facilitar el estudio de la evolución de nuestras letras, dividamos los cuatro siglos de existencia americana en cinco períodos: 1° La Colonia: desde la fundación de las ciudades hasta la expulsión de los jesuitas. 2° La Revolución: desde 1767 hasta el triunfo del caudillaje (1820). 3° La
328
Berdiales, Germán e Inchauspe, Pedro. Tierra virgen. Método gradual de lectura, Buenos Aires, Kapelusz, 1940. Décimo tercera edición, [1932].
Proscripción: desde 1820 hasta Caseros (1852). 4° La Organización desde 1852 hasta la federalización de Buenos Aires (1880). 5° La Actualidad: desde 1880 hasta nuestros días. Estos cinco períodos pueden caracterizarse así: 1° Aurora intelectual (clasicismo). 2° Espíritu de emancipación (enciclopedismo). 3° Letras políticas (romanticismo). 4° Letras constructivas (nacionalismo). Y 5° Confirmación de la cultura (modernismo) (véase página 56.)
EJ. DE LECTURA: Leer toda la lección en tercera persona.
EJ. DE LENGUAJE: Redactar un cuento cómico imitando el del final de la lectura.
PALABRAS Y GIROS: Cautivar: atraer.- Cuentos realistas: cuentos que imitan la vida natural.- Desternillarse: reírse a más no poder.- Agotado su repertorio: narrados cuantos cuentos sabía.- (...)
CARLOS OCTAVIO BUNGE: Nació en la República Argentina en 1875; murió en 1918. Escritor y poeta, autor de La novela de la sangre, La poesía popular argentina, comentarios sobre la misma, La educación y Nuestra América. Escribió también comedias y cuentos.
Como aprendizaje literario se sistematiza la historia de la literatura en la Argentina en cuatro períodos organizados a partir de los procesos sociohistóricos y políticos para luego establecer una caracterización que vincula a cada período con un movimiento estético- literario. Luego, se sugieren actividades de lectura y escritura, el consabido glosario –leit motiv de los textos de lectura de la época- y, por último, se presenta una breve biobibliografía del autor del texto leído. Es decir, la práctica de lectura dialoga con la formación literaria del lector a través del análisis lingüístico e histórico-literario.
Otro libro de lectura perteneciente a este género es Juventud (1930) de Ricardo Ricotti y Luis Perinetti Biestro329, libro para 6° grado. Está compuesto por textos literarios
sobre temas morales y patrióticos y todas las lecturas están seguidas por un glosario y léxico desconocido y por una biografía y bibliografía del autor estudiado con el objetivo de “dar una gran suma de conocimientos cuya reunión no debe confiarse a la iniciativa personal” sino que, a partir de la recomendación del maestro, todos aquellos niños que abandonan la escuela primaria puedan tomarlo como “lámpara votiva para alumbrar el largo camino de incógnitas que se les tiende adelante.”330 Los autores no sólo procuran que
el libro acompañe al lector sino también que combine la instrucción de conocimientos programáticos y la educación de valores morales ya que, como argumentan, ese es el objetivo “en medios como el nuestro, de hogares improvisados por aluviones
329
Ricotti, Ricardo y Perinetti Biestro, Luis. Juventud, Buenos Aires, Crespillo editor, 1930. 330 Ibídem, p. 2.
inmigratorios.” Es decir, Ricotti y Perinetti Biestro consideran que la función de la escuela no es sólo enseñar según las pautas del currículum sino también inmiscuirse en la formación moral y cívica del niño debido a la imposibilidad de que se realice en el hogar.
Otro libro que se inscribe en el género libros de lectura por antonomasia es Verdad de Alcides Calandrelli331 en el cual el autor se propone abordar el concepto de verdad como
“esencia de la moral estudiantil” apoyándose en una perspectiva espiritualista y nacionalista caras al régimen de la década infame como lo demuestran las afirmaciones que realiza en el prólogo del libro. Algunos de los puntos centrales de su argumentación son los siguientes:
En el aula debe comenzar la obra de nacionalismo constructivo, restaurador y defensivo, que acreciente el patrimonio espiritual de nuestro país. En el aula, también, y al influjo de una educación menos intelectualista y más intensamente moral, ha de elaborarse en el alma de la juventud y de los escolares, el sentimiento de la argentinidad, sólido cimiento del espíritu y del carácter nacionales, y que al parecer tiende a ocultarse en la sombra o a desvanecerse en la indiferencia y en el silencio. (Ibídem: 7)
En este fragmento se superpone lo patriótico con lo espiritual y lo religioso; el joven es un alma que debe modelarse en los principios de la verdad y de la argentinidad que tiene ciertos tintes bélicos o militares. Se observa el interés por educar en el patriotismo dados los peligros que acechan en las sombras y retomar la orientación nacionalista. Para esa época el CNE reivindica la perspectiva patriótica y nacionalista que tenían los programas en la época de José María Ramos Mejía y vuelve a poner en funcionamiento los rituales patrióticos, el discurso nacionalista en los libros escolares e instrucciones ministeriales que reviven el período de ese ministro positivista –como ya hemos visto en el capítulo V-. Esto se ve reflejado, también, en la selección de textos que integran este texto escolar: “Nacionalismo” de Ricardo Rojas, “El clarín de Mayo” de Manuel Ugarte, “Sol de mayo” de Joaquín V. González, “25 de mayo” de Martín Coronado, entre otros textos que apuntan claramente a la formación de los jóvenes lectores en los valores cívicos y que se organizan, según consta en el índice, en temáticas vinculadas con la verdad: “La verdad”, “La verdad en el estudio”, “La verdad en la ignorancia”, “La verdad en el patriotismo”, “La verdad en