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3.3 Structural Constraints

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Desde finales del siglo XIX se observa la emergencia de una política y discurso estatal que procura garantizar la salud de la población. En este caso, el análisis se centrará en el discurso sobre la salud, producido por el Estado y luego por las empresas, y la disciplina en la que se ampara: la medicina.

Así, el Estado aglomeró los paradigmas médicos para llevar a cabo cualquier decisión tomada por esta ciencia (en términos económicos pero también políticos y, por ende, históricos). Por ello, muchos de los discursos de poder35 que atravesaron (y atraviesan) a los sujetos se han sedimentado mediante procesos de medicalización.

Lógicamente, fue deber de la medicina configurada a partir de criterios de verdad y rigurosidad36 instaurar una política bien definida: obtener la salud e higiene de los ciudadanos. Ahora bien, ¿por qué se recurrió a los saberes y tecnologías de la medicina 35 Entendidos como una institución jurídica de la soberanía y como aparato de Estado con las ideologías que lo acompañan (Foucault, 2008: 35). Estos poderes existen, circulan, pero de ninguna manera deben entenderse como algo negativo. Estos poderes nunca permanecen de una vez y para siempre; se encuentran en permanente cambio.

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La verdad y la rigurosidad son construcciones sociales que plantean problemas serios a la legitimidad de las ciencias médicas.

en la implementación de sus políticas sociales y de salud? A principios del siglo XIX, el Estado se encontró con varios problemas poblacionales que no podía resolver por sus propios medios: distribución del agua, mortalidad, higiene, enfermedades (epidemias, virus, etc.), establecimiento para individuos anormales , sexualidad de la población (en especial se realizaron campañas en contra de la masturbación de niños), natividad, cuestiones ambientales, etc. (Foucault, 1996).

Como respuesta, el Estado y las investigaciones médicas pusieron en marcha un plan para efectuar diversas campañas, procurando que la población sea consciente de los beneficios que implica el permanecer sanos bajo los lineamientos del Estado.

Para solucionar todos los inconvenientes que solían presentarse, se instauró la medicina en todos los campos, los rincones, los lugares, y en la vida de todos los sujetos que conforman una sociedad (Foucault, 1996).

Por ello se tomaron diferentes decisiones a nivel económico y político para solucionar todas las dificultades que conforman una sociedad (Foucault, 1996). Las diferentes decisiones tomadas para resolver estos problemas fueron acompañadas por una importante inversión en las diferentes cuestiones públicas:

- Antibióticos, medicamentos, investigaciones, etc.

- Personal para realizar estadísticas de nacimiento y defunción. - Reconocimiento de días no trabajados por enfermedad.

- Vacunas para combatir todo tipo de infecciones que atraviesan los cuerpos de los sujetos.

- Campañas en contra de la masturbación, a favor de la salud, etc. - Planos para las construcciones de desagües.

- Universidades para transmitir el saber de los médicos a quienes tenían intención de practicar la medicina.

- Construcción de hospitales y demás establecimientos médicos/destinados a la salud. (Foucault, 1996).

Paralelamente, las políticas de Estado se centraron profundamente en la normalización de la sociedad. De hecho, la medicina se encargaría los sufrimientos, las anomalías, las desviaciones, las perturbaciones funcionales, los trastornos de conducta, etc.

A su vez, la estadística y psicología por medio de la configuración normalizadora del coeficiente intelectual (CI) configurarían en el imaginario social de los sujetos una

supuesta diferencia entre lo normal y lo anormal (Foucault, 1996) con el fin de precisar, detectar y puntualizar aquello que se encuentre desviado (configurando una medida estándar). Entonces aparecen categorías que hacen inteligibles y descifrables diferentes grupos sociales que se definen desde los aparatos estatales y la institución médica como desviados (discapacidad, locura, etc.).

Las ciencias legitimadoras con sus discursos de cientificidad inician una regulación de los sujetos arrogándose el derecho de curar, operar, quitar deformidades del cuerpo, diagnosticar, etc. Tal es así que lo patológico se pone en primer plano, y la medicina irrumpe en el imaginario social como la ciencia que lucha contra lo que no aparece como normal y natural .

Si bien, los diversos discursos que atraviesan a los sujetos se han ido instaurando desde hace muchos siglos, hoy en día continúan circulando y se hacen carne en el cuerpo. El cuerpo, calculado y medido, aparece como el instrumento de mayor interés de las ciencias hegemónicas.

Abordando el proceso de configuración de los Estados Modernos específicamente en Argentina, a fines del siglo XIX y principios del XX comenzaron a instaurarse hospitales, manicomios, etc., a partir de ciertos procesos de medicalización.

En torno a los mismos se instauraron agencias aseguradoras, proveedores de servicios de salud, juntas hospitalarias, tecnologías apropiadas, vacunas para combatir las epidemias, se constituyó el departamento nacional de higiene, etc. Sin embargo, si bien en la capital federal los servicios de salud fueron importantes en el siglo XIX y, específicamente intensos en el siglo XX, el problema fue que el interior quedó muy abandonado, con pocos médicos y recursos y grandes problemas (Agencia de ciencia, tecnología y sociedad, 2011).

Ahora bien, desde el siglo XX las políticas estatales de nuestro país se acrecentaron atravesando diferentes etapas: 1) el Estado subsidió los organismos dedicados a la salud para que la misma no fuese derecho sólo de unos pocos, 2) proceso de modernización que se corresponde con un Estado centralista y un poder ejecutivo hiperdesarrollado, 3) descentralización con el traspaso de los hospitales nacionales a las provincias, 4) el modelo liberal incorporó la contención de los gastos, la focalización y la descentralización (Tobar, 2002). Aunque en un principio no se aplicaron las mejores condiciones económicas, políticas, sociales, etc., en el siglo XX se ha intentado corregirlas y garantizarlas a partir de las políticas estatales.

2.2 Bibliografía que circuló en torno al concepto salud en las décadas del `80 y