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5.2 Logic Architecture

5.2.1 Processing Element Design

5.2.1.1 Support for Node Decomposition

Para abordar aquellos discursos de salud en la sociedad se editaron distintas publicaciones relacionadas con el cuidado del cuerpo, la salud, el bienestar, etc.

De hecho, Michel Foucault advierte que

En el siglo XIX aparece en todos los países del mundo una copiosa literatura sobre la salud, sobre la obligación de los individuos a garantizar su cuidado personal. El concepto de limpieza, de higiene como limpieza, ocupa un lugar central en todas estas exhortaciones morales sobre la salud [ ]. La limpieza es la obligación de garantizar una buena salud al individuo y a los que lo rodean (Foucault, 1996: 68).

Específicamente, se seleccionaron ciertos fragmentos que han permitido analizar aquí cierta bibliografía (de las décadas del `80 y `90) que condensan algunas cuestiones que se impregnan en lo corporal de los sujetos:

1) Siempre he considerado indispensable que el conocimiento y la enseñanza de la higiene, así como el asesoramiento y la explicación de todo lo referente a la salud, alcancen suficiente divulgación para poder llegar al público (Pallardy, 1981: 5).

2) Si antes se recurría a esta cirugía estética en casos excepcionales para reparar deformidades o defectos, en los umbrales de un nuevo siglo, se piensa en la cirugía plástica como una intervención normal en cuerpos esencialmente normales. Envejecer, engordar, adelgazar o simplemente no alcanzar las transitorias culturales de belleza son ahora razones suficientes para un mejoramiento quirúrgico (Carbajal, 1999: 11).

Como se expresó en el apartado anterior, la medicina también se ocupaba (y ocupa) de las deformidades, con el propósito de mejorar , reconstruir o normalizar a todos aquellos ciudadanos que tenían alguna monstruosidad, irregularidad corporal, defecto, etc.

Por un lado, si bien es cierto que, actualmente, la sociedad occidental problematiza y cuestiona los conceptos de belleza, fealdad, imagen corporal, deseo del cuerpo, delgadez, buena forma, etc., por otro lado esta obsesión que se genera en términos de perfección ligados a la cirugía estética también es una relación que forjó la medicina en nuestra cultura (y por la cual estamos siendo atravesados).

A modo de ejemplo se citan las siguientes palabras de Villar, que hacen referencia a esta obsesión de lo corporal:

En el trabajo para lograr la belleza y borrar los signos insoportables de la vejez y la muerte concurren, además del narcisismo, sentimientos opuestos: necesariamente debe haber deseos de muerte en quienes someten sus cuerpos a dietas feroces, a privaciones de todo tipo en nombre del hipotético hedonismo, a largas horas diarias de castigo en los aparatos de los gimnasios, a la violencia de la cirugía (Villar, 1992: 3).

Asimismo, se podrían realizar ciertas preguntas con el fin de abrir el debate: ¿por qué se habla de normalidad? ¿qué se entiende por normal o anormal? ¿cómo se instauran en los sujetos estos conceptos?

3) Para vivir bien y mucho, es fundamental conseguir que nuestro cuerpo sea un territorio sano. Para eso usted debe, simplemente y sin mayores contratiempos, créame descubrir o redescubrir un modo de vida que alejará de usted muchas enfermedades (Pallardy, 1981: 11).

Todas las prácticas meticulosas y obsesivas que se realizan en torno a lo corporal buscan alejar a ese cuerpo de la vejez y, por ende, de la muerte en el buen nombre de la salud.

La medicina aparece como encargada de alejar la vejez y la enfermedad de los sujetos para que ellos mismos se ocupen de vivir felices. En este contexto, se podría indagar sobre: ¿cuál es el imaginario social de vivir bien ? ¿por qué la medicina se adjudicó el deber de ello? ¿vivir bien mejoraría las condiciones de trabajo, nos haría crecer como ciudadanos valientes, fuertes, respetuosos a una nación, etc.?

4) Por ser la salud una de las mayores preocupaciones de nuestro tiempo, la información médica se ha convertido en una auténtica necesidad. Para ilustrarlo, basta con referirnos a la creciente audiencia de los programas médicos transmitidos por televisión (Pallardy, 1981: 11).

En el marco de nuestro país, con el paso de los años, los discursos y saberes de las ciencias legítimas a favor de la salud se han introducido en diferentes programas televisivos que: 1) tienen una sección donde habla la palabra autorizada , 2) tratan específicamente de la salud y son conducidos por médicos de diferentes disciplinas (por ejemplo, el programa en nuestro país del tan conocido Dr. Socolinsky: La salud de la familia ) y 3) se dedican a hacer adelgazar a diferentes sujetos con problemas de obesidad (por ejemplo, en nuestro país, actualmente, existe el programa televisivo

Cuestión de peso ). Parecería que todo programa de televisión donde se exponga la sabiduría de los médicos es respetado y merece la atención de los televidentes (y no ha de poder ser cuestionado).

Asimismo, será necesario aclarar que, así como en la Modernidad los discursos de poder se anclaban y se emitían desde los aparatos de Estado, en la contemporaneidad los medios de comunicación y las TIC s (tecnologías de la información y de la comunicación) devienen en dispositivos de socialización estratégicos.

5) Ciertamente, la medicina ha realizado grandes progresos en todos los campos, y el médico dispone ahora de un arsenal terapéutico cada día más extenso; por otra parte, hemos llegado a dominar un gran número de enfermedades y la esperanza de vida se ha acrecentado considerablemente (Vachet, 1980: 7).

Si bien cuando el autor habla de grandes progresos en todos los campos se refiere al campo médico y sus ramas a través de las diversas investigaciones que se realizan a lo largo de los años, tales como la clonación, vacunas para el síndrome de deficiencia humana, drogas para curar el cáncer, etc. , es cierto que la medicina también se ha instaurado en otros espacios donde diversas ciencias han quedado relegadas a las condiciones que establece la misma. A modo de ejemplo, la Educación Física permanentemente se alineó y se alienó a su discurso en la medida que se concibió como un saber técnico, negándose a sí misma su dimensión crítica y apropiándose de los saberes de la pedagogía, psicología, estadística, sociología, etc.

Por el contrario, como explica Mariano Giraldes:

Ese diálogo nunca deberá ser un monólogo propuesto por otras disciplinas científicas y que nosotros escuchamos dócilmente. Creo que, a veces, esos discursos ajenos nos han hecho perder el rumbo. Suele advertirse al leer algunas propuestas curriculares de la carrera de la Educación Física. A veces, parecería que muchos docentes están muy preocupados por ser expertos en pedagogía; pero no tanto en conocer lo que deben enseñar (Giraldes, 2008).

Por otro lado, la medicalización, junto con las políticas estatales, insiste en aumentar la cantidad de años de vida a partir de discursos relacionados con la salud, el bienestar, la alimentación, la higiene, etc. Así se instauran en el cuerpo ciertos dispositivos de control en los individuos: hacer ejercicio es salud , tener el cuerpo en condiciones , estar físicamente sanos , etc.

6) Obtener belleza, en abstracto, no tiene sentido. Cuidarse en salud, y darle a lo estético un lugar dentro de nuestras aspiraciones, es legítimo para todos los seres humanos, a cualquier edad (Mondani, 1994: 7).

Estos discursos podrían llevar a preguntarse, ¿cuál es el imaginario social del concepto belleza? Lo cierto es que este concepto ha sido siempre subordinado a diferentes estándares culturales37 que se introdujeron a través de ciertos dispositivos de control en lo corporal de los sujetos (cremas para el cuidado de cada parte del cuerpo, cirugías, bebidas dietéticas, entrenamientos en gimnasios, etc.).

De hecho, la presentación física, muchas veces, parecería tener el valor de lo moral en la sociedad. La mirada del otro produce un prejuicio que fija de entrada una categoría social o moral por su forma de ser, transformando estos prejuicios en estigmas, defectos morales o de pertenencia a una raza (Le Bretón, 2002).

Esta obsesión por lo corporal, entonces, además de influenciar a los sujetos también se construye en estigma para ellos: aquel que no cumpla con los parámetros de

normalidad es visto con desprecio, horror, espanto y muchas veces hasta con temor. Al sentirse anormales , los sujetos llegan a obsesionarse a tal punto que se observan en el espejo constantemente, buscando una imagen que es ficticia. Se habla de ficticia porque cuando el sujeto se mira en el espejo, la imagen que observa de sí mismo está desvirtuada en su totalidad; esta imagen es plana, no es tridimensional.

Según Lacan (1971), para armar un cuerpo hace falta un organismo vivo y un significante. Explica esto a través del modelo teórico del estadio del espejo, en donde un niño se mira en el espejo y le pregunta a su madre si aquel que ve ahí es él, y su madre le contesta que sí. Para el autor, ese es el momento de la introyección del yo. Pero en realidad, ese no es el yo ; esa es la imagen en el espejo.

Es posible decir que, en torno a la bibliografía analizada, las prácticas de la medicina atraviesan lo corporal no sólo a través de los diversos discursos de verdad, sino también en torno a la realidad de sus discursos.

Según esta ciencia, lo real es aquello que se ve, lo que se puede comprobar, lo que es exacto . Pero en realidad, lo real es incognoscible y los criterios de verdad son relativos; más bien interpretativos.

37 Estos estándares culturales, hoy en día, se relacionan con un ideal imaginario del cuerpo en torno a los diferentes mitos de la tonificación muscular, la delgadez, la salud, las medidas estándares corporales (noventa de busto, sesenta de cintura y noventa de cadera). Si bien se han modificado estas medidas en nuestro país (por ejemplo, a partir de la ley de talles), lo cierto es que en el imaginario social aún continúan siendo vigentes.

Por lo tanto, como es incognoscible no se puede hablar de lo real, sino de realidad, porque la misma (en permanente cambio) pertenece a lo simbólico; es decir, al mundo construido por los sujetos a partir del lenguaje.

Aquellos discursos que circulan desde las ciencias médicas y la industria del fitness atravesados por el lenguaje (lo que permite a los sujetos sumergirse en la cultura) se harán carne en el cuerpo de los clientes.

Así, a través de los discursos de la cultura del fitness38circulan actualmente, en el imaginario social de los clientes, los lineamientos de las ciencias hegemónicas para comercializar sus productos y aumentar las recaudaciones anuales.

2.3. El concepto salud en manos del fitness. Discursos para comercializar la