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I Want to Sell It Myself: Script #6 (continued)

Las observaciones realizadas en campo permiten dar con al menos cuatro asociaciones verticales de facies; estas asociaciones o patrones de apilamiento están limitados en base y techo por superficies erosivas. La primera asociación de facies está dada por el arreglo vertical de facies Scbg, pr, Smcr, g, p, Shcr, g, Flg y Srcr, g, la segunda por las facies Gmgg, cr, Smcr, g, p, Shcr, g y Flg, la tercera por las facies Smcr, g, p, Shcr, g, Slcr, g y Flg y la cuarta por las facies Stcr, Shcr, g y Flg. Así mismo, de la primera a tercera asociación, puede vincularse al elemento FF como una evolución distal del elemento SV. En cambio, la cuarta asociación bien podría vincularse con episodios de desbordamiento del canal o por incisiones locales de canales que ingresan a cuerpos de agua y que se cubren por la decantación de material fino. En función del espesor de la facies Flg se interpreta a la cuarta asociación como cuerpos lagunares con canales asociados.

Por otra parte, el reconocimiento de superficies erosivas que delimitan estas asociaciones y del apilamiento resultante, es posible identificar once eventos de depositación superpuestos (Ed I – Ed XI). Cada uno de estos eventos de depositación muestran una tendencia granodecreciente (Fig. 59). El evento de depositación I comprende la base de la secuencia analizada y solo está representado por la facies Flg y Srcr, g en el perfil Tscherig Sur, el evento de depositación II se compone por facies Smcr, g, p, Shcr, g y Flg reconociéndose la variación vertical de facies producto de la dilución. El evento de depositación III se compone solo por facies Scbg, pr, el evento IV registra facies Scbg, pr, Smcr, g, p y Flg mostrando también la variación facial producto de la dilución. El evento de depositación V registra solo facies Scbg, pr en perfil Tscherig Sur y Smcr, g, p en el perfil Tscherig Este, ambas facies de espesor considerable. El evento VI registra facies Gmgg, cr, Smcr, g, p, Shcr, g en el perfil Tscherig Este; el evento depositacional VII representado por facies Sm , Sh y Fl en el perfil Tscherig

Este y facies Flg en Tscherig Oeste. El evento VIII se compone de facies Smcr, g, p, Slcr, g, Shcr, g y Flg en el perfil Tscherig Este y Flg en Tscherig Oeste. El evento IX se integra de facies Smcr, g, p, Shcr, g, Flg en el perfil Tshcerig Este y facies Stcr, g y Flg en el perfil Tscherig Oeste. El evento X se compone de facies Smcr, g, p, Shcr, g, Flg en Tscherig Este y Stcr, Shcr, g y Flg en el perfil Tscherig Oeste con un considerable espesor de facies finas. El evento depositacional XI es el de menor espesor y está representado por facies Shcr, g en el perfil Tscherig Este y facies Smcr, g, p y Flg en el perfil Tscherig Oeste.

Los eventos de depositación VI a XI permiten realizar correlaciones laterales entre asociaciones reconocidas en los tres perfiles. De esta manera, surge que los procesos de tracción y decantación serían producto de la dilución corriente abajo de flujos de detritos y/o hiperconcentrados, ya sea por sedimentación o por incorporación de agua. Asociaciones de facies comparables fueron descriptas previamente por Palmer y Neal (1991), Bahk y Chough (1996), Smith (1991), Smith y Lowe (1991), Herrera y López (2003), Borrero Peña et al.

(2008) y Umazano et al. (2014).

Los diferentes patrones de apilamiento reconocidos, sus relaciones laterales y las superficies erosivas limitantes son comparables con los modelos de eventos de depositación compuesto (EDC) propuestos por Sohn et al. (1999) y Lirier et al. (2001). Dichos modelos exponen que los flujos diluidos derivan de la dilución de flujos de detritos, incluyendo un estadío intermedio de flujo hiperconcentrado. A esta evolución de los flujos, Sohn et al. (1999) la denominan flujo diluido de arrastre (trailing dilute flow). En esta dilución de flujos pendiente abajo los depósitos resultantes se caracterizan por registrar flujos de detritos en la zona proximal, los que son progresivamente cubiertos y reemplazados por depósitos de flujos hiperconcentrados y de corrientes diluidas hacia zonas distales. En este sentido, cada uno de

los once eventos depositacionales reconocidos en la sección estudiada sería coincidente con un EDC, aunque no siempre quedan registradas las porciones distales y/o proximales. Por otra parte, si bien cada EDC es estrictamente granodecreciente, el sucesivo apilamiento permite diferenciar dos patrones.

El primero está representado por los eventos I a VII, donde los depósitos proximales arenosos basales son de espesor considerable y particularmente en la porción intermedia (eventos III a V) los bancos arenosos contienen abundantes fragmentos pumiceos. Por otra parte, las estructuras de deformación generadas por proyecciones balísticas de bloques y lapílis en facies intermedias y distales sugieren actividad volcánica explosiva coetánea con la sedimentación. Este patrón podría vincularse con una progresiva generación de relieve positivo, y posterior transporte y sedimentación del EDC hacia la porción topográficamente más baja. Asimismo, permite inferir que la generación de relieve y la sedimentación estarían vinculadas directamente con la propia actividad volcánica explosiva y no con procesos externos al depocentro, dando como resultado una tendencia vertical fuertemente agradacional.

El segundo patrón de apilamiento de EDC está representado por los eventos VIII a XI, que en el perfil Tscherig Este los espesores de los estratos arenosos basales tienden a decrecer y en las porciones distales predominan las facies tractivas de canal asociadas a depósitos por decantación. Este patrón podría vincularse con la retrogradación progresiva del sistema acercando las facies distales hacia porciones que inicialmente fueran proximales; este retroceso podría estar asociado a la erosión del aparato volcánico.

Estos patrones reconocidos de agradación y retrogradación, pueden vincularse con depositación en estadios sin- e intereruptivos. Los conceptos de depósitos sineruptivos e intereruptivos son ampliamente tratados en la bibliografía (Smith, 1986, 1987, 1991; Smith

y Lowe, 1991; McPhie et al., 1993; Bahk y Chough, 1996; Pierson y Scott, 1985, 1999; Lirier

et al., 2001; Sierra et al. 2009). En este sentido Smith (1991) se refiere a los depósitos sineruptivos como Tipo 1 (T1) y a los depósitos intereruptivos como Tipo 2 (T2). Ambos depósitos se limitan por superficies erosivas y desarrollo de suelos. Los primeros, T1, se originan a partir de flujos de detritos o hiperconcentrados, o a partir de corrientes con alta concentración de sedimentos, pudiendo extenderse decenas de kilómetros desde el área fuente. Se caracterizan por registrar altas tasas de agradación y capas mantiformes de areniscas gruesas a conglomerádicas de hasta decenas de metros de espesor y composición clástica monolitológica de naturaleza piroclástica. Los segundos, T2, se originan a partir de flujos de corrientes diluídas. La extensión lateral de estos depósitos está dominada por tasas de migración lateral de canales e influenciada también por la aparición de zonas emergidas vegetadas. Estos depósitos desarrollan canales incisos y las litologías varían desde conglomerados hasta limoarcilitas. Por último, Smith (1991) divide a los depósitos T2 en 2a y 2b dependiendo de la extensión lateral de las capas. La geometría de los depósitos 2a está controlada por tasas bajas de subsidencia y/o erupciones frecuentes dando como resultado depósitos de menor extensión lateral y con incisiones más profundas. Por otra parte, la geometría de los depósitos 2b está controlada por una mayor subsidencia y/o erupciones menos frecuentes; esta configuración registra depósitos de mayor extensión e incisiones más someras. Por su parte Lirier et al. (2001), como resultado del estudio de depósitos en masa producidos por grandes lluvias en las laderas del volcán Vesubio, concluyen que los procesos de remoción en masa no tendrían directa relación con episodios eruptivos, pudiendo darse de manera más frecuente, inclusive en estadíos intereruptivos.

Figura 59. Correlación de los perfiles Tscherig Este, Oeste y Sur. Se indican los once eventos depositacionales reconocidos y los arreglos verticales resultantes. El inferior agradacional en estadio sineruptivo, el superior con arreglo retrogradacional en estadio intereruptivo

Figura 60. Modelos sedimentarios interpretados para los depósitos del Area Puesto Tscherig – Co. La Laja. A. Esquema representativo de los depósitos con arreglo vertical progradacional en estadio sineruptivo. B. Esquema representativo de los depósitos con arreglo vertical progradacional en estadio intereruptivo. Para ambos esquemas se idealiza un esquema de apilamiento de facies en diferentes porciones del paisaje.

En función de estos conceptos resumidos, es posible asumir que el patrón de apilamiento de EDC inferior progradante es desarrollado en un estadío sineruptivo (Fig. 60A), mientras que el superior retrogradante se desarrolla en un estadío intereruptivo (Fig. 60B). En cambio, el último patrón progradante se interpreta como desarrollado en un estadío también intereruptivo.

Por otra parte, las observaciones petrográficas demuestran un fuerte contenido volcaniclástico, tanto en facies distales como proximales; incluyendo la presencia de matriz tobácea, granos pumíceos y granos monominerales con senos de corrosión. El contenido volcaniclástico sumado a los procesos de depositación interpretados y al escenario de fuerte vulcanismo tanto explosivo como efusivo reconocido para el área, permitiría suponer que estos depósitos serían producto de la removilización de acumulaciones piroclásticas no soldadas (Smith y Lowe, 1991; McPhie et al., 1993).