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CHAPTER 3 : THEORETICAL FRAMEWORK AND HYPOTHESES DEVELOPMENT

3.2 Constructs of the theoretical model

3.2.2 Identification of lean service practices

La que se refiere a la fuerza, dinamismo, rectitud y profundidad del trazado, reflejo de una potencia vital fuerte y de una gran capacidad de lucha y de realización.

La tensión producida por los efectos inhibitorios, paralizantes y defensivos de las cargas de emotividad que tiende a alojarse en el individuo, sin que éste las libere y regule mediante los sistemas normales de la motricidad (acción, palabras, gestos, etc.).

Las desigualdades de la tensión se refieren, naturalmente, a la existencia en el grafismo de signos fuertes y débiles. Son fuertes todos los signos que se refieren a la fuerza, profundidad, dinamismo, rectitud, nitidez, etc. del trazado. Son débiles, los trazos inseguros, flexuosos, torcidos, raquíticos, delgados o mal alimentados de tinta, empastados, brisados (rotos), porosos o con dientes de sierra, etc. (ver figs. 206 y 213).

Una escritura en la que se alternen los trazos fuertes y débiles (figs. 43a y b, 44, 56, 79, 113 y 115) es siempre sintomática de alguna irregularidad en la salud o en la esfera moral del sujeto. Las desigualdades de tensión en los trazos de flexión (norte-sur, hampas-jambas), son indicadores de la inseguridad del sujeto en las posiciones o actitudes que debe tomar con respecto a sus problemas de toda índole. Unas veces será fuerte y resistente y otras claudicante, dependerá de las cargas emotivas almacenadas o de los cambios de onda, baja alta, que tenga en cada momento. Si el sujeto está en su onda baja, la posición del Yo en su medio social, laboral o en su vida privada, será precaria. El sujeto sabe, a veces, qué posición o actitud debe tomar, pero se siente incapaz de poderla mantener y opta por el consentimiento o la claudicación.

Cuando las alternativas de trazos fuertes y débiles se producen en los movimientos de extensión (polos izqda.-dcha.), los cambios de empuje-claudicación, los impulsos de expansión-inhibición, se producen en las relaciones del sujeto con su entorno. Puede imponer a veces sus criterios y mostrar un cierto dinamismo realizador, mientras en otros momentos deja la acción en manos de los demás y se deja influir por la presión de otros o por el criterio de los que le rodean encerrado en su desgana depresiva.

D19 - DESLIGADA, Escritura:

Llamamos escritura desligada a aquella cuyas letras, en las palabras, están desvinculadas, desunidas, separadas, las unas de las otras (ver la fig. 87 y en la fig. 104 la palabra “Castilla” en la firma).

En general, debemos considerar cada palabra como la representación mental de un objeto abstracto o concreto. Cada una de nuestras representaciones mentales está “ligada” a vivencias o experiencias psíquicas relacionadas con las mismas. Cuando las vivencias o recuerdos no rozan ningún conflicto, ningún temor o vivencia inhibidora, al representarnos mentalmente un objeto, nuestros impulsos van directos, sin cortes, sin paradas ni interrupciones, hacia el acto a realizar o hacia la comunicación consciente. Por tanto, en la escritura ligada y, sobre todo en la hiperligada o combinada, la concatenación de imágenes se realiza sin bloqueos o paradas, se pasa directamente del pensamiento a la acción.

Los contactos del sujeto con su entorno son libres y espontáneos. El sujeto se adapta bien a la vida y su actitud vital es preferentemente extravertida.

Por el contrario, cuando las palabras presentan letras yuxtapuestas, desligadas, sin que existan indicios de conexiones aéreas (ligaduras en el aire), el sujeto marcha

por la vida como dando trompicones, inseguro, inhibido, necesita apoyos o justificaciones razonadas para conectarse a los demás o para resolver los problemas vitales. Su actitud vital es introvertida. Necesita rumiar los estímulos, detenerse para reflexionar, tomar precauciones.

Cada detalle de los objetos, de las personas o de las situaciones es tomado como un todo. Del mismo modo que separa las letras en las palabras, separa las cosas por los detalles, toma una actitud analítica parcial, enjuicia de modo incompleto las cuestiones y su parcialidad de juicio, su subjetivismo y su dificultad para ver las cosas en su conjunto y en relación con cada circunstancia, dificulta las relaciones con los demás. Se hace enojoso, inadaptado y raro. Al sujeto le resulta difícil mantener la continuidad, tanto de pensamiento como de acción y esta dificultad será tanto mayor, cuanta más desigualdad de espacio, forma y movimiento presente el grafismo, es decir, cuanto más alto sea el nivel negativo.

Cuando la escritura desligada o yuxtapuesta presenta signos de ligazón aérea y un buen ritmo en el avance de los movimientos, es decir, con predominio de signos positivos, el inconsciente interviene a cada momento aportando una influencia benéfica, una comprensión intuitiva y eficaz de las cosas y de las situaciones incluso una creatividad armónica, pues el inconsciente y la consciencia se compenetran armoniosamente (recordamos, en este momento los grafismos de Bergson, de Streletski, Severo Ochoa y Emilio Zola, entre otros).

De un modo general, la escritura ligada corresponde a un pensamiento acostumbrado a la síntesis, a agrupar el mayor número de cosas en un solo orden. La escritura ligada refleja un tipo de pensamiento en que el sujeto se fusiona con el objeto, se identifica con él, lo ama como parte práctica y utilitaria que le reporta beneficios y lo integra en una especie de canibalismo psíquico (introyección) haciendo que forme parte de su vida. Ligar es unir una parte con otra, o un objeto con otro, mediante una identificación y asociación, es participar, responder de inmediato y sin reservas a los estímulos internos y externos que emanan del “sí mismo” o de la percepción o contacto con cada persona, con cada objeto o situación. El sujeto toma una actitud de fusión o acercamiento al “objeto”, por afinidad o identificación, por empatía. Su posición ante la vida es extravertida, obedece a sus impulsos primarios, pues ni encuentra temores, ni obstáculos, ni detalles que le detengan o inhiban de cara a sus contactos con lo externo o a su necesidad de poner en marcha sus ideas, sus deseos, sus necesidades vitales. Por el contrario, la escritura desligada o yuxtapuesta, representa la existencia de un todo en cada letra, en cada detalle de un objeto. Esto supone un pensamiento crítico y analítico que obliga al sujeto a detenerse, a separar el objeto en partes para poder comprenderlo. Desune o divide para experimentar, para estudiar en profundidad, para asegurarse que no hay nada oculto o perjudicial que pueda poner al Yo en peligro. Se detiene en los detalles antes de valorar el “conjunto”, lo que refleja una actitud defensiva hacia su entorno. Esta actitud es la introversión de que nos habla Jung y la secundariedad de Heymans-Le Senne.

No debemos confundir la escritura desligada con la escritura.”cortada”, donde las letras aparecen seccionadas o divididas en trozos, como por ejemplo, las “m” cortadas en tres trozos, las hampas cortadas en la cima, etc.. Según F. Lefebure, estos cortes en el interior de las letras, son debidos a un inconsciente perturbador y causa de angustia, de procesos inhibitorios, de hipersensibilidad y ansiedad. Los cortes en las letras, son generalmente patológicos. Según el Dr. Streletski, se deben a perturbaciones circulatorias (especialmente esclerosis cardiovascular). En otros casos son producto de dudas, de fobias y temores neuróticos.

La escritura desligada está descrita más ampliamente en mi obra “Escritura y Personalidad” (pág. 189 de la 8ª edición). Ver allí este término.

D20 - DESNUTRIDA, Escritura:

Se refiere este signo al débil espesor de los trazos de flexión o de norte-sur del grafismo (fig. 213). El espesor normal del trazado oscila en torno al medio milímetro. En ciertos casos, el espesor de los trazos puede ser irregular o alternativamente nutrido y desnutrido (ver el artículo Desigualdades de Presión D14).

La delgadez y fragilidad del trazado, suele corresponder a sujetos con una vitalidad débil, muy vulnerables a los cambios atmosféricos y a toda serie de cambios o pequeñas anomalías en el entorno en que viven. No soportan fácilmente ruidos, corrientes de aire, humo de cigarrillos y otros estímulos o fenómenos molestos para su delicada hipersensibilidad. Son seres que, como flores muy delicadas, necesitan un tratamiento y un acondicionamiento especial para no sucumbir, para no caer en desmayos, para no sucumbir por efecto de conflictos, roces o circunstancias adversas.

(N) La delicadeza extrema de estos sujetos, les lleva con frecuencia a la angustia, al sobresalto, a las palpitaciones del corazón, al sobrecogimiento, al temor excesivo a los acontecimientos adversos de la realidad. La debilidad e impotencia sexual es frecuente en sujetos de escritura desnutrida. Se defienden con angustia histérica de todo aquello que imaginan un riesgo o peligro para su seguridad o una amenaza física o moral. El simple roce de una prenda de vestir sobre su delicada epidermis, es suficiente para sentirse muy molestos y alterados y para quejarse amargamente de los “cernícalos” que fabrican tales prendas.

“El individuo que se siente chasqueado, trabado o limitado por la serie de reglamentos rígidos y molestos, que le obligan a soportar el triunfo de una moral frustrante para su débil energía y resistencia, se desenvuelve en la vida como aprisionado por su impotencia y en lucha contra la ansiedad, la incomprensión y el rechazo, estado en que las limitaciones pueden producir y producen una actividad más o menos compulsiva” (F. Lefebure, ver obra citada). (Para más detalles interpretativos, ver escritura Tenue, en mi obra “Escritura y Personalidad”, 8ª edición, página 99).

D21 - DESORDENADA, Escritura:

Se considera desordenada una escritura cuando presenta marcadas irregularidades, asimetrías, desproporciones y anomalías en la ocupación y en la distribución del espacio, en la forma y en el movimiento. Las letras carecen de equilibrio y armonía, especialmente las mayúsculas y las letras de hampa y jamba. Unas letras son pequeñas y otras altas en la zona media. La cohesión es irregular. Son frecuentes los cambios de forma en el coligamento y las irregularidades en la presión (figs. 33, 49, 61 y 82).

de pensamiento, juicios de valor falsos y muy subjetivos. Mala organización del tiempo y de la actividad. Falta de formalidad y de ética en la conducta. Tendencia a mentir, a exagerar, a dramatizar las cosas en exceso y sin ningún sentido de la prudencia y de la medida de la realidad.

El sujeto, dice Torbidoni y Zanin, está “lleno de ideas y de iniciativas pero las expresa de una manera desorganizada, sin orden y sin cohesión. Le falta el sentido de la distinción y de la proporción. Pasa de un concepto a otro sin preocuparse del lazo que puede existir entre ellos. No presta ninguna atención a la forma, al estilo, a la precisión del lenguaje, a la organización ni al método. Aveces, sus ideas y sus improvisaciones le impulsan a pronunciarse y actuar de forma desconcertante”. (Ver la continuidad de la interpretación de la escritura desordenada en la obra de estos autores).

D22 - DESORGANIZADA, Escritura:

Para que una escritura sea desorganizada, ha tenido que haber sido anteriormente organizada. Para determinar las causas de la desorganización gráfica, pues, deben tenerse muestras comparativas.

Cuando la desorganización gráfica se debe a causas esporádicas (tomar notas rápidas de algo, escribir sobre una mesa que se mueve o bajo la presión de alguna amenaza, escribir durante una tempestad, en montañas muy altas o en cuevas de gran profundidad, etc.), los cambios del grafismo no se corresponden con variaciones de la personalidad. Solamente señalan causas accidentales que influyen sobre la motricidad, sobre el acto de escribir.

La desorganización del grafismo puede ser debida a múltiples causas, como pueden ser: una mayor edad, los efectos de alguna enfermedad, de algún accidente que ha repercutido sobre el cerebro o el aparato motor, las intoxicaciones por el abuso del alcohol, de las drogas, del café, por los excesos de trabajo o excesos sexuales, las pasiones mal controladas, las distonías nerviosas (contracciones, sacudidas, temblores, retoques, etc.), la precipitación, el desorden moral, el periodo de la edad crítica, el periodo menopausico, la decrepitud o vejez prematura, los grandes traumas morales dolorosos, etc.

D23 - DESPROPORCIONADA, Escritura:

Dícese de la escritura que no guarda relación armónica de medida entre unos elementos y otros de las letras, de las palabras y de las líneas. Afecta principalmente a las mayúsculas, a las hampas y jambas, a los trazos iniciales y finales, a las barras de las “t” y a la puntuación y acentuación.

Podemos señalar como desproporciones las mayúsculas y hampas de la fig. 11; las jambas, rasgos iniciales y finales de la fig. 12; los apoyos de la presión en la fig. 23; los finales de palabra de la fig. 37; los inflamientos de los penachos de las “d” en la fig. 75; la desproporción en la altura de la “M” y sobre todo la inflación de la “a” en la firma de Manuel Fraga; los excesos dimensionales de las jambas en la fig. 162 y la descomunal longitud vertical de la mayúscula inicial, de las “t” y resto de hampas y

jambas de la fig. 204, y la dimensión de los puntos y acentos en las figs. 96, 100 y 162.

(N) Toda desproporción es la imagen representativa de una hipertrofia distrofia del juicio en la valoración del sí mismo o de las cosas. Supone un desarreglo o falso concepto de la idea que tiene el sujeto de sí mismo o de algunas de las cosas que le rodean, es la imagen de una mente apasionada, de un desequilibrio, de una distorsión entre el pensamiento y la realidad.

El sentido psicológico de los movimientos desproporcionados, depende mucho de la zona o zonas del grafismo donde se localizan las hipertrofias. Si se dan en las zonas iniciales (fig. 187) reflejan, positivamente, el interés por todo lo histórico, por el pasado individual o colectivo. La fig. 187, por ejemplo, corresponde a un excelente historiador y periodista, al que se deben brillantes crónicas sobre la primera guerra mundial y después, una “Historia Militar de la Guerra de España”, etc. Fue director de la agencia EFE, director de La Vanguardia y embajador de España en Whashington, en Santo Domingo, en la Argentina y en las Naciones Unidas, 1964. Es el padre de José Mª. Aznar, Pte. del P.P.

En sentido más negativo, es la indicación de una autoilusión sobre la importancia del Yo (falsa auto-imagen o imagen de sí mismo fantaseada), como es el caso de la fig. 188 : inicial del nombre sobrealzada e inflada, seguida de un pedestal sobre el que coloca el resto del nombre.

La desproporción, cuando corresponde a los trazos finales, (figs. 90 y 93), el sujeto fuerza la realidad, la deforma, la cambia, para poder llevar a cabo sus deseos, sus caprichos, incluso atrapando o “reteniendo” las cosas o a las personas en un afán de posesión exclusiva (ganchos o arpones en los finales).

En la zona inferior se fantasean las necesidades instintivas, supliendo con la imaginación la insatisfacción, la impotencia o las tendencias inconscientes reprimidas de los instintos.

Las desproporciones en la zona media afectan a la conducta en la esfera cotidiana. Suelen presentarse, en forma de inflación, en las letras de óvalo (“a”, “o”, “g”, “d”, etc.) y reflejan un aumento ilusorio o fantaseado de los contenidos emocionales, de las reacciones de agrado-desagrado, referidas a las personas u objetos, situaciones o circunstancias con las cuales el sujeto tiene contacto. Ver la inflación de la “a” de “Manuel” en la firma de Fraga Iribarne, fig.111bis)

D24 - DEXTROGIRA, Escritura:

Dícese de la escritura de movimiento progresivo o dirigido hacia la derecha, en el sentido de la línea, sin cortes anómalos en la cohesión, sin regresiones anormales, sin lazos, sin arcos, sin bucles, ni desproporciones o complicaciones que retarden, traben o perturben su avance (figs. 29 y 96). La escritura dextrógira señala la dirección del interés, predominantemente, extravertida. El sujeto encuentra su satisfacción física, afectiva o espiritual en el contacto directo con el “objeto”. El objeto puede ser lo mismo una persona, cualquier objeto físico, cualquier objeto afectivo o espiritual, es decir, cualquier idea abstracta o concreta, cualquier proyecto o creación al que se vincule.

movimiento hacia adelante, hacia el devenir. Aquél que vuelve hacia atrás o se detiene, va en contra del mismo sentido de la vida o teme por ella.

De aquí que se interprete la escritura dextrógira como una facilidad para socializar las tendencias, instintos y necesidades, los deseos y hasta los caprichos.

Esta sociabilidad fácil y espontánea genera hábitos de conducta abiertos y sinceros, una franqueza y naturalidad feliz, una adaptación carente de ostentación y de pedantería, es decir una gran sencillez de carácter, que no impide el cuidado de sí mismo e incluso la elegancia moral.

La escritura dextrógira, tiene rara vez un sentido negativo, si nos referimos a la marcha total de los movimientos hacia la derecha dentro de un ambiente armónico, es decir, cuando no vemos discordancias, desproporciones chocantes, desequilibrios de ritmo y otras anomalías (figs. 29, 96, 155 y 178). La escritura dextrógira, se une generalmente a los signos de sencillez y simplificación. (Ver, para más detalles, escritura progresiva, P17).

D25 - DIBUJADA, Escritura:

Debemos a nuestro malogrado amigo el Dr. Gille la descripción e interpretación de esta modalidad gráfica (Ver “Psicología de la escritura”, página 74)).

La escritura dibujada obedece al gusto artístico. “Es la escritura cuyo trazado armónico y a menudo cuidado, ofrece una originalidad sin discordancias y se parece más a un dibujo, propiamente dicho, que a la fría caligrafía. La escritura dibujada es una manifestación instintiva del arte; en ella encontramos formas nobles, el rasgo es puro y matizado, a veces exagerado en el relieve o en la dimensión, pero siempre armonioso y vivo”.(Ver como ejemplo de escritura dibujada, aunque sin gran positividad, la fig. 183a).

La escritura dibujada, puede representar lo mismo los gustos artísticos el sentido de las formas, la elegancia y la creatividad artística, que el enmascaramiento de la pobreza del alma a través de unas formas artificiales o de una imitación de los caracteres de imprenta, con la intención de desfigurar u ocultar las deficiencias personales. Para más detalles sobre la escritura dibujada, ver la obra citada del Dr. Guille- Maisani.