CHAPTER 3 FINDINGS ON THE IMPACT OF STUDY SUPPORT
3.7 The Impact of Study Support on the Whole School
En la Bula de convocación del jubileo extraordinario de la misericordia Misericordiae Vultus el Papa Francisco74 menciona la importante labor del confesor dirigiendo una fuerte palabra a quienes creen que ser confesor se improvisa y se llega a serlo correctamente cuando nos hacemos nosotros penitentes en busca de perdón, en no olvidar que ser confesor es participar en la misma misión de Jesús y no olvidar que cada quien deberá acoger a los fieles como el padre en la parábola del hijo pródigo: un padre que corre al encuentro del hijo no obstante, hubiese dilapidado sus bienes.
El Papa Francisco recuerda que es importante tener presente que, para realizar una auténtica pastoral de la confesión hoy, que se encarne en las realidades de las personas, es indispensable fomentar el encuentro como camino de realización humana, donde Dios se convierte en el gestor de dicho encuentro y donde este servicio eclesial es un ejercicio de amor de la confesión.
El confesor está llamado a ser hombre del Espíritu Santo, ya que "el protagonista del ministerio de la reconciliación es el Espíritu Santo‖75. El confesor acoge a los pecadores no con la actitud de un condenador, ni tampoco como un simple amigo (subjetivo), sino con el amor de Dios, con el amor de un padre que ve a su hijo de vuelta y va a su encuentro, del padre misericordioso". (cf. Lc. 15, 11-32). Si bien es cierto que ―el buen confesor‖ nos indica el doble papel de médico y de juez para
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Bula Misericoriae Vultus 17, año 2015.
75 Papa Francisco. ¡La confesión no es un tribunal de condena, sino experiencia de perdón y misericordia!
83 los confesores, pero no olvidemos nunca que como médico está llamado a sanar y como juez a absolver.
Deben considerarse los siguientes cincos puntos que enmarca el servicio eclesial del confesor:
1. Sentido: ―El ministerio de la reconciliación ejercido con gran disponibilidad, contribuirá a profundizar el significado del amor de Dios, recuperando precisamente el sentido del pecado y de las imperfecciones como obstáculos al verdadero amor‖. Teniendo claro el confesor que cuando se pierde el sentido del pecado, se rompe el equilibrio interior en el corazón y se da origen a contradicciones y conflictos en la sociedad humana‖76. 2. Contenido: Este servicio de reconciliación, ejercido con autenticidad,
invitará a vivir en sintonía con los sentimientos del Corazón de Cristo. Es una ―prioridad‖ pastoral, en cuanto es vivir la caridad del Buen Pastor, vivir «su amor al Padre en el Espíritu Santo, su amor a los hombres hasta inmolarse entregando su vida»77. Ahora bien, para retornar a Dios Amor, es necesario invitar a reconocer el propio pecado, sabiendo que ―Dios está por encima de nuestra conciencia‖ (1Jn 3,20). De aquí, se deriva la alegría pascual de la conversión, que ha suscitado santos y misioneros en todas las épocas78.
76 Tomado de: URL: http://www.clerus.org/clerus/dati/2011-08/02-6/sussidio_per_confessori_es.html. Y de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium No 10), 21 Noviembre, 1964.
77 JUAN PABLO II, Exhortación apostólica postsinodal Pastores dabo vobis, 49: 745. 78
CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, El sacerdote confesor y director espiritual ministro de la misericordia divina No 22, año 2011. Tomado de: URL: http://www.clerus.org/clerus/dati/2011-08/02- 6/sussidio_per_confessori_es.html.
84 3. Riqueza: El sacramento de la reconciliación es un signo eficaz de la presencia, de la palabra y de la acción salvífica de Cristo redentor. En él, el mismo Señor prolonga sus palabras de perdón en las palabras de su ministro mientras, al mismo tiempo, transforma y eleva la actitud del penitente que se reconoce pecador y pide perdón con el propósito de expiación y corrección. En él se actualiza la sorpresa del hijo pródigo en el encuentro con el Padre que perdona y hace fiesta por el regreso del hijo amado (Cf. Lc 15,22)79.
4. Características: Un confesor debe tener como características una caridad apostólica por la conversión y salvación de sus hermanos; tiene la ciencia y preparación requerida; hombre lleno de prudencia y sensatez; busca solo la gloria de Dios y la libertad del hombre; sigue las máximas del Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia; ejerce dignamente su condición de auténtico misionero, de pastor abnegado, hombre lleno de bondad y misericordia para con todos.
5. Exigencias: El confesor es un buen pastor, un padre lleno de misericordia, un maestro que enseña y un educador que transmite, ha sido constituido por Dios ministro de justicia que absuelve y a la vez de misericordia. Ejerce el ministerio de la reconciliación es vivir de nuevo, de forma particular, su condición de ser instrumento de gracia, ―ser la guitarra de donde Dios es quien saca la melodía‖. Desde esta perspectiva se exige al ministro una mayor atención a su formación: De tal manera, es necesario que aparte de
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CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, El sacerdote confesor y director espiritual ministro de la misericordia divina No 24, año 2011. Tomado de: URL: http://www.clerus.org/clerus/dati/2011-08/02 6/sussidio_per_confessori_es.html.
85 una compasión espiritual y pastoral, tenga una debida preparación teológica, bíblica, moral y académica, que esté capacitado para comprender la situación real del ser humano. Además, debe conocer los ambientes sociales, culturales, económicos e incluso profesionales de quienes acuden al confesionario, para poder darles consejos adecuados y orientaciones espirituales y prácticas.
CONCLUSIONES
Como conclusiones se puede señalar que nos encontramos en un mundo dividido y desgarrado. En una Iglesia también en diversas ocasiones dividida. Y la raíz íntima y profunda de estas situaciones en los bautizados se produce por el llamado pecado. En el recorrido de este trabajo se descubre como en todos los hombres también se encuentra una nostalgia y un deseo profundo de reconciliación, libertad, unidad y paz. Esta investigación se logró gracias a que se quiso realizar un estudio que ayude al penitente y al confesor a encontrar la relación profunda que existe entre la libertad del hombre, la penitencia, conversión y reconciliación desde una praxis liberadora del sacramento. Entendiendo que la reconciliación es un don del Padre, una iniciativa suya, a través de su hijo Jesucristo y que se vive y se expresa en la Iglesia por medio del sacramento, expresado en su historia y evolución, en la cual la Iglesia ha recibido y mantiene ―el ministerio de la reconciliación‖. (2 Cor. 5, 18).
Fundamentando, el desarrollo de este trabajo y parte de los capítulos que lo conforman se rescata lo más importante y se escribe en algunas ocasiones los párrafos íntegros tal y como aparecen en el texto original, esto con la intensión de apoyarse y no quitar la idea central de cada uno de los temas a tratar. Claro está,
86 que también se coloca la comprensión y en algunos momentos se apoya de los documentos del magisterio y de la doctrina de la iglesia de los que se puede tomar algunas ideas y no está demás mencionar que en algunas circunstancias se toma de la fuente de las sagradas escrituras.
Quizás, una de las grandes desgracias que sufre el cristianismo contemporáneo es la falta de ―experiencia religiosa‖ que no se vive ni en sus actos ni en sus ritos, donde son muchos los que dicen llamarse cristianos y, más sin embargo, no saben lo que es gozar de su fe, sentirse a gusto con Dios y vivir saboreando su adhesión a Jesucristo y de los hermosos frutos que este sacramento de la reconciliación nos regala. ¿Cómo se puede ser creyente sin gozar nunca del amor acogedor de Dios que se nos brinda por medio de los sacramentos?
Finalmente, se descubre que esta reconciliación mantiene cuatro dimensiones importantes liberadoras que son: la reconciliación consigo mismo, con Dios, con los hermanos y con toda la creación.
Esto se logra a través del análisis de la realidad actual y de la práctica del sacramento y de algunos documentos eclesiales y teológicos usando una técnica de deconstrucción, y cuyo sentido afirmativo es la construcción invertida como crítica sobre el sacramento de la reconciliación, para así lograr el verdadero sentido de vida, transformación y de la praxis reconciliadora que contiene dicho sacramento.
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