DATA ANALYSIS AND DISCUSSIONS 4.1 Introduction
4.2.2 Impact of teamwork on quality of teaching and learning
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liViAg
uERRERoF
iguERoAintRODUcción
De acuerdo con el modelo holónico (parte y todo a la vez) de la sexualidad hu- mana,1 que plantea cuatro subsistemas en la sexualidad que interactúan entre sí,
en la sexualidad de mujeres y hombres hay diferentes formas de ejercer el mal- trato, que no necesariamente se reconoce como tal debido a los mensajes intro- yectados desde la cultura, que hace que las formas de violentar la sexualidad no sean reconocidas como tales. En primera instancia nombro el holón del género en el que hacemos referencia a la identidad de género y a los roles de género y, en caso de no cumplirse los estándares socialmente establecidos, hay una san- ción social que, no necesariamente, es reconocida como un acto de violencia, o bien, cuando en el holón de la reproductividad los hombres ejercen un paternaje cargado hacia acciones de cariño y poco hacia la responsabilidad económica de los hijos o si una mujer manifiesta no estar de acuerdo con el cuidado de los hijos, ambos mujer y hombre, reciben una sanción social que enjuicia esas acciones. En el holón de los vínculos afectivos si porque los hombres manifies- tan su sentir respecto a los enamoramientos y suelen ser románticos, hay una sanción, pero si no manifiestan su sentir también. A las mujeres socialmente es más permitido lo romántico y, sin embargo, si no se es de esa forma también hay una sanción social y qué decir respecto de los temas de la orientación sexual,
en donde todo lo que no es heterosexual, en nuestra cultura, tiene una sanción aunque, afortunadamente, ya se está abriendo más la brecha entre las diferentes manifestaciones de la orientación sexual.
Y, por último, quiero nombrar los eventos relacionados con los abusos sexuales, las violaciones, el hostigamiento y las diferentes formas de acoso. Las relaciones que involucran un acto de esta naturaleza, sumado el incesto, etc., se ubican dentro del holón del erotismo; es decir, cuando en este holón surgen eventos de esta naturaleza de acuerdo con este modelo teórico de la sexualidad lo vamos a encontrar aquí.
Ahora bien, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, violencia se- xual es: “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comenta-
rios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”.2 Este concepto nos
muestra diferentes formas de reconocer la violencia que, en un sentido, pueden ejercer mujeres a hombres, hombres a mujeres, mujeres a mujeres y hombres a hombres. Este concepto que un punto clave en el ejercicio de la violencia hay un sometimiento de una persona hacia otra donde destaca el ejercicio del poder, que no tiene ni sexo ni género.
La cultura moldea estereotipos que potencian la vulnerabilidad de algunos po- niéndolos en el lugar de víctima y, en otros, potencia el papel de agresor(a). La óptica tradicional de educar a mujeres y hombres en un encuadre machista, en donde el papel del hombre es mostrar fortaleza pero también dominancia y, las mujeres, en el papel de sumisión, en lo general esta óptica promueve la inequi- dad y favorece las conductas abusivas del más fuerte al más débil.
Como una muestra de ello retomo la figura de la OMS-OPS3 que, en analogía
con un témpano de hielo sumergido en el agua y lo que se mira por encima del nivel del mar, es solo la punta del problema. Lo encontrado en la estadística emi- tida por alguna instancia gubernamental es sólo una dimensión diminuta de la realidad del problema de la violencia y, particularmente, la que está relacionada con la sexualidad. En un rubro intermedio podemos encontrar los índices de violencia captados a través de una encuesta anónima; lo que ocupa el campo mayor de la violencia es la que no es nombrada en ningún recurso. La explota- ción sexual ocupa en este rubro un lugar importante, por supuesto producto de la vulnerabilidad económica y la inequidad de género en el que las mujeres son víctimas de este delito. Es sorprendente que en los últimos años, producto de investigaciones periodísticas, salgan a la luz las redes de trata que operan en diferentes países, en el que México tiene un mercado clandestino en algunos puntos de la República.
Es menos probable realizar la denuncia si el agresor(a) es una persona conocida en donde el modo de operar es mediante el sometimiento utilizando la fuerza o, bien, el sometimiento a través del convencimiento por medio de chantajes. Y, por supuesto, en la punta de la pirámide está la violencia seguida de la muerte, que es parte de la estadística porque existe un protocolo inevitable para este tipo de circunstancias que, necesariamente, tiene que pasar por una instancia gubernamental.
En lo particular, tomar la decisión de denunciar ante las instancias gubernamen- tales involucra una serie de circunstancias personales, sobre todo si el agresor(a) es parte de la familia. Ésta es la primera razón por la que no optan por este camino. La otra razón fundamental para no denunciar tiene que ver con la poca credibilidad de justicia frente a las instancias de seguridad pública y, muy de la mano, va el maltrato recibido por el personal que se encarga de atender las denuncias correspondientes.
En relación con el esquema de desigualdad entre hombres y mujeres es signifi- cativo nombrar, de acuerdo con una estadística del Instituto de las Mujeres del Gobierno del Distrito Federal obtenida entre enero y noviembre de 20134 reporta
haber ofrecido 2,187 servicios de atención en los módulos Viajemos Seguras en el Transporte Público, de los que sólo 341 casos llegaron a instancias jurídicas. De esas 341 personas, 332 eran mujeres y 16 hombres, lo que representa 95% de mujeres y 5% de hombres. Respecto al sexo de los presuntos agresores 339 eran hombres (99%) y 5 mujeres (1%). Es impresionante cómo la toma de esta muestra refleja el desequilibrio en las condiciones entre hombres y mujeres en el ejercicio de la violencia.
Figura 1.
Magnitud del problema de la violencia sexual
Violación denunciada a la policía Violación revelada en las encuentas
Violación no revelada por vergüenza, culpa u otros factores
Agresión sexual seguida de muerte
Fuente: (OPS, 2003, p. 162)
V
iolación por un e
xtr
año
Explotación sexual resultante de la vulnerabilidad económica Relaciones se xuales f orzadas en el matr imonio o en una cit a amor osa Relaciones se
xuales no deseadas per
o acep tadas como r esult ado de r uegos insis tent es, c hant aje, amenazas o ar timañas