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IMPLEMENTATION EXPERIMENT IN MININET

Actualmente, muchos agricultores se quejan de que sus tierras ya no producen como antes. Dicen que las tierras están cansa- das y quemadas por los fertilizantes, herbicidas y plaguicidas químicos. Los productos químicos pueden ayudar a mejorar la producción agrícola, pero deben usarse con cuidado y adecuadas dosis, siguiendo las instrucciones del fabricante y los consejos del personal a cargo de los técnicos y técnicas agrícolas.

Las enfermedades de las plantas son iguales a las de las perso- nas. Si tomamos más antibióticos de los necesarios, las bacterias se hacen resistentes y cada vez necesitaremos un antibiótico más fuerte. De manera similar, las plagas cada vez son más potentes. Es importante mantener nuestros suelos sanos para que tengan “alimento” y estén bien nutridos. Solo así podremos tener bue- nas cosechas. Necesitamos:

• Cultivar en un mismo terreno variedad de plantas y especies (cultivo en asocio) y rotar los cultivos.

• Usar semillas de buena calidad y variedades adaptadas al cli- ma, suelo y altura.

• Manejar de forma integrada plagas, enfermedades y malas hierbas.

• Usar eficientemente el agua.

La deficiencia de vitami- na A produce ceguera, la de zinc aumenta el riesgo de infecciones, proble- mas en la piel y retraso de crecimiento, la de hie- rro, anemia y la de yodo, problemas en la tiroides. La carencia se debe al bajo consumo de carne, pes- cado, productos lácteos y vegetales verdes. Para evitar esta deficiencia, en Guatemala se fortifica el azúcar con vitamina A, la sal con yodo y algunas ha- rinas con hierro.

El Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas – ICTA- produce diversas semillas mejoradas, como el frijol ICTA Ligero, resis- tente a la sequía y a algu- nas plagas; el maíz ICTA Maya, con más proteína y el frijol ICTA Superchi- va con más hierro y zinc. Su consumo disminuye la desnutrición.

Visitemos un campo de cultivo de la comunidad. Damos preferen- cia a los sistemas de cultivo orgánico y sustentable. Observemos y hablemos con la persona responsable de la producción del cultivo, para conocer cuáles son sus prácticas agrícolas y qué medidas toma para proteger el suelo y las aguas. Averiguamos acerca de los mé- todos que utilizan para el control de plagas, qué tipo de fertilizan- tes usa y la calidad de las aguas para el riego.

Muchas personas prefieren alimentos orgánicos, son producidos por peque- ños agricultores con métodos no industriales y sin utilizar productos quími- cos industriales, como plaguicidas, herbicidas o fertilizantes. Un cultivo orgá- nico no se descuida, ni se deja al natural, si ningún tipo de control. Necesita cuidados especiales para producir cosechas sanas y fuertes.

Quienes practican la agricultura orgánica, producen su propio abono utili- zando estiércol, humus de lombriz, vegetales en descomposición, restos de alimentos orgánicos, ceniza, entre otros. Cuidan los cultivos de plagas y en- fermedades sin utilizar químicos. Los plaguicidas y los herbicidas matan sin distinción a los insectos y hierbas beneficiosas. El uso de herbicidas químicos provoca que muchas plantas comestibles, no retoñen en forma natural y su rendimiento sea menor. Los plaguicidas naturales, como hongos u otros in- sectos, evitan que las plagas depositen sus huevos en las plantas, utiliza re- pelentes, hacen resbalosa la superficie donde se asientan, se alimentan de la plaga, la parasitan o la contagian de alguna enfermedad.

La agricultura orgánica ayuda a proteger los suelos, evita la contaminación del agua, no utiliza elementos industriales por lo que ayuda a disminuir la contaminación del aire y a proteger la capa de ozono. Conserva la biodiver- sidad utilizando variedad de semillas criollas y mejoradas. Rescata conoci- mientos tradicionales y, sobre todo, ofrece salud y bienestar.

Un medio eficaz de agricultura sustentable, son los bancos de semillas comu- nitarios. Estos se organizan para guardar en bodegas especiales las mejores semillas de la comunidad. Ayudan a conservar la biodiversidad y aseguran la soberanía alimentaria. Facilitan el acceso de semillas para los cultivos de los miembros de la comunidad. Suministran semillas de emergencia, si se han perdido sus cosechas, ya sea por sequía, inundaciones u otras causas. Evitan que incurran en gastos cada año para comprar nueva semilla.

Quien tiene experiencia en la agricultura, selec- ciona las mejores semillas de sus cultivos. Almace- na convenientemente la semilla seleccionada para sembrarla en la siguiente época de cosecha. Así pre- vé la mejor calidad de sus cultivos. Las semillas crio- llas y naturales, necesitan muchos cuidados, pues no son resistentes a plagas, ni a la sequía. Al cosechar la planta, su sabor es más agradable que los cultiva- dos en la agricultura in- tensiva.

Entrevistamos a las abue- las y abuelos acerca de los métodos de cultivo, abo- nos y plaguicidas tradicio- nales. Les pedimos ejem- plos de cultivos orgánicos y agricultura en armonía con la Madre Tierra. Ave- riguamos si en la comu- nidad existe un banco co- munitario de semillas y lo incluimos en el catálogo. Si no existe, incluimos en el catálogo, la propuesta a la comunidad.

Escribo un correo elec- trónico a personas que conozco que podrían inte- resarse en los cultivos or- gánicos de mi comunidad para contarles lo que he investigado.