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4.6 Applying the Implicit Culture Framework in a particular scenario: a method-

5.1.2 The Implicit system

como se detalla a continuación.

Información agronómica

Indices de ocupación y uso de la

tierra. Se proponen los parámetros de

Zandstra et al. (1981), cuya estimación ayuda en los cálculos y posterior comparación económica de los sistemas, en relación con la eficiencia de uso de la tierra.

La superficie ocupada de la tierra (SOT) es una estimación del área de las parcelas en cada cultivo durante un período. Para cultivos temporales asociados y sembrados en hileras, la SOT (en porcentaje) se puede estimar multiplicando el número total de ellas por las distancias compartidas y dividiendo por el ancho total de la parcela. Por ejemplo, en una parcela con un ancho total de 7 m, ocupada por hileras dobles de yuca que comparten un ancho de 1 m, intercaladas con hileras dobles de maíz que comparten 1.5 m y distanciadas 1 m de las hileras de yuca, la SOT estimada para cada uno de los cultivos será la siguiente:

Yuca = Dos hileras x (1 m/7 m) x 100 = 28.6%, y

Maíz = Cuatro hileras x (0.75 m/7 m) x 100 = 42.9%

El espacio libre en la parcela será: 100 - (28.6% + 42.9%) = 28.5%. En el caso de monocultivos en secuencia o rotación, la SOT del respectivo cultivo será igual al 100%.

En cultivos arbóreos, la SOT se estima multiplicando el número de árboles existentes en la parcela por el promedio del radio de la proyección de las copas y transformando los datos en porcentaje. Por ejemplo, en una parcela con un área útil de 20,000 m2

(200 m largo x 100 m ancho) existe una hilera central con 50 árboles distantes 4 m entre ellos, con un radio promedio de proyección de la copa —medido por muestreo al azar en 15 árboles— de 2.40 m. En este caso, la SOT estimada para los cítricos será igual a:

[50 x 3.1416 x ((2.40)2/2000) x 100] = 45.2%

El índice de uso de la tierra (IUT) sirve para estimar el espacio ocupado en el tiempo por los cultivos en la parcela. Se estima multiplicando la SOT de cada cultivo por el número de días que ha ocupado la parcela desde la siembra hasta la cosecha y dividiendo el resultado por 365 días. Tomando como ejemplo el cultivo de maíz anteriormente mencionado (SOT = 42.9%) y suponiendo un período de ocupación de 168 días, el IUT para este cultivo es igual a (168 x 42.9)/365 = 19.7. Para un monocultivo de soya (SOT = 100%) sembrado en secuencia con sorgo, cuyo ciclo desde la siembra hasta la cosecha es de 117 días, el IUT será igual a (117 x 100)/365 = 32.1.

Cobertura del suelo con abonos

verdes. La inclusión de abonos verdes

para cobertura del suelo tiene como propósitos principales reducir la incidencia de malezas mediante la competencia por luz o por efectos alelopáticos, además de conservar la humedad y reciclar nutrimentos, mejorando la fertilidad del suelo.

Los principales parámetros incluyen la tasa o celeridad de cobertura del suelo durante el período de uso, y el rendimiento y la calidad de la fitomasa. Los resultados se

correlacionan posteriormente con la cantidad de mano necesaria para el control de malezas, el rendimiento de los cultivos y la disponibilidad de nutrimentos en la capa arable.

La tasa de cobertura del suelo por los abonos verdes se puede medir periódicamente, entre 10 y 15 días, según el procedimiento descrito por Arruda (1984). Con los datos obtenidos se construyen gráficos que indican la curva de desarrollo vegetativo de los abonos verdes a través del tiempo. Si los abonos verdes son gramíneas o especies de crecimiento rastrero como Mucuna sp., el método de medición no es seguro. En este caso, lo más recomendable es tomar muestras periódicas para estimar el desarrollo de las plantas sobre la base del peso seco.

El rendimiento de fitomasa de los abonos verdes se mide en la época de plena floración de las plantas, cuando es el mejor momento para el corte. Para ello, se cortan las plantas (hojas + tallos) a ras de suelo en cinco puntos de 1 m2 en cada parcela. Con estas

submuestras se determinan posteriormente los rendimientos de materia verde (M.V.) y materia seca (M.S.) por hectárea. Siempre que sea posible se debe determinar el

rendimiento de M.S. mediante el secado en estufa a 70 °C por 24 h de una muestra compuesta. Con el objeto de calcular el reciclado de nutrimentos también es importante determinar el contenido de nutrimentos en el abono verde.

Incidencia de malezas. Esta

medición tiene por finalidad conocer la cantidad de malezas presentes en las parcelas para posterior análisis y comparación con otros parámetros

agronómicos —arreglos espaciales y cronológicos de los cultivos, desarrollo y cobertura del suelo por abonos verdes, rendimiento de los cultivos— y económicos —número de jornales gastados en limpieza, costos por uso de herbicidas. En este caso, se puede utilizar un marco de 50 x 50 cm, el cual se coloca al azar en 10 ó 20 puntos de cada parcela, dependiendo de la heterogeneidad de la incidencia de malezas. En cada uno de estos puntos se determina el peso de malezas y, cuando es posible, se hace su

clasificación botánica o, por lo menos, la distribución porcentual en términos de hojas anchas y angostas. Las evaluaciones se pueden realizar entre 2 y 3 semanas después de la siembra de los cultivos temporales y antes de la primera limpieza, y la época de cosecha. En todos los casos, los datos de producción se deben expresar en kg por hectárea de M.S.

Desarrollo de pastos y cultivos

perennes. Para medir el desarrollo de

los pastos se deben tomar muestras de la acumulación de forraje de la parte aérea en tres épocas del año (al inicio, en la mitad y al final de la época lluviosa). En las pasturas se recomienda aislar del pastoreo dos parcelas de 2 m2 por hectárea. Antes

del aislamiento, en cada parcela se deben cosechar dos submuestras de 1 m2 con el fin de medir la producción

de M.S. La altura de corte y el tiempo entre cortes dependerán de las características de desarrollo de las especies; por ej., en especies rastreras, el corte puede ser a 10 cm, en

semierectas a 20 cm y en cespitosas a 30 cm de altura sobre el suelo. El tiempo entre cortes varía generalmente entre 25 y 35 días.

Este procedimiento permitirá realizar comparaciones relativas de capacidad productiva, vigor, calidad y nivel de producción en el tiempo de las pasturas y entre parcelas de cultivo

tradicional y modificado. En sistemas de pastoreo rotacional con intervalo de descanso entre 28 y 35 días, es posible seleccionar una parcela de referencia, en la cual se hacen cortes de medición del forraje acumulado antes del pastoreo y de uniformización posterior a éste.

El desarrollo de los cultivos perennes se debe evaluar en épocas secas y lluviosas. En frutales se deben tomar datos promedio de 8 a 10 plantas en hileras útiles de cada parcela, relacionándolos con la altura de plantas, el diámetro de copa y del tallo a 50 cm sobre el suelo. Para especies maderables se sugiere tomar

mediciones del diámetro del fuste, la altura comercial y el diámetro de la copa. Cuando la altura del árbol sea menor que un DAP (diámetro a la altura del pecho) de 1.30 m, se

recomienda medir el diámetro del fuste a 30 cm del suelo. La altura comercial se mide sin dificultad hasta una altura aproximada de 2 m. A mayores alturas, es necesario utilizar

clinómetro o el método de proporción geométrica. El diámetro de la copa se mide en la proyección que da la sombra en el suelo en horas del mediodía; también se podrán utilizar clinómetro, regla telescópica, altímetro, hipsómetro o relascopio de Biterlich, según la disponibilidad de estos equipos.

Ciclo y rendimiento de los

cultivos. Se recomienda llevar un

registro del número de días desde la siembra hasta la floración y cosecha, y de los rendimientos de los principales cultivos temporales y perennes. El primer parámetro es útil para calcular el IUT. Los rendimientos se expresan en las unidades de medida usadas por el productor, pero posteriormente se transforman en kg por hectárea de producto procesado y se relacionan con la SOT del respectivo cultivo en el agroecosistema. La información sobre rendimiento es fundamental para

estimar los ingresos financieros según los precios de mercado de cada cultivo.

Mediciones con animales. Lascano y Avila (1991) sugieren como parámetros para evaluar la producción de leche en pasturas: el número de días de lactancia (al inicio de cada fase de medición), la producción de leche (kg por vaca por día) y el cambio periódico de peso vivo de las vacas. En explotaciones dedicadas a la ceba de ganado, el principal parámetro es el cambio de peso vivo de los animales, el cual se debe medir al inicio y cada determinado tiempo, por ej., cada 28 días. En los sistemas pecuarios es indispensable la presencia de zootecnistas o veterinarios dentro de los equipos multidisciplinarios encargados del monitoreo de las pruebas de validación.