2 Conceptual Framework and Related Literature
2.5 Insurance demand—WTP conceptual framework
sino que es un compilado de experiencias vivas, dadas en su entorno, en el contacto con lo otro.
Teniendo en cuenta el contexto donde los niños y las niñas se encuentran, la infancia hiperrealizada ya nombrada en líneas anteriores, se abre paso al referente conceptual de cultura y cibercultura para ubicar con mayor claridad el ambiente en donde se permean su desarrollo, interacciones y maneras de concebir un mundo.
3.2 Contexto cultural y era digital
No se puede entender la actividad mental a no ser que se tenga en cuenta el contexto cultural y sus recursos,
que le dan a la mente su forma y amplitud.
Bruner, (1997).
El ser humano, en sus complejas y sorprendentes maneras de evolucionar, de resignificarse se ha caracterizado por ser fuente de estudio en diversos momentos de la historia desde perspectivas antropológicas, sociológicas, pedagógicas, psicológicas entre otras; sus rasgos biológicos y comportamentales han generado diversas teorías respecto al ser en su cotidianidad. De esta manera, estudiar su contexto se convierte en una tarea trascendental debido a que es allí en donde se observan unas dinámicas particulares dependiendo de los elementos que lo conformen: instituciones, grupos sociales, tecnología; sus continuas interacciones con el medio y con los individuos que en él habitan, van generando diferentes maneras de pensar y actuar y, por consiguiente, sus mismos significados como individuo.
3.2.1 Cultura y cibercultura
Es aquí, donde se pretende desarrollar el referente de cultura, el cual ha tenido diferentes concepciones dependiendo de la corriente que la estudie: desde una perspectiva clásica, los productos de la acción social y su historia; desde una perspectiva funcional, funcionamiento de las acciones y su contexto; desde una perspectiva simbólica, sistema de relaciones y regulaciones, y la perspectiva desde la cual se pretende ahondar, es la semiótica, la acción, el
sentido y sus determinantes. La cultura es siempre la significación de algo, es un todo que puede ser abordado desde una perspectiva muy general o muy particular según el caso. Geertz, (2003).
Entendida como sistemas en interacción de signos interpretables (que, ignorando las acepciones provinciales, yo llamaría símbolos), la cultura no es una entidad, algo a lo que puedan atribuirse de manera causal acontecimientos sociales, modos de conducta, instituciones o procesos sociales; la cultura es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible, es decir, densa. (2003, p. 27).
Se comprende la cultura como un gran tejido de interacciones, relaciones sociales dadas por los seres humanos que implica ir cada vez con mayor profundidad a las diferentes capas que la conforman para poder comprenderla e interpretarla. Así, todo lo que rodea al hombre es una construcción de él mismo, se conjuga una relación de reciprocidad en la medida en que el medio se resignifica en el mismo hombre y viceversa. La cultura es vista como un conjunto de acciones, conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres y se da la interacción cuando los símbolos que la conforman son comprendidos por sus integrantes.
Luego de haber abordado el término cultura, se pretende entablar una relación con la cultura digital donde se encuentran características de similitud en la medida en que es conformada por individuos y colectivos sociales que interactúan, solo que la cibercultura está trazada por los materiales tecnológicos. Según Lévy, (2007) la cultura se da como un entramado de interacciones, de significaciones y de tradiciones que transforman al hombre y por ende su entorno.
Adicionalmente, al ciberespacio se le agrega el factor material electrónico, los artefactos que hacen parte de un mundo de símbolos digitales, artefactos tales como las aplicaciones y plataformas, es decir, los elementos que conforman las TIC, Tecnologías de la Información y la Comunicación.
El ciberespacio (que llamaremos también la «red») es el nuevo medio de comunicación que emerge de la interconexión mundial de los ordenadores. El término designa no solamente la infraestructura material de la comunicación numérica, sino
también el oceánico universo de informaciones que contiene, así como los seres humanos que navegan por él y lo alimentan. En cuanto al neologismo «cibercultura», designa aquí el conjunto de las técnicas (materiales e intelectuales), de las prácticas, de las actitudes, de los modos de pensamiento y de los valores que se desarrollan conjuntamente en el crecimiento del ciberespacio. (Lévy, 2007, p.15).
Así, la definición de cultura dada por Geertz se relaciona estrechamente con la simbología de los elementos que conforman la era digital.
Obviamente, también forman parte de la cultura digital los entornos simbólicos interpretativos que se refieren a los significados, las interpretaciones, las representaciones, los conocimientos... correspondientes a los entornos simbólicos digitales o que tienen que ver con legitimaciones, objetivos, valores, etc... (Lévy, 2007, p. 17)
Es así como la cultura no solo se puede comprender como un conjunto de elementos desdibujando a los agentes colectivos, es decir a los sujetos que conforman esa cultura. Ver las TIC como un conjunto de artefactos, de aplicaciones, de plataformas, información y videos que impactan un grupo social o una cultura determinada no es del todo adecuado según el autor citado ya que no se pueden ver como elementos separados; la cultura, la sociedad y la tecnología emergen en las relaciones que se gestan de la reciprocidad de una y otra, de esta manera se van modificando aspectos de desarrollo, maneras de actuar y pensar.
La acción de reinventarse, reconfigurarse se da en la medida en que interactúan los agentes sociales con las TIC en esta instancia, van surgiendo nuevos diseños que entraman aún más esta era digital. De allí se deriva otra terminología que hace referencia a los estudios socio técnico culturales que dan aval al desarrollo de nuevas tecnologías y por ende nuevos modos de interacción.
Según Levy, (2007) la cibercultura va relacionada estrechamente con términos como sociedad del conocimiento, sociedad de la información, en la medida en que las TIC han permitido investigación, innovación y desarrollo, que han modificado niveles económicos,
sociales y políticos. En tanto esta era digital avanza por medio de la investigación y los constantes e importantes cambios que se van desarrollando con ella en las diferentes interacciones del ser humano, también va exigiendo para la sociedad diferentes desafíos, los cambios van generando necesidades que son evidentes, la globalización, la información desmesurada. Impactos políticos, económicos, exigen de parte de un colectivo adaptarse a nuevos cambios. Estas crisis y conflictos se dan en la medida en que algunos grupos sociales son de corte tradicional donde las TIC pueden, por ejemplo, afectar sus maneras de desarrollo de forma negativa.
Se trata de comprender, en su complejidad, la emergencia y el desarrollo de oportunidades, riesgos crisis y conflictos derivados de las innovaciones y de encontrar formas de implementar las oportunidades y resolver las crisis y los conflictos mediante la acción política en un marco de participación de todos los implicados. (Lévy, 2007, p. 26).
Retomando el término de cultura que acompañará la presente investigación como un conjunto de significaciones y, relacionando sus elementos con la cibercultura o ciberespacio, el cual se entiende como el escenario de los niños y las niñas que participarán, es importante resaltar características de la infancia, cómo los niños y las niñas interactúan con esta era digital que conocen como escenario contextual mediado por Tecnologías de la Información y la Comunicación.