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4 Case Studies–context and descriptive statistics

4.4 Northeast USA and Hurricane Sandy–context

otros.

En este punto es relevante reconocer a cada niño y niña como seres culturales, entender y comprenderlos desde lo psíquico y lo cultural, ninguno de estos está aislado del otro; el niño es lo que ha aprendido y vivido de su cultura, por lo tanto no se puede generalizar sus contextos y las formas de interacción que se han dado en sus entornos próximos son determinantes para el desarrollo de la vida. (Bothert, 2016)

Considerando lo importante del aspecto cultural en medio de la educación y entenderlo como una pareja indisoluble, que se afectan entre sí, transformadores sociales de manera continua, por tanto la experiencia educativa es cultura viva de todos los que participan de ella trasciende discurso y prácticas, por ejemplo: “la pedagogía de Loris Malaguzzi es cultural porque ha sido capaz, por costumbre, de establecer una conexión entre la educación, la ciencia, la filosofía y la epistemología” (Hoyuelos, 2004, p. 331) es necesaria esta conexión de forma permanente y articulada, la educación necesita de otras disciplinas sociales y ellas también se alimentan de la educación.

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3.1.1 Aproximaciones a la educación inicial.

Por otra parte, es importante reconocer la Educación Inicial, teniendo en cuenta que la investigación se realiza con niños y niñas de cinco años, acercarse a su historia y su concepción actual, y con base en cada una de ellas llegar a comprender lo que sucede en la realidad educativa y dinamizar procesos en los entornos escolares.

Retomando documentos internacionales que resaltan el concepto de educación inicial, se encuentra la Conferencia Mundial de Educación para Todos de Jomtien en 1990, se reconoce el aprendizaje desde el nacimiento sugiriendo la creación de programas para familias, comunidades, instituciones entre otros. (UNESCO, 1990).

Seguido de El Foro Mundial sobre la educación en Dakar en el año 2000, donde se asume en uno de sus seis objetivos “Extender y mejorar la protección y educación integrales de la primera infancia, especialmente para los niños más vulnerables y desfavorecidos” (UNESCO, 2000)

La declaración del simposio mundial de educación Parvularia o Inicial. Una educación para el siglo XXI, mencionado en el Lineamiento de Educación Inicial para el Distrito, como una de las bases en la formulación de políticas educativas para la primera infancia, reconociendo al niño desde la gestación, mencionando aspectos como nutrición y salud en la atención integral y efectiva del desarrollo integral. (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010, pág. 13)

En Colombia inicia el reconocimiento legal a la primera infancia, específicamente en la ley 1098 de 2006, Código de Infancia y Adolescencia:

Artículo 29: Derecho al desarrollo integral en la primera infancia. La primera infancia es la etapa del ciclo vital en la que se establecen las bases para el desarrollo cognitivo, emocional y social del ser humano. Comprende la franja poblacional que va de los cero (0) a los seis (6) años de edad. Desde la primera infancia, los niños y las niñas son sujetos titulares de los derechos reconocidos en los tratados internacionales, en la Constitución Política y en este Código. Son derechos impostergables de la primera infancia, la atención en salud y nutrición, el esquema completo de vacunación, la protección contra los peligros físicos y la educación inicial. En el primer mes de vida deberá garantizarse el registro civil de todos los niños y las niñas. (Congreso de Colombia, 2006)

Lo anterior evidencia el marco legal que ratifica la educación inicial como derecho, en la última ley aprobada para la atención integral a la primera infancia se evidencia el siguiente significado:

Artículo 5: La educación inicial. La educación inicial es un derecho de los y niñas menores de seis años de edad. Se concibe como un proceso educativo y pedagógico intencional, permanente y estructurado, a través del cual los niños y las niñas desarrollan su potencial, capacidades y habilidades en el juego, el arte, la literatura y la exploración del medio, contando con la familia como actor central en dicho proceso. (Congreso de Colombia, 2016)

En esta definición se navega políticamente y se dan orientaciones para la implementación de diversos programas y proyectos, a través del Ministerio de Cultura, Ministerio de Educación,

entes territoriales y entidades privadas, dando lugar a una movilización social donde todos tienen un compromiso y un quehacer con el desarrollo integral de niños y niñas.

Pensar en la educación inicial de una manera particular y especifica permite instalarse en un contexto y dar respuesta a diferentes actores que están inmersos en la educación, el pedagogo Loris Malaguzzi, quien ha realizado importantes aportes a la educación infantil, la define como: “es, a la vez, un servicio social y educativo. Social porque debe tener en cuenta, contemporáneamente, los derechos de los niños, de los educadores y las familias” (Hoyuelos, 2004, pág. 296) favoreciendo a la comunidad en general, planeada según sus necesidades, brindando momentos pedagógicos enriquecidos sobrepasando el asistencialismo y el cuidado donde se piensa en el niño como objeto y no como sujeto.

Hasta este momento se ha realizado un recorrido por los conceptos de educación, cultura e infancia, los cuales en sí mismo demuestran una relación entre ellos, fundamental para las vivencias en el ámbito escolar, de este modo se retomará a Jhon Dewey con la teoría de la experiencia en la escuela, ya que teniendo en cuenta esta interrelación se considera importante develar el ideal de lo que sucede dentro y fuera del aula, como se podrían vivir estas experiencias en la educación.

Y es que en si la experiencia tiene una sonoridad particular y se asocia a vivencias, intimas, buenas o malas, la misma palabra en si hace una distinción hacia lo que puede ser una actividad, la experiencia es más íntima, compleja, significativa, hace parte de la educación, la viven los niños, las niñas, los jóvenes, los adultos, en el entorno académico, personal, hace parte de la vida misma.

Así Jhon Dewey propone pasar de una educación tradicional a una educación progresista que contenga la experiencia como proceso fundamental, para esto ha dispuesto algunas premisas a tener en cuenta para un aprendizaje basado en la experiencia.

Primero las experiencias contienen una característica fundamental y es la continuidad, “recoge algo de lo que ha pasado antes” no sucede por sí sola, se llena de otras experiencias

pasadas, sean positivas o negativas. Segundo, los métodos se pueden considerar más humanos, que se presenten desde la posibilidad de motivación inicial a los estudiantes. Tercero, la interacción y la observación del estudiante no solo en el contexto educativo sino en los otros lugares en que participa. (Dewey, 2004)

Desde esta perspectiva es claro el teorizar la experiencia como posibilidad en la escuela, tanto en reconocer los caminos recorridos por los estudiantes, como en preparar las experiencias realizadas en las instituciones de tal manera que sea un aprendizaje motivador, agradable, que tenga en cuenta los contextos, facilitando al estudiante su aprendizaje. Sin embargo con la aclaración que la experiencia puede ser antieducativa, es decir que no genera desarrollo en el niño por el contrario puede atentar contra su libertad y aprendizaje.

3.2Una mirada a la literatura infantil, desde el discurso, la pedagogía y la política