La escuela del Jurasán y la escuela de Bagdad
La terminología de al-‘Āmirī: el Oriente (Jurasán) y el Occidente (Iraq). La experiencia de este autor sobre la competencia científica y política entre ambas zonas.
El Kitāb al-Inşāf de Avicena en el contexto del enfrentamiento entre occidentales y orientales. Los “occidentales” de Avicena son los que él llama “peripatéticos” y “griegos”, identificables con los integrantes del modelo occidental del neoplatonismo. La alta consideración aviceniana del occidental Alfarabi, al que adscribe a la escuela oriental por su modo oriental de instrumentalizar la noción de emanación.
Personalidades e ideas en la escuela oriental.
Al-Baljī, fundador y líder de esta escuela (el “Ŷāhiz del Jurasán”), su alumno al-‘Āmirī (“el Filósofo de Nisapur”) y Avicena.
La idea común en la escuela: integración de la religión en la filosofía y de la filosofía en la religión por la instrumentación harraní del concepto de emanación.
La defensa por Al-Baljī y por al-‘Āmirī de esta mutua integración en el contexto de la ideología oficial del Estado y la extensión regional del chiísmo. Al-‘Āmirī: los cuerpos celestes son generados por Dios, y el resto de los seres son generados por los astros por mediación divina.
Personalidades e ideas en la escuela bagdadí.
Fundamentalmente integrada por lógicos, en su mayoría cristianos: Abū Bišr ibn Mattá, Yahya ibn ‘Adī y al-Siŷistānī (“el Lógico del Siyistán”).
Su interés por la lógica aristotélica, pero por la metafísica alejandrina (interpretación neoplatónica del concepto de emanación).
La gran diferencia con la escuela oriental: la concepción de la relación entre filosofía y religión. El testimonio de al-Siŷistānī y su rechazo de la integración de estos ámbitos, separando claramente filosofía y religión.
La instrumentación plotiniana del concepto de emanación y las tres hipóstasis o vicarios de Dios en orden decreciente de importancia: Inteligencia, Alma y Naturaleza.
La diferencia con Avicena en los puntos de vista sobre el alma y el entendimiento: el distinto grado de participación de las almas particulares en el Alma Universal (al-Siŷistānī).
Filosofía y conflicto ideológico
La rivalidad filosófica en el pensamiento árabo-islámico, no entre platonismo y aristotelismo, sino como distintas orientaciones del neoplatonismo que reinstrumentalizan de forma distinta el material
cognitivo aristotélico: más reivindicado por los occidentales, pero más utilizado por los orientales. Los occidentales (sirio-alejandrinos) y la tradición de la formulación occidental del neoplatonismo: la reconciliación entre Plotino y Aristóteles como medio de reconciliación –que no fusión- entre la filosofía platónico-aristotélica y el cristianismo. El traslado de este modelo al Islam y el esfuerzo de sus
representantes (cristianos) por separar filosofía y religión, dirigiendo la atención hacia la lógica y la lengua.
Los orientales (Numenio, harraníes y sabios persas) y la formulación oriental del neoplatonismo: la incorporación de su tradición filosófica preislámica al Islam recién adquirido y la mutua integración entre religión y filosofía. La herencia harraní, el apuntalamiento filosófico y metafísico del principio de la unicidad divina y la racionalización científica, filosófica y lógica de la doctrina religiosa. El reconocido parentesco entre la filosofía religiosa harraní y la metafísica coránica.
La filosofía como manifestación del conflicto ideológico en la sociedad islámica.
La emergencia de fuerzas burguesas y liberales en el seno de las relaciones sociales liberales de una economía emergente mercantilista y su necesidad de una estructura y ordenación racionales por la urgencia de racionalizar la religión en cuanto tapadera ideológica.
El esfuerzo de la integración recíproca entre religión y filosofía como parte de una batalla social y política dirigida contra el cerco tradicionalista del Estado.
La labor de integración entre religión y filosofía y la necesidad de transferir los conceptos básicos aristotélicos –claramente opuestos al pensamiento islámico- para refundamentar la ciencia y la lógica desde un racionalismo propio (Alkindi, Rhazes, los Hermanos de la Pureza y Alfarabi), frente a la necesidad de Avicena de desembarazarse de Aristóteles, y no de reutilizarlo.
El contenido ideológico de la filosofía oriental aviceniana: conclusiones
La filosofía, forma más abstracta de la conciencia y reflejo indirecto de la realidad sociohistórica. El contenido ideológico –normalmente presentado de forma indirecta y mediata- de los sistemas
filosóficos y el esfuerzo en éstos de ocultación ideológica. El éxito de la filosofía aviceniana en esta ocultación y su apariencia ajena a los conflictos sociales contemporáneos.
La filosofía de Avicena como reproducción de ideologías pretéritas en forma de sistema filosófico y concepción abstracta del universo y el peligro que este proceso conlleva.
La tradicional y falsa concepción de un Avicena aristotélico y comentador de las obras de Aristóteles (De Boer).
La mezcolanza de doctrinas griegas en el Kitāb al-Šifā (aristotelismo, estoicismo).
La diferencia entre las metafísicas aristotélica y aviceniana: frente a la interdependencia e
inseparabilidad de materia y forma (Aristóteles), la anterioridad de la forma sobre la materia y de la quididad sobre la existencia (Avicena).
La concepción materialista de Aristóteles (cambio y devenir en un mundo eterno) y en Avicena (la existencia como unión de materia y forma y la corrupción como su separación y el concepto de creatio ex nihilo).
La causalidad en Avicena (la mayor importancia de la causa eficiente y de la causa final), reivindicadora de la existencia del Creador. El sesgo espiritualista aviceniano al materialismo aristotélico.
La filosofía oriental de Avicena se apoya en el prearistotelismo platónico y pitagórico e imprime un sello espiritualista e irracionalista ajeno al materialismo aristotélico y al realismo religioso coránico.
El incoherente dualismo de Avicena y su empeño en espiritualizar la filosofía y la ciencia legitimando racionalmente de los aspectos ininteligibles de las culturas preislámicas.
El Kitāb al-Išārāt wa-l-tanbīhāt y la justificación del sufismo (lo ininteligible) desde la lógica, la física y la metafísica (lo inteligible): las explicaciones naturales (disposiciones anímicas, propiedades de los cuerpos elementales y potencias celestes) de los fenómenos ininteligibles. El consejo y el testamento espiritual de Avicena: la labor de autodestrucción de la razón aviceniana, fruto de su carencia de conciencia filosófica y de conciencia ideológica.
El papel de Avicena en el asentamiento del oscurantismo, el irracionalismo y la superstición en el pensamiento árabe medieval. El contenido ideológico de la filosofía aviceniana, más discernible en su aspecto oriental que en su dimensión espiritualista o materialista. La afirmación aviceniana de la eternidad del mundo como soporte no del materialismo, sino del carácter eterno de las inteligencias celestes y de la naturaleza inmutable de Dios.
La pregunta por los factores objetivos y subjetivos en la orientación espiritualista e irracionalista del pensamiento de Avicena y la importancia de los testimonios históricos.
Al-Suhrawardī (el Asesinado, el jeque de las Luces), discípulo desobediente de Avicena, su concepto iluminista (no inquisitivo) de la filosofía oriental y su acusación de “peripatético” a Avicena: Platón como el maestro de los grandes iluministas. La sabiduría iluminativa de Al-Suhrawardī como estructura filosófica muy similar, salvo en la terminología, al sistema de Avicena (teoría emanatista y sentido de la felicidad).
La ideología nacionalista persa como auténtica “fuente oriental” del pensamiento de Al-Suhrawardī y del iluminismo en general. La reivindicación, por parte de Šahrazurī, discípulo de áquel, del origen persa de la lógica y sabiduría de Aristóteles. La filosofía oriental de Avicena (junto con las formulaciones iluministas) como expresión de una conciencia nacionalista derrotada y de una conciencia ideológica invertida.
El conflicto entre occidentales (Bagdad) y orientales (Jurasán) en el marco del conflicto histórico político-cultural de persas contra bizantinos y árabes. Los hitos en el conflcito político y en el enfrentamiento cultural entre el Iraq y el Jurasán (la famosa rivalidad entre el gramático persa al- Sīrāfī y el lógico “occidental” ibn Yūnis como parte de la rivalidad entre gramática y lógica).
La filosofía oriental de Avicena y el iluminismo de Al-Suhrawardī, manifestaciones nacionalistas y arrogantes de la cultura persa a través de su crítica al control ejercido por los “peripatéticos”. ¿Por qué la dirección espiritualista e irracionalista del proyecto ideológico de Avicena? Avicena se enfrenta a la escuela lógica aristotélica de los occidentales (los “peripatéticos”) utilizando el material proporcionado por la filosofía religiosa harraní, y al hacerlo reproduce una ideología ya preterida, de la que regenera su rezagado contenido cognitivo (proceso de inversión ideológica): la ideología ismaelí de los Hermanos de la Pureza.
Las similitudes entre la doctrina aviceniana y las Epístolas: el lenguaje y la terminología, los ejemplos de relatos simbólicos, la vía de la concordancia entre los particulares de la religión (aleyas coránicos) y los de la filosofía (problemas filosóficos), la adaptación de términos coránicos a la doctrina emanatista y las ideas respecto del alma humana y las almas celestes (sustancia espiritual separada del cuerpo, siendo éste una nave o una prisión).
La ciencia del alma, eje fundamental del sistema filosófico de los Hermanos como elemento narcotizante de su ideología política: los índices de las Epístolas y la exposición de las ciencias y saberes al servicio de la teoría del alma. Las causas de la insistencia de las Epístolas en el carácter espiritual del alma, al servicio del proselitismo religioso y los fines políticos revolucionarios del
movimiento chiíta ismaelí enfrentado al Estado abbasí: la conquista de las almas para la posterior conquista de los cuerpos y la destrucción del Estado del mal.
La doctrina ismaelí de los ciclos de ocultación y de epifanía (manifestación) de los imames: las Epístolas y su pretensión de pasar del ciclo de ocultación (erección de la ciudad espiritual) al de epifanía (hacerse con el poder y erigir la ciudad política). El objetivo de los cincuenta y un tratados sobre el alma de los Hermanos: consagrar el espiritualismo como elemento narcotizante que permita manejar a los adeptos. Avicena y el material cognitivo narcotizante y espiritualista, transformado de medio a fin en sí mismo sobre el que erige un proyecto de filosofía nacionalista.. La filosofía oriental de Avicena, prolongación en el orden intelectual de una ideología revolucionaria abortada, sustentada en las condiciioens de la “época de decadencia” y a la vez sustentadora de la pervivencia del pensamiento mágico en el Islam a través de sus continuadores al-Suhrawardī y Algazel. La probable inconsciencia de Avicena respecto del alcance de sus acciones y la contradicción con su propia vida. La temprana recepción aviceniana de la doctrina de las Epístolas, su forzada fundamentación a través de la ciencia y filosofía verdaderas y su conducción a través de su conciencia nacionalista vencida.